lunes, 18 de noviembre de 2019

¡QUÉ DIFÍCIL ES EDUCAR! (O NO)






Cómo criar hijos delincuentes


En la educación de nuestros hijos es muy importante:
1.    Escuchar sus opiniones dejándoles el tiempo necesario para que se expresen.


2.    Reconocer sus virtudes, halagando y reforzando sus puntos fuertes.

3. Respetar su individualidad, no todos somos iguales pero sí tenemos todos responsabilidades, derechos y obligaciones.

4.    Darles confianza pero sin sobreprotegerlos.

5.  Educar en la autonomía, sin ofrecernos para hacerles todo, de lo contrario criaremos inútiles funcionales.

6.    Hablarles siempre con respeto, sin gritos, pero haciéndoles saber que ellos deben hacer lo propio.

7.    Aceptar diferencias entre los hermanos, no hay que darles exactamente lo mismo pero sí deben entender que los derechos son los mismos, no hay favoritos ni privilegiados..

8.    Evitar las comparaciones con el hermano, el primo, el amigo...

9.    Fomentar la comunicación bidireccional, ser un modelo a seguir pero no a imitar.

10. Deben saber que hay límites precisos para cosas importantes, no todo vale. En cosas banales, sí puede haber algo de laxitud, no siempre hay que aplicar el ordeno y mando, "Porque sí". 





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Los suspiros son aire y se van  al aire,

Las lágrimas son agua y van al mar,
Dime, mamá: Cuando el amor se
olvida, ¿sabes tú a dónde va?


8 consejos para educar a tus hijos









Carta de un padre a un hijo
¡Querido hijo…
  Mientras duermes, viéndote descansar, desde cierta distancia, pienso en ti. Cuando la noche llega y el cansancio parece ganar la batalla, el silencio se alía con el alma y salen a combatir misteriosamente, trayendo al corazón tantas preguntas…
 ¡Cuánto te quiero! Es lo primero que me brota del corazón. Cuánto te quiero… No sé explicártelo muy bien… Tal vez cuando seas padre lo descubrirás por ti mismo. Un amor proporcional al sufrimiento que siento. Cuando uno ama, se abre al sufrimiento. Uno no puede amar sin darse, sin vaciarse, sin desnudarse, sin exponerse. Desde que apareciste, yo soy más fuerte en mi fragilidad. Y sufro más. Y amo más. Y soy más. 
 ¿Eres feliz? Es la pregunta fundamental que, creo,  más atormenta a un padre. Sé que tu felicidad no depende de mí, ni soy yo quién te la va a proveer, pero no puedo dejar de pensar si estoy acertando para ayudarte en esta tarea que hay que afrontar. Porque la felicidad no depende tanto de lo de fuera como de lo que uno cocina por dentro. Esa interioridad, ese misterio que nos habita, nuestras aspiraciones, nuestros sueños, nuestro dolor, nuestra serena alegría, el amor que damos y percibimos… Yo te veo feliz pero también percibo que no llego a todo lo que eres. Te conozco y no alcanzo a conocerte por completo a la vez. Y eso, en parte, me llena de preocupación. ¡Querría conocerte por entero! Pero eso sería casi poseerte… Y no, no eres mío.
   Muchas noches, al acostarme,  intento relajarme, asumirme como padre con todos mis errores: no debería gritarte, ni regañarte, ni  decepcionarte, ni  confundirte, ni  exigirte más allá de lo que puedes dar… Pero te amo, te espero siempre, te perdono,  te curo las heridas. Sueño con lo mejor para ti,  veo el diamante que te habita y los dones que te han sido dados. Me gusta que me abraces, que descanses en mí, que busques refugio en mis besos, en mi mirada…
  ¡Qué difícil enseñarte! ¡Qué difícil educarte! ¿Dónde poner límites? ¿Cuándo apretar para sacar lo mejor de ti y enseñarte el camino del esfuerzo, de la tarea, de la misión,  de la fidelidad, de la fortaleza? ¿Cuándo abrir simplemente los brazos y recibirte vencido, sin más? ¿En qué cosas me excedo y en cuáles me quedo corto?
   Me gustaría contarte muchas cosas, llevarte a mil sitios, que vivieras mucho de lo que yo he vivido y descubierto… Creo que me quedo corto en mucho pero lo asumo. También este camino es personal y sólo tú puedes andarlo. Te acompaño como padre. 

  Me voy despidiendo. Gracias por ti. Gracias por lo que me enseñas. Gracias por tu coraje, por tu alegría, por luchar por tu autonomía. Gracias por quererme y dejarte querer.



RIESGOS DE LA RED, CÓMO EVITARLOS


   Internet es una pieza clave en la educación de nuestros hijos, tanto en el aprendizaje como en sus relaciones sociales. Por ello debemos conseguir que su uso sea adecuado.

   A pesar de que nuestros hijos han nacido rodeados de tecnología, y por supuesto de Internet, no es menos cierto que por su edad no han alcanzado el criterio suficiente para discernir entre “lo bueno” y “lo malo”, por ello debemos acompañarles en este aprendizaje.

   Algunos consejos para ayudar a utilizar INTERNET adecuadamente por menores podrían ser:

1.  Internet es imprescindible:
Hoy ya casi nadie pone en duda la necesidad de Internet, por ello nuestros hijos deberán aprender a utilizarlo en sus estudios, relaciones sociales y juegos. Es evidente que entraña algunos riesgos, pero igual que vivir lo entraña. No debemos olvidar que Internet es una extensión más de nuestra sociedad.

2.  Existen determinados riesgos que hay que conocer:
Entre los más destacados encontramos: Adicción, divulgación de información privada, acoso entre iguales y entre distintos, riesgos informáticos, problemas legales…

3.  El ordenador en un lugar común:
El ordenador desde el que acceda a Internet el menor, deberá estar en una estancia común de la vivienda, no en su dormitorio.

4.  Establecer unas normas de uso:
El menor deberá conocer las normas de utilización de Internet como los horarios, cantidad de tiempo que se puede usar, servicios y páginas que se pueden visitar. También unas normas de comportamiento con los demás, que irán desde el respeto en las comunicaciones hasta el no tener citas a solas con desconocidos.

5.  Formación de padres e hijos:
Los menores debieran formarse en el uso adecuado de la RED y los padres deberán ser conscientes de que en muchos casos los hijos tienen una formación muy superior en tecnologías y por tanto deberán hacer un esfuerzo en este tipo de formación para poder ejercer labores de supervisión.

                                                    
                                                                                   Antes de unir los puntos, hay que dibujarlos
                                                      


                                             ¿Facebook en decadencia?


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