jueves, 26 de diciembre de 2019

U2 VERSUS COLDPLAY (PARTE II)


U2 versus COLDPLAY (CONTINUACIÓN)

BOY   (1980)
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"Can't find my way"
1) I Will Follow; 2) Twilight; 3) An Cat Dubh; 4) Into The Heart; 5) Out Of Control; 6) Stories For Boys; 7) The Ocean; 8) A Day Without Me; 9) Another Time, Another Place; 10) The Electric Co.; 11) Shadows And Tall Trees.
mejor canción: Twilight


                            U2 - Twilight


   Todavía recuerdo el momento exacto en el que me convencí de que U2 era una gran banda. Una noche estaba en la casa de mi primo, ociosamente, escrutando sus archivos de mp3 cuando me topé casi sin querer con I Will Follow. El volumen estaba alto, y esas tres notas de The Edge martillando el aire sin tregua me molieron la cabeza a patadas. Había escuchado algunas cosas de U2 con anterioridad, pero ese fue el instante indicado y la canción indicada para que en los anaqueles de mi cerebro la banda pasara de la categoría "no-tan-mala-después-de-todo" a "me-quiero-comprar-este-disco-ya".
   Mi sorpresa fue mayúscula cuando poco después me enteré que I Will Follow era nada menos que la primera canción de su álbum debut de 1980. Me parecía increíble que una banda que hasta ese momento no había llamado mucho mi atención sonara tan ajustada, segura y potente desde la primera nota de su carrera. La enorme mayoría de los grupos de rock necesitan grabar un par de discos como mínimo antes de encontrar su propio sonido, pero en el caso de U2 el estilo está ahí desde el primer momento, funcionando a todo vapor hasta en el último detalle. El riff inicial de I Will Follow, tan simple como irresistible, tiene el aroma inequívoco de un clásico y anuncia sin rodeos que estamos ante una banda de envergadura que no tiene ninguna intención de pasar desapercibida para la historia del rock. Más notable aún es que esta buena impresión se hace extensible a todo el álbum, el cual es mucho, muchísimo más que un par de singles rodeados de relleno. Son bastantes los oyentes que suelen decir que Boy no es más que un debut decente que prepara los trazos que guiarán hacia Joshua Tree y otras obras maestras, pero eso es tan sólo un mito absurdo. No hay ningún elemento que contribuya a la grandeza de U2 que no sea evidente en Boy: simplemente los tipos iban a por todas, y sabían lo que querían desde el comienzo.



                  I Will Follow / U2/ Sub Español/ HD


   Boy no es un álbum revolucionario: es decir, no inventa nada concreto. Aun así, su sonido desborda de personalidad y no recuerda inmediatamente a ninguna otra banda contemporánea. Hay algo de The Police en ciertos trucos de las guitarras; hay algo de The Jam en la forma en que trabaja la sección rítmica; hay algo de The Clash en las canciones más punkoides; hay incluso reminiscencias claras de Pink Floyd en esas guitarras pulsantes a lo Another Brick In The Wall. Hay un poco de todo, sí, pero la alquimia que logran es algo diferente. Una mezcla de melodías pop, energía punk y texturas new-wave que verdaderamente escapan a cualquier clasificación específica. Algunos lo llaman "post-punk", pero eso no significa nada; cualquier cosa surgida después de 1977 es suceptible de ser denominada "post-punk". Los Talking Heads son post-punk; The Cure es post-punk; Joy Division es post-punk. Y Boy no suena como ninguna de esas bandas. Es U2.

   La inmensa personalidad que despliega esta música se canaliza a través de los cuatro miembros de la banda: La voz de Bono es única, exuberante como pocas, y no recuerda a ninguno de sus precursores o contemporáneos. Mientras tanto, The Edge se encarga de darle a su performance de guitarra el balance perfecto entre energía rockera y seducción sonora, sin extraviarse en ningún tipo de virtuosismo. La guitarra es EL sonido del álbum: es la que le da potencia, la que le da profundidad y la que le da interés, a través de distintos tipos de sonidos dinámicos que siempre tienen alguna grata sorpresa guardada, aun cuando el mismo estilo se mantiene uniforme a lo largo del álbum. Lo que más me fascina es el mencionado delay pulsante que, si bien está tomado de David Gilmour, The Edge le da un uso extensivo que le hace justicia. Por último, el ritmo de Adam Clayton y Larry Mullen le dan al conjunto una propulsión devastadora que por momentos se hace incluso bailable; una marca registrada del primer U2 que se más adelante se perdería casi completamente. A través de este soberbio tejido musical la banda transmite una vibración nada sutil de grandeza y trascendencia, aunque todavía sin el contenido marcadamente religioso y político que caracterizará futuros discos.

   A todo esto, las canciones de este debut son muy, muy, muy buenas, salvando un par de excepciones. No sólo es sonido y actitud lo que muestran los canallas aquí, y digo "canallas" porque al grabar este disco apenas tenían entre 19 y 20 años, lo cual sólo hace que mi reverencia sea mayor. Hoy en día una banda con gente de 20 años, en el 99% de los casos, no podría sonar ni la mitad de bien, ni por casualidad. Y no es que sólo suenan bien, sino que además escriben himnos imperecederos con dos cuerdas como I Will Follow, ese temazo irresistible del cual ya he hablado y que se encarga de inaugurar la carrera de U2 con uno de los riffs clásicos de su época, de esos que automáticamente te inyectan una dosis de entusiasmo, aunque lo estés escuchando por enésima vez. Pero no es lo único: de hecho, con el tiempo me incliné más por Twilight, un tema menos conocido que si bien no ofrece una intro tan atrapante, es mucho más dinámico en cuanto a lo musical. ¡Comienza de forma muy típica a lo que es el disco, pero luego Bono comienza a gritar “TWILIGHT! TWILIGHT!", entra inesperadamente un riff pesado, aparece la hermosa sección de "In the shadow..."; todos golpes maestros, uno tras otro, que le dan a la canción una atmósfera desesperada que solo superarían tres años después con New Year's Day.

   No menos impresionante es An Cat Dubh (eso vendría a ser "un gato negro" en galés), una extendida pieza de incierta categorización (¿Es un rocker? ¿Es una balada? ¿Es new-wave progresivo? ¿Es cumbia neo-tropical?) que nos muestra a The Edge en plena faena: el riff principal es potente y casi terrorífico, y las delicadas campanitas le dan un toque de creatividad extraordinario, especialmente cuando Bono lanza ese “How about yoooouuuuuu" en falsetto que me estremece de pies a cabeza. La coda de An Cat Dubh tiene su propia identidad: se llama Into The Heart y se trata tan sólo de un insistente pulso de bajo sobre el que The Edge toca una evocativa melodía de guitarra. Es una frase realmente bella, aunque para serles honesto se me hace un tanto plana. Apuesto a que a cargo de Brian Eno habría sonado bastante mejor y más profunda; es el tipo de cosas en las que el ex Roxy Music es un maestro. Ahora bien, cuando los tipos hacen rock realmente no necesitan trucos y Out Of Control lo demuestra con creces. Este clásico menor desvela el costado más frenético de la banda y si bien no tiene ningún gancho espectacular, la sola potencia de su ritmo y la convicción con la que canta Bono le alcanzan para llamar la atención. Algo similar ocurre con la adictiva Stories For Boys, que además cuenta con uno de los mejores riffs de guitarras de la historia de U2; la primera vez que la escuché pensé: "Ahh, así que The Edge sabe componer riffs de primer nivel". Claro que sabe, pero no es algo que uno pueda descubrir escuchando The Joshua Tree precisamente.



                                       U2 - An Cat Dubh / Into The Heart 


   Si la primera mitad del álbum es virtualmente perfecta, la segunda se queda sin combustible (Atención: algo típico de cualquier disco de U2). Además de que el estilo empieza a hacerse repetitivo, las canciones ya no son tan buenas. La única que realmente vale la pena es A Day Without Me, una preciosa gema oculta donde la guitarra de The Edge alcanza su pico absoluto. Escuchen, por favor escuchen la deliciosa melodía del riff introductorio; siéntanse invadidos por esa perfecta pulsación, ese latido eléctrico y profundo que impulsa la canción hacia adelante, haciéndola imparable. ¿Por qué? ¿Cómo se explica que el tipo que tocó todo esto tuviera 19 años? Maldita sea ¿Qué mocoso de 19 años hace estas cosas con una guitarra hoy en día? Por favor, que alguien me lo diga. El resto de las pistas distan de ser malas, y siempre hay algo que les pueda rescatar sin necesidad de que me pongan un revólver en la cabeza, pero lo cierto es que hacen poco y nada para que mi memoria las retenga. Another Time, Another Place suena bien, las guitarras nuevamente imprimen una especie de trascendencia única en su estilo, pero la melodía vocal no está a la altura, y siempre tengo que volver a escuchar el tema para recordar cómo iba. Un poco más impactante es The Electric Co, que suena como un clon de Out Of Control, solo que un poco más elaborado; su característico riffeo inicial me recuerda bastante a alguna cosa de The Police (Deathwish?) y la parte final es un ataque furioso y ruidoso y carnoso de The Edge que debe ser el momento más heavy de toda la historia del grupo. El número final Shadows And Tall Trees incorpora guitarras acústicas como para sonar un poco diferente; aun así, es un tema débil, soporífero, lento, vago y olvidable. No es que me disguste; simplemente me aburre. Cuando The Edge no se enciende, U2 aburre, eso está claro como el agua. Me queda en el tintero el brevísimo interludio atmósferico The Ocean, del cual no hay mucho que decir, francamente. Solo que es brevísimo, que es un interludio y que es, ehhhh... atmosférico.


                         U2 - A Day Without Me - 5/15/1981 - California Hall (Official)

                                                   U2 - The Electric Co.
   En fin, lo importante del veredicto es que Boy es sin lugar a dudas uno de los mejores discos de U2. Quizás un poco repetitivo y quizás un poco desbalanceado en cuanto a que los temas más fuertes están groseramente ubicados al principio, dejando cosas como Shadows And Tall Trees como postre. El sabor que queda en la boca no es tan bueno. Como compensación, tiene tres o cuatro temazos, dos de ellos auténticos clásicos para la posteridad (I Will Follow y Twilight) y la dinámica, la energía, el entusiasmo rebosan por todos los costados casi hasta agotar. ¡Ah! Y la cubierta del disco, el niño mirando a la cámara con cara de inocente y el gesto de estar rindiéndose (aunque bien podría estar recostado, tranquilamente tomando el sol). En algún momento hubo algún imbécil que decidió que esta portada no era correcta y en su lugar pusieron una foto de la banda que parece una fotocopia deforme.
   Entre todos los álbumes debuts de la historia del rock, Boy es uno de los más maduros. La banda, insisto, está a tope de revoluciones y sabe que será grande como una galaxia. Es uno de esos discos que quieren ser como pequeños big-bangs. Y éste, en particular, lo logra.


                 U2 - Shadows And Tall Trees (Live Dublin 26-February-1980)

OCTOBER  (1981)

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"I can't change the world, but I can change the world in me"
1) Gloria; 2) I Fall Down; 3) I Threw A Brick Through The Window; 4) Rejoice; 5) Fire; 6) Tomorrow; 7) October; 8) With A Shout; 9) Stranger In A Strange Land; 10) Scarlet; 11) Is That All?
mejor canción: Gloria
   El álbum olvidado de U2. Es muy parecido a Boy, sólo que muchísimo más pretencioso y, lamentablemente, no tan atractivo. ¡Pero cuidado! Tampoco es tan malo e inútil como sugieren muchos; de hecho, se nota a leguas que los tipos quieren crecer artísticamente, se animan a asumir riesgos y algunas cosas, por suerte, les siguen saliendo muy bien. Otras no tanto, pero igual no pertenezco a esa mayoritaria secta de oyentes que se apresuran a despreciar a October como un esfuerzo secundario para después ir a saborear un poco las botas de Joshua Tree o Achtung Baby¡Eso jamás! No cuenten conmigo.



                       U2 - Gloria (Live At Red Rocks) Subtitulado Español


   Me costó bastante y no es sencillo determinar el por qué. En parte puede ser porque las melodías vocales del amigo Bono son de lo más rudimentarias y tardan años en hacerse tangibles, pero convengamos que éstas tampoco eran muy pegadizas en Boy, y ese disco me encantó desde el principio. Además, cualquiera sabe que ningún disco de U2 basa su atractivo en las melodías. Por su parte, el estilo general es prácticamente el mismo, con esa guitarra omnipresente de The Edge reverberando por todos lados como si tocara desde alguna cima del Himalaya, con la voz de Bono casi que anunciando la segunda llegada de Cristo y con esa ajustada sección rítmica que todavía conserva algún resabio punkoide. Salvo por la aparición novedosa de algún piano en un par de temas, October es un Boy revisitado.


                              U2 - I Will Follow (Milan) Subtitulado en español

    October intenta ser una obra conceptual que trae anuncios trascendentes y espirituales para la humanidad. Las canciones quieren ser himnos y las letras quieren ser evangelios. Todo es monumental, todo es trascendente, todo es sublime, y no hay ni milímetro de modestia o ironía en todo el maldito álbum.

   Pero en mi opinión esto tampoco merece mucho escándalo. Claro que puede parecer demasiada pompa para un segundo álbum, y claro que los ateos militantes, agnósticos confesos y desalmados sin salvación (como yo) pueden opinar que todo esto es un delirio místico absurdo carente del más mínimo interés... Y está muy bien. Pero hay que comprender que una banda como U2 está simplemente destinada a este tipo de manifestaciones grandilocuentes, ya sean sobre religión, política, literatura, magia o cocina de microondas. Es decir, nadie que adore discos como Joshua Tree The Unforgettable Fire puede salir a descalificar a October por "pretencioso". Sería una contradicción bochornosa. Todos los discos de U2 en adelante son pretenciosos al máximo; October es tan sólo el primero de ellos, el primero que pone sobre la mesa las ínfulas incontenibles que caracterizan a la banda. Además, hay que ser justos en un aspecto: U2 sale bastante bien parado de todo esto. Personalmente, el mensaje mesiánico de October no me conmueve un pelo, no lo entiendo y no me importa, pero tampoco me provoca urticaria. Y eso, aunque no lo parezca, es todo un mérito.



                 U2 - I Threw A Brick Trough A Window (album 'October', '81)


   Temas como Gloria Rejoice Tomorrow pueden golpear con toda contundencia sin que el oyente se sienta obligatoriamente identificado con las predicaciones de Bono y compañía y eso, requiere una mezcla aceitada de talento e inteligencia.

   Así que no, la pretenciosidad de este disco no es el problema. El sonido no es el problema. Las melodías no son el problema. ¿Y entonces? ¿Por qué me costó tanto llegar a disfrutarlo? ¿Por qué, en definitiva, es October inferior a Boy? Porque a menudo me da la impresión de un álbum un poco atolondrado. Si Boy destacaba por sus arreglos siempre pulidos, siempre precisos, siempre exquisitos, aquí no ocurre lo mismo: muchas canciones se oyen desencajadas, bastante desprolijas y a veces hasta aleatorias. Es cierto que esto puede verse como una maniobra aceptable para "afilar un poco las puntas" y buscar un estilo más crudo, pero por momentos se pasan al otro extremo y acaban sonando como una telaraña indescifrable de acordes chapuceros, gritos a destiempo y toques de batería totalmente caóticos.

    Aún canciones excelentes como Rejoice o Tomorrow me dejan una incómoda sensación de haber sido grabadas a mil por hora, sin cuidado por los detalles; es como que los distintos instrumentos no han terminado de acoplarse armónicamente unos con otros. Sé que es una sensación muy personal y quizás muchos oyentes no piensen lo mismo, pero los ejemplos están por todos lados: ¿Qué me dicen de los descolgados golpes de batería que cierran I Threw A Brick Through The Window sin tener nada que ver con el resto del tema, haciéndolo terminar como un engendro? ¿Qué pasa con la apurada coda de Rejoice, la cual da la sensación de que el ritmo va a una velocidad y la guitarra a otra? ¿Qué hay de la parte rockera de Tomorrow, en la que The Edge simplemente larga los acordes que le caen del cielo sin importarle si se corresponden con la melodía de Bono o no? ¿Por qué la espantosa With A Shout suena como si Bono, The Edge y Mullen estuvieran interpretando simultáneamente tres canciones bien diferentes? No sé. El álbum tiene eso; está sacado medio a las patadas y a ratos parece que los muchachos se ven desbordados por el entusiasmo y mandan todo al carajo. No es algo que reste mucho a la potencia del sonido, pero sí es un poco molesto, especialmente luego de algo tan bellamente construido como Boy.


                                                      U2 - Tomorrow

   El tema titular, October se defiende bastante bien; después se hunde y no sale a flote nunca más. Hay dejar todas las canciones malas para el final, total a esa altura ya nadie presta demasiada atención y si todo suena más o menos parecido, está todo bien. Ahí en el medio está la insignificante Scarlet que, si bien no deja de ser un poco estúpida, suena como un agradable anticipo del sonido que más tarde desarrollarán en Joshua Tree.

   Para compensar tan poco decoroso final, October ofrece uno de los clásicos dorados de U2 y probablemente la mejor canción de apertura de todos sus discos. Estoy hablando de Gloria, claro está, una verdadera gema que hay que escuchar siempre a todo volumen para aprovechar el monstruoso poder antémico que es capaz de entregar. Esos latidos de bajo emulan claramente a I Will Follow, pero el riff es completamente nuevo y excitante, sin duda entre las mejores creaciones de The Edge, mientras que Bono parece dejar alma y vida en su plegaria, una de las más melódicas y rompecorazones que jamás haya cantado: cuando entra casi llorando "I try to sing this song loud / I try to stand up but I can't find my feet" siento que se me encoje la garganta. Es la canción perfecta: luego de los primeros versos hay unos tremendos fuegos artificiales de The Edge y una coda infladísima que realmente logra su cometido; hacernos sentir más cerca del paraíso. La única canción del álbum que vuela a la misma altura es la muy similar Rejoice, que cuenta con otro riff celestial (son los únicos riffs discernibles que hay en todo el álbum), beneficiado por uno de los tonos de guitarra más sublimes que haya escuchado nunca y otra exuberante performance vocal. Al igual que Gloria, rockea cielo, tierra y averno.



                         U2-Fire (October)

   Las demás canciones me gustan moderadamente. I Fall Down gana con sus preciosos versos acústicos, pero pierde con su estribillo ramplón y poco inspirado. I Threw A Brick To The Window desenvaina una de las atmósferas más apocalípticas del álbum y si bien el canto de Bono es un poco genérico, la potente guitarra de The Edge brilla con todas las luces. Fire rescata esas hermosas guitarras pulsantes del estilo de A Day Without Me y con eso le alcanza. Tomorrow es la única del disco que se constituye como un crescendo, comenzando con una tradición que más tarde derivará en obras maestras como Bad; los primeros minutos son absolutamente clásicos, en parte gracias al ambiente pseudoescocés que logran con esos extraños sonidos de sintetizador. Y October, a pesar de ser el tema titular, no es más que un bonito interludio de piano. La melodía es realmente cautivadora, pero, al igual que Scarlet, me habría gustado más si la hubieran desarrollado como una canción hecha y derecha.


                                       U2 - October (October)

   Así que éste es nuestro segundo álbum, uno de esos casos en los que las pretensiones superan a la calidad de las canciones. No obstante, es bueno, se puede escuchar y todavía hay mucha frescura juvenil que no se deja aplastar bajo la masa de delirios proféticos. Además, tiene Gloria, que está entre los tres o cuatro mejores temas jamás compuestos por U2. ¿Vale la pena? Sí.





*WAR*  (1983)

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"How long must we sing this song?"

1) Sunday Bloody Sunday; 2) Seconds; 3) New Year's Day; 4) Like A Song; 5) Drowning Man; 6) The Refugee; 7) Two Hearts Beat As One; 8) Red Light; 9) Surrender; 10).
mejor canción: New year's day

   ¡Miren esa portada! ¡Es (parece) el mismo niñito de Boy! Sólo que ahora está bastante enojado ¿No? Esa inquietante mueca de angustia mezclada con odio viene a representar a la perfección el explosivo estado de ánimo que hierve en este excelente disco, el tercero de la banda y aquel que les abrió definitivamente las puertas del éxito. Comparado con el entusiasmo inocuo de Boy y la ilusa mística de OctoberWar es un álbum virulento, crudo, sin concesiones. Es aquí donde por fin se despejan las nubes de charlatanería que teñían el álbum anterior, es aquí donde por primera vez la banda deposita los ojos sobre este mundo terrible que nos rodea y nota que ciertas cosas andan bastante mal.    Cosas que enojan, que duelen, que enferman, que obligan a gritar con todas las fuerzas hasta que las venas se desangren en nuestro interior. De eso se trata War; es el primer (y, para ser realistas, el único) álbum abiertamente político de U2 y créanme que, si algo transmiten los tipos con esta música, eso es ira.


                      U2 - Sunday Bloody Sunday - Slane Castle (Sub. español) 

   No es nada fácil indicar qué convierte a War en mi álbum favorito de la banda. En algunos aspectos, representa incluso un retroceso en relación a sus dos antecesores. Por ejemplo, ¿Dónde quedó ese lujoso sonido de guitarra de The Edge? ¿Dónde están esas divinas guitarras pulsantes de A Day Without Me Fire? ¿A dónde fueron a parar los riffs clásicos de I Will FollowGloria Rejoice? Ni idea, pero aquí definitivamente no están. Solamente New Year's Day y Surrender ostentan algo de esa magia guitarrera antémica y profunda que caracteriza el sonido de U2, pero el resto de las canciones son llamativamente planas en este sentido; en ellas, The Edge no parece hacer nada interesante o, al menos, nada inmediatamente atractivo con su instrumento. Y esto hace que War sea un poco más complicado de asimilar que los demás discos. Si la grandeza de U2 pasa en gran parte por los tonos y trucos de The Edge y War es, en ese sentido, uno de los más pobres... ¿Cómo demonios puede ser su mejor álbum? Buena pregunta.



                                                U2 - SECONDS


     Es el mejor álbum por una razón muy sencilla: es, de lejos, el disco más poderoso y caliente que haya creado U2 en toda su historia. En sus obras más renombradas, como Unforgettable Fire y el celebérrimo Joshua Tree, la banda con frecuencia suena demasiado distante y helada, como si Bono cantara desde la cumbre de alguna montaña acerca de las deidades cósmicas que mueven el universo, mientras The Edge despacha sus cortinas atmosféricas insinuando alguna trascendencia divina que está demasiado lejos de nosotros. War es otra cosa, U2 ya no está especulando con la segunda llegada de Cristo. Nada de eso; está cantando sobre cosas reales, está cantando sobre guerras sanguinarias, revueltas sociales, bombas que explotan e inocentes que mueren. Está cantando sobre el maldito mundo real aquí y ahora, y por eso la furia salta por todos los costados, quemando como un volcán en plena erupción. Tiene que ser así, ¿O acaso se imaginan una canción sobre el Domingo Sangriento cantada con alegría y paz interior? ¿O una canción sobre la represión de los movimientos revolucionarios de Polonia con unos lindos coros doo-wop de fondo? No, ni a palos. Por eso me impresiona tanto War, porque es un álbum propulsivo que te machaca de realidad la cabeza, que te hace palpitar a flor de piel la ira de un mundo donde están tratando de escupirte desde todos lados. Es el único álbum de U2 que podría sonar a todo volumen en huelgas, marchas, piquetes y asambleas de lucha popular para excitar la imaginación de las masas antes de salir a repartir palazos contra las fuerzas del orden, aun cuando el mensaje de fondo, vaya contradicción, sea esencialmente pacifista.

                           

                                    U2 New Year's Day (Studio)

   Esto ocurre porque el poder cinético que logra la banda en este disco es demoledor y, sobre todo, irrepetible. The Edge no se habrá esmerado mucho en crear refinadas melodías de guitarra, pero está por todas partes regurgitando anárquicas masas de sonido distorsionado a todo volumen, mientras que la sección rítmica de Adam Clayton y Larry Mullen se desencadena como un huracán, como una incontrolable estampida de rinocerontes capaz de exterminar todo lo que se interponga en su camino. Nunca van a escuchar un bajo y unos tambores tan violentos y masivos como los que suenan en War. Bono grita, vocifera y exhala; se le percibe irritado, exaltado, con la sangre en el ojo. No es un profeta ni un mesías, sino un humano más que sufre y siente como cualquiera de nosotros. Además, la banda amplía la paleta sonora incorporando guitarras acústicas, violines, trompetas, voces femeninas y otras cosas interesantes que hacen del disco algo muy especial. War es el único álbum de U2 donde el acento no está puesto ni en la atmósfera, ni en la melodía, ni en la textura, sino en la tensión. Todo el álbum es tenso, nervioso, catárquico; un derroche de potencia sonora capaz de elevar por sí sola a cualquier canción.

   Otro factor que ayuda a War es su relativa consistencia. No, no todas las canciones son joyas ni está libre de relleno. Ningún disco de U2 está libre de relleno, pero éste tiene la particularidad de que hasta el menos relevante de los temas tiene algo para ofrecer, o algo que lo distingue. Por ejemplo, la gente suele despreciar a Red Light, pero que me parta un rayo si una canción con un riffeo tan explosivo y un espectacular solo de trompeta en el medio merece ser llamada mala. ¡Ni en sueños! Es una excelente canción, a pesar de que esa introducción vocal de "tarara, tatara" suena algo ridícula. La gente también suele despreciar a The Refugee y si bien acepto que es lo menos memorable del disco, tampoco es mala; su percusión bombástica puede ser un poco molesta para algunos oídos, pero la canción se sostiene a través de una fuerza imposible de soslayar. El contraste entre ese tribal estribillo y las partes más melódicas funciona bastante bien.


                             U2 - Red Light


   The Drowning Man también suele oler a relleno las primeras veces, pero luego de un tiempo caí en la cuenta de que se trata de algo muy especial; las tormentosas guitarras acústicas nos presentan una faceta sutil de The Edge, desconocida hasta el momento, y la canción, aún sin una melodía identificable para ofrecer, hace converger a todos sus elementos en una intensidad oscura capaz de poner a prueba la sensibilidad de muchos, incluído yo. Casi en las antípodas se ubica la arrolladora Like A Song, una bestia de siete cabezas que no compra sutilezas de ningún tipo: golpes de tambor monstruosos, descargas de guitarra apolíneas y un Bono exultante que se canta la vida de principio a fin. Francamente, no sé qué tenían los flacos estos en la cabeza para arreglar de semejante forma un tema pacifista: lo único a lo que me incita Like A Song es salir a destrozar todo a palazos, sean vidrieras, autos o cabezas de personas. En todo caso, queda demostrado de qué se trata el álbum: Like A Song es un temazo, pero solamente porque rockea sin la más mínima piedad, concesión o reparo.


                                 U2 - Drowning Man (with lyrics)

   Esos son los temas secundarios del álbum y ¡Caray! ¡Todos me encantan! Lo que serán entonces los realmente buenos ¿No? Uno de ellos, sin espacio para las dudas, es Surrender. Una épica masiva de semejante calibre debería ser considerada un clásico definitivo o, como mínimo, una joya oculta. La canción dura cinco minutos y medio, pero a mí siempre se me hacen mucho menos. La intensidad que despliega no tiene nada que envidiar a ninguna otra de U2; el trabajo de guitarra es uno de los pocos momentos del disco que muestran a The Edge en toda su gloriosa dimensión, ya sea en el celestial riff inicial, en esas lacerantes barridas de sonido o en ese chuga-chuga-chuga salvaje que propulsa los versos. Pero además Bono canta unas líneas melódicas inolvidables, el bajo de Clayton me sacude y los etéreos "Sureeeeender" que ofician de estribillo me elevan por los aires, sumándole una profundidad intangible a la ferocidad del tema. La letra, mientras tanto, provee todo tipo imágenes desesperadas que me hacen ver una ciudad iluminada en la noche desde una torre muy alta, mientras las frustraciones y dolores del alma gritan desde muy adentro invocando el suicidio.


                             U2 - HD Surrender (Live At Red Rocks) 1983


 Pero hay más, la feroz diatriba contra el armamentismo nuclear Seconds es la canción más funky de toda la carrera del grupo y ¡Es excelente! Me fascina ese ritmo de bajo, esos rasguños de guitarra acústica y esos suaves "oooohhhhh" que agregan dramatismo. Lo notable de Seconds es que The Edge la canta en parte y es realmente muy difícil distinguir su voz de la de Bono. Two Hearts Beat As One es otra gran masa amorfa de puro ritmo y potencia que, otra vez, ejemplifica a la perfección con qué cartas juega War. Acá no hay melodías pegadizas ni texturas llamativas de ningún tipo: simplemente un ataque permanente, infernal, agotador, en el que a Bono le alcanza con repetir una y otra vez "Can't stop the dance, this is my last chance" mientras bajo, batería y guitarra machacan sin descanso para infectar de ritmo, pasión y furia a los oyentes. Pareciera una canción de amor; si es así, debe ser la canción de amor más brutal jamás concebida en el reino de los mortales.

    Lo mismo ocurre con ese himno increíble llamado Sunday Bloody Sunday que, aún con los acordes de guitarra eléctrica considerablemente enterrados en la mezcla, detona como un revoltijo sangriento de horror e ira. "There's many lost but tell me who has won" se pregunta Bono en medio de una urgente desesperación ante la matanza de inocentes. El Domingo Sangriento ocurrió en 1972, la canción fue grabada en 1983 y la escuchamos hoy; nada de eso importa, porque la terrible angustia de la letra suena tan actual hoy en día como lo fue siempre. Basta con recordar los bombardeos sobre Irak, los atentados en New York, Madrid y Londres o la masacre de Osetia del Norte, en Rusia. En Argentina, en 2001, murieron 25 personas en un día en manos de la represión policial. El Sunday Bloody Sunday se repite todo el tiempo y en todo lugar, y siempre hay un motivo para preguntar "How long must we sing this song?". ¿Alguien puede responder?

   Pero el highlight definitivo de War es la fantástica New Year's Day. No es del todo obvio sobre qué trata la letra, pero aun así el tema transmite una impresionante atmósfera de situación límite, de revelación histórica, de drama, tensión y desesperación colectiva que en realidad no se puede definir con palabras. Es para mí la banda de sonora perfecta para la víspera de una guerra, un bombardeo aéreo o una revolución civil violenta. Aunque quizás no tenga que ver con eso. Es probable que Bono se haya inspirado en el movimiento anti-comunista "Solidarnosc" de Polonia, que a principios de los 80's fuera varias veces reprimido por los soviéticos sin poder evitar su victoria, pero como la composición no es nada específica al respecto, la interpretación es universal. La cuestión es que esa sublime melodía de piano, el fenomenal pasaje solista de The Edge y la apasionada performance de Bono (cómo evitar la piel de gallina con esos "I will be with you again") conforman una experiencia emocional de esas que quedan para siempre. En cuanto a 40, es un pequeño cierre que incluso parece un reprise meloso y reflexivo de Sunday Bloody Sunday. Se trata de un buen tema, pero por su brevedad carece de peso propio.


                        U2 - New year's day - Chicago (Sub. español) [HQ]


En fin, War es una obra grande. Si lo pensamos bien, no es muy típico de los ochentas que, mientras todos se diviertían con el "chiribín chiribín" de Michael Jackson, Prince y Madonna, una banda tuviera las pelotas para salir a declamar a los cuatro vientos su disconformidad con el mundo y, si bien a U2 se le puede criticar muchas cosas, no se los puede acusar de hipócritas. Los tipos creen en lo que dicen, y la convicción apabullante que salpican estas canciones es la prueba mayor. El mejor disco de U2.




UNDER A BLOOD RED SKY  (1983)
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"I will be with you again"
1Gloria; 2) 11 O'Clock Tick Tock; 3) I Will Follow; 4) Party Girl; 5) Sunday Bloody Sunday; 6) The Electric Co.; 7) New Year's Day; 8) 40.
mejor canción: New Year's Day.

     U2 - Live at Red Rocks ''Under a blood red sky'' (DVD audio rip + I Fall Down)

   Hay un detalle que me molesta un poco (por no decir bastante) de U2: siendo un grupo que se muestra siempre tan preocupado por los países en vías de desarrollo (o, mejor dicho, en vías de seguir muriéndose de hambre durante muchos años más), lo cierto es que los podrían visitar un poco más a menudo cuando salen de gira. ¿Han visto en la página oficial el calendario del tour que hicieron para promocionar How To Dismantle An Atomic Bomb? Parece un chiste de mal gusto: primero Norteamérica, después Europa y después ¡otra vez Norteamérica! Y con los demás tours, excepto el PopMart de 1998, pasó lo mismo.

   ¿Y el resto del mundo? ¿Queda demasiado lejos? Porque canciones sobre los desaparecidos en Sudamérica, han compuesto; temas sobre el intervencionismo militar yanki han escrito; conciertos para ayudar a los africanos, han dado; reclamos por el desarme nuclear, han hecho... Pero cuando hacen giras, prefieren no salir de los centros del poder económico-militar mundial.  ¿Cuál es el mensaje exactamente? ¿Para qué se embanderan en causas de igualdad global si después son ellos mismos los que anidan exclusivamente en los mercados hegemónicos? ¿Para qué muestran compasión por países que, al parecer, ni les interesa pisar y a los cuales no llevan su música? No sé, me da la sensación de que al final todos sus buenos gestos son puro teatro mientras por debajo susurran: "Con el tercer mundo, todo bien, pero la pasta está aquí, y nos quedamos con ella".

   En fin. Mientras tanto nos queda este pequeño álbum de 1983 llamado Under A Blood Red Sky. Tiene ocho temitas y por ende se acaba demasiado rápido, mucho más rápido de lo que lo haría un concierto verdadero. Pero, por lo menos, nos brinda una instantánea de cómo sonaban en aquellos años jóvenes y lejanos cuando se subían a un escenario. Sonaban bien. Under A Red Blood Sky no es tan interesante en cuanto a que por lo general se limitan a reproducir fielmente las versiones de estudio, suenan prácticamente igual. Hay que ser capaz de reproducir los elaborados trucos de estudio encima de un escenario, y U2, efectivamente, lo logra. Bono no es de esos cantantes que en estudio la rompe y en vivo son un desastre de lo borrachos, drogados o resfriados que están. Todo lo contrario; está en plena forma y es capaz de lanzar las mismas proezas vocales que en los discos. The Edge no se queda atrás, y sus incansables juegos de ecos y delays brindan la misma claridad que siempre, hasta el punto de que por momentos lo suyo no se distingue en absoluto de la performance original (el riff de Gloria, por ejemplo, está idéntico).

   Por eso, la importancia de Under A Blood Red Sky no pasa por la novedad, sino por el poderoso magnetismo que la banda es capaz de transmitir en vivo a través de la interacción permanente con el público. Más que un concierto, el disco tiene la atmósfera de una gran celebración religiosa, en la cual Bono es solamente el animador que guía una fuerza mucho mayor y trascendente que él. El griterío masivo del público no alcanza a eclipsar la solvente interpretación de los temas, pero tiene la suficiente presencia como para agregar toneladas de adrenalina a la mezcla. El oyente escucha cómo el público enloquece en éxtasis, y eso da pie para enloquecerse también desde el sillón de casa, el escritorio de trabajo o donde quiera que se esté escuchando el álbum. Por ejemplo: el riff de Gloria a todo volumen, por sí solo, es suficiente para saltar de la silla y romper todo; con el griterío frenético de miles de personas sintiendo la misma pasión al reconocer la canción. O cuando Bono arenga al público para que éste grite o haga palmas, hay una inmediatez tan grande que el impulso a gritar y hacer palmas, a ser parte también de ese frenesí irracional, aparece hirviendo bajo la piel. Uno se siente unido a esas personas anónimas, unido a la banda, unido a la música en general... y eso es lo que convierte a Under A Red Blood Sky en algo más que un simple álbum. Es una experiencia de comunión espiritual. Todo concierto de rock en cierta medida es así, pero este disco, en particular, lo transmite muy bien dándole un rol primordial al público y sus reacciones y el permanente diálogo gestual con Bono.

   La selección de temas es mayormente predecible; están los que tienen que estar de los tres álbumes publicados hasta entonces como New Year's DayGloriaI Will Follow Sunday Bloody Sunday y algunas elecciones un tanto menos obvias como The Electric Co. 40, que en War era poco más que un epílogo pero que acá se convierte en algo más redondo. Las verdaderas sorpresas son 11 O'Clock Tick Tock, un excelente single previo a Boy que no aparece en nigún álbum y Party Girl, originalmente llamada Trash, Trampoline And The Party Girl, un oscuro lado B (del aún más oscuro single A Celebration, publicado poco después de October), cuya versión original se puede escuchar en la edición limitada de The B Sides que acompaña al The Best Of 1980-1990. El riff de 11' O'Clock Tick Tock es una de esas cosas que, escuchadas un par de veces, no podrás sacar de tu cabeza por mucho, mucho tiempo.

   No es el álbum en vivo más relevante jamás lanzado, básicamente porque tiene solo ocho temas y en definitiva son todos clones de sus versiones de estudio. El plus está en la posibilidad de escuchar 11' O'Clock y en la energía vibrante que transmite la música combinada con las reacciones del público. 



THE UNFORGETTABLE FIRE  (1984)

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"I'm wide awake, I'm not sleeping"
1) A Sort Of Homecoming; 2) Pride (In The Name Of Love); 3) Wire; 4) The Unforgettable Fire; 5) Promenade; 6) 4th Of July; 7) Bad; 8) Indian Summer Sky; 9) Elvis Presley And America; 10) MLK.
mejor canción: Bad

U2 The Unforgettable Fire Tour Live in Dortmund 1984 FULL CONCERT HD


   Si hay un álbum de transición en la discografía de U2, ese es The Unforgettable Fire pero incluye algunas canciones impresionantes  que podrían competir junto a lo mejor jamás hecho por U2 e implican una versatilidad mucho mayor a la acostumbrada en un disco de U2.

   El aspecto transicional de The Unforgettable Fire cuenta con una arista bien conocida: la partida del productor Steve Lillywhite y la llegada de Brian Eno y Daniel Lanois para hacerse cargo del sonido de la banda. Luego de sus célebres colaboraciones con David Bowie y Talking Heads, además de una interesante discografía solista, puede decirse que Brian Eno era el productor más grosso con el que una banda podía contar en su época. El cambio en la música, como era de esperarse, es bastante notable. Si este cambio es positivo o negativo... ¡Ahhhh! Ése es todo un tema que me plantea sensaciones encontradas; por un lado, Eno y Lanois le dan a U2 algo así como una tercera dimensión envolvente que los tres discos anteriores no poseían y en cuya comparación no pueden evitar sonar un poco cuadrados. El nuevo sonido de U2 engendra un espacio vasto, evocativo, donde sentimos que podemos nadar y perdernos hasta el infinito, en contraste con esa impresión de pared rígida que daba el tratamiento de Lillywhite. Pero es el mismo U2 de siempre, solo que si antes estaba en una ciénaga, ahora está levitando sobre una gran nube, irradiando más que nunca toda su mística.

   El asunto es que, a cambio de esta profundidad, Eno suaviza ostensiblemente todas las puntas afiladas que tenía hasta ahora la música del grupo, lo cual implica que U2, poco a poco, ya se deja de morder y provocar como antes, se convierte en una banda adulta de art-rock puro. Ataques directos, frenéticos, brutales, como Sunday Bloody Sunday o Like A Song comienzan a quedar en el recuerdo, con apenas un par de excepciones aliviando cada tanto la monotonía. Es decir, el cambio me genera aprobación y dudas por partes iguales, pero creo que, en definitiva, el resultado final es un empate. El sonido que logra Eno no será tan directo, pero es más atractivo. No será tan explosivo, pero es más profundo. No será tan excitante, pero es más hermoso. En fin, te saca algo, pero te da algo a cambio, y por eso la balanza sigue estando equilibrada.

   Igualmente, esa falta de energía rockera no se extraña tanto en The Unforgettable Fire. Ocurre que, al ser un álbum de transición, todavía retiene algo de lo viejo mientras empieza a mostrar algo de lo nuevo. Ergo, es el único capaz de ofrecer simultáneamente lo mejor de ambos paradigmas y eso, lo convierte en forma automática en la obra quintaesencial del grupo. Si hay oyentes que utilizan "la transición" como excusa para declarar a The Unforgettable Fire un ensayo fallido que no es ni una cosa ni la otra, yo lo defino como un crisol donde el U2 brutal de los discos anteriores y el U2 etéreo que vendrá conviven de forma totalmente maravillosa.  ¿Acaso Pride Wire no rockean como dos bestias sedientas de carne humana capaces de competir con los momentos más intensos de War? ¿Acaso la legendaria Bad no es la epítome del U2 más atmosférico?  ¡Los dos extremos del grupo, el rockero y el pacífico, navegan en el mismo barco y en su mejor forma! Cómo puede haber gente, me pregunto, que considera The Unforgettable Fire como uno de los puntos flojos de la discografía de U2... Es una falta de respeto.

   Es verdad, como claman sus detractores, que no se trata del álbum más consistente del mundo, pero ningún disco de U2, hasta donde yo sé, es realmente consistente. Haciendo un resumen veo que tiene cuatro clásicos de otro planeta, dos temas francamente muy buenos, tres viñetas agradables y un solo bodrio. Claro, otros dirán que bla-bla-bla With Out Without You, o que bla-bla-bla One... ¡Al diablo! No hay nada en esas canciones que pueda siquiera aproximarse a la catarsis devastadora de los dos monumentos que tiene el UnforgettablePride Bad. Ambas son los momentos definitorios de U2, y tan solo New Year's Day puede jactarse de estar en el mismo nivel de supremacía. La célebre Pride (In The Name Of Love), encapsula todo lo bueno de U2 en su gloria bombástica: la guitarra de The Edge aparece de entrada en su máxima apoteosis rítmica, enmarcada por toques de batería marcial y una sencilla pero inolvidable performance de Bono. La letra consiste en un apasionado tributo a Martin Luther King y no puedo explicar con palabras el clímax devastador que provee en su sencillez. El primer verso está cantado sobre el riff regular, pero para cuando entra el segundo verso The Edge introduce una frase totalmente diferente, mucho más oscura y rockera; ¡Dios! Creo que su guitarra nunca sonó tan bien. O si no, cuando Bono canta "They took your life / They couldn't take your PRIDE" con una convicción tan demoníaca, que me deja hirviendo todas y cada una de las veces. U2 simplemente no puede volar más alto que esto.

   Pero si hablamos de climax, la última palabra la tiene Bad, una plegaria de Bono por un amigo adicto a las drogas que se perfila como la máxima épica jamás grabada por el grupo. Bad es literalmente una secuencia de DOS acordes estirada hasta SEIS minutos sin variación de tempo... ¡Dos malditos acordes! Creo que U2 es la única banda sobre la faz del planeta capaz de hacer un himno emocionalmente aplastante con dos miserables acordes repetidos hasta el infinito. Les digo que hay que escucharla para poder creerlo; tan solo la voz de Bono (que alcanza aquí niveles ridículos de resonancia emocional) y los sutiles trucos ambientales de Brian Eno logran uno de los mayores milagros jamás vistos en la historia del rock. La canción es un crescendo que comienza de forma bien suave para subrepticiamente, sin costuras, ir aumentando la tensión hasta explotar y acabar virtualmente rockeando de la pura potencia que destilan los tipos. Yo les comunico que cuando entra la percusión y Bono canta "Let it go, surrender" siento que se me derriten los globos oculares, y cuando el climax absoluto comienza a desgajarse con esos rutilantes "To let it go... and so to fade away", siempre tengo la sensación de que no hay nada más en el mundo; en ese momento, si alguien me dijera que U2 es la mejor banda de rock de la historia, me lo creería sin problemas. Es una canción espectacular, insoportablemente buena, y después de escuchar Bad, todo The Joshua Tree se me hace trivial. Una pena.

   Junto a semejantes opus el resto del disco podría palidecer, pero afortunadamente no es el caso. Hay más. A Sort Of Homecoming, un poema sobre volver a casa luego de un largo período afuera, es la introducción más sobria que tuvo jamás un disco de U2. La única palabra que tengo para definirla es: "hermosa". Es simplemente hermosa, con una melodía de Bono que fluye como seda y una producción que instantáneamente alerta sobe la presencia de Brian Eno. La percusión es nutrida, pero nunca se hace tormentosa como en The Refugee, y las guitarras crean una perfecta nebulosa de sonido informe que invitan casi a recostarse sobre ella. El cuarto temazo es Wire, uno de los últimos en rescatar toda la dinámica tensa de la primera etapa de la banda para llevarla hasta sus últimos límites. Bono canta demasiado bien y The Edge está inconmensurable. Es un show pirotécnico fascinante, de lo más electrizante que hayan hecho jamás.

   Otros dos temas excelentes, pero no tan contundentes, son The Unforgettable Fire Indian Summer Sky: La canción titular suena casi como Phil Collins (lo cual no es un cumplido), pero se salva gracias a la impecable labor de Eno y Lanois y a los celestiales falsetos de Bono. Por su parte, Indian Summer Sky, si bien no es más que una reescritura inferior y domada de Wire, el drive insistente que imprimen las guitarras no está nada mal y el estribillo de tintes indígenas ("So wind blow through my heart") es mucho más pegadizo de lo que todos suelen reconocer. Y lo que queda es el relleno. El aparatoso experimento Elvis Presley And America es una monstruosidad atmosférica que arruina bastante el disco y demuestra cómo un zumbido monocorde no siempre deriva en piezas maestras como BadPromenade es una balada breve, muy tranquila, que si bien no agrega nada muy relevante, es bastante bella; 4th Of July es una buena frase instrumental puramente atmosférica que no quedaría mal en algún disco solista de Brian Enoaunque fue tocada por Clayton y The Edge sin advertir que estaban siendo grabados, y MLK es tan solo un cierre reflexivo que pierde la mitad de su efectividad por culpa de la anti-climática Elvis.

   The Unforgettable Fire es el disco de la banda que más divisiones genera en sus oyentes. Yo estoy entre quienes lo ven como una de sus obras maestras, y aunque War me impresiona un poquito más por su mayor consistencia y su incomparable fiebre revulsiva, su sucesor bien podría ser el que más claramente retrata la grandeza hímnica de la banda, ofreciendo su clásico sonido ambiental aún agraciado con ocasionales brotes de aceptable furia rockera. Aún cuando Elvis Presley And America sea una completa pérdida de tiempo, canciones de la talla de Bad, o Pride Wire no se encuentran en muchos álbumes y eso, convengamos, aporta su valor añadido.




Wide Awake In America  (1985)

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1) Bad; 2) A Sort Of Homecoming; 3) Three Sunrises; 4) Love Comes Tumbling Down.
mejor canción: Bad

   Este modesto EP de apenas cuatro canciones es solamente una excusa para publicar una trascendente versión en vivo de ocho minutos de Bad, o bien para hacer un poco de cash adicional, ya que The Unforgettable Fire solamente había sido acompañado con dos singles (Pride y el tema titular) y bueno, comparado con otros álbumes eso es bastante poco. Pero la versión epopéyica de Bad, es una de las tres o cuatro canciones definitivas de U2. Por un lado, la banda puede tocar en vivo sin sacrificar un ápice de la magnificencia sonora de su trabajo de estudio, la guitarra de The Edge suena de forma celestial, la batería suena fantástica y Bono canta con una perfección que asusta. Por otro lado, el tratamiento ligeramente más angular, más "rockero" que le dan al tema, es ciertamente mágico. En fin:  "una gozada".


                               U2 Wide Awake In Earth (Full Concert/Film)


   La versión en vivo de A Sort Of Homecoming también se codea con la excelencia, brindándonos una introducción climática tan efectiva que te hace sentir físicamente ahí mismo, en el estadio, cantando con la gente y sintiendo esa molesta carne de gallina cada vez que vuelves a escucharla. Three Sunrises tiene algunas bonitas melodías de guitarra, y esos "Sunshine... sunshine on me" me recuerdan bastante a ¡Yes!, pero en términos de composición, el tema podría haberse aventurado un poco más allá de repetir "Looooooooove" "Looooooooove" todo el tiempo. La otra, Love Comes Tumbling Down, contiene una intro de guitarra casi clásica, pero la melodía vocal llama poco la atención.

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