domingo, 19 de abril de 2020

FRANCISCO DE ASÍS, UNA 'REINA' PARA ISABEL II





BORBONES MALDITOS: FRANCISCO DE ASÍS, UNA 'REINA' PARA ISABEL II


Francisco de Asís de Borbón

                             Francisco de Asís de Borbón

                               Glorioso Mester - Isabel II

    La dinastía de los Borbones, instaurada en España a partir del siglo XVIII, está plagada de sombras que la historia oficial ha intentado ocultar o resaltar a conveniencia. Muchas de estas historias atañen a la sexualidad de sus protagonistas: reinas, reyes, príncipes y demás miembros de la familia borbónica que destacaron por sus devaneos extramatrimoniales o por seguir conductas sexuales poco ortodoxas. Entre los muchos episodios "malditos" sobresalen los nombres de dos personajes masculinos, cuya evidente homosexualidad fue advertida tanto en la corte como fuera de ella. Se trata de Francisco de Asís de Borbón, rey consorte de Isabel II, y su nieto Luis Fernando de Orleáns.

                             
   En el año 1830 nacía la niña Isabel, hija del rey Fernando VII, monarca absolutista donde los haya, y de su cuarta mujer, María Cristina. Cuando sólo contaba tres años de edad sucede a su padre, muerto en 1833, actuando de regente la reina madre, María Cristina. 


Y, cosas de la monarquía, recién cumplidos los trece la infanta es declarada mayor de edad y sube al trono con el nombre de Isabel II.

                          
            Isabel II jura la Constitución, 1844, Museo de Historia de Madrid. (José Castelaro)     



Regicidio del cura Merino (Museo del Romanticismo)
   El 2 de febrero de 1852, el cura Martín Merino y Gómez intentó acabar con la vida de la reina clavándole un estilete en el costado, cuando esta se encontraba en la Basílica de Nuestra Señora de Atocha, poco después de haber dado a luz a su hija Isabel. La reina se recuperó en pocos días y el cura fue ejecutado tras un rápido juicio en el que se dictaminó que había actuado en solitario y por iniciativa propia.

LA REINA NINFÓMANA

   A pesar de su niñez difícil, Isabel era una chica vivaracha y despierta, poco dada a intelectualidades. Su carácter jovial, unido a su pasión por los placeres carnales, le hizo pasar por mujer de bandera y hasta ninfómana. Lo cierto es que “se trajinó” a grandes hombres de la corte y a otros que, sin ser influyentes, escondían considerables atributos. Fue el regente del Reino, general Francisco Serrano (1810-1885), a quien la reina llamaba "el General Bonito", quien primero la lanzó a los brazos de Eros, en un episodio un tanto desafortunado en que el militar consumaría la violación de la joven, abusando de su confianza, si bien Ricardo de la Cierva cree que quien primero desfloró a la reina fue su preceptor, el político progresista Salustiano Olózaga (1805-1873).

   El historiador José Luis Comellas esbozó el semblante de Isabel II como una mujer desenvuelta, castiza y espontánea, en la que el humor y el rasgo amable se mezclaban con la chabacanería y la ordinariez; apasionada por la España cuya secular corona ceñía y también por sus amantes. Mucho más irreverente se muestra Valle Inclán en La corte de los milagros, cuando dice: “la Católica Majestad, vestida con una bata de ringorrangos, flamencota, herpética, rubiales, encendidos los ojos del sueño, pintados los labios como las boqueras del chocolate, tenía esa expresión, un poco manflota, de las peponas de ocho cuartos”. Pero es el historiador Carlos Fisas quien tal vez más anécdotas recoge de esta reina.


¡CON PAQUITA, NO!

   Una vez en el trono, el matrimonio de la joven reina se convierte en asunto de estado, con trasunto internacional. Las potencias europeas maniobraron para no alterar las alianzas e intereses concertados que daban estabilidad a la Europa de entonces. Francia e Inglaterra renunciaron a sus candidatos en la Conferencia de Eu, dejando la puerta abierta al matrimonio con otro miembro de los Borbones. Entre las distintas posibilidades, se escogió la peor, la que sin duda no se ajustaba en absoluto a las veleidades amorosas de la reina. Se guardaba así la pureza de sangre de la dinastía borbónica.

   Así, se decide casar a Isabel con un primo carnal suyo, por partida doble, Francisco de Asís de Borbón y Dos Sicilias, hombre apocado y poco interesado en los asuntos del reino. Algunos hablaban de su evidente afeminamiento como un obstáculo. Nunca había estado con mujeres y en su haber contaba con sospechosas amistades masculinas. Posiblemente su elección se apoyaba en estas mismas premisas para garantizar su no injerencia en la política del estado. Otra cosa bien distinta es que aquel matrimonio, concertado por el gobierno de España, fuera del agrado de la reina, quien llegó a decir a su madre la víspera de su boda: “He cedido como reina, pero no como mujer. Yo no he buscado a este hombre para que fuese mi marido; me lo han impuesto y no lo quiero”. Al final Isabel tuvo que pasar por el aro que le tendieron los políticos y aceptar este enlace, que se celebró el 10 de octubre de 1846, justo el mismo día en que la novia cumplía dieciséis años. El novio tenía veinticuatro.

                   
                              Isabel II y su marido, Francisco de Asís de Borbón.

   El pueblo español, siempre dado a caricaturizar a sus gobernantes, era consciente de la homosexualidad del rey consorte, y por eso se referían a él con lindezas tales como "Paco Natillas" o "Paquita". La misma Isabel II, cuando le comunicaron el nombre del candidato con quien habría de desposar, llegó a exclamar horrorizada: "¡No, con "Paquita" no!".

                                 
                                          General Francisco Serrano

CUERNOS REALES

   Así las cosas, podemos imaginarnos que en el matrimonio de conveniencia acordado entre Isabel II y Francisco de Asís de Borbón hubo más cuernos de lo acostumbrado. La noche de bodas fue un completo desastre y así siguieron las vísperas sucesivas. La reina, con su habitual desparpajo, aludiendo a la primera experiencia con Francisco en el tálamo nupcial, llegó a decir: "¿Qué podía esperar yo de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes en la camisa que yo misma?"

   Poco después del enlace Francisco de Asís conocería a Antonio Ramos Meneses, un guapo galán con quien mantendría una larga y discreta relación.

  Mientras, la reina se entregaba a los hombres que poblaban la corte, sobre todo militares. Amantes suyos fueron, además del mencionado general Serrano y de Olózaga, otros muchos varones, en un largo listado que los historiadores suelen resaltar. Algunos de ellos fueron músicos o intelectuales, como su maestro José Vicente Ventosa, expulsado de la corte por razones de peso, ya que la infanta era menor de edad; su maestro de canto, el mallorquín Francisco Frontela; los cantantes José Mirall y Tirso Obregón, cuyas varoniles voces embelesaban a la reina; o el compositor Emilio Arrieta, autor de la célebre zarzuela Marina.

   Entre la larga nómina de romances que se le atribuyen figuran personajes tan variados como un dentista estadounidense llamado McKeon, su primo Carlos Luis de Borbón, carlista convencido, que le doblaba la edad, o un turco-albanés a quien, en 1870, cuando aún estaba con su amante oficial Marfori, se dirige en sus misivas como "Jorge de mi alma" pidiéndole cosas como esta: "Quiero que tú reposes de tus fatigas en mi pecho, que se abrasa de amor por ti".


                               
   Miguel Tenorio, amante 'oficial' entre 1858 y 1865, nombrado secretario privado de la reina Isabel II en 1859. Padre de las tres infantas menores de Isabel II, Pilar, Paz y Eulalia.


GARAÑONES EN PALACIO

   Isabel tuvo otros amoríos más duraderos, entre los que destacan: Manuel Lorenzo de Acuña, Marqués de Bedmar;  el escritor y político Miguel Tenorio, amante 'oficial' entre 1858 y 1865, nombrado secretario privado de la reina en 1859,  y el capitán José María Ruiz de Arana, más conocido como "el Pollo Arana", a quien la reina ascendió a coronel y regaló el título de vizconde de Mamblás y la Cruz Laureada de San Fernando. Años antes, entre 1848 y 1856, la reina tuvo un amante de excepción: el capitán Enrique Puigmoltó y Majans, Conde de Miranda. A Puigmoltó se le atribuye la paternidad del futuro rey Alfonso XII, hasta el punto de que la misma reina llegó a decirle una vez: "Hijo mío, la única sangre Borbón que corre por tus venas es la mía".

                        Cuando Puigmoltó inyectó sangre nueva en los Borbón - Chic
Enrique Puigmoltó y Mayans, III conde de Torrefiel y I vizconde de Miranda. Militar y aristócrata español. Según algunos historiadores, Puigmoltó fue uno de los varios favoritos-amantes de Isabel II. Le atribuyen la paternidad del rey Alfonso XII de España.


   Los últimos amantes estables de Isabel le acompañaron en su exilio parisino. De su brazo salió de España el sobrino del general Narváez, Carlos Marfori y Calleja, gobernador de Madrid y Ministro de Ultramar. 

                                Carlos Marfori, ministro de Ultramar, por Manuel Ojeda.jpg
D. Carlos Marfori y Calleja, político, sobrino del general Narváez,​ por Manuel Ojeda y Siles. 1884. (Museo Nacional del Prado, Madrid).

Hasta 1880 convivió con ella en el palacio Basilewski de París y en agradecimiento la reina le nombró marqués de Loja.



   El edificio, en el número 19 de la Avenida Kléber, cerca de la Place de l'Étoile, fue construido con el nombre de Hôtel Basiliewski en 1864 por el diplomático y coleccionista de arte ruso Alexander Basiliewski, siendo el arquitecto Clément Parent, en la zona más importante de la expansión urbana de París (Plan Haussmann).
    La reina exiliada de España, Isabel II, abandonó su país tras el éxito de la Revolución "La Gloriosa" en 1868 y fue acogida por Napoleón III y su mujer, la española Eugenia de Montijo. Ese mismo año compró el edificio y lo renombró como Palacio de Castilla, convirtiéndolo así en su residencia oficial hasta su muerte. La reina Isabel renunció a sus derechos dinásticos en favor de su hijo, el futuro rey Alfonso XII, en este palacio el 20 de junio de 1870 en presencia de importantes personalidades españolas. A pesar de que su hijo consiguió la corona española con la Restauración borbónica en 1874, la reina permaneció en París hasta su muerte en 1904.​
The Peninsula Paris, 23 June 2014.jpg
The Peninsula Paris es un hotel histórico de lujo ubicado en la ciudad de París, Francia. Anteriormente fue conocido como Palacio de Castilla (Palais de Castille), residencia de la reina exiliada de España Isabel II, y más tarde Hotel Majestic (Hôtel Majestic en lengua francesa), centro importante en la vida social europea.
-Hotel Basiliweski (1864-1868)
-Palacio real de Isabel II de       España (1868-1904)
-Hotel Majestic (1908-1940)
-Ocupación nazi (1940-1944)
-Sede de la Unesco (1946-1958)
-Oficina del Ministerio de Asuntos   Exteriores de Francia (1958-2007)
-Hotel Península (2007-actualidad)

                           

 En los seis años siguientes, hasta 1886, le relevó en la cama el capitán de artillería José Ramiro de la Puente, marqués de Alta Villa, y, por último, el húngaro Josef Haltmann, que se metió en el corazón de Isabel, hasta la muerte de esta, el 9 de abril de 1904. “Por fin pudo la reina descansar con las piernas juntas”, como diría un ocurrente ingenio de la corte.
  


                                La familia real con la reina madre María Cristina


FAMILIA NUMEROSA

   Los incansables devaneos de Isabel II tuvieron como resultado doce embarazos (10 partos y 2 abortos). Sólo sobrevivieron cinco de los hijos nacidos, debido probablemente a la forzada endogamia de los cónyuges, siendo así que los pocos que salieron adelante vivos con toda probabilidad nacieron de relaciones extramatrimoniales. Aunque inscritos como legítimos, era vox populi que todos los supervivientes fueron bastardos, si bien el rey consorte recibía su consiguiente millón de reales cada vez que los presentaba como propios en la Corte.

   Cinco fueron los infantes supervivientes. Isabel, alias “La Chata”, nacida el 20 de diciembre de 1851 e hija del comandante José Ruiz de Arana

                         
Isabel II en 1852, retratada junto a su hija Isabel "la Chata". Franz Xaver Winterhalter, Palacio Real de Madrid.

Le siguió Alfonso, futuro Alfonso XII, nacido el 28 de noviembre de 1857, apodado “El Puigmoltejo”, por ser hijo del teniente de ingenieros Enrique Puigmoltó.


   Después nacieron Pilar y Paz, respectivamente en 1861 y 1862, hijas ambas de Miguel Tenorio, que vivió junto a la segunda infanta en un palacio de Múnich desde 1890, tras casarse esta con el príncipe Luis Fernando de Baviera. Por último, también fue hija de Tenorio la infanta Eulalia, nacida el 12 de febrero de 1864, uno de cuyos hijos combatió junto a Franco en la Guerra Civil española, representando más tarde a Don Juan de Borbón bajo la dictadura franquista.


 
 Viñeta del libro Borbones en pelota, donde se representa a Isabel II a punto de ser penetrada por uno de sus amantes mientras su marido es sodomizado por un preboste eclesiástico.


BORBONES EN PELOTA

   Según parece, a la evidente homosexualidad del rey consorte había que añadir el padecimiento de una rara enfermedad congénita, denominada hipospadias, que consistía en la deformación del canal de la uretra, cuyo orificio estaba situado en el tronco del pene, en lugar del extremo del glande, como es lo habitual. El pueblo de Madrid, aunque desconocía este extremo, en cambio sabía de la forma en que Francisco de Asís orinaba habitualmente, lo que, unido a su afeminamiento, expresaba en coplillas como esta que circulaban por Madrid y España entera: "Paco Natillas / es de pasta flora. / Y mea en cuclillas / como una señora." O esta otra: "Gran problema hay en la corte: / Averiguar si el consorte / cuando acude al excusado, / mea de pie o mea sentado". O esta:"Isabelona, / tan frescachona. / Y Don Paquito, /  tan mariquito..."

   Coplas similares, con sus consiguientes caricaturas, fueron editadas en el libro Los Borbones en pelota, firmado con el seudónimo Sem (abreviatura de Semen). En él se muestra la imagen de la reina fornicando a diestro y siniestro con personajes influyentes de la corte, mientras su marido asiste resignado a los devaneos pornográficos de su esposa, tocado con una monumental cornamenta, masturbándose o sodomizado por algún preboste del reino. Se suele atribuir la autoría de este panfleto a los hermanos Bécquer (el poeta Gustavo Adolfo y el dibujante Valeriano Bécquer), aunque los investigadores Jesús Rubio y Joan Estruch opinan que pertenecen a la obra de un pintor republicano radical llamado Francisco Ortego. Realizado hacia el año 1868, en el tiempo de la revolución llamada La Gloriosa, sigue la línea de algunos panfletos satíricos clandestinos, como El Murciélago, que denunciaban las corruptelas de la monarquía en tiempos de Isabel II. Aunque prohibido, el libro tuvo una cierta repercusión en la época y ha permanecido censurado. Incluso en tiempos recientes ha sido retirado de las librerías, a pesar de su publicación en 1991 en Madrid, por la editorial El Museo Universal y poco después, en 1996, reeditada también en Madrid, a cargo de la Compañía Literaria.

                  
 Viñeta del libro Borbones en pelota, donde se representa a Isabel II con sus amantes y a la izquierda a Francisco de Asís, con cornamenta.


PACO NATILLAS 

   La complicidad de Francisco de Asís e Isabel II en asuntos de cama era tal que en cierta ocasión le comentó a su regia esposa que tuviera cuidado con el Pollo Arana, su amante, porque le estaba poniendo los cuernos. Por lo demás, la vida marital de los cónyuges fue un fracaso y una pantomima cara a la galería. La reina seguía acostándose con media corte y engendrando hijos bastardos, mientras su marido se dedicaba a organizar cacerías con nobles del reino, rodeado de apuestos varones. Entre los muchos lances sobre el rey consorte, cuentan que cuando el general O'Donnell se despedía de Isabel II antes de partir a la guerra de África, en 1860, y al comentarle la reina que, de haber sido hombre, ella le habría acompañado, Francisco de Asís añadió: "¡Lo mismo te digo, O'Donnell, lo mismo te digo!".

                                 Leopoldo O'Donnell y Jorris.jpg
                 Leopoldo O'Donnell I duque de Tetuán, conde de Lucena y vizconde de Aliaga

   Un sólo episodio nos habla de un celoso Francisco de Asís, aunque probablemente se tratara de un montaje que perseguía el apartamiento de Puig Moltó. El 26 de abril de 1857 el rey consorte intentó forzar la entrada a los aposentos de Isabel II acompañado del general Urbiztondo, con el pretexto de demostrar el adulterio de ésta con Puig Moltó. El general Narváez, que estaba custodiando la antecámara, les impidió el acceso y tras la refriega que hubo Urbiztondo mató al marqués de los Arenales, y Narváez hirió mortalmente al asesino con su espada. Aunque ambas muertes se declararon naturales, Narváez, que era un hombre digno, dimitió de la Presidencia del Gobierno para no tener que firmar el ascenso antirreglamentario de Puig Moltó a instancias de la reina.

                                    
Ramón María Narváez, primer duque de Valencia. Vicente López Portaña. (Museo de Bellas Artes de Valencia).


   No todo fue tan gris y anecdótico en la vida del consorte de aquella Isabel II, llamada por algunos “la de los Tristes Destinos”.  La faceta como mecenas de Francisco de Asís Borbón y Dos Sicilias es prácticamente desconocida y poco valorada, aunque fue constante su preocupación por el embellecimiento de muchos monumentos de la capital de España, que gracias a él fueron restaurados y puestos en valor.

                      
 Dª ISABEL II, EL REY CONSORTE D.FRANCISCO DE ASÍS Y EL PRÍNCIPE DE ASTURIAS (Que con el tiempo sería Alfonso XII)



EL FIEL MENESES

   Francisco de Asís Borbón tuvo una larga existencia en la que llegó a contemplar desde el exilio en Francia, pasando por la muerte de quien se suponía su hijo, Alfonso XII, la llegada de la República, hasta la restauración monárquica en la persona de su nieto Alfonso XIII.

   Frente a la evidente promiscuidad de Isabel II, su esposo mostró mucha mayor fidelidad en sus amoríos. De hecho, sólo se le llegó a conocer un amante oficial a lo largo de su vida. Se trataba de Antonio Ramos de Meneses, a quien los historiadores llaman, por ese mismo motivo, “el fiel Meneses”. Cuando en 1868 Isabel II es derrocada y exiliada a Francia, los cónyuges se separan, aunque viven en lugares próximos entre sí: la reina en París junto a su amante Carlos Marfori y Francisco de Asís junto a Meneses en Épinay-sur-Seine, donde fallece en 1902, dos años antes que la reina.

Ayuntamiento




Épinay-sur-Seine  es una comuna en los suburbios del norte de París , Francia . Se encuentra a 11,3 km del centro de París .
El 7 de agosto de 1850, una parte del territorio de Épinay-sur-Seine se separó y se fusionó con una parte del territorio de Deuil-la-Barre , una parte del territorio de Saint-Gratien y una parte del territorio de Soisy-sous-Montmorency para crear la comuna de Enghien-les-Bains .
Francisco de Asís, duque de Cádiz y rey consorte de la reina Isabel II (13 de mayo de 1822 - 17 de abril de 1902), rey consorte de España, se instaló en el castillo de Épinay-sur-Seine en 1881 hasta su muerte en 1902
Desde 1902 fue el hogar de los Estudios Epinay .
El castillo es actualmente el ayuntamiento o Municipalidad de Épinay-sur-Seine.


                             Paisaje madrileño en tiempos de Isabel II


LOS ÚLTIMOS DÍAS

   Las dificultades económicas que pasaron Francisco de Asís y su fiel Meneses provocaron que el Borbón denunciara a su esposa Isabel ante los tribunales parisinos reclamándole una pensión, a la que tenía derecho. Isabel, que poseía una de las mayores fortunas de Europa y que había conseguido sacar de España todas sus joyas y pertenencias, se vio obligada a pasarle a su marido una pensión anual de 150.000 francos. Además, Francisco de Asís la chantajeaba constantemente con no reconocer a sus hijos putativos.

   Pero el amor que Francisco de Asís sentía por su amante y compañero iba más allá del dinero. Justo antes de que estallara la revolución Gloriosa, el verano de 1868 consiguió de Isabel II, aún reina, que convirtiera a Meneses en Duque de Baños, con grandeza de España de primera clase, título que fue confirmado por Alfonso XII en 1875. Por si esto no fuera suficiente, en 1984 chantajeó a su reina y esposa una vez más, consiguiendo que el papa Pio IX otorgara a su adorado compañero la Gran Cruz de la Orden de Cristo.

   La historia, que es muy cruel a veces, pone a cada cual en su sitio. La última ironía de este reinado tan extraño y peculiar, en una España gris que comenzaba a desperezarse de su letargo de siglos, tuvo que ver con el mismo enterramiento del esposo de Isabel II. Francisco de Asís de Borbón fue inhumado en el Monasterio del Escorial, en el Panteón de los Reyes, pero junto a las reinas consortes.

              Panteón de Reyes de El Escorial.
                                 Panteón de Reyes de El Escorial.

   En la Cripta Real del Monasterio de El Escorial descansan los monarcas españoles fallecidos desde que empezó a construirse en 1563 y sus madres. También Carlos I, que murió en 1558 en el Monasterio de Yuste (Salamanca). Su hijo Felipe II, impulsor de este majestuoso proyecto, solicitó el traslado de los restos en 1573, quince años después de la muerte.


   Si los 26 sepulcros están ocupados es porque el Panteón de Reyes del Escorial fue concebido como lugar de enterramiento de reyes y madres de reyes.

   Aquí descansan 12 monarcas de los 16 que ha habido en España desde Carlos I.

Carlos I (1500-1558)
Felipe II (1527-1598)
Felipe III (1578-1621)
Felipe IV (1605-1665)
Carlos II (1661-1700)
Luis I (1707-1724)
Carlos III (1716 -1788)
Carlos IV (1748-1819)
Fernando VII (1784-1833)
Isabel II (1830-1904)
Alfonso XII (1857-1885)
Alfonso XIII (1886-1941)

Los cuatro monarcas que no están en el Escorial son Felipe V y Fernando VI, en la Granja de San Ildefonso (Segovia); Amadeo I, en la Basílica de Superga (Turín), y José I Bonaparte, enterrado en Los Inválidos (París).

Junto a ellos están los restos de las madres de 11 monarcas, incluidas las de Felipe IV y el rey emérito Juan Carlos I.

Isabel de Portugal (1503-1539), madre de Felipe II
Ana de Austria (1549-1580), madre de Felipe III
Margarita de Austria (1584-1611) , madre de Felipe IV.
Mariana de Austria (1635-1696), reina regente y madre de Carlos II
María Luisa Gabriela de Saboya (1688 -1714), madre de Fernando VI. ** Su hijo no está aquí.
María Amalia de Sajonia (1724-1760), madre de Carlos IV.
María Luisa de Parma (1751 - 1819), madre de Fernando VII.
María Cristina de Borbón-Dos Sicilias (1806 -1878), madre de Isabel II.
Francisco de Asís y Borbón (1822-1902),  *padre de Alfonso XII.
María Cristina de Habsburgo-Lorena (1858 -1929), madre de Alfonso XIII.
María de las Mercedes de Borbón-Dos Sicilias (1910-2000), madre del rey Juan Carlos I.

Faltarían en la lista Juana I de Castilla, madre de Carlos I; Isabel Farnesio, madre de Carlos III; y María Luisa de Baviera, madre de Felipe V.

Hay que sumar tres nombres más, que suponen una excepción:

Isabel de Francia (1602-1644), esposa de Felipe IV.
Victoria Eugenia de Battenberg (1887-1969), madre de don Juan de Borbón.
Juan de Borbón (1913-1993), padre del rey Juan Carlos I.


                           El Monasterio de El Escorial en Madrid.

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'Paquita Natillas', el rey homosexual de España que no podía orinar de pie

La reina Isabel II llegó a decir sobre su noche de bodas, arremetiendo contra Francisco de Asís: "Qué podía esperar de un hombre que llevaba más encajes que yo".

CURIOSIDADES DE LA HISTORIA SEXO AMOR
LGM, EL ESPAÑOL. 6 mayo de 2019

   “Pequeño, delgado, de gesto amanerado, de voz atiplada y andares de muñeca mecánica, las telas finas, joyas y perfumes eran parte de los gustos de Francisco de Asís de Borbón. En la intimidad lo llamaba el pueblo Paquita, Doña Paquita, Paquita Natillas o Paquito Mariquito”. Así definió el historiador Pierre de Luz a Francisco de Asís de Borbón, quien fuese rey consorte de España al casarse con Isabel II. Al joven Francisco, que además de homosexual era primo hermano de la monarca, le eligieron para ese matrimonio después de descartar a muchos otros candidatos, y por razones un poco lúgubres: no tenía grandes enemigos, no tenía ningún tipo de interés por la política y se le intuía una personalidad maleable.

   Cuando ella, que era arrolladora e independiente, se enteró de que no le quedaba otra que casarse con su primo, exclamó, según el historiador Juan Granados: “¡Con Paquita no!”. Luego seguiría bromeando acerca de su propia noche de bodas: “Qué podía esperar de un hombre que llevaba más encajes que yo”. Esos comentarios alimentaron el cotilleo del pueblo, que le dedicaba constantemente al rey libelos y gacetas con ilustraciones y versos satíricos: “Gran problema es en la Corte / averiguar si el Consorte / cuando acude al escusado / mea de pie o mea sentado”. Más cánticos crueles: “Paco Natillas es de pasta y flora, y mea de cuclillas como una señora”.

   Lo cierto es que, efectivamente, Francisco orinaba sentado porque sufría hipospadias, es decir, una malformación de la uretra que provocaba que no tuviese el orificio de salida en el glande, sino en el tronco del pene. Hay historiadores que creen que el matrimonio jamás se llegó a consumar; pero, en cualquier caso, juntos tuvieron oficialmente doce hijos, doce hijos de cara al público de los que sólo sobrevivieron cinco. En realidad, según cuentan, “Paquita” estaba enamorado del aristócrata Antonio Ramos Meneses y por las noches se escapaba de palacio para reunirse con él y ejecutar sus deseos. Era su amigo, su amante y el confesor de sus alegrías y sus penas, además de la única pareja verdaderamente estable que se le conoció en la vida.

   La reina tampoco se quedaba atrás: se le atribuyen más de una docena de romances. El historiador José Luis Comellas la definía así: “Desenvuelta, castiza, plena de espontaneidad y majeza, en la que el humor y el rasgo amable se mezcla con la chabacanería y con la ordinariez, apasionada por la España cuya secular corona ceñía y también por sus amantes”. Tuvo que pagar con mala fama, insultos y burlas su libertad.

   Hoy los autores contemporáneos entienden que era el foco de todas esas críticas machistas porque desarrolló su reinado en medio de un clima político muy tenso que acabó llegando a su punto de explosión con La Gloriosa. De ahí que sus detractores la bautizaran como la “ninfómana” e intentasen ridiculizarla y menoscabar su credibilidad retratándola manteniendo sexo con distintos hombres y hasta con burros.

   Francisco de Asís de Borbón, era nieto de Carlos IV, Hijo de Francisco de Paula Antonio de Borbón y de Luisa Carlota. Se convirtió en rey consorte tras su matrimonio en 1846 con su prima hermana Isabel II que gobernó España de 1846 a 1868.

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