domingo, 22 de marzo de 2020

LONDRES Y NUEVA YORK BAJO EL COVID-19



Fauci durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca (Foto: REUTERS/Joshua Roberts)

        Fauci durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca (Foto: REUTERS/Joshua Roberts)

El doctor que dará la esperanza a Estados Unidos para salir de la epidemia del coronavirus. El Doctor Anthony Fauci se ha ganado el respeto del público después de haber luchado contra el VIH, SRAG, y Ébola


  Los países más avanzados del mundo también pueden verse desbordados por el bichito. Se presupone que deberían tener los mejores servicios públicos de salud de la orbe, pero debido al empecinamiento de sus dirigentes políticos en los últimos años, que se autodefinen como "liberales" (yo diría más bien ultraconservadores), la dotación presupuestaria ha declinado tanto, para favorecer a los seguros privados y hospitales totalmente privados, a los que sólo puede acceder una minoría  y elitista capa socioeconómica, ha declinado tanto la inversión pública en la sanidad de todos, decía, que los medios con que cuentan los profesionales sanitarios, han quedado reducidos a la mínima expresión y la remuneración de esos profesionales es también cada vez más exigua. 

   Prueba de lo referido más arriba son las declaraciones de esos profesionales sanitarios de dos hospitales públicos de la capital londinense y de la ciudad de los rascacielos, respectivamente, que, sin tener ninguna adscripción política, realizan una excelente actuación en la brega diaria contra el COVID-19, por su vocación de servir a sus pacientes, a riesgo de perecer en el intento. Sus declaraciones en uno de los periódicos más solventes del mundo no dejan resquicio a la duda sobre la veracidad de sus denuncias acerca de la falta de recursos materiales y humanos. Dejo aquí tres artículos publicados en ese diario los últimos días.
(Petrus Rypff)



THE NEW YORK TIMES

Soy doctora en el Reino Unido; estamos en camino hacia el abismo

Por Jessica Potter
20 de marzo de 2020
  

Un cartel de

Un cartel de "No ingresar" y con información del Servicio Nacional de Salud (NHS) sobre el coronavirus en la entrada de un Servicio de Cirugía en el norte de Londres (REUTERS / John Sibley)

LONDRES — Hace diez días, me pidieron ver a un paciente. Soy especialista en enfermedades respiratorias en la unidad de cuidados intensivos de un hospital de Londres, así que no me sorprendió que el paciente necesitara un respirador. Me pareció bastante común. Sin embargo, resultó que el paciente tenía coronavirus: el primer caso de nuestro hospital y una de las 2000 personas que han dado positivo en el Reino Unido hasta ahora. No usé mascarilla. Pronto empecé con tos.

   Aunque no he padecido fiebre ni disnea, me ordenaron aislarme durante catorce días. Así estoy ahora, en autoaislamiento. No soy la única del hospital. Tan solo bastó un paciente con COVID-19 para que una cuarta parte de nuestro personal no directivo se fuera con tos y resfriados que normalmente habríamos superado. Un solo caso de coronavirus ha desatado el caos en nuestro hospital.

   Es un microcosmos de lo que podría venir. El Reino Unido tiene menos camas de cuidados intensivos que la mayoría de los países europeos. Los índices de ocupación son altos, y hacemos grandes esfuerzos todos los días con el fin de dar de alta al número necesario de personas para tener espacio disponible para nuevos pacientes. Aunque haya alguna cama disponible, no tenemos enfermeros para atenderla. Una década de recortes y subfinanciación nos han dejado expuestos a un nivel peligroso. Este es el invierno perpetuo del Sistema Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés).

Soy doctora en el Reino Unido; estamos en camino hacia el abismo ...
Los londinense se mueven libremente por la ciudad aunque sus rostros no son

precisamente de tranquilidad ni regocijo.
   
   Durante la última semana, he estado marginada, observando desde el exterior. Observando mientras mis colegas se preparan para el largo camino que nos queda por delante, descansando cuando pueden, apoyando procedimientos para atender a pacientes infectados, capacitándose entre sí y haciendo planes para cuando estén enfermos y de cómo aislarse de sus familias. Observando mientras se hacen planes para cancelar la atención médica que no sea de emergencia y desplegar al personal en la vanguardia.

   Se usarán todas las manos disponibles. Se han cancelado las rotaciones a nuevos departamentos y hospitales: yo permaneceré en cuidados intensivos y doctores de otros departamentos vendrán conmigo al frente de batalla. Mis planes de trabajar media jornada se han diluido. No obstante, esta es mi vocación: en todo momento somos médicos. Cuando se nos pide dar un paso adelante, sólo hay una respuesta.

   A medida que la gente con coronavirus inunde nuestros pasillos, los hospitales serán llevados al punto de quiebra. El Reino Unido es un país rico y tal vez le vaya mejor que a otros. Sin embargo, el NHS está a punto de reventar tras años de subfinanciación. Una década de recortes impuestos por gobiernos conservadores consecutivos ha desmantelado y privado de recursos a los servicios médicos. El ánimo del personal es bajo y la retención, precaria. Ya estamos trabajando al cien por ciento de nuestra capacidad.

   Cuando nuestros hospitales estén saturados y debamos decidir cómo distribuir los recursos escasos, ¿cómo elegir a quién darle un respirador y a quién no? Italia está cerca de ese punto, y su servicio de salud tiene muchas más camas de cuidados intensivos por persona que el Reino Unido. ¿Le tendré que decir a alguien que no podremos tratar a su ser querido porque no tenemos respiradores, oxígeno, sondas, mascarillas, hospitales, personal? ¿En ese momento impondremos un límite de edad, como están considerando hacerlo algunos hospitales en Italia, o entrará en juego una especie de criterio de “merecimiento”?

   La estrategia del gobierno se centra en aplanar el pico de la epidemia y, al mismo tiempo, asegurar que el público no desista del autoaislamiento justo en el momento equivocado y salga a la calle a meterse en el ojo del huracán. Por lo tanto, a diferencia de otros países, aún no estamos en un cierre total. Después de una semana con claustrofobia, puedo entender que no se desee obligar a un aislamiento antes de lo necesario.

   Sin embargo, me preocupa cómo podemos saber en qué punto de la curva epidémica estamos. ¿Les hemos hecho la prueba a suficientes personas? ¿Y si el cierre de emergencia llega demasiado tarde? ¿Estaremos saturados demasiado pronto? En todo el NHS, este invierno ha habido pacientes en los pasillos y cirugías canceladas. ¿Cuánta gente morirá porque hemos trabajado al borde del colapso durante demasiado tiempo?

   No soy epidemióloga. No pretendo conocer la estrategia adecuada. No obstante, si el Reino Unido llega a sufrir algo parecido a lo que hemos visto en otras partes, estaremos en camino a una tragedia.

   Algo seguro es que, con 100.000 puestos vacantes de por sí, el NHS no sobrevivirá esta crisis si no se protege y respeta a su personal. En 2018, dos terceras partes de los médicos en su segundo año de capacitación decidieron no hacer una especialización. Nos piden hacer más con una menor remuneración mientras hay colegas que son crucificados injustamente porque el sistema les ha fallado. Para agregar sal a la herida, nos han dado mascarillas obsoletas para protegernos.

   Ya sabemos que nuestros homólogos en Italia, China y otras partes han dado la vida por la vocación que eligieron. Durante años, los trabajadores dedicados a la atención médica han estado sonando las alarmas sobre la crisis del NHS y han instado al gobierno a que otorgue una mayor financiación a nuestros hospitales y mejores condiciones laborales para el personal sanitario.

   Conforme se intensifique la crisis del coronavirus, se nos deben proporcionar los medios para protegernos a nosotros y a nuestros pacientes, en particular a los más vulnerables. Merecemos transparencia. Exigimos honestidad. Sin eso, no sé cuánta gente permanecerá en el servicio médico después de que todo esto termine. Y en estos momentos, ya sentimos que estamos en camino hacia el abismo.

Jessica Potter es una doctora especialista en enfermedades respiratorias que trabaja en Londres y es miembro de EveryDoctor, una organización que realiza campañas por los derechos laborales de los médicos.

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Nueva York superó los 10.000 contagiados de coronavirus y el gobernador insistió en que faltarán respiradores


Andrew Cuomo destacó que la ciudad cuenta con cerca de 6.000 dispositivos para el tratamiento, pero pueden necesitarse hasta 30 mil. Además, confirmó que se repartirá un millón de mascarillas

21 de marzo de 2020

El gobiernador Andrew Cuomo en un recorrido con las autoridades sanitarias por New Rochelle (Reuters)

El gobernador Andrew Cuomo en un recorrido con las autoridades

 sanitarias por New Rochelle (Reuters)

   Más de 10 mil personas están contagiadas por coronavirus en el estado de Nueva York, donde unas 1.600 están hospitalizadas por el Covid-19, según el último balance proporcionado este sábado por el gobernador estatal, Andrew Cuomo, que ha pedido urgentemente suministros médicos.

   De los 10.356 diagnósticos informados por Cuomo, más de 6.000 se registraron en la Ciudad de Nueva York tras detectarse 1.803 nuevos contagios. Sin embargo, después de la conferencia, la cifra fue elevada por las autoridades, con cerca de otros 1.300 casos en la metrópoli.

  “Necesitamos 30.000 respiradores (de asistencia pulmonar), solo tenemos 6.000. Por lo menos tenemos esos”, ha declarado el gobernador.

   Cuomo ha confirmado que el estado de Nueva York llevará a la ciudad un millón de mascarillas. “No nos ayudará a superar la crisis, pero hará una contribución significativa al problema que tenemos en este sentido en la ciudad de Nueva York”.

                                                  La recomendaciones sobre el brote de coronavirus (COVID-19) en la entrada del puente de Manhattan en Nueva York, EEUU, el 20 de marzo de 2020. REUTERS/Andrew Kelly 
Las recomendaciones sobre el brote de coronavirus (COVID-19) en la entrada del puente de Manhattan en Nueva York, EEUU, el 20 de marzo de 2020. REUTERS/Andrew Kelly

   La ciudad, el gran foco de la epidemia en el país -con 46 fallecidos-, ha realizado más de 45 mil pruebas de diagnóstico, la cifra más alta del país, pero eso estaría a punto de cambiar. Según un comunicado reportado por la cadena CNN, Nueva York suspenderá en las próximas horas los tests “innecesarios”, que “cobrarán una importancia mayor una vez que la pandemia haya alcanzado su punto álgido”, según un comunicado recogido por la cadena estadounidense CNN.

   Con la retirada de los tests, los próximos balances no representarán fielmente la realidad de los contagios, de acuerdo con el especialista médico de la cadena, el doctor Sanjay Gupta.

   También, las autoridades están evaluando lugares para poner nuevas camas de hospital, incluyendo el principal centro de convenciones de la ciudad de Nueva York y algunos campus universitarios estatales. El objetivo es conseguir que la capacidad del hospital, que ahora es de alrededor de 50.000, llegue a 75.000 camas, dijo Cuomo.

   Posibles ubicaciones para hospitales temporales, los cuales serían operados por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, incluyen la Universidad Stony Brook y el Colegio SUNY en Old Westbury en Long Island y el Centro del Condado de Westchester, además del Centro Javits de Manhattan. “Todo lo que se puede hacer se está haciendo”, dijo el gobernador.


Una mujer con equipo de protección en el tren del aeropuerto JFK en Nueva York (Reuters)
   Una mujer con equipo de protección en el tren del aeropuerto JFK en Nueva York (Reuters)

   El viernes, Nueva York decretó la suspensión de todas las actividades no esenciales, pese a que el confinamiento total del país ha sido descartado por el presidente Donald Trump por el momento. “Estamos todos en cuarentena”, resumió Cuomo, al anunciar la “medida más radical que podemos tomar”.

Los ricos huyen
  
   El pánico al contagio y al confinamiento tras el endurecimiento de medidas por el avance del virus provocó que neoyorquinos con mayor poder adquisitivo salieran prácticamente corriendo para alquilar residencias en los famosos Hamptons, un sitio de vacaciones para los estadounidenses más ricos, en Long Island, y el Valle del Hudson, al norte del estado caracterizado por grandes casas y granjas, para alejarse así de la ciudad, que con más de 5.100 casos concentra el mayor número del Covid-19, y de verse obligados a estar en sus casas.

   Esta estampida de los ricos escapando de la ciudad ha provocado que los precios de los alquileres en esas zonas se hayan hasta triplicado en una época invernal que se considera de temporada baja, según indicaron varios agentes inmobiliarios a la cadena CNBC.

   “Es algo sin precedentes”, aseguró Delyse Berry, que trabaja para la firma Upstate Downn en el Valle del Hudson, donde casas por las que se pagaban 4.000 dólares al mes durante la temporada invernal, se haya elevado hasta los 18.000 dólares para el mes de abril ante esta demanda.

   En los Hamptons marzo es un mes de baja temporada para los alquileres, sin embargo, con la crisis causada por el Covid-19 y el deseo de escapar de la ciudad, los dueños de casas están alquilando a precios de temporada alta en agosto. “La gente está llamando y diciendo 'necesito alquilar y lo necesito para hoy”, indicó a la cadena Gary DePersia, un conocido agente inmobiliario de la compañía Corcorán en los Hampton, donde alquiló una residencia frente al mar a una familia que pagará 100.000 dólares por el mes de abril.

Información de Europa Press y EFE

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Una médica de Nueva York alertó sobre la gravedad del coronavirus: “Se nos está viniendo el cielo encima”

Por la Dra Cornelia Griggs: “Alarmista no es un calificativo que alguien haya usado antes para describirme”

21 de marzo de 2020



La Dra Cornelia Griggs alerta sobre la gravedad del coronavirus
La Dra Cornelia Griggs alerta sobre la gravedad del coronavirus


   He tenido conversaciones difíciles esta semana: “Mírame a los ojos”, le dije a mi vecina Karen, que parecía como si su mente se estuviera sumergiendo en una espiral hacia un lugar muy oscuro. “Te hago esta promesa personal: no dejaré que tus hijos mueran por esta enfermedad”, y me tragué el nudo que tenía en la garganta. La simple imagen de uno de nuestros hijos aferrado a un tubo era discordante. Hace dos semanas, nuestros hijos tuvieron una fiesta, comieron pizza juntos, vieron dibujos animados, corrieron de un lado a otro jugando dentro de nuestros apartamentos. Esto fue antes de que el socialdistancing (distanciamiento social) fuera tendencia. 

   Estadísticamente, todavía me siento bien con mi promesa a Karen porque los niños no parecen estar muriendo por el Covid-19. Hay otros a quienes no puedo hacerles promesas similares. Unos días después, recibí un mensaje de texto de otra amiga. Ella tiene asma. “Solo digo esto porque necesito decírselo a alguien”, escribió. Me pidió que si se enfermaba y le daban un mal pronóstico, le reprodujera notas de la voz de Josie, su hija. “Creo que eso me ayudaría a recuperarme”, dijo. Josie es la mejor amiga de mi hijo de 4 años.

    Hoy, en el hospital donde trabajo, uno de los más grandes en la ciudad de Nueva York, los casos de Covid-19 continúan aumentando, y hay un movimiento para redistribuir la mayor cantidad posible de trabajadores de la salud a las salas de emergencias, las nuevas “clínicas para la fiebre” y los servicios de emergencias. Se está convirtiendo en un escenario de manos sanas para todos.

   El cielo se nos está viniendo encima. No tengo miedo de decirlo. Dentro de unas semanas me podrán llamar alarmista; y podré vivir con eso. En realidad, me desmayaré de felicidad si se demuestra que estoy equivocada.

Una doctora viaja en el metro de Nueva York con equipamiento contra el coronavirus  
Una doctora viaja en el metro de Nueva York con equipamiento contra el coronavirus

   Alarmista no es un calificativo que alguien haya usado antes para describirme. Soy cirujano certificada y especialista en cuidados críticos, pasé gran parte de mis prácticas atendiendo traumas en salas de emergencias y haciendo guardias en las unidades de cuidados intensivos de los hospitales de Harvard.

   Ahora estoy en mis últimos cuatro meses de prácticas como cirujano pediátrico en la ciudad de Nueva York. Parte de mi trabajo consiste en despertarme en medio de la noche para correr al hospital de niños para poner a los bebés en una forma de soporte vital llamada ECMO, un servicio que se requiere cuando los pulmones de un niño están fallando, incluso con el máximo soporte de ventilación. Los escenarios que imitan la etapa final de Covid-19 son parte de mi trabajo.

   El pánico no está en mi vocabulario; La emoción me ha sido extraída en nueve años de prácticas. Pero esto es diferente.

   Estamos viviendo una crisis mundial de salud pública que se mueve a una velocidad y escala nunca vistas por generaciones vivientes. Las grietas en nuestros sistemas médicos y financieros se están abriendo como una herida cortante. No importa cómo se desarrolle esto, la vida siempre será diferente para todos nosotros.

   En la primera línea, los pacientes están haciendo fila afuera de nuestras salas de emergencias y de las clínicas buscándonos para que les demos respuestas, pero tenemos pocas. Apenas hasta el viernes fue que las pruebas para el coronavirus estuvieron disponibles con facilidad en Nueva York, pero aún son extremadamente limitadas.

Personas caminan en Manhattan para máscara para protegerse del coronavirus
Personas caminan por Manhattan con mascarillas para protegerse del coronavirus

   Justo al lado de mi oficina en el hospital, se está reutilizando un laboratorio con la esperanza de poder realizar 1.000 pruebas al día. Pero hoy los doctores no tienen acceso directo a las pruebas en todo el país, y probablemente mañana seguirá igual. Además, las pautas y criterios para las pruebas están cambiando casi a diario. Nuestro sistema de atención médica está sumido en la incertidumbre situacional. Los líderes de nuestro hospital están trabajando incansablemente, pero los médicos que están en el terreno de batalla, son pesimistas con respecto a nuestra capacidad para atender todos los casos.

   Cuando hice mi guardia en el hospital de niños a principios de esta semana, vi que las cajas de guantes y otros equipos de protección personal estaban disminuyendo. Esta es una crisis para nuestros pacientes más vulnerables y para los trabajadores de la salud por igual. Los equipos de protección, es solo una de las áreas donde los suministros se están quedando cortos. En nuestro gran hospital de 4.000 camas ubicado en la ciudad de Nueva York, tenemos 500 ventiladores y 250 de reserva. Si estamos en camino a igualar la escalada de infecciones por Covid-19 en Italia, es probable que se nos acaben los ventiladores en Nueva York. Los “tratamientos” antivirales que tenemos para el coronavirus son experimentales y muchos de ellos son difíciles de obtener. Déjame repetir. El cielo se nos está viniendo encima.

   Digo esto no para asustar a nadie sino para sensibilizarte. Necesitamos más equipos y lo necesitamos ahora. Específicamente guantes, máscaras, protección para los ojos y más ventiladores. Necesitamos que nuestros amigos de la tecnología estén haciendo y probando prototipos para manipular los ventiladores que tenemos de manera que puedan dar soporte a más de un paciente a la vez. Necesitamos que nuestros laboratorios canalicen todos sus esfuerzos para combatir este error, lo que significa estudiar vacunas e investigar tratamientos antivirales, rápidamente.

   Necesitamos hospitales para descubrir cómo modificar ágil y flexiblemente nuestras prácticas existentes para adaptarnos a este virus y hay que hacerlo rápido. Los médicos de todo el mundo comparten información, protocolos y estrategias a través de las redes sociales, porque nuestros canales de publicación comunes son demasiado lentos. Las madres de médicos y cirujanos se unen en grupos de Facebook para publicar consejos para los padres y el público, para amplificar nuestra indignación y para subrayar el miedo que sentimos por nuestras poblaciones de pacientes más vulnerables, así como por nosotros mismos y nuestras familias.

Equipos médicos para prevenir el coronavirus
 Equipos médicos para prevenir el coronavirus
                                                                               
     Por favor aplanemos la curva y quédense en casa, pero no entren en modo sofá. Como todos, tengo momentos en los que imaginar el peor escenario posible de Covid-19 me quita el aliento. Pero acurrucarse en los lugares oscuros de nuestras mentes no ayuda. En lugar de pánico privado, necesitamos una acción de espíritu público. Nosotros, los que entramos en las habitaciones de pacientes positivos de Covid-19 todos los días, los necesitamos a ustedes y a sus mentes, a sus redes sociales, sus soluciones creativas y sus voces para que luchen con nosotros. Podríamos ser el rostro enmascarado y exhausto que intente resucitarte cuando te presentes en la puerta de nuestro hospital. Y cuando lo hagas, prometo no entrar en pánico. Usaré cada gramo de mi experiencia para mantenerte con vida. Por favor, haz lo mismo por nosotros.


(Publicada originalmente por The New York Times)

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   Para terminar esta entrada quiero hacerme eco de un artículo 

de Sky News que describe la situación que se está viviendo en 

la región de Lombardía, al norte de Italia.



"No eres suficiente”: el estremecedor testimonio de un médico de pacientes críticos en la “zona cero” del coronavirus en Italia
Aunque el hospital Papa Giovanni XII es uno de los más avanzados en Europa, ha quedado rebasado por la crisis del coronavirus

20 de marzo de 2020


Los pacientes más graves deben usar cascos herméticos que les ayudan a respirar. (Foto: Sky News/Captura de pantalla)
Los pacientes más graves deben usar cascos herméticos que les ayudan a respirar. (Foto: Sky News/Captura de pantalla)
                                         
    En Italia, la crisis por el coronavirus se ha intensificado hasta el punto de haber superado la cifra de muertos que se presentaron en China, el país donde se originó el Covid-19. El número de víctimas mortales alcanzó las 3.405 hasta el día de ayer y las imágenes de los hospitales en ese país muestran todos los esfuerzos de los especialistas para que la vida de sus ciudadanos vuelva a la normalidad.

   Un artículo que Sky News publicó recientemente las imágenes del interior del hospital Papa Giovanni XXII, en la localidad de Bérgamo, en Lombardía. En él es posible ver a los pacientes encapsulados en cascos herméticos que parecen burbujas mientras jadean con dificultad para continuar respirando.

   Al tiempo que las personas intentan combatir el virus y piensan en que deben recuperar las fuerzas para volver a sus casas, los doctores corren a través de los pasillos para atender las necesidades de cada persona y ayudarles a que regresen a sus actividades.

   “Nunca me había sentido tan estresado en mi vida”, comentó el doctor Lorenzo Grazioli al tiempo que se tomaba un descanso para dar la entrevista: “Soy intensivista, y estoy bastante acostumbrado a los momentos intensos, las personas se encuentran críticas y mueren sin ningún tratamiento, y tú (usualmente) haces la diferencia”. Sin embargo, admite con pesar que la emergencia ha llegado a una zona en la que es sumamente complejo salvar la vida de las personas: “Cuando estás en este punto te das cuenta de que no eres suficiente. Somos 100 anestesistas, estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo, pero tal vez no sea suficiente”.

El mismo equipo del hospital ha aceptado que han sido rebasados por el número de casos que se les presentan diariamente. (Foto: Sky News/Captura de pantalla)
El mismo equipo del hospital ha aceptado que han sido rebasados por el número de casos que se les presentan diariamente. (Foto: Sky News/Captura de pantalla)

   Ante el estado de emergencia por el que pasa Bérgamo, una de las regiones más afectadas de Lombardía, el gobernador de esa localidad ha realizado unas declaraciones poco esperanzadoras, pues dijo que los médicos y las enfermeras en los hospitales de la localidad se encontraban al límite. De hecho, el Papa Giovanni XXII, que es uno de los hospitales más avanzados de Europa, ha quedado rebasado.

   De esta manera, comenta Stuart Ramsay, el reportero encargado de realizar la crónica para Sky News, “Bérgamo quería que viéramos esto para mostrar cómo es una emergencia catastrófica que nadie había experimentado antes. Aquí lo llaman el apocalipsis; y su mensaje para nosotros es simple: prepárense”.

Cómo funcionan los cascos herméticos que usan los médicos en Italia

   Los cascos son uno de los elementos más relevantes para enfrentar la enfermedad, ya que se ha demostrado que éstos contribuyen a la atención de aquellos pacientes críticos que requieren asistencia respiratoria. Su funcionamiento se basa en una máquina que apoya en este proceso a través de la introducción de oxígeno directamente a los pulmones y eliminar el dióxido de carbono del cuerpo.

   Para conectar el ventilador a la persona se hace uso de una máscara facial en la cual es posible introducir un tubo que se ubica en la boca o la nariz y baja por la tráquea del sujeto para llegar hasta sus pulmones. Este sistema surgió en 2016, cuando especialistas de la Universidad de Chicago lo probaron para las personas que padecían del Síndrome de Dificultad Respiratoria Aguda, la cual produce que se dé un acumulamiento de líquido en los pulmones, lo cual puede llevar a la muerte.

Estos cascos surgieron en 2016 para atender otro tipo de enfermedades respiratorias. (Foto: Sky News/Captura de pantalla)
Estos cascos surgieron en 2016 para atender otro tipo de enfermedades respiratorias. (Foto: Sky News/Captura de pantalla)
    En este sentido, Roberto Cosentini, jefe de atención de emergencia, explicó que los pacientes requieren de los cascos, pues presentan cuadros de neumonía grave. Además, todos los días llegan a su hospital entre 50 y 60 pacientes, “la mayoría de ellos son tan graves que necesitan volúmenes muy altos de oxígeno”.

   El jueves, cuando China declaró que no había más casos por Covid-19 en todo su territorio, Italia se convirtió en el país donde las afectaciones han sido más evidentes, pues el número de casos confirmados sobrepasó los 33.000, mientras que tan sólo en 24 horas hubo más de 400 fallecidos. Cabe destacar que Giuseppe Conte, primer ministro de Italia, advirtió que las medidas de aislamiento deberán extenderse más allá de su fecha límite original con el fin de evitar que los contagios del Covid-19 continúen sucediendo en un país que ha sido sumamente golpeado por esta cuestión.

   “Hemos evitado que el sistema se hunda, las medidas restrictivas funcionan y está claro que cuando alcancemos el pico y los contagios comiencen a disminuir, al menos en porcentaje, dentro de algunos días, esperemos, podremos volver a nuestra vida de antes”, expresó Conte.

   A día viernes 20 de marzo, Italia llegó a los 3.405 muertos por coronavirus y superó a China como el país con más víctimas fatales de la pandemia.


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