sábado, 14 de marzo de 2020

JUEGA CON TUS HIJOS



Jugar
Es frecuente "la tendencia de los padres a tratar de enseñarles una variedad de habilidades en vez de simplemente jugar. En una sociedad que enfatiza tremendamente los logros en la escuela, el éxito en lo económico y la importancia del trabajo, es difícil abandonar la idea de que el juego es sólo perder el tiempo"

El 93% de los padres españoles no se divierte cuando juega con sus hijos

   El nuevo estudio llevado a cabo por una conocida marca de juguetes (F. P.) demuestra, además, que más de la mitad de los españoles juega con su hijo sólo para estimularles y no para divertirse ni para pasar tiempo con ellos.

Marta Moreno
12/03/2020

   La psicóloga Lucia Capocchione decía que “el juego nos mantiene vivos y vitales. Nos da un entusiasmo por la vida que es insustituible. Sin ello, la vida no tiene un buen sabor”, apelando al proceso lúdico. De acuerdo con ella están las numerosas investigaciones que afirman la importancia del juego para liberar las hormonas de la felicidad, así como para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje de los más pequeños.
   Al hilo de esta cita, es necesario recordar otra pronunciada por el educador Don Bosco que decía que “para ejercer una influencia benéfica en los niños, es indispensable participar en sus alegrías”. Si unimos la esencia de las dos, podremos concluir que es necesario participar en el juego de los niños, tanto por nuestro propio beneficio como por el de ellos.

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   Jugar es una de las actividades más importantes en la vida de un niño. No sólo les aporta diversión y entretenimiento, también beneficia su desarrollo educativo. Habilidades físicas, de conocimiento, sociales y emocionales son algunas destrezas que adquieren. 
                           

   “Al jugar con un niño, nuestro cuerpo libera endorfinas e incrementa nuestro nivel de oxitocina, mejorando nuestro estado de ánimo y sensación de bienestar”, comenta la psicóloga Mamen Jiménez. De hecho, todos deberíamos ponernos en la piel de un niño a la hora de ver la vida: está demostrado científicamente que ellos ríen, de media, 600 veces al día, mientras los adultos lo hacemos solo cinco.

   Sin embargo, el último estudio publicado por la marca de juguetes Fisher-Price demuestra una realidad muy distinta en España: sólo el 7% de los españoles disfruta jugando con sus hijos. ¿Entonces por qué lo hacen? Pues, de acuerdo al estudio, “el 59% de los españoles juegan con sus hijos con la única motivación de estimularlos y desarrollar sus capacidades”. El otro 34% juega con ellos para pasar tiempo de calidad juntos y, por último, el 38% de los padres dice que le relaja meterse en el mundo de sus hijos y vivir aventuras con ellos (un porcentaje bastante bajo si tenemos en consideración los beneficios que aporta el juego al bienestar adulto).

   Este estudio, considerado el primer análisis de estudios académico-científicos sobre el efecto positivo de jugar para los adultos, nace con motivo de la campaña ‘Seamos siempre niños’ de F. P. Para llevarlo a cabo, la marca tuvo en cuenta la opinión de más de 5.000 personas de España.

   Así, con el resultado pretenden concienciar a toda la población adulta de la importancia de divertirse y mirar la vida con los ojos de un niño: “jugar con nuestros hijos también tiene que ser divertido para nosotros. Tenemos que olvidarnos de la culpa que sentimos por dejar de lado el trabajo durante media hora, una hora o 10 minutos para meternos en su mundo”, comenta Jiménez.

Ideas para jugar con los hijos
   Para hacerlo de forma correcta es necesario tener presente que el tiempo que pasemos con ellos sea tiempo de calidad, que nos metamos completamente en su mundo y nos divirtamos tanto como ellos. Conseguirlo es muy sencillo: basta con escoger alguna actividad o tarea de todas las que existen. Por ejemplo, las manualidades, cocinar juntos, salir a dar un paseo a la naturaleza o, por qué no, disfrazarse siempre que podamos en casa. A esta última, los expertos reportan beneficios como la capacidad para trabajar la empatía y la autoconfianza.


   Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?



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“Jugar con nuestros hijos también tiene que ser divertido para nosotros. Tenemos que olvidarnos de la culpa que sentimos por dejar de lado el trabajo durante media hora, una hora o 10 minutos para meternos en su mundo”.

   Jugar es una de las actividades más importantes en la vida de un niño. No sólo les aporta diversión y entretenimiento, también beneficia su desarrollo educativo. Habilidades físicas, de conocimiento, sociales y emocionales son algunas destrezas que adquieren.


   ¿Pero saben los padres cómo jugar con sus hijos y qué implica? De forma general, la sociedad tiende a menospreciar el tiempo que invierten los padres jugando con sus retoños. "La convicción arraigada de que el juego es trivial e inútil se refleja en comentarios como: 'Déjala, sólo está jugando' o 'Para ya de jugar' o 'Para qué mandar a los niños a la guardería, si lo único que hacen es jugar'", afirma Pilar Gamazo Garrán, especialista en psiquiatría de adultos, niños y adolescentes, en el Instituto de Neurociencias aplicadas a la educación (INAE).

   También es frecuente "la tendencia de los padres a tratar de enseñarles una variedad de habilidades en vez de simplemente jugar. En una sociedad que enfatiza tremendamente los logros en la escuela, el éxito en lo económico y la importancia del trabajo, es difícil abandonar la idea de que el juego es sólo perder el tiempo". Aunque algunos padres se dan cuenta de los beneficios del juego, no perciben la necesidad de involucrarse personalmente, la falta de participación de los progenitores se puede atribuir al desconocimiento de cómo hacerlo, a la carencia de tiempo o simplemente porque no se busca ese momento. Incluso cuando hay mucho tiempo libre, los padres encuentran dificultades para gestionarlo: la clave está en organizar y planificar con antelación, aunque el aburrimiento también supone un aprendizaje necesario para los niños.

GRANDES BENEFICIOS

   Algunas de las utilidades que implica el juego con los más pequeños se concretan en "una relación de cariño entre los miembros de la familia, creando hábitos y sentimientos positivos que se pueden usar en momentos de conflicto. Ayuda también a resolver problemas, a experimentar con ideas nuevas y explorar su imaginación". A la par, impulsa el vocabulario de los niños que aprenden a comunicar sus pensamientos, sus sentimientos y sus necesidades. También aprenden a interactuar socialmente, enseñándoles a esperar y/o respetar turnos y a cómo responder de una manera sensible a los sentimientos de los demás. Es fundamental que los progenitores consideren el juego de sus hijos como algo beneficioso y que traten de encontrar tiempo para participar. Valorar y elogiar las ideas, pensamientos o conductas que refuercen su autoestima y ensalce sus capacidades y promover sentimientos de logro e independencia son aspectos que los padres deben cuidar durante el juego. A la vez se les da una oportunidad legítima de autoridad, de control y de poder. De hecho, a los más pequeños en general, se les da pocas oportunidades de tener este tipo de interacciones con los adultos. Dentro del juego es donde el niño llega a obtener un control legítimo, y donde al mismo tiempo crea sus propias reglas. Es una ocasión para crecer y desarrollarse en casi cualquier área. Si tú cooperas con las reglas que ellos inventen en ese momento, entonces vas a estar modelando esa aceptación. Esto hará más probable que ellos sigan reglas que tú propongas en un futuro".

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El juego es importante para el desarrollo sano del niño a nivel psicomotriz, cognitivo, afectivo y social. No solo lo aleja del sedentarismo y le permite estar en buena condición física sino que también lo ayuda a relacionarse con los demás. Esto le permite conocerse, a confiar en sí mismo, comunicarse, generar estrategias, analizar y tomar decisiones. También deja volar su imaginación y explora su entorno.
                        
 MANOS A LA OBRA

   Consejos para que juegues con tus hijos adaptándote a su ritmo y nivel:
1.- Sigue la iniciativa y ritmo del niño. No le exijas demasiado y dale el tiempo que necesite. Algunos padres estructuran el juego de sus hijos con instrucciones y órdenes de cómo hacer algo. Posiblemente creen que así el juego tiene algún valor. Desgraciadamente, el resultado son una serie de órdenes y correcciones que solamente hacen que la experiencia, para los adultos y para los niños, sea poco grata. El primer paso para jugar con los pequeños es seguir la dirección, las ideas y la imaginación del niño. No se trata de enseñarles nada, es mejor imitar sus acciones y hacer lo que ellos pidan. También es frecuente que tiendan a repetir la misma actividad una y otra vez, sobre todo los más pequeños. ¿Cuántas veces un niño pide que le lean el mismo cuento? La repetición aburre a los padres que pueden estar tentados de variar el ritmo introduciendo una nueva idea. El problema es que los niños necesitan ensayar y practicar una actividad para sentir que la han dominado, y así sentirse seguros de sus habilidades. Si comienzan una actividad nueva, pueden sentirse sin la capacidad de hacerlo, o frustrados, o darse por vencidos al jugar con sus padres, porque sienten que no podrán cumplir las expectativas de sus padres. Asegúrate también de que el paso que lleva en el juego se ha basado en el ritmo del niño. No lo presiones simplemente porque tú estás aburrido con la actividad. Espera hasta que él decida hacer algo diferente. Acuérdate que los niños llevan un paso mucho más lento que los adultos cuando cambian de idea.

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2.- No compitas con él ni lo critiques. No obstante, los niños tienen que experimentar la experiencia de perder y así aprender a gestionarlo desde pequeños. La tolerancia a la frustración es una emoción que hay que trabajar desde la infancia, no siempre se gana y enseñarles esto mediante el juego va a beneficiar a su desarrollo, su flexibilidad y su tolerancia a la frustración.

3.- Anímalo para que él pueda comentar sus ideas y fomente su creatividad. Es fácil caer en la trampa de corregir a los niños cuando están jugando. Cuántas veces decimos: "Eso no va ahí" o "Esa no es la mejor forma de hacerlo". Este tipo de críticas o correcciones a la larga hacen que duden de sus ideas, que dejen de explorar y de jugar con los juguetes. La atención de los padres se centra en lo que hacen mal y no en lo que está bien. Este énfasis les comunica que la meta del juego es la perfección. Crear y experimentar es lo más importante, no el producto final. El juego no tiene por qué tener sentido. Además, dependiendo de la edad, es probable que este tenga que cambiar de juego cada cierto tiempo porque pierda atención en el que ya estaba iniciado. Anímale y motívale a que desarrolle su imaginación, puede que se canse menos. Podemos ayudarle escogiendo una actividad que parezca interesante, empezando a jugar nosotros como si fuera una experiencia emocionante y en cuanto pase un rato el niño querrá participar. Cuando esto pase hay que dejarle que lleve la iniciativa y nosotros nos mantendremos como observadores.

4.- Sé un público atento. En ocasiones los padres hacen preguntas a los niños cuando están jugando. Si es así, asegúrate de limitar el número de ellas, y de añadir información a lo que te respondan tus hijos para enseñarles más. Puedes demostrar interés en el juego apoyándolos a través de comentarios describiendo lo que están haciendo y al mismo tiempo estarás ayudando al desarrollo del lenguaje.

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El juego es la manera en la que los niños aprenden de forma natural, desarrollan la creatividad y la autonomía, refuerzan la imaginación,  interiorizan valores, aprenden a confiar en sí mismos y a relacionarse con los demás. 

5.- No trates de ayudarle demasiado, pero sí trata de ayudar a que él resuelva sus propios problemas. Y si tienes varios hijos y cada uno quiere un juego diferente permite que ellos mismos lo resuelvan. Así estarán más contentos y aceptarán mejor el resultado. En esa situación puedes decirles, "tenemos un problema, los dos queréis jugar juntos, pero tú Jaime quieres los coches y tú Iñigo prefieres las construcciones, ¿Cómo podemos resolverlo?". Ellos mismos darán opciones y tú puedes ayudarles a escoger la más adecuada. Por otro parte, si desean jugar por separado es importante que repartas tu atención entre los dos con comentarios en algún momento sobre como juegan, o elogios. Puedes reforzar una infinidad de habilidades: concentración, persistencia, esfuerzos por resolver problemas, inventiva, expresión de sus sentimientos, cooperación, motivación y autoconfianza.

6.- Los juegos deben estar adaptados al momento del desarrollo en el que se encuentran los niños y otros aspectos como su personalidad, sus habilidades y por supuesto es fundamental tener en cuenta sus preferencias y que dentro de la variedad de juegos disponibles sean ellos los que elijan a qué jugar. Cuando tu hijo muestre interés por una actividad, apóyale y déjale tiempo para explorar y experimentar. Cuando juegues con tu hijo, fíjate en los signos que te da. Si no está interesado en el juego haz alguna otra cosa nueva que quiera hacer. Hay veces que los padres queremos jugar a juegos o con juguetes demasiado avanzados para el nivel de desarrollo del niño. Por ejemplo, un padre podría pensar que su hija de tres años está lista para armar un rompecabezas. A medida que él le enseña, ella se resiste. Quizá no está lista para esa actividad.

7.- Préstale atención cuando juegue en silencio. La mayoría de los padres aprovechan la oportunidad para ocuparse de sus propias cosas cuando juegan en silencio. Al hacer esto, no les hacen saber a sus hijos lo que aprecian que puedan jugar solos y en silencio. Sólo reciben atención cuando están haciendo ruido o algo inapropiado. Si tu hijo no recibe atención positiva cuando hace algo bien, entonces hará algo para obtener una atención negativa, como, por ejemplo, portarse mal. Pero sobre todo hay una cosa fundamental que debes hacer: ríete y diviértete con tus hijos.
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