sábado, 28 de marzo de 2020

LA GRIPE ¿"ESPAÑOLA"? 1918 VS COVID-19 2020


                 La Gripe Española: la pandemia de 1918 que no comenzó en España

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    Soy consciente de que todas las comparaciones son odiosas, que la ciencia avanza que es una barbaridad, que la crisis actual nada tiene que ver con la de 1918, que el COVID-19 y su monstruosa pandemia no va a durar dos años y medio como duró "la gripe española". 

   Si me hago eco y escribo esta entrada es porque he recibido muchos mensajes por distintas vías, no sé si con intención de contribuir a difundir el pánico, no quiero pensar eso, prefiero tomarlo como una curiosidad histórica. Siempre defiendo la idea de que no hay que mirar al pasado, salvo para identificar qué cosas se hicieron mal para así no caer otra vez en el mismo error. Es verdad que me encanta la historia y buscar en distintas fuentes para escribir este artículo me ha servido para aprender cosas que sólo conocía de referencias, muy pobres, por cierto. Espero que a los lectores de este blog también les parezca interesante. Insisto en el mensaje que se da en muchos sitios: ¡Podremos contigo, maldito COVID-19, vete ya de nuestras vidas! 


   Hay quien añadiría: ¡Vuelve al tarro del laboratorio de donde saliste, accidental o intencionadamente! Hay que ver qué malpensados son algunos, jejé.

(PETRUS RYPFF)

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Así se atendía a los enfermos durante la pandemia.
En todo el mundo fueron infectados 500 millones de habitantes, entonces la población mundial era de 1.600 millones. Un siglo después aún no se sabe con total seguridad cuál fue el origen de esta epidemia que no entendía de fronteras ni de clases sociales.



   La Gripe Española mató entre enero de 1918 y diciembre de 1920 a más de 40 millones de personas en todo el mundo, hay quien eleva la cifra a 50 millones. Se desconoce la cifra exacta de la pandemia que es considerada la más devastadora de la historia. En todo el mundo fueron infectados 500 millones de habitantes, entonces la población mundial era de 1.600 millones. Un siglo después aún no se sabe con total seguridad cuál fue el origen de esta epidemia que no entendía de fronteras ni de clases sociales.

   Aunque algunos investigadores afirman que empezó en Francia en 1916 o en China en 1917, muchos estudios sitúan los primeros casos en la base militar de Fort Riley (EE.UU.) el 4 de enero de 1918.

   Tras registrarse los primeros casos en Europa la gripe pasó a España. Un país neutral en la I Guerra Mundial que no censuró la publicación de los informes sobre la enfermedad y sus consecuencias a diferencia de los otros países centrados en el conflicto bélico.

   Ser el único país que se hizo eco del problema provocó que la epidemia se conociese como la Gripe Española. Y a pesar de no ser el epicentro, España fue uno de los más afectados con 8 millones de personas infectadas y 300.000 personas fallecidas.

La gripe española: la mayor pandemia de la historia moderna - YouTube

    La censura y la falta de recursos evitaron investigar el foco letal del virus. Ahora sabemos que fue causado por un brote de influenza virus A, del subtipo H1N1. A diferencia de otros virus que afectan básicamente a niños y ancianos, muchas de sus víctimas fueron jóvenes y adultos saludables entre 20 y 40 años, una franja de edad que probablemente no estuvo expuesta al virus durante su niñez y no contaba con inmunidad natural.

   Fiebre elevada, dolor de oídos, cansancio corporal, diarreas y vómitos ocasionales eran los síntomas propios de esta enfermedad. La mayoría de las personas que fallecieron durante la pandemia sucumbieron a una neumonía bacteriana secundaria, ya que no había antibióticos disponibles. Sin embargo, un grupo murió rápidamente después de la aparición de los primeros síntomas, a menudo con hemorragia pulmonar aguda masiva o con edema pulmonar, y con frecuencia en menos de cinco días.

   En los cientos de autopsias realizadas en el año 1918 los hallazgos patológicos primarios se limitaban al árbol respiratorio por lo que los resultados se centraban en la insuficiencia respiratoria, sin evidenciar la circulación de un virus.

   Al no haber protocolos sanitarios que seguir los pacientes se agolpaban en espacios reducidos y sin ventilación y los cuerpos en las morgues y los cementerios. Por aquel entonces se haría popular la máscara de tela y gasa con las que la población se sentía más tranquila, aunque fueran del todo inútiles.

En el otoño de 1920 el virus desapareció tal y como había llegado.


                         

               Portadores de la Cruz Roja durante la Gripe Española. Washington DC.


Y ASÍ LA LLAMARON…

   Como decía antes los periódicos españoles fueron los primeros en informar sobre una enfermedad que estaba matando a la población. En el resto de Europa, y a ambos lados de las líneas aliadas, censuraron toda información para no desmoralizar a las tropas ni mostrar debilidad ante el enemigo. Con lo cual, sólo se convirtió en noticia en los países neutrales. En un primer momento los medios de España intentaron también darle nombre extranjero bautizándola como ‘El soldado de Nápoles’ o ‘La enfermedad de moda’. Tras informar el corresponsal del The Times en Madrid, el termino de ‘La Gripe Española’ se extendería por el resto del mundo a partir del verano de 1918.

Cartel de la Gripe Española en Alberta.
Agentes de Seattle con mascarillas protectoras.
Agentes de Seattle con mascarillas protectoras.
Gráfica de mortalidad de la gripe española en América y Europa.
Gráfica de mortalidad de la gripe española en América y Europa.
Página del diario 'ABC'.
Página del diario 'ABC'.

Peluqueros trabajando durante la pandemia.
No obstante, las medidas para tratar de combatir la propagación de la gripe española no fueron tan drásticas como las adoptadas ahora para frenar al coronavirus. Las barberías siguieron abiertas, aunque los servicios se trasladaron al aire libre.
Profesor de Física de la Universidad de Montana explicando una lección a sus alumnos
En España, los centros educativos fueron cerrados, como ha sucedido en la coyuntura actual, pero en otros lugares del mundo muchas clases se impartieron fuera, en el exterior de las aulas.

El rey Alfonso XIII.
El virus, como sucede ahora mismo, tampoco respetó jerarquías: cayeron infectados el rey Alfonso XIII y el presidente de Gobierno, Manuel García Prieto, entre otros muchos. Fallecerían personalidades ilustres como el pintor Egon Schiele, el poeta, ensayista y novelista francés Guillaume Apollinaire; Yakov Sverdlovn, la mano derecha de Lenin; el hijo de Arthur Conan Doyle o el abuelo de Donald Trump.


Tumbas de soldados americanos contagiados por la gripe.
Tumbas de soldados americanos contagiados por la gripe.
¿Cuál fue el cómputo de muertos en España? Un estudio publicado en 2008 y dirigido por Antoni Trilla, médico epidemiólogo del Hospital Clinic, asegura que la mortalidad pudo alcanzar la cifra de 260.000 personas, lo que supone prácticamente el 1,5% de la población total en 1918-1919. Dicha mortalidad se concentró (75% de casos) en el periodo septiembre-noviembre de 1918 y supuso que el saldo vegetativo de ese año fuese negativo, hecho solo repetido en el año 1936, cuando estalló la Guerra Civil.


Gripe española: la pandemia mundial

La epidemia de aquel año fue particularmente devastadora por muchos factores. El primero de ellos es que el virus de la gripe estacional sufrió una o varias mutaciones que lo hicieron especialmente mortífero.
Se cumplen cien años de la llamada gripe española que no lo fue.

Otro de los motivos que explican la virulencia de esta gripe fue que coincidió con los últimos meses de la Primera Guerra Mundial y que el conflicto favoreció la propagación de la enfermedad. De hecho, el primer caso confirmado del virus mutado se dio en la localidad francesa de Brest, una ciudad en la que desembarcaron cientos de miles de combatientes americanos al llegar al frente europeo.




No, la gripe española no fue española

En estos tiempos de histeria por el coronavirus, tal vez convendría poner en contexto la presente situación con lo que nos enseña la historia. No cabe duda de que la propagación del Covid-19 no es cosa de risa y mucho menos después de las últimas medidas tomadas en la Comunidad de Madrid y en el País Vasco.


Eso no quita que el coronavirus parezca casi una cosa de broma comparada con otra pandemia mundial que se desarrolló hace poco más de cien años. Hablamos de la gripe de 1918 o la mal llamada, como veremos, gripe española.
 Curiosamente, como en el caso actual del coronavirus, uno de los países más castigados en cifras absolutas (un número explicado en parte, lógicamente, por su enorme población) fue China. Se estima que unas 30 millones de personas perdieron la vida. La tasa de mortalidad en el ejército fue especialmente alta, alcanzando el 35%.
   Además, la gripe no hizo distinciones de raza, procedencia o clase social. Algunos de las celebridades cuyas vidas se cobró la gripe fueron el pintor Gustav Klimt; Humberto de Saboya, hijo del rey español Amadeo I; Harold Lockwood, famoso actor de la época; o Francisco Marto, uno de los tres pastorcillos de Fátima.


  























Hospital de campaña norteamericano en Aix-les-Baines, Francia, durante la Primera Guerra Mundial

Hospital de campaña norteamericano en Aix-les-Baines, Francia, durante la Primera Guerra Mundial.

Un hospital de Washington D.C., durante la pandemia
Un hospital de Washington D.C., durante la pandemia.
Cómo se protegía la población de la gran gripe española de 1918 ...
                                                  
               Cómo se protegía la población de la gran gripe española de 1918 

                                                           
El olor de esas muertes era indescriptible”: la tragedia de la ...

"El olor de esas muertes era indescriptible”: la tragedia de la gripe española que cobró millones de vidas




Resuelto el misterio del virus de la gripe "española" de 1918

   Un estudio dirigido por el doctor Michael Worobey, de la Universidad de Arizona (UA), en Tucson, Estados Unidos, ofrece las respuestas más concluyentes hasta el momento a dos de los misterios biomédicos más importantes del mundo en el siglo pasado: el origen del virus de la gripe pandémica de 1918, conocida como la 'gripe española', y su inusual gravedad, ya que causó la muerte de aproximadamente 50 millones de personas.

   El artículo sobre este hallazgo publicado muy recientemente en la edición temprana de 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS) arroja luz sobre la devastadora pandemia de 1918 y sugiere que los tipos de virus de la gripe a los que las personas fueron expuestas durante la infancia pueden predecir cómo de susceptibles son a futuras cepas, lo que podría dar lugar a estrategias de vacunación, prevención y preparación para la pandemia.

   "Desde la gran pandemia de gripe de 1918, ha sido un misterio de dónde vino ese virus, por qué era tan grave y, en particular, por qué mató a adultos jóvenes en la flor de la vida", resalta Worobey, profesor en el Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de UA. "Una gran pregunta ha sido cuáles fueron los ingredientes de esa calamidad y si debemos esperar que suceda lo mismo en un futuro o si hubo algo especial en esa situación", añade.

  Worobey y sus colegas desarrollaron un enfoque con un reloj molecular preciso sin precedentes y lo utilizaron para reconstruir los orígenes de la pandemia del virus de la influenza A H1N1 de 1918 (IAV), el virus H1N1 de la gripe porcina clásica y el linaje de H1N1 estacional postpandémica que circuló desde 1918 hasta 1957.

Desmintiendo hipótesis anteriores
   Sorprendentemente, no encontraron ninguna evidencia de cualquiera de las hipótesis vigentes para el origen del virus de 1918: que saltó directamente de las aves o que implicó el intercambio de genes entre cepas humanas y de la gripe porcina existentes. En su lugar, dedujeron que el virus de la pandemia surgió poco antes de 1918 por la adquisición de material genético de un virus de la gripe aviar por el virus H1 que ya estaba circulando entre los humanos, uno que probablemente había entrado en la población humana entre diez y 15 años antes de 1918.

   La IAV normalmente mata principalmente a los lactantes y las personas mayores, pero el virus de la pandemia causó una mortalidad extensa en edades de los 20 a los 40 años, principalmente por infecciones bacterianas secundarias, en especial neumonía.

   Los autores sugieren que esto probablemente se deba a que muchos adultos jóvenes nacidos a partir de aproximadamente entre 1880 y 1900 fueron expuestos durante la infancia a un virus H3N8 que circulaba entre la población, que tenía proteínas de superficie distintas a las principales proteínas antigénicas del virus H1N1. Los autores compararon la historia genética del virus con los tipos de anticuerpos presentes en las personas de distintas generaciones vivas en 1918 y con los patrones de muerte por nacimiento al año, no sólo en 1918 sino también en años posteriores. Las líneas combinadas de evidencia sugieren que esta pequeña cuña de la población puede haber sido especialmente susceptible a la enfermedad severa en 1918, mientras que la mayoría de los individuos nacidos antes o después de entre 1880 y 1900 habrían tenido una mejor protección contra el virus H1N1 de 1918 por la exposición de los niños a antígenos relacionados con N1 y/o H1.

Nuevas posibilidades
   Los autores especulan con que la protección a largo plazo, por ejemplo, la desconcertante baja mortalidad en las personas de edad muy avanzada en 1918 que pueden haber estado expuestos de jóvenes a un virus similar a H1N1, podría estar mediada por la respuesta inmune a la evolución relativamente lenta de regiones de la proteína HA viral. "Anticuerpos que se unen al tallo HA podrían no prevenir la infección por completo, pero entorpecer lo suficiente para evitar que el virus se multiplique tanto como lo haría de otra manera, lo que protege de la grave enfermedad y la muerte", señala Worobey.

   "Pero en una persona con un arsenal de anticuerpos dirigidos contra la proteína H3, estos no habrían funcionado bien cuando se enfrentan a los virus de la gripe con incrustaciones de proteína H1 -matiza Worobey-- y creemos que esa falta de coincidencia puede haber provocado la mayor mortalidad en el grupo de edad que fue entre los 20 años durante la pandemia de 1918".

Mejor cualquier infección anterior que nada
   Sin embargo, los autores señalan que la exposición infantil a las proteínas virales que no coinciden puede haber sido mejor que nada: las poblaciones aisladas en las islas, donde muchas personas podrían no haber tenido ninguna exposición previa a IAV antes de 1918 sufrieron tasas de mortalidad muy superiores a la cohorte de H3N8 de los adultos jóvenes en todo el mundo.

   Estos expertos sugieren que las estrategias de vacunación que imitan la impresionante frecuencia de protección proporcionada por la exposición inicial de variantes del virus de la gripe durante la infancia encontrada más tarde en la vida pueden reducir drásticamente la mortalidad por ambas cepas IAV estacionales y nuevas.

   Worobey dijo que la nueva perspectiva no sólo se aplica a la pandemia de 1918, sino que también podría explicar los patrones de mortalidad de la gripe estacional y los patrones misteriosos de la mortalidad por el altamente patógeno H5N1 de origen aviar, que causa mayores tasas de mortalidad en los jóvenes mientras que H7N9 provoca una mayor mortalidad en los ancianos.

   En ambos casos, los grupos de edad más susceptibles fueron expuestos inicialmente, cuando eran niños, a los virus con HA no coincidentes y pueden sufrir graves consecuencias similares a los adultos jóvenes que se enfrentaron a un virus no coincidente en 1918.

El factor decisivo
   "Lo que parece ser el factor decisivo es la inmunidad previa --señala Worobey--. Nuestro estudio tiene una serie de observaciones que han sido difíciles de explicar y las reconcilia y las coloca en una cadena lógica capaz de explicar muchos patrones de mortalidad de la gripe en los últimos 200 años. Lo que tenemos que hacer ahora es tratar de validar estas hipótesis y determinar los mecanismos exactos involucrados para aplicar ese conocimiento en mejoras para prevenir que las personas mueran de la gripe estacional y futuras cepas pandémicas".
 



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