lunes, 6 de abril de 2020

EL PENSADOR EN TIEMPOS DIFÍCILES (II)





El filósofo colombiano Jaime Santamaría reflexiona sobre el papel de la filosofía y el análisis que los filósofos hacen del Covid-19 en la crisis del coronavirus. Diseño hecho a partir de una imagen de Jean van der Meulen en Pixabay.
El filósofo colombiano Jaime Santamaría reflexiona sobre el papel de la filosofía y el análisis que los filósofos hacen del Covid-19 en la crisis del coronavirus. Diseño hecho a partir de una imagen de Jean van der Meulen en Pixabay.
Covid-19 y la filosofía: pensar en medio de la catástrofe

Jaime Santamaría
17 marzo, 2020
  
   El filósofo colombiano Jaime Santamaría reflexiona sobre el papel de la filosofía y el análisis que los filósofos hacen del Covid-19 en la crisis del coronavirus.

   Es común el uso de la imagen de la lechuza de Minerva para referirse a la filosofía. La mítica ave siempre llega tarde, sólo emprende su vuelo luego de un largo día. La filosofía, de igual modo, después de estar en el mundo, levanta el vuelo de la reflexión y el pensamiento. Así los filósofos vieron con orgullo y cierta soberbia su propio quehacer por siglos. Sin embargo, es cada vez más común hallar artículos de filósofos acerca de asuntos de actualidad y temas acuciantes. La filosofía se unta más del presente y el mundo.  El Covid-19 es un ejemplo de estas situaciones donde algunos pensadores no quieren esperar la cómoda tarde para hablar de lo que está pasando. Hecho que aplaudo y animo.

   No obstante, el Covid-19 parece desbordar cualquier capacidad de análisis, de planificación y previsión; incluso de las ciencias más duras. En este caso, la vieja naturaleza, escurridiza e inaprehensible, nos recuerda con una pequeña sacudida nuestra vulnerabilidad. Estamos frente a una situación que va más rápido que cualquier posibilidad de acción y reflexión. Ahora bien, este hecho adverso no nos debe llevar a la parálisis nerviosa o a la inhibición paranoica del pensamiento.

   La pandemia, como cualquier situación límite, nos obliga a pensar no sólo en el virus, también nos empuja a interpretar todo el contexto alrededor (este caso global), establecer relaciones no obvias (no sólo con la ciencia médica) y poner en duda los valores sobre los que hemos levantado la frágil civilización humana. De hecho, por la situación misma varios ideales que han sostenido nuestra economía, nuestras instituciones políticas, nuestras relaciones globales, etc., parecen tambalearse.

   Quizá sea un buen momento para filosofar y, a pesar de la obsesión con la precisión, hasta equivocarse en diagnósticos. Afortunadamente, para tranquilidad de la humanidad y descontento de Platón, los filósofos no tienen mucha incidencia en las decisiones que atañen a la economía, la soberanía nacional, la salud pública y, en general, la administración de la vida. Por todo esto, y también por desocupe en tiempos de cuarentena, propongo revisar qué han dicho algunos filósofos sobre el caso límite Covid-19.

Giorgio Agamben: estado de excepción y pandemia

   Giorgio Agamben, filósofo italiano, sacó un artículo de opinión en diciembre del año pasado, cuando el virus apenas llegaba a Italia, que tituló La invención de una epidemia. Su postura es tajante: se está sobredimensionando una gripe más y con el despliegue mediático se logrará una situación de pánico generalizado; una modalidad del estado de excepción que avalará la intervención militar, el cierre de fronteras y toda una serie de medidas económicas de emergencia.

   Para el autor de El poder soberano y la vida nula, dos factores pueden explicar este procedimiento del poder. El primero señala que vivimos en una época en la que toda la política funciona según el modelo del estado de excepción; siguiendo la famosa afirmación de Benjamin, los Estados «democráticos» contemporáneos viven en la excepción, necesitan de la excepción y la producen también. ¡La emergencia deviene la norma! El segundo elemento, conectado con el primero, se dirige al nerviosismo propio de las sociedades posindustriales y consumistas; nerviosismo que necesita, como contrapartida, toda una serie de artificios que producen la sensación de seguridad (seguros de vida, medidas antiterroristas, políticas contra el crimen, más cámaras y vigilancia, etc.). Cuando el discurso del terrorismo se desgasta y no tiene los mismos efectos paranoicos, según el italiano, viene bien un virus como amenaza global. El poder soberano usa un viejo arcano a su favor: la peste o la plaga.

El filósofo italiano Agamben publicaba en diciembre pasado que se estaba sobredimensionando una gripe más y con el despliegue mediático se logrará una situación de pánico generalizado

Jean-Luc Nancy y la técnica soberana

   El filósofo francés Jean-Luc Nancy, en una respuesta a su amigo Agamben, sacó un artículo que tituló Excepción viral. Lo primero que hace Nancy es llamar la atención sobre el punto álgido que la interconexión técnica ha alcanzado en el mundo contemporáneo. En el análisis de Agamben, se desconoce el papel de la técnica y su vínculo con la política. Más que sospechar de un poder soberano que mueve los hilos secretos para mantener sujetados a los ciudadanos, debemos reflexionar acerca de los modos en que la técnica es la que impone un verdadero estado de excepción; sería una técnica soberana. En este sentido, no se niega el estado de excepción, pero sí hay que modificar su naturaleza netamente política; es un estado de excepción biológico, informático, cultural, etc. permitido por la hiperconectividad en estos tiempos. Ahora bien, para el francés, en la técnica también palpita la esperanza y la solución.

Aïcha Liviana Messina: ¿cómo afrontamos juntos el problema?

   Para Aïcha Liviana Nessina, profesora de la Universidad Diego Portales, en Chile, la cuestión se juega en una salida que conjugue la postura crítica de Agamben, con respecto a la política, y la actitud esperanzadora de Nancy, en relación con la técnica. Si bien, Agamben parece pecar de ingenuo al creer que el Covid-19 es una conspiración más en la sociedad del espectáculo y Nancy, en el otro extremo, no quiere ver cómo la técnica se vincula con la política y las instituciones, ambos tocan un punto central: la relación con el pánico. La pregunta ahora, como filósofos, quizá no es cuál es el mejor diagnóstico o la mejor salida; en eso, claramente, no tenemos mucha competencia. Pero sí hay algo que merece atención con urgencia: ¿cómo pensamos la relación con un afecto como el miedo o el pánico dada una situación límite?, ¿cómo hacemos frente al problema?

   La respuesta se dirige al hecho de que vivimos en comunidad. La filósofa muestra que las actitudes más heroicas y las políticas del miedo coinciden en algo: quieren eliminar el virus (lo otro). Pero ni la política totalitaria ni la técnica más sofisticada se plantean el asunto de cómo vivir con el virus y cómo haremos como comunidad para afrontarlo.

   La pregunta ahora, como filósofos, quizá no es cuál es el mejor diagnóstico o la mejor salida; pero sí hay algo que merece atención: ¿cómo pensamos la relación con un afecto como el miedo o el pánico dada una situación límite?

José Luis Villacañas y la confianza en el Estado

   El filósofo español José Luis Villacañas, después de retomar la conversación entre Agamben y Nancy, dice que estamos «ante un atolladero evolutivo». Este tipo de momentos de la historia, donde la cuesta parece empinarse, propicia la creación fantasiosa de escenas apocalípticas. En circunstancias límites como estas, impulsada por el miedo y otros afectos escatológicos, la gente suspende su moral y su relación con la norma. La sensación imaginaria del final puede llevar a la precipitación de violencias y barbaries: un darwinismo salvaje obsceno. El español hace un llamado sensato a atenernos a los Estados. Después de todo, ellos serán lo único que tendremos.

Slavoj Žižek: ¿dónde finaliza la fantasía y dónde empieza lo real?
   En un artículo que tituló Un claro elemento de histeria racista en el nuevo coronavirus, publicado en Russia Today, el esloveno Žižek, frente a la información con la que hemos sido bombardeados, se hace una pregunta pertinente: ¿dónde terminan los hechos y dónde comienza la ideología? En ese momento, hace un poco menos de un mes, en un tono sarcástico decía muchas distopías que ya han preludiado el futuro cercano: teletrabajo, ejercicio en casa, yoga por Skype, clases a distancia y ocasionalmente nos masturbamos por la internet. Todo un modo de explotación laboral a distancia. En esta vía, pornhub, un famoso portal porno italiano, abrió las restricciones para que todos los italianos puedan ver el servicio premium gratuitamente, como una clara ayuda «humanitaria» contra el virus y sus efectos. Se cree que este tipo de acciones bien intencionadas contribuye con las medidas de protección.

   En otro artículo titulado El coronavirus es un golpe al capitalismo a lo Kill Bill que podría reinventar el comunismo, Žižek, como siempre, lanza afirmaciones osadas y provocadoras. Aquí, dice que la crisis nos puede llevar a modos de vida más allá de los Estados Nación que redundarán en estilos más solidarios y comunitarios. El virus, en una afirmación difícil de digerir, estaría dando un golpe letal al capitalismo y sería cuestión de algunos pasos más antes que caiga el viejo villano.

   Más allá de la lectura optimista, me parece más llamativo el inicio del artículo: «La actual expansión de la epidemia de coronavirus ha detonado las epidemias de virus ideológicos que estaban latentes en nuestras sociedades: noticias falsas, teorías conspirativas paranoicas y explosiones de racismo». Una pregunta urgente para los filósofos, frente a la pandemia, es: en la era de la intercomunicación y las redes sociales, ¿cómo se maneja la información?; ¿podríamos hablar de excepción informativa?; ¿qué puede la falsedad?

Una palabra final

   Luego del recorrido por estas cinco perspectivas, me gustaría dejar algunas cuestiones sobre la mesa y seguir dialogando. Lo primero es que no podemos ser tan ingenuos para creer que el Covid-19 es simplemente un plan maestro de una conspiración global para sujetarnos y mover los hilos de la economía; esto sería una explicación simplista. Tampoco podemos negar que la política y la economía usan las contingencias para sacar provecho; siempre se puede extraer ventaja de las crisis. El virus no es una creación ideología, tampoco existe en la pureza de la naturaleza como puro dato biológico; todo agente patógeno de este estilo está atravesado, por supuesto, por discursos que afectan las relaciones del poder. El modo como podamos juntarnos y ganar en solidaridad será fundamental para hacer frente, en cualquier caso.

   No podemos ser tan ingenuos para creer que el Covid-19 es un plan maestro de una conspiración global para sujetarnos y mover los hilos de la economía; tampoco podemos negar que la política y la economía usan las contingencias para sacar provecho.

   Asimismo, creo que una situación como esta nos lleva a preguntarnos: ¿cómo pensamos la relación del virus con las Entidades Prestadoras de Salud (EPS)? Esta pregunta, en Latinoamérica, es pertinente y apremiante. El virus dejará al descubierto la situación de precarización del sistema de salud en nuestro continente: un modelo de prestación de servicios de salud, de corte neoliberal, que no ha podido responder a las necesidades fundamentales de un modo satisfactorio. La corrupción sistemática y endémica del sistema de salud, en casi todo el continente, brillará. Además, quedará bien claro que la salud responde a un acceso diferencial que viene dado por la capacidad adquisitiva. Y no es lo mismo vivir en una ciudad que en una región rural con dificultades de acceso y con problemas de sanidad. Por último, habría que preguntar, en estas coordenadas si podemos confiar en el Estado. El llamado de Villacañas, sensato, sin embargo, parece difícil para un pueblo que ha sufrido décadas de abandono institucional público.

   Creo que, como filósofos, también, debemos pensar sobre el afecto de pánico y miedo que se ha originado; toda una sensación imaginaria de apocalipsis, racismo y egocentrismo. Llamativamente, desde el discurso científico este tema es el menos tratado, pero el que más efectos devastadores puede tener sobre la sociedad y la economía. Aún, con fe, creemos en sujetos racionales que toman decisiones desde la claridad del entendimiento y con un balance de los argumentos; nada más alejado de la realidad.


   Por último, deberíamos preguntarnos por el estatus de la información y desinformación que ha circulado por medios oficiales y no oficiales. Quizá estamos en un punto límite de la historia, un atolladero donde una fake new podría desatar una histeria colectiva con efectos sociales dramáticos o incluso, en un tono hiperbólico, ocasionar el desplome de bolsas. Golpes que, una vez más y como siempre, afectarían mayoritariamente a los más vulnerables y empobrecidos.
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PENSANDO, PENSANDO...

   La «felicidad» no es un sentimiento, es un punto de vista. ¿Qué es la felicidad sino la concatenación de pequeños momentos de bienestar en tu relación con el mundo que te rodea, la satisfacción por el trabajo bien hecho, la cosecha de los parabienes que te da la vida tras arduos esfuerzos, el acostarse cada noche con la conciencia tranquila, que el mundo te devuelva algo de lo que tú le aportas? Las cosas hay que hacerlas por generosidad, sin esperar nada a cambio, sin estrategias perversas que manipulen al otro para que te devuelva lo que le has dado.

   Se avanza más rápìdo con la mochila ligera, debes quitarte lastre, meter en tu lavadora las prendas que verdaderamente te importan y te aportan, cuidar mucho las prendas delicadas y mandar al “rastro” las que ya no vas a utilizar porque se han quedado pequeñas o porque están tan sucias que ya no hay detergente ni aditivos que les devuelva su prestancia, que ya no van a lucir nunca. Quizás haya otra lavadora industrial que con agentes químicos corrosivos les devuelva algo de brillo, pero la tuya es más ecológica y pequeña y debes evitar la tentación de mezclar prendas tan desiguales que la colada quedaría tan falta de colorido que te avergonzaría lucirla.

  Es muy bueno tener iniciativas, pero siempre con calma, y como decía Chesterton, ningún tren se escapa, y si lo hace es porque no era nuestro tren.

   Es buena la puntualidad, pero no la prisa. Hay que priorizar, no se puede abarcar todo y si de algo disponemos es de tiempo, ahora más que nunca, para hacer lo que nos propongamos. Las huidas hacia adelante no suelen funcionar, a veces es meritorio hacerlo, pero el coste es demasiado alto, no por el qué dirán, eso a mí me la trae al pairo, sino por el sufrimiento que pueden generar en uno mismo y en las personas que nos importan.

 El soldado "valiente" (más bien enajenado y llevado por la desesperación) que se pone de pie en la trinchera y sale corriendo hacia el enemigo, granada en mano, acaba tirado en el suelo, inerte y ensangrentado, sin vida. Con mucha suerte habrá conseguido lanzar la granada que portaba en la mano, pero quizás ésta, ni siquiera habrá estallado en las trincheras contrarias, porque el miedo que nace de su valentía habrá impedido que su dedo engarrotado tire de la anilla-espoleta.

(PETRUS RYPFF)

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El Pensador, periódico dieciochesco editado por José Clavijo y Fajardo  
El Pensador, tomo primero, 1763.jpg

  "El pensador", semanario matritense, ejemplo típico del espíritu de la Ilustración, fue obra del lanzaroteño José Clavijo y Fajardo (Joseph Clavijo y Faxardo). Impreso y distribuido en Madrid, en la Imprenta de Joaquín Ibarra en el periodo comprendido entre 1763 y 1767, se agrupa en seis volúmenes, y consta de un total de 86 pensamientos.

   "El pensador" fue uno de los periódicos más importantes de la segunda mitad del siglo XVIII en España. Aparecido en 1763, dedica cada número a un "pensamiento". Clavijo se define a sí mismo como espectador de la realidad social, a partir la cual emite su opinión. La mayoría de sus pensamientos consisten en críticas sociales y costumbristas. Clavijo arremete contra la superstición, la charlatanería, las modas absurdas, las apariencias o la hipocresía, entre otros muchos temas sociales de su época. Su activa intervención pública desde el "El Pensador" ayudó a prohibir los Autos Sacramentales (hecho que se produjo por Real Decreto en 1765).

   En 1999 la Biblioteca de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, en colaboración con la Biblioteca Nacional de España, realizó una edición facsímil en pasta española que concursó al premio de libros mejor editados del año del Ministerio de Cultura. 

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 El pensador (The Thinker)
Autor: Auguste Rodin
Material: Bronce
Dimensiones: 183.6 centímetros x 97 centímetros



The Thinker, Rodin.jpg
AutorAuguste Rodin
Creacióncirca 1904
UbicaciónParís, Francia
MaterialBronce
Dimensiones183.6 centímetros x 97 centímetros


El Pensador en una exposición temporal en CaixaForum Madrid.


   El pensador (en francés Le Penseur) es una de las esculturas más famosas de Auguste Rodin. El escultor concibió esta pieza entre 1881 y 1882 para decorar el tímpano del conjunto escultórico La puerta del Infierno, encargado en 1880 por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de Francia que tenía como referente las Puertas del Paraíso diseñadas por Ghiberti en el siglo XV, Quattrocento italiano. La puerta del Infierno serviría como entrada para el que sería el Museo de Artes Decorativas de París, aunque el proyecto no se concluyó. ​


  La obra "exenta" fue realizada en bronce y con un pedestal de mármol la obra alcanza los 650 kilos de peso. Parece ser que el primer molde en yeso ya estaba realizado en torno a 1880, sin embargo, el artista no presentará la primera fundición a gran escala hasta 1902.

  Pese a que Rodin (1840 – 1917) hoy es el máximo exponente de la escultura impresionista y está considerado como uno de los precursores del modernismo sus inicios en el mundo del arte no fueron demasiado halagüeños. Formado en la Escuela de Artes Decorativas, por aquel entonces considerada una escuela de segunda clase frente a la Academia de Bellas Artes, sus verdaderos estudios se realizaron de manera autodidacta basándose en la anatomía. En 1875 viaja a Italia, un hecho decisivo en su carrera y en sus estudios. Allí pudo conocer la escultura de los clásicos y muy especialmente la de Miguel Ángel; el fuerte modelado de la escultura miguelangelesca influye poderosamente en la obra Rodin. A su vuelta a Paris el artista comienza a cosechar sus primeros éxitos hasta convertirse en el mejor referente de la época y uno de los artistas más valorados.

    El artista ideó más de ciento ochenta y seis figuras para conformar las puertas inspiradas en el famoso libro de la Divina Comedia escrito por Dante. El proyecto desbordó de tal manera al artista que no pudo terminar la obra al completo pero su éxito fue tal que los numerosos encargos hicieron que Rodin diseñara algunas de las esculturas del conjunto de manera individualizada o exenta, este es el caso de El Beso o El Pensador.


Historia
La puerta del Infierno .jpg
  La puerta del Infierno, original múltiple en el Museo Soumaya, Ciudad de México.
Autor:Auguste Rodin
Creación: 1880-1917
Ubicación: Museo de Orsay (París), Museo Soumaya (México), Museo Rodin (París), Museo Rodin (USA), Museo Nacional de Arte Occidental (Japón), Universidad de Stanford (USA) y Rodin Gallery (Corea del Sur)
Material: Bronce. técnica: Vaciado en bronce.
Dimensiones: 6.35 metros de alto, 4 m. de ancho y 1 m. de profundidad. 

El Pensador en La puerta del Infierno (detalle de la parte superior) expuesta en el Museo Soumaya.

   La escultura recibió originalmente el nombre El poeta, ya que representaba al escritor italiano Dante Alighieri, autor de la Divina comedia, obra literaria que sirvió como una de las inspiraciones para la creación de La puerta del Infierno. En una carta enviada al crítico Marcel Adam, escribió​:

El pensador tiene una historia. En los días pasados, concebí la idea de La puerta del Infierno. Al frente de la puerta, sentado en una roca, Dante pensando en el plan de su poema. Detrás de él, Ugolino, Francesca, Paolo, todos los personajes de la Divina comedia. Este proyecto no se realizó. Delgado, ascético, Dante separado del conjunto no hubiera tenido sentido. Guiado por mi primera inspiración concebí otro pensador, un hombre desnudo, sentado sobre una roca, sus pies dibujados debajo de él, su puño contra su mentón, él soñando. El pensamiento fértil se elabora lentamente por sí mismo dentro de su cerebro. No es más un soñador, es un creador.
                                                                                    Auguste Rodin


  Según apunta el investigador François Blanchètiere, el poeta representa un cuerpo torturado y al mismo tiempo un hombre de espíritu libre decidido a trascender mediante la poesía. También de vocación dantesca, la obra personifica a Minos, juez de los infiernos que en la obra del italiano asignaba a los condenados a uno de los nueve círculos en función de sus pecados.

   El pensador pertenece al grupo de trabajos hechos entre 1880 y 1881, en donde la influencia de Miguel Ángel es particularmente fuerte; es indudable que Il Pensieroso y Jeremías de la Capilla Sixtina guardan semejanza con él. ​

   Para la pose del personaje —con el codo derecho en la pierna izquierda— Rodin estudió Ugolino de Jean-Baptiste Carpeaux,  que fue realizado en 1862 y que pertenece a la colección del Museo de Orsay.​ En palabras de Octave Mirbeau, «su pose recuerda un poco la de El pensador de Miguel Ángel, Dante está sentado, con el torso echado hacia adelante y el brazo derecho en reposo sobre la pierna izquierda, lo que da al cuerpo un inexpresable movimiento trágico»; asimismo, se basó en la representación de Lorenzo de Médici sentado, pieza central de la Capilla de los Médici, en la Basílica de San Lorenzo, en Florencia, Italia.

   En Copenhague presentó la escultura por primera vez con el título de El poeta, poco después de que el crítico de arte Léon Gauchez realizase un comentario a Rodin sobre la idea de una representación de Dante sin el característico atavío: «Un Dante desnudo es una herejía que lo priva de una antítesis admirable».​ Cuando la figura se exhibió con sus dimensiones originales en la exposición Monet-Rodin de la Galería George Petit en 1889, Rodin dejó de identificarla como Dante y la tituló El pensador; el poeta, fragmento de una puerta.​

   Rodin se refería de la siguiente forma al hecho de que El pensador pensara​:
Lo que hace que mi pensador piense es que él piensa no sólo con su cerebro, con su ceño fruncido, con sus fosas nasales distendidas y sus labios comprimidos, con cada músculo de sus brazos, espalda y piernas, con su puño apretado y sus dedos de los pies agarrados”.

   Algunos comentaristas mencionan que El pensador ocupa en La puerta del Infierno una posición similar a las figuras sagradas de los portales góticos; por lo tanto, es un juez y al mismo tiempo un prisionero en el infierno. Es una proyección del escultor, del artista en general, que confronta a los críticos de su época y a los que también juzga. ​

   En 1904, Gabriel Mourey, editor de la revista Les Arts de la Vie, mostró el trabajo escultórico de la ciudad de París y la fama de El pensador se extendió de una minoría interesada en cuestiones estéticas al público internacional. Gradualmente, Rodin se convirtió en un símbolo público de gran importancia. Mourey explicó por qué El pensador había sido seleccionado​:

Elegimos este magnífico trabajo de entre todos los demás porque ya no es el poeta suspendido sobre los golfos del pecado y la expiación, aplastado por la piedad y el terror de la inflexibilidad de un dogma, ya no es el ser excepcional, el héroe; es nuestro hermano en sufrimiento, en curiosidad, en pensamiento, en alegría, la alegría amarga de ver y conocer; no es más un súper ser humano, un predestinado, es simplemente un hombre de todos los tiempos
                                                                                                                 Gabriel Mourey


    El 21 de abril de 1906, El pensador fue instalado frente al Panteón de París y permaneció ahí hasta 1922, cuando fue trasladado al Museo Rodin.     
                 

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EL PENSADOR EN EL MUNDO

   Existen diversas fundiciones de El pensador alrededor del mundo; algunas han sido ampliadas del original y otras, de diferentes proporciones. Es posible encontrar algunas de ellas en los siguientes lugares:

El pensador en el cementerio de Laeken, Bruselas
Gliptoteca Ny Carlsberg, Copenhague
Instituto de Arte Alle R., Universidad de Louisville
Museo Rodin de Filadelfia
Museo Rodin de Meudon
Museo Rodin de París
Museo Nacional de Kyoto
Museo Nacional de Tokyo
Museo de Arte de Baltimore
Museo Pushkin, Moscú
Museo Soumaya. Fundación Carlos Slim, Ciudad de México
Museo Prins Eugenes Waldemarsudde, Estocolmo
Plaza del Congreso, Buenos Aires
Universidad de Columbia, Nueva York
Museo Vaticano, Vaticano
Congreso Nacional de Chile, Valparaíso, Chile.
Parque Borde Costero, Viña del Mar

Alte National Galerie en Museumsinsel Berlín, Alemania


El pensador, de Auguste Rodin, en el Museo Rodin, en París  


El pensador en el cementerio de Laeken, Bruselas


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Ilustración de Auguste Rodin para la edición de 1857 de Les Fleurs du Mal (Las flores del Mal) de Charles Baudelaire publicada por Paul Gallimard
Ilustración de Auguste Rodin para la edición de 1857 de Les Fleurs du Mal (Las flores del Mal) de Charles Baudelaire publicada por Paul Gallimard


Las flores del mal libro de poemas de Charles Baudelaire editado ...

Baudelaire corrigió durante una década 'Las flores del mal ...



El enano alto . Apuntes literarios y filosóficos: "Las flores del ...


   Existe una versión de la obra literaria Las flores del mal de Charles Baudelaire ilustrada por Auguste Rodin entre 1887 y 1888; ahí muestra al Pensador en el poema Les Bijoux:

La très-chère était nue, et, connaissant mon coeur,
Elle n’avait gardé que ses bijoux sonores,
Dont le riche attirail lui donnait l’air vainqueur
Qu’ont dans leurs jours heureux les esclaves des Mores.

Quand il jette en dansant son bruit vif et moqueur,
Ce monde rayonnant de métal et de pierre
Me ravit en extase, et j’aime à la fureur
Les choses où le son se mêle à la lumière.

Elle était donc couchée et se laissait aimer,
Et du haut du divan elle souriait d’aise
À mon amour profond et doux comme la mer,
Qui vers elle montait comme vers sa falaise.

Les yeux fixés sur moi, comme un tigre dompté,
D’un air vague et rêveur elle essayait des poses,
Et la candeur unie à la lubricité
Donnait un charme neuf à ses métamorphoses;

Et son bras et sa jambe, et sa cuisse et ses reins,
Polis comme de l’huile, onduleux comme un cygne,
Passaient devant mes yeux clairvoyants et sereins;
Et son ventre et ses seins, ces grappes de ma vigne,

S’avançaient, plus câlins que les Anges du mal,
Pour troubler le repos où mon âme était mise,
Et pour la déranger du roche de cristal
Où, calme et solitaire, elle s’était assise.

Je croyait voir unis pour un noveau dessin
Les hanches de l’Antiope au buste d’un imberbe,
Tant sa taille faisait ressortir son bassin.
Sur ce teint fauve et brun le fard était superbe!

- Et la lampe s’étant résignée à mourir,
Comme le foyer seul illuminait la chambre,
Chaque fois qu’il poussait un flamboyant soupir,
Il inondait de sang cette peau couleur d’ambre!

Charles Baudelaire. De Las flores del mal.






EL PENSADOR EN ARGENTINA

     La escultura original de “El Pensador” del artista parisino Auguste Rodin (1840-1917) fue creada en 1880 y formó parte de un encargo realizado por el estado francés. Querían puertas alusivas en el museo de las Artes Decorativas de París que estaba en proyecto.

   Como refiero más arriba la pieza medía 70 centímetros y formaba parte de “La puerta del Infierno” que se ve en la imagen. Se encuentra en el centro de la parte superior, y representa a Dante Alighieri, autor de “La Divina Comedia”, inclinado hacia adelante observando todo lo que se encuentra en el infierno mientras medita su obra. Al exponer la figura de forma separada de su conjunto, Rodin incrementó su tamaño (hizo una figura de 1,83 metros) y la rebautizó “El Pensador”. En 1906, fue colocada en la entrada del majestuoso Panteón de París.

   Algunos críticos se preguntaban si no era una contradicción que un hombre musculoso pensase. El autor respondió que esa era la síntesis del hombre, ya que realiza trabajos físicos, pero también reflexiona.

   En Buenos Aires, el primer director del Museo Nacional de Bellas Artes, Eduardo Schiaffino, encargó al escultor francés un Pensador para colocarlo en la escalinata del palacio del Congreso, siguiendo el ejemplo del original que se encontraba en el Panteón. La obra llegó a Argentina en 1907. Se trata de un ejemplar fundido del molde original y cuenta con su firma. Además del original que abandonó su lugar de privilegio en el Panteón para pasar al Museo Rodin (también en París), obras similares se enviaron a Filadelfia (Estados Unidos), Berlín y Estocolmo.

   En Buenos Aires la culminación del actual edificio del Congreso Nacional iba retrasada. La escultura se instaló a unos doscientos metros, en la Plaza Lorea, aguardando a que el Palacio Legislativo se completara y la recibiera.


El pensador, en bronce y erigida frente al Congreso de la Nación Argentina.
    En 1927, Schiaffino escribía: “Han pasado veinte años y todavía la obra maestra continúa sacrificada. En esa plaza inmensa, parece una mosca en un billar”.

   A finales de la década de 1960, la actual Avenida de Mayo pasó a ser única y se unió a la avenida Rivadavia a través de una curva que dividió a la plaza Lorea en norte y sur. “El Pensador” quedó en el sector sur, renombrado como plaza Mariano Moreno.

   Desde hace algunos años se discute si “El Pensador” debe ser llevado a la escalinata del monumental edificio o no. A pesar del deseo de algunos legisladores, este Dante reflexivo, atlético y protegido por un blindaje (desde 2013), continúa dándole la espalda al Congreso de la Nación Argentina.

COMENTARIO PERSONAL


 Aparentemente la iconografía de EL PENSADOR es sencilla, un hombre desnudo aparece sentado en una roca sumergido en sus pensamientos y preocupaciones. Las piernas aparecen flexionadas apoyándose en la roca y mientras un brazo descansa sobre una de las rodillas el otro aparece flexionado hincando el codo en el muslo y apoyando el puño sobre su mandíbula. El artista ha sobredimensionado las extremidades del personaje, las manos y pies adquieren un potente desarrollo en comparación con el resto del cuerpo y una cabeza que, quizás, sea demasiado pequeña.

   Pero lo realmente impresionante de la obra es su modelado, en él se aprecian todos y cada uno de los músculos de la anatomía con un fiel reflejo a la realidad. En general posee de manera explícita ese aspecto de non finito que remite a las obras de Miguel Ángel y que contrasta con el acabado de algunas zonas más trabajadas como por ejemplo las manos.

   El artista invita con su obra a la meditación; el movimiento de la obra es centrípeto, es decir, hacia el interior, el hombre representado por Rodin se abstrae por completo del mundo que le rodea para centrarse única y exclusivamente en sí mismo, en su interior.





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