lunes, 17 de febrero de 2020

EL SÍNDROME DE OTELO



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Síndrome de Otelo


   El síndrome de Otelo es un trastorno psiquiátrico de ideas delirantes típicamente celotípicas.

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Resumen de un caso:
  Benigno es un hombre de 53 años, padre de familia, profesor prestigioso de secundaria que después de un escándalo público acude a consulta de psiquiatría con su esposa.

    En consulta se encuentra orientado, coherente y respetuoso, muestra adecuados hábitos higiénicos, sin trastornos en las esferas motora, afectiva o cognoscitiva. La esposa refiere estar sometida continuamente a interrogatorios e insultos por parte de su marido que la acusa de una infidelidad conyugal que nunca se ha podido probar. En esta ocasión el motivo de la riña volvió a ser los celos infundados llegando a agredir físicamente a sus hijos y a ella, situación que no sucede por primera vez. Al término del seguimiento y tratamiento con risperidona se observa mejoría clínica concluyéndose el caso como un trastorno de ideas delirantes de contenido celotípico, reconocido como síndrome de Otelo, codificado según la CIE-10 como como F22.0.1

   La palabra “delirio” se utiliza, tanto para referirse al cuadro orgánico (confusional) también conocido como delirium, como para hacer alusión al trastorno del pensamiento caracterizado por ideas delirantes. Esto motivó el cambio del término en el CIE-10 (versión en español) por el de ideas delirantes. Sin embargo, los términos delirio y delirante son usados en el manual oficial de la OMS. En otras clasificaciones se propone el uso de “delusiones”, “delusivos” e “ideas delusivas” en reemplazo de los términos “delirios”, “delirantes” e “ideas delirantes”.

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    Los trastornos delirantes persistentes comprenden una diversidad de trastornos en los cuales los delirios de larga duración constituyen su única, o la más visible, característica clínica, y que no pueden ser clasificados como trastornos orgánicos, esquizofrénicos o afectivos. El trastorno delirante está caracterizado por el desarrollo de un delirio único o de un conjunto de delirios relacionados entre sí, los cuales son habitualmente persistentes y a veces duran toda la vida. El contenido del delirio (o de los delirios) es muy variable.  Las alucinaciones auditivas claras y persistentes (voces), los síntomas de esquizofrenia tales como los delirios de control, el aplanamiento marcado del afecto y la evidencia definida de enfermedad cerebral son incompatibles con este diagnóstico. Sin embargo, especialmente en pacientes de edad avanzada, la presencia de alucinaciones auditivas ocasionales o transitorias no excluye este diagnóstico, mientras ellas no sean típicamente esquizofrénicas y mientras constituyan solo una pequeña parte del cuadro clínico general.

   Otelo es una tragedia, como Hamlet, Macbeth y El rey Lear. Otelo: el moro de Venecia es una "pastaflora" de Shakespeare escrita alrededor de 1603. Shakespeare escribió Otelo probablemente después de Hamlet. El personaje principal, Otelo, se presenta piadosamente a pesar de su raza.

   Esta tragedia se estructura en 5 actos divididos en escenas donde se ve un Otelo desmedidamente celoso de Desdémona a pesar de las múltiples aclaraciones y pruebas que refutan la hipótesis de la infidelidad de la amada. Al final de la obra Otelo mantiene sus acusaciones de infidelidad y, a pesar de sus negativas, la estrangula. Desdémona muere sin acusar a Otelo y este declara a Emilia haberla matado y explica su motivo, la imaginada infidelidad. Emilia defiende la inocencia de Desdémona y aclara la historia del pañuelo perdido y el engaño de Lago, el cual es hecho prisionero. Otelo, desesperado, hiere a Lago y se da muerte a sí mismo.

   El delirio celotípico se basa en la certeza absoluta de infidelidad, caracterizándose por celos mórbidos que pueden surgir de múltiples preocupaciones conyugales. La aparición de dicha entidad puede llegar a ser potencialmente peligrosa. A este cuadro se le reconoce como Síndrome de Otelo en honor a la obra de Shakespeare.

Descripción del caso

   Benigno es un hombre de 53 años de edad, padre de familia, casado hace 23 años, con 2 hijos de los que el mayor ya se independizó. Profesor de la enseñanza secundaria, es reconocido por su talento y sus métodos de enseñanza que le proporcionan un gran prestigio profesional. Ahora es detenido por la policía por escándalo público pues desde el día anterior comenzó a beber y hoy ha comenzado a ofender a su esposa con palabras obscenas, vociferando y llegando a la violencia mediante empujones. En ese momento se encontraban reunidos ambos hijos y la esposa del hijo mayor. Benigno también los ofendió a ellos y llegó a darle golpes a su hijo, echándolos de la casa y tirándole sus pertenencias y empujando a su hija menor por las escaleras. Al llegar el hermano Benigno también lo agredió físicamente y amenazó con coger un machete. Los vecinos llaman a la policía y Benigno es conducido a la comisaría donde queda detenido.

   Al día siguiente comienza con dolor en el pecho y solicita que venga a verlo su esposa e hijos. Al día siguiente es puesto en libertad y se presenta en casa del hijo buscando a su esposa, llorando, con la mirada en el suelo, se niega a ingerir alimentos y se muestra muy arrepentido. Finalmente, la esposa accede a volver a casa bajo la promesa de buscar ayuda cualificada. Al cabo de una semana acuden a consulta especializada donde cuentan lo sucedido.

   La esposa cuenta que desde hace años vive insinuándole que lo traiciona, que ella es una cínica y que tiene otro. Ella refiere que ocasionalmente debe trabajar de noche y para evitar problemas invita a alguno de sus hijos para que la acompañe y así evitar que se desencadene una “crisis”.

   Refiere además que apenas puede visitar a sus amistades porque siempre debe hacerlo corriendo para que él no diga nada y si le regalan algo debe llevarlo a casa a través de sus hijos porque si no él dice que lo está traicionando. Su esposa también refiere que esta no es la primera vez que sus celos infundados lo llevan a episodios de violencia contra ella. Agrega que constantemente la somete a interrogatorios sobre sus actividades diarias en busca de la evidencia de su infidelidad; aclara además que muchas veces mantiene relaciones sexuales con él a disgusto por el miedo a que lo tome como una muestra de infidelidad.

   Al entrevistar a su hermano mayor éste refiere que Benigno siempre ha tenido un comportamiento agresivo, que es empecinado y cuando adopta alguna posición, no hay nada que le haga cambiar de parecer.

   Respecto a las relaciones en su barrio estas no son conflictivas, pero todos reconocen sus celos hacia la esposa cuando esta vuelve del trabajo.

   Al examen psiquiátrico se ve un paciente consciente, alerta, orientado en las tres esferas con una actitud tranquila y colaboradora, con adecuados modos de comportamiento y lenguaje apropiado a su profesión y formación. Él refiere que se siente bien y que lo pasado esa noche prefiere no comentarlo porque simplemente estaba bebiendo y las cosas se le fueron de las manos; pero que ya todo está arreglado y reconoce sentir un amor muy grande por su esposa. No se evidencian alteraciones del pensamiento ni de la esfera sensoperceptiva. Se logra evidenciar una ligera ansiedad con tendencia al llanto al recordar el hecho que motivó acudir a consulta.

   Al cabo de 4 meses de tratamiento Benigno reconoce que siente celos que le remuerden la conciencia y que lo llevan a pensar que lo engañan y aunque no encuentra una evidencia firme de infidelidad eso no quita que ella lo haga. En la secuencia de consultas se ve un hombre con creencias sobrevaloradas típicamente delirantes y celotípicas, con presencia de sueños vividos y angustiantes, sin trastornos de los hábitos ni la alimentación, constitucionalmente delgado y sin indicios de deterioro de las funciones cognoscitivas superiores.

   El paciente es diagnosticado como un trastorno de ideas delirantes persistentes, específicamente como un síndrome de Otelo, y se prescribe tratamiento con risperidona. Al término de los siguientes 6 meses el paciente y su esposa reconocen una importante mejoría, pero ella confiesa que el sigue sintiendo celos sin ningún fundamento.

DISCUSIÓN

   El síndrome de Otelo también es reconocido como síndrome de celos sexuales, síndrome de celos mórbidos o síndrome de celos psicóticos. En cualquier caso, la enfermedad se codifica como un trastorno de ideas delirantes persistentes de contenido celotípico.

   Desde la nosografía psiquiátrica este cuadro clínico o conjunto sintomático se rige por un conjunto de criterios diagnósticos y según la CIE-10 existen 6 criterios a tener en cuenta para ello:

   El primero de ellos se refiere a la presencia de un delirio o grupo de delirios relacionados entre sí que no son típicamente esquizofrénicos pues estos no forman parte de la cultura del individuo y no son imposibles. El segundo criterio radica en la persistencia en un tiempo mayor de 3 meses del delirio o grupo de delirios. El tercero de los criterios es lo relativo a la no satisfacción de los criterios generales de la esquizofrenia.  El cuarto criterio alude a la inexistencia de alucinaciones de cualquier tipo. El quinto criterio valora la presencia de síntomas depresivos de una manera intermitente e incluso un episodio depresivo completo fuera de la coincidencia, en el tiempo, de las ideas delirantes con las alteraciones del estado de ánimo. El sexto criterio alude a la inexistencia de lesiones cerebrales primarias o secundarias, trastornos psicóticos o consumo de sustancias psicoactivas.

   Benigno satisface todos los criterios operativos enunciados por lo que su diagnóstico después de casi un año de seguimiento es inobjetable.

  El síndrome de Otelo puede afectar ambos sexos, pero hay un predominio del sexo masculino en la cuarta década de la vida. Típicamente el paciente comienza a tener sensaciones de infidelidad conyugal y acusa a su cónyuge por pequeños hechos o algún episodio en particular que, según él, prueba los hechos ocurridos anteriormente.

                          

     El enfermo busca pruebas de forma meticulosa y obsesiva y presiona para que confiese su culpa. Continuamente someten a la pareja a interrogatorios que buscan una confesión, igualmente, de culpabilidad. Estos pacientes aumentan su actividad sexual y rechazarlos puede interpretarse como una prueba de infidelidad.

  En el trabajo se comportan como individuos bajo gran tensión y depresión, lo que les puede llevar a tener problemas. Además, experimentan accesos de violencia y explosiones mayoritariamente con su pareja, aunque esto puede pasar con otras personas.

   Como la mayoría de los trastornos mentales su etiología es incierta y se considera una variedad especial de paranoia pudiendo ser un rasgo de psicosis maniaco depresiva. Los pacientes que lo padecen son mayormente alcohólicos. Algunos autores advierten que esta enfermedad también se ha reportado en el contexto de la enfermedad de Parkinson tratada con fármacos agonistas dopaminérgicos (L-Dopa) considerándose que su incidencia es mucho mayor a la comunicada hasta el momento, a diferencia de otras patologías tratadas también con esos agonistas dopaminérgicos.

   Tomando como base la enfermedad de Parkinson se plantea que los delirios son inducidos por un aumento de la concentración de dopamina en la vía mesolímbica, lo que ocasiona disrupción del pensamiento.

   Farmacológicamente se recomienda, para el tratamiento del síndrome delirante, la clozapina como de primera elección por algunos autores, aunque también pueden ser una buena opción terapeutica risperidona y olanzapina. En nuestro caso se utilizó risperidona que es un antipsicótico fuertemente bloqueador-antagonista de la dopamina inhibiendo la funcionalidad de los receptores postsinápticos dopaminérgicos.   
   
  Últimamente se propone como alternativas el Aripiprazol y muy recientemente un nuevo antipsicótico de perfil parecido, la Caripracina.

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Síndrome de Otelo: causas, síntomas y tratamiento

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Este delirio se basa en los celos enfermizos y en los pensamientos paranoicos sobre infidelidades. Shakespeare describe en Otelo cómo la obsesión y obstinación llega a destruir de manera dramática la capacidad de evaluar la realidad hasta llegar a un extremo en el que otras personas son perjudicadas. 



  El síndrome de Otelo, que también es llamado delirio de celos monosintomático, recibe su nombre por el drama de William Shakespeare “Otelo, el moro de Venecia”, donde el personaje va elaborando un sinfín de sospechas sobre la supuesta infidelidad de su pareja hasta asesinarla y caer en suicidio.

   Este relato describe cómo la obsesión y obstinación llega a destruir de manera dramática la capacidad de evaluar la realidad hasta llegar a un extremo en el que otras personas son perjudicadas.

Steve Wood es un hombre recién casado y que ha alcanzado ya la treintena. Cada vez que llega a casa se somete a un mismo ritual. Su mujer, Debbie, le espera en el sofá del salón con la mirada de desconfianza y un aparato electrónico en la mano. Sin pestañear ni mostrar ninguna señal de oposición, se somete al mismo proceso a diario: su mujer le hace pasar por un detector de mentiras.

Estamos ante “la mujer más celosa del mundo”, afirma la misma Debbie Wood, quien contrajo matrimonio con Steve Wood hace tan solo un año. Esta es únicamente una de las muchas manifestaciones del síndrome de Otelo, un trastorno delirante basado en los celos.

   Esta enfermedad se caracteriza por un comportamiento totalmente irracional. ¿Esto qué quiere decir? Que los celos van más allá de la explicación o razón real.

   No importan las pruebas ni la lógica. El afectado por el síndrome de Otelo ve lo que quiere (o no quiere, más bien) ver. Normalmente la ilusión le provoca que detecte patrones en el comportamiento de su pareja que le llevan a pensar en un cambio de hábitos por su parte.

   Hay quienes sufren por sentirse engañados y no poderlo demostrar, puesto que en la gran mayoría de casos son percepciones irracionales y totalmente fuera de contexto. La persona que experimenta el síndrome de Otelo da por sentado que es víctima de una conspiración y se siente traicionada por su pareja sentimental o por otros individuos que, de alguna forma, cree que le pertenecen.

Síntomas del síndrome de Otelo

   Cuando hablamos del Síndrome de Otelo, normalmente los pacientes que lo sufren hablan “del otro”, sin que se tenga un rostro definido o unas características claras. Es “un fantasma”, una sombra indefinida con la cual la ilusión se recrea una y otra vez sin que haya ningún tipo de indicio real o una fuente clara de información.

   La manifestación de los síntomas puede desencadenarse ante pequeñas variaciones en la vida cotidiana o los hábitos: cambiar la ropa de un cajón a otro, comprar una marca distinta de comida o retrasarse unos minutos en la hora habitual de la llegada. Todo esto desata los pensamientos delirantes y empiezan a aflorar los celos.

   Desgraciadamente, el Síndrome de Otelo termina en numerosas ocasiones en violencia de género o incluso en homicidio. Así pues, ante los primeros indicios es conveniente tratar con un profesional.

¿Cómo reconocer el Síndrome de Otelo?

   Algunos aspectos que caracterizan al síndrome de Otelo son los siguientes:

       - Incorporación de un tercero imaginario en la relación de pareja.

       - El sujeto no sabe cómo controlar sus celos porque no es consciente de su problema.

    - Está constantemente en situación de alerta y vigilancia con los hábitos de su pareja.

  - Percepción errónea de los hechos cotidianos de la pareja, relacionados con los celos. Buscan siempre justificación a una situación de engaño.

   - Imposibilidad de controlar impulsos, pensamientos, percepciones falsas que se auto imponen.

Causas de este delirio

   El síndrome de Otelo es una realidad cuyas causas son una mezcla entre biología y aspectos culturales que potencian la importancia del amor posesivo y basado en una fuerte exclusividad. De hecho, los celos patológicos que experimentan las personas con síndrome de Otelo encajan muy bien con el rol de persona dominante que vigila a su pareja sentimental y a los posibles competidores.

   Sin embargo, por lo que respecta a las causas genéticas y bioquímicas presentes en el cerebro de quienes viven esta clase de delirios, seguimos sin tener mucha información sobre este fenómeno. Existen pocas evidencias sobre las razones fisiológicas detrás de este trastorno, pero no es exclusivamente una cuestión de comportamiento y de hábitos interiorizados a causa de la costumbre, al menos según las evidencias. Según las últimas investigaciones, los celos tienen un componente emocional basado en la autoestima.

  Por otro lado, curiosamente, este fenómeno sucede también entre distintos animales mamíferos, donde la palabra “autoestima” deja de tener relevancia. si tuviéramos que dar una explicación biológica a los celos, probablemente sería una consecuencia de lo que ocurre cuando se lleva al extremo la búsqueda de la conservación de la familia o la descendencia, sumado al miedo a la pérdida.

Tratamiento

  La psicoterapia tiene que enfrentar la conducta del paciente y ayudarle a ubicar la realidad más allá de sus falsas creencias acerca de la infidelidad de su pareja. Dicho proceso puede verse obstaculizado cuando el paciente no tiene ninguna consciencia de su enfermedad ni acepta la posibilidad de padecer el síndrome.

   En muchos casos, los fármacos antipsicóticos se hacen necesarios para ayudar a la recuperación del control de los impulsos. No obstante, el Síndrome de Otelo es una enfermedad muy compleja y que se necesita de terapia personal aparte del uso de medicamentos, que en todo caso deben ser consumidos bajo indicación y monitorización psiquiátrica.

  Además, al tratarse de pacientes extremadamente desconfiados, se recomienda la supervisión de un familiar para la adherencia al tratamiento, ya que con frecuencia no lo llevan a cabo de manera adecuada o como el psiquiatra les recomienda. Son muy pocos los pacientes que acuden voluntariamente a consulta o quieren someterse a un tratamiento. La gran mayoría persiguen rescatar la dañada relación con la pareja, lo que la mayor parte de las veces resulta imposible.






















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