lunes, 27 de enero de 2020

FUSILADOS AL ALBA - ALGO PERSONAL




   Escena 'Venceréis, pero no convenceréis' de la película 'Mientras dure la guerra'





RECORDANDO A LOS ÚLTIMOS FUSILADOS POR LA R 27/9/19

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Dos meses antes de la muerte del dictador, el Régimen ejecutó a cinco condenados por terrorismo en consejo de guerra
  


  El 27 de septiembre de 1975 cinco jóvenes izquierdistas fueron fusilados. Tenían cara y nombre: Juan Paredes Manot, Angel Otaegui, José Luis Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y José Humbero Baena Alonso. Sus nombres pasaron a la historia por ser los últimos ejecutados por una larga dictadura de casi 41 años que empezó matando por la "Gracia de Dios" y terminó haciendo lo mismo. Los dos primeros pertenecían a ETA; los tres últimos militaban del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP), la organización creada por el PCE.

 Estaban acusados de participar en varios atentados contra policías y guardias civiles. Algunos de los acusados habían empuñado un arma, pero otros no. La única prueba con la que contó el tribunal fue la propia declaración de los acusados, obtenida bajo tortura. Todos estaban condenados de antemano: el Consejo de Guerra que les condenó a la pena capital fue una farsa, sin ninguna garantía jurídica, sin pruebas. Las últimas ejecuciones del régimen tuvieron una enorme repercusión en toda España y en toda Europa. Hubo una enorme movilización, sobre todo en Europa, para evitar aquellas muertes. Hasta el Papa Pablo VI pidió clemencia a Franco, pero éste, pese al pavor que le producía una hipotética excomunión papal, firmó las penas de muerte.

 En la madrugada del 26 al 27 de septiembre, España vivió su noche más larga. Luis Eduardo Aute inmortalizaría aquel suceso en una célebre canción: Al alba.

                         Luis Eduardo Aute - AL ALBA


   Paredes Manot y Otaegui, los miembros de ETA, fueron ejecutados en Burgos y Barcelona, respectivamente. Sánchez Bravo, García Sanz y Baena Alonso fueron trasladados desde la cárcel de Carabanchel hasta un cuartel en Hoyo de Manzanares (Madrid), donde poco antes de las ocho de la mañana fueron acribillados por el pelotón de fusilamiento.

   Pocos días después, y como si nada hubiera ocurrido, Franco, acompañado del joven Borbón Juan Carlos, comparecía en la plaza de Oriente, aclamado por las siempre presentes camisas azules falangistas.

   Pasados ya 45 años, aquel franquismo agonizante ha resucitado con nuevos bríos, con acciones que tratan de deslegitimar y, sobre todo, criminalizar a la resistencia civil organizada. Y es que, en el fondo, el partido que nos gobernó hasta hace bien poco y sus recientes socios en distintas comunidades autónomas, claramente ultraderechistas, nunca han abandonado su querencia por aquel régimen. La prueba está en que no lo han condenado y VOX, liderado por una cúpula de dudosísimo espíritu democrático, presume y alardea de la “necesidad” de volver a un Estado Central potente (una sola España, grande y libre) que ponga coto a tantos desmanes (lobbies de homosexuales, colectivos LGTBI, organismos estatales que promueven la igualdad de género, organizaciones pervertidas que velan por los derechos de discapacitados, inmigrantes y demás calaña, rojos peligrosos a los que habría que eliminar o expulsar, etc.). Es cierto que VOX ha tenido un enorme apoyo electoral que ni los más optimistas de su cúpula podían esperar, pero un servidor es de la opinión de que un porcentaje de sus votantes no desdeñable, ha apoyado el proyecto de Abascal y compañía, por rabia y enfado con el régimen bipartidista PP-PSOE que tantos errores ha cometido desde el punto de vista conservador (“católico, apostólico y romano”): Me estoy refiriendo a la corrupción, el despilfarro y la ineficiencia a la hora de invertir los dineros públicos, el deterioro de la calidad de vida de muchos colectivos sociales, las concesiones a minorías antiespañolas o extranjeras…

   Respeto a las personas de a pie que han votado a VOX, pero espero que, una vez amortiguado el efecto del persuasivo mensaje populista de sus líderes salvapatrias, dejen de apoyar un proyecto político que es sin duda elitista, xenófobo y fascista.

   Por otro lado, se haría necesario que las demás formaciones del amplio arco parlamentario, hicieran autocrítica y se pusieran de acuerdo para generar un clima social más sosegado, que supere la crispación existente en la actualidad y se ponga de acuerdo para olvidar rencores pasados y consigamos, entre todos, una democracia real, que respete las diferencias de opinión, la diversidad, la religiosidad o el agnosticismo de cada uno y que basándose en el sentido común, se pongan las bases, definitivamente para que una TERCERA ESPAÑA sea posible, como propone mi admirado cineasta Alejandro Amenábar en su última película, y como anhelan muchos librepensadores con o sin adscripción partidaria.

          Venceréis, pero no convenceréis. Paraninfo Universidad de Salamanca


   ¿Por qué no abandonamos el “Y TÚ MÁS”, los insultos personales y las trifurcas parlamentarias o callejeras, que sólo pretenden demostrar que unos “la tienen más larga que otros”, con perdón?  

                             Joan Manuel Serrat -  Algo personal



                                   Joan Manuel Serrat - Cada Loco Con Su Tema


1 comentario:

Thomas Verdhell dijo...

Seguimos alimentando un sistema caducó, ráncio y de herrumbre. Mientras la ciudadanía nos dividimos apoyando a unos u otros politicastros que nos hemos dado, alimentamos la podredumbre y sus miserias. La única forma de cambiar esta dinámica consistiría en cambiar el sistema. Esto se puede hacer cuando en las próximas elecciones, nadie votemos. Es hora de tomar conciencia y plantearlo, que cale la idea en la sociedad.