lunes, 23 de marzo de 2020

¡SUERTE Y ÁNIMO A TODOS!







   La «felicidad» no es un sentimiento, es un punto de vista. ¿Qué es la felicidad sino la concatenación de pequeños momentos de bienestar en tu relación con el mundo que te rodea, la satisfacción por el trabajo bien hecho, la cosecha de los parabienes que te da la vida tras arduos esfuerzos, el acostarse cada noche con la conciencia tranquila, que el mundo te devuelva algo de lo que tú le aportas? Las cosas hay que hacerlas por generosidad, sin esperar nada a cambio, sin estrategias perversas que manipulen al otro para que te devuelva lo que le has dado.

   Se avanza más rápìdo con la mochila ligera, debes quitarte lastre, meter en tu lavadora las prendas que verdaderamente te importan y te aportan, cuidar mucho las prendas delicadas y mandar al “rastro” las que ya no vas a utilizar porque se han quedado pequeñas o porque están tan sucias que ya no hay detergente ni aditivos que les devuelva su prestancia, que ya no van a lucir nunca. Quizás haya otra lavadora industrial que con agentes químicos corrosivos les devuelva algo de brillo, pero la tuya es más ecológica y pequeña y debes evitar la tentación de mezclar prendas tan desiguales que la colada quedaría tan falta de colorido que te avergonzaría lucirla.

  Es muy bueno tener iniciativas, pero siempre con calma, y como decía Chesterton, ningún tren se escapa, y si lo hace es porque no era nuestro tren.

   Es buena la puntualidad, pero no la prisa. Hay que priorizar, no se puede abarcar todo y si de algo disponemos es de tiempo, ahora más que nunca, para hacer lo que nos propongamos. Las huidas hacia adelante no suelen funcionar, a veces es meritorio hacerlo, pero el coste es demasiado alto, no por el qué dirán, eso a mí me la trae al pairo, sino por el sufrimiento que pueden generar en uno mismo y en las personas que nos importan.

 El soldado "valiente" (más bien enajenado y llevado por la desesperación) que se pone de pie en la trinchera y sale corriendo hacia el enemigo, granada en mano, acaba tirado en el suelo, inerte y ensangrentado, sin vida. Con mucha suerte habrá conseguido lanzar la granada que portaba en la mano, pero quizás ésta, ni siquiera habrá estallado en las trincheras contrarias, porque el miedo que nace de su valentía habrá impedido que su dedo engarrotado tire de la anilla-espoleta.


El confinamiento de la miseria

   Esto, creo (ojalá me equivoque), va a traer más enfermos, pero por otros motivos distintos al Coronavirus.

   Hay que permitir que la gente salga a hacer deporte, los niños a los jardines, que todo el mundo lo pille y se haga inmune, y a los que tienen patologías, cerrados a cal y canto (salvo el que no tenga estima por su vida), con 10.000 millones destinados a los recursos sanitarios para ellos es más que suficiente, y no te cargas la economía mundial.


Este salvaje error lo vamos a pagar todos.

   Pero claro, hay algunos que este rollito del confinamiento lo ven hasta guay y divertido. Cuando salgan y vean que no ha quedado nada, la sonrisa ante el apocalipsis se les borrará de un plumazo, nuestros mayores morirán todos, y los que tengan patologías severas igual, pero no por el Coronavirus, sino por la desaparición de todos los recursos económicos para tratarlos, y agravará las desigualdades, por supuesto, la escasez, la miseria, el final del mundo conocido, la caída del imperio.


Lo pagaremos durísimo.

   Pero hay esperanza, la esperanza de que reaccionemos, de que esta situación dure poco, que la famosa curva del demonio se desplome, que los daños, salvajes daños, remitan poco a poco.

  Asumimos este encierro. Al fin y al cabo, es una estrategia que puede funcionar, tal vez sea la mejor fórmula (no lo dudo), pero, ¡ojo!, lo de coartar las libertades a la población puede resultar adictivo para los poderosos, y controlar a la masa por tiempo indefinido posibilita hacer lo que se desee, como en las peores dictaduras fascistas y comunistas. Estemos alerta, o nos dejarán sin nada con la excusa de que un virus de origen desconocido pasaba por ahí.


¡Suerte y ánimo a todos!

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