lunes, 16 de marzo de 2020

LA FELICIDAD RETENIDA




Memes sobre el coronavirus y el estado de alarma

   Resulta que, desde la llegada del coronavirus a la vida de los occidentales, en China ya hizo de las suyas hace poco, la vida de todos se ve trastocada. Recuerdo el slogan de mayo del 68 en París, o uno de ellos: ¡PROHIBIDO PROHIBIR!, ¡qué maravilla!

   Pues hete aquí que un "bichito", diseñado en un laboratorio, ha diseminado el mal y lo hace inoculando a todo tipo de personas, de todas las extracciones sociales, por una vez los mandamases de la clase política no se quedan al margen, inoculando, decía, un veneno que cuando menos está metiendo el miedo en el cuerpo a un altísimo porcentaje de ciudadanos.

   Es bueno instaurar medidas preventivas para frenar la expansión del "bichito", pero estamos viendo que cuantos más mensajes tranquilizadores nos mandan en la caja tonta y otros medios de comunicación los jerifaltes de la política, más desconfianza generan en el "populacho", llegando en muchos casos a la histeria colectiva. Ahora nos dicen que no salgamos de nuestras casas, que no nos relacionemos con nadie, ni amigos ni hostias, incluso que si nos atrevemos a cruzar el umbral de nuestras viviendas nos puede caer una sanción económica del carajo. Si nos saludamos, nada de apretones de manos ni otras muestras de cariño, todo lo más un toquecito con el pie, pero a una distancia prudencial.

                     Memes sobre el coronavirus y el estado de alarma 

   Todo lo que hasta hace poco era bueno para ser feliz (salir al aire libre para hacer actividad física, contactar con los amigos, abrazarnos...), ahora queda totalmente prohibido, por decreto, por nuestro bien, como si lo mandara la Santa Madre Iglesia. Ir a los parques con los niños se ha convertido en pecado mortal, las terrazas están vacías y ayer mismo pude comprobar que los bares permanecerán cerrados hasta nueva orden. Se ha decretado un "Estado de Alarma" con el correspondiente "toque de queda". Este fin de semana hemos estado todos en casita, con los niños subiéndose por las paredes, las suegras que llegaron a las casas de sus hijas el viernes por la tarde, por aquello de echar una mano, ahora no pueden salir, hasta nuevo aviso. Por internet y redes sociales todo el mundo está compartiendo enlaces donde poder visionar películas infantiles gratis, documentales pedagógicos y la biblia en verso. Los juegos de mesa están saliendo de los armarios tras años de ostracismo, las parejas están hablando más que nunca, a veces discutiendo y a veces haciendo el amor, esto último mientras los hermanos mayores supervisan a los pequeños, por aquello de que no vean imágenes de cine X.

   El whatsapp y el cara libro, que por cierto, aún me tiene sancionado por lo subversivo de mis artículos, han sido para todos el puente a Terabitia entre amigos, primos, compañeros de trabajo o padres y madres de alumnos. Los mensajes alarmistas han proliferado por doquier, hasta las profecías de Nostradamus de 1555 he visto reflejadas. Yo casi ni me he fijado en esos mensajes catastrofistas y apenas he puesto la tele, pero sí me he divertido mucho con los vídeos, audios y mensajes escritos que he recibido y compartido, cargados de ingenio, humor (blanco y negro), ironía y sabiduría popular, referidos a la crisis del Coronavirus. Ya veremos cómo acaba todo esto, nos esperan dos o tres semanas de vértigo, un servidor, de momento, ha pedido hora para esta tarde en el peluquero, por si me tocara irme al otro barrio que no llegue despeinado.
   

   Para cuando pase todo lo malo dejo aquí unas cosillas, propias y ajenas, que quizás sirvan de algo a alguien...

LA FELICIDAD


La soledad sonora, el alma quieta,
me despojo de todo aquello 
que me ha dado miedo:
el cantar rompiendo silencios,
acariciar tu cuerpo, lo más bello, 
no sentir culpa al decir Y SI...

Ser yo mismo es lo que pretendo,
amarme por entero, porque, 
es cierto que si uno no se ama
no puede sentir por el otro
esto o aquello, ¡aprecio!

Sigo el consejo del corazón
para ser feliz de una vez, 
desterrando las lágrima
que me han perseguido,
dibujar por fin la sonrisa...

Iré al desván
desmpolvaré los sueños para 
realizarlos y así sentir la vida
que siempre he tenido escondida.

(P.RYPFF)


                                           Álex Clavero | Felicidad








Reglas que cambiarán tu vida para mejor

   La «felicidad» no es un sentimiento, es un punto de vista. ¿Qué es la felicidad sino la concatenación de pequeños momentos de bienestar en tu relación con el mundo que te rodea, la satisfacción por el trabajo bien hecho, la cosecha de los parabienes que te da la vida tras arduos esfuerzos, el acostarse cada noche con la conciencia tranquila, que el mundo te devuelva algo de lo que tú le aportas?

   Las cosas hay que hacerlas por generosidad, sin esperar nada a cambio, sin estrategias perversas que manipulen al otro para que te devuelva lo que le has dado.

   Se avanza más rápido con la mochila ligera, debes quitarte lastre, meter en tu lavadora las prendas que verdaderamente te importan y te aportan, cuidar mucho las prendas delicadas y mandar al “rastro” las que ya no vas a utilizar porque se han quedado pequeñas o porque están tan sucias que ya no hay detergente ni aditivos que les devuelva su prestancia, que ya no van a lucir nunca. Quizás haya otra lavadora industrial que con agentes químicos corrosivos les devuelva algo de brillo, pero la tuya es más ecológica y pequeña y debes evitar la tentación de mezclar prendas tan desiguales que la colada quedaría tan falta de colorido que te avergonzaría lucirla.




   La mayoría vive todo el transcurso de su vida tratando de lograr objetivos a largo plazo, como mejorar las relaciones sociales y familiares, encontrar el trabajo soñado, escalar socialmente, ser feliz y estar completamente satisfecho con la vida. Es muy cierto que conseguir al menos algunos de ellos requiere mucho esfuerzo y constancia para llegar hasta el final.

   Todos los sueños varían entre personas, algunos tienen interés en una relación sólida y formar una familia, otros llevan una dirección diferente como escalar profesionalmente y llegar a conocer el mundo. El punto en cualquier caso es que todos lo deseamos y anhelamos lograrlo.

   Un influyente psiquiatra y psicoterapeuta de origen ruso, Mikhail Litvak, autor de más de una treintena de libros sobre psicología práctica nos cuenta 22 reglas que te ayudarán a conseguir lo que tanto deseas. Es esencial tener una mejor visión de ti mismo y de tu entorno pues la felicidad y el éxito personal y profesional dependen en gran medida de la forma en que decidas vivir tu vida.


1. No persigas la felicidad. No es algo que puedes encontrar en otra persona o en cosas materiales. La felicidad está únicamente en ti. Debes aprender el arte de desarrollar tus habilidades y reflexionar sobre tus logros y metas y mientras lo haces, ese es el camino de la felicidad.

2. Si estás satisfecho contigo mismo y tienes la seguridad de ser alguien bueno, inteligente y digno nunca necesitarás que sean otras personas las que tengan ese juicio sobre ti.

3. Si realmente deseas algo en tu vida, no esperes ni pidas permiso o aprobación de alguien más para hacerlo. Tú debes tener el control.

4. Sé una persona madura, esa que tiene el conocimiento y sabe cómo utilizarlo. Una persona inmadura a menudo tiene el conocimiento pero no sabe qué hacer con él,  por ese motivo los inmaduros viven de criticar a los demás.
5. Asegúrate de planificar tus acciones y organizar tus prioridades y tu vida; como resultado la felicidad será tu acompañante.

6. Nadie puede sacar por completo a otra persona de su vida. Unos solo avanzan más rápido y los que se quedan atrás son los considerados rechazados.

7. No puedes complacer a cada persona, es imposible. Y si lo intentas solo lograrás sentirte incómodo y emocionalmente cansado.

8. Si alguien que te hizo un favor o te ayudó en algún momento trata de hacerte sentir culpable o desagradecido, por favor, paga por el servicio prestado y aléjate de esa persona.

9. Alguien sin buenas cualidades y logros propios comenzará a criticar y hablar mal de los demás.

10. No reprimas los sentimientos de una depresión, ésta puede ser horrible, dañina y dura pero te permitirá explorar la profundidad de tu alma, pensar en ti mismo y entender cuáles son las cosas que empujan hacia adelante.

11. Hablar con amigos y personas que aprecias es agradable y divertido pero también puedes encontrar útil el hablar con tus enemigos. Puede hacerte más consciente de tus defectos y malos hábitos y aprendes cosas sobre ti mismo.

12. Si eres alguien que disfruta de soñar despierto, asegúrate de fantasear solo con los sueños que puedas lograr. Mantén tus sueños reales o terminarás perdiendo tu enfoque y sintiéndote frustrado.

13. Leer un buen libro siempre será mucho más beneficioso que hablar con una persona superficial o ponerse delante de la caja tonta y tragarte sus infumables contenidos.

14. No siempre hay que profundizar en la vida de los demás, enfócate más bien en algo que te beneficie como la ciencia o la filosofía.

15. Si quieres descubrir quién es tu más grande enemigo, solo tienes que mirar al espejo. Una vez que te enfrentes a ti mismo cualquier otro enemigo será derrotado.

16. Siempre habrá quien te critique pero no debes prestar atención. Recuerda que cuando logres tus objetivos todas esas críticas no significarán nada.

17. Solo hay un motivo que justifica abandonar tu trabajo y terminar tus relaciones, la incapacidad de crecer personal y profesionalmente.

18. No temas  hablar con las personas, especialmente si apenas te conocen, esas personas no tendrán prejuicios sobre ti y el intercambio pude ser enriquecedor para las dos partes.

18. Si experimentas la soledad después de una ruptura, no lo veas como algo negativo. En ese momento creces emocional y espiritualmente, y hasta mejoras tu productividad.

20. No existe eso de la lógica femenina o masculina. Lo que sí existe es la habilidad de ser sabio y pensar correctamente. El cerebro no tiene género, libérate de lo que te han inculcado, son estereotipos que buscan manipularte.

21. La felicidad aumenta cuando la compartes y haces feliz a otras personas. De hecho, comparte la alegría con tus enemigos también y hazles saber que te sientes muy bien.

22. Aprende a vivir por ti mismo sin la necesidad de probarte frente a otras personas. De lo contrario, podrías pasarte el resto de la vida tratando de agradar a los demás.


La mochila

   ¿Cuánto debe durar un abrazo? ¿De qué sirve llorar? ¿Qué podemos hacer para cambiar nuestra suerte? ¿Tiene algún propósito el enamoramiento? ¿Y por qué es tan inevitable el desamor? ¿Cómo aprendemos a tener miedo? ¿A partir de qué edad empezamos a mentir? ¿Por qué sentimos envidia? ¿Cuántos amigos necesitamos para ser felices? ¿Podemos evitar estresarnos sin necesidad? ¿Por qué le importa más a un hombre que a una mujer que le rayen el coche? Y, más allá de las mil dietas milagrosas, ¿existen trucos emocionales para adelgazar? A éstas y muchas otras preguntas, trascendentales y cotidianas, respondió Elsa Punset en su libro “Una mochila para el Universo” , concebido como una «pequeña guía de rutas variadas» que transitan por la geografía de las emociones humanas con el propósito de hacernos más fácil comprender lo que nos rodea, reconocer la importancia de nuestras relaciones con los demás, descubrir que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, encontrar formas eficaces de comunicarnos, gestionar la relación entre el cuerpo y la mente, potenciar el caudal de alegría que encerramos, organizarnos para lograr fijar y cumplir nuestras metas y ayudar al cerebro humano a contrarrestar su tendencia innata «a la supervivencia miedosa y desconfiada». Porque, como señala Elsa Punset con palabras transparentes y sencillas, "para transformar nuestras vidas y nuestras relaciones «no necesitamos tanto como creemos: en una mochila ligera cabe lo que nos ayuda a comprender y a gestionar la realidad que nos rodea". Una guía indispensable para entender a los demás y manejarse con éxito en el universo de las emociones.



   Me parece una lectura muy interesante y recomendable, de hecho, en mi trabajo diario con personas con problemas y en mi propio transitar por el mundo, la metáfora de la mochila me resulta un instrumento tremendamente útil, si aligeramos su contenido, sacando de ella lo superfluo, lo nocivo y lo que ya no nos sirve, y si incorporamos “prendas” ligeras, versátiles y positivas, el camino de la vida se hace más llevadero y el objetivo de conseguir el éxito y la felicidad, mucho más alcanzable.

   Con permiso de Elsa, me permito la licencia de transcribir aquí una cita que aparece al principio de su libro:
« He aprendido que puedes descubrir mucho acerca de una persona si te fijas en cómo se enfrenta a estas tres cosas: perder el equipaje, un día de lluvia y una ristra enredada de luces de Navidad».


MAYA ANGELOU




OTRAS RECETAS

   La búsqueda de la felicidad ha perseguido a todos los seres humanos desde hace años. Filósofos, teólogos, científicos e intelectuales de todo el mundo y todas las épocas han intentado descifrar la receta de la felicidad.
   Muchos de nosotros nos preguntamos si aquello que llamamos felicidad no será solo instantes fugaces imposibles de retener. O si, en cambio, la felicidad es un estado más constante que, a veces, se ve enturbiado por momentos de infelicidad. Lo que sí sabemos, o al menos la ciencia indica, es que hay una serie de cosas gratuitas - a mí la palabra gratis ya me alegra bastante - que nos pueden acercar a la felicidad. Sea eso lo que sea. 

Hacer ejercicio físico y deporte


   Si hay algún consejo para estar saludables es hacer deporte y ejercicio físico en la cantidad que nos sea posible. Pero la realización de deporte no solo nos ayuda a cuidar de nuestra salud física, sino que nos acerca un poquito más a la felicidadSi no tenemos ganas de hacer ejercicio físico para cuidar de nuestra salud, al menos hacerlo para ser más felices es una buena excusa. 
  Numerosas investigaciones han encontrado una relación entre nuestra actividad física y nuestros niveles de felicidadCuanto más activos somos, menos riesgo tenemos de padecer ansiedad o depresión.

Dormir más y, sobre todo, dormir mejor 
   Pocas cosas me hacen más feliz en la vida que dormir. Debe ser porque no duermo demasiado bien normalmente, pero una noche de sueño reparador me hace más feliz que la gran mayoría de las cosas. 
   Según algunos estudios indicanlas personas que duermen las horas suficientes son más felices que aquellas personas que no tienen un sueño suficiente o reparador. Tan importante - o más - que el número de horas es la calidad de nuestro sueño.

Pasar tiempo al aire libre

   Actualmente vivimos, trabajamos, vamos al gimnasio, a clase, etc. y lo hacemos todo en edificios, muchos de los cuales tienen pocas y pequeñas ventanas y escasa luz natural. No es de extrañar, por tanto, que la idea de pasar cierto tiempo al aire libre - especialmente los día que hace bueno - nos llene de dicha. 
   Una serie de investigaciones han encontrado que las personas que practican actividades al aire libre durante sus vacaciones muestran mayores niveles de felicidad. Además, sabemos que hacer ejercicio físico al aire libre ayuda a mejorar nuestro bienestar general


 Tener  vida social

   Los seres humanos somos seres sociales y a la gran mayoría no sólo es que nos guste relacionarnos con otras personas, sino que necesitamos hacerlo. Tanto es así que tener una buena vida social y amigos ayuda a cuidar nuestra salud y nuestro bienestarMantener relaciones sociales satisfactorias y estables se ha relacionado en numerosas ocasiones con la felicidad. No solo tener una pareja o hijos, sino mantener relaciones de amistad significativas y estables. Incluso el hecho de mantener una relación estrecha con nuestros vecinos puede influir. Las amistades que se relacionan a menudo y mantienen una relación de calidad se han asociado en algunas investigaciones con nuestra satisfacción vital. 


Aceptar todas nuestras emociones

   Las emociones negativas no acaban de estar, todavía del todo, bien vistas. Desde pequeños nos enseñan a reprimir los enfados, la tristeza, las lágrimas o la ira porque no son emociones cómodas ni agradables. Es por eso que muchos de nosotros tenemos herramientas para lidiar con emociones como la alegría o la diversión, pero no las tenemos para hacerlo con las emociones negativas.


   Sin embargo, aunque no sepamos manejarlas, las emociones no desaparecen por sí mismas, por lo que nos seguimos enfadando, y estando tristes, y  sintiendo envidia, etc. Lo que hacemos con estas emociones que no nos gustan es reprimirlas y fingir que no existen. Mala idea.
    Recientes investigaciones han encontrado que reprimir estas emociones que no nos gustan nos hace ser más infelices

  "Tengo un hambre que muerdo": cuando el hambre no es la (única) culpable de nuestro enfado. Acercarnos a la felicidad pasa por expresar cómo nos sentimos y darle su sitio a todas nuestras emociones. Por ello, aprender a manejar y ser capaces de expresar las emociones "negativas" con asertividad es un primer gran paso que nos acercará a la felicidad. 

Dedicar más dinero a las experiencias que a las cosas

   En numerosas ocasiones habremos escuchado que el dinero no da la felicidad y, seguramente, te hayas encontrado a ti mismo disintiendo. La realidad es que el dinero podría ayudarnos a llegar a la felicidad, pero no de cualquier manera. 


   Investigaciones realizadas al respecto han encontrado que el dinero nos ofrece más felicidad cuando lo dedicamos a conseguir experiencias vitales, en vez de  gastarlo en cosas materiales. Es por ello que, si lo que buscamos es la felicidad, quizás sea mejor gastar el dinero en viajes, actividades o aventuras, que en otras cosas que nos ofrecerán satisfacción inmediata, pero breve. 

Usar cierto tiempo para desconectar y relajarnos

 Trabajamos, organizamos nuestros hogares, cuidamos de nuestras responsabilidades, atendemos a las necesidades de nuestra familia y casi no tenemos un respiro para nosotros mismos. Sin embargo, ese respiro podría ser muy necesario, especialmente para aquellos de nosotros que pasamos gran parte de nuestro tiempo conectados a Internet y redes sociales.
   Desconectarnos de las redes sociales, alejarnos del móvil, del e-mail y dejar de estar disponibles a todas horas podría ser bueno para mejorar nuestro bienestar y felicidad

                             Eduardo Punset, experto en felicidad

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