martes, 5 de noviembre de 2019

PROCESO CREATIVO Y ENFERMEDAD MENTAL (II)


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La locura o el tormento de llamarse NADA (JM Carrasco)
  
   En la primera parte de esta entrada, publicada hace unos días, exponía una explicación a la cuestión 1) ¿Existe relación entre proceso creativo y la “locura”?.  Vayamos ahora a otra pregunta:


2) ¿Hasta qué punto los artistas y los genios son (están) locos?

   Es cierto como se ha comentado antes que existe una mayor patología entre personas dedicadas a la creación que entre la población normal y que el proceso creativo implica muchas veces entrar en lugares poco accesibles para la mayoría de los mortales, pero también es cierto que las personas normales se conmueven con la obra artística, identificándose con ella.

   La frecuencia de suicidios en artistas es muy superior a la media de la población. También las personalidades son diversas y los motivos que llevan a tomar esas decisiones varían mucho entre unos y otros. Como planteaba Camus en El mito de Sísifo: “No hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental de la filosofía”. Algunos deciden poner fin a su vida en un momento de decepción personal muy ligado a situaciones sociales y políticas como el escritor Stephan Zweig, personalidad equilibrada y altamente productiva, incapaz de tolerar el exilio motivado por la persecución nazi. En su carta de despedida decía lo siguiente:

  “…Pero después de los sesenta se requieren fuerzas especiales para empezar de nuevo. Y las mías están agotadas después de tantos años de andar sin patria. De esta manera considero lo mejor, concluir a tiempo y con integridad una vida, cuya mayor alegría era el trabajo espiritual, y cuyo más preciado bien en esta tierra era la libertad personal. Saludo a mis amigos. Ojalá puedan ver el amanecer después de esa larga noche. Yo, demasiado impaciente, me les adelanto”.

   La escritora Virginia Woolf, recién terminada su última novela “Entre actos” publicada póstumamente, inició de nuevo un episodio doloroso depresivo que la llevó al suicidio. El 28 de marzo de 1941, escribió en su carta de despedida a su marido Leonard Wolf:

   “Siento que voy a enloquecer de nuevo. Creo que no podemos pasar otra vez por una de esas épocas terribles. Y no puedo recuperarme esta vez. Comienzo a oír voces, y no puedo concentrarme. Así que hago lo que me parece lo mejor que puedo hacer. Tú me has dado la máxima felicidad posible. Has sido entodos los sentidos todo lo que cualquiera podría ser. Creo que dos personas no pueden ser más felices hasta que vino esta terrible enfermedad…”.

   iOtros escritores deciden poner fin a sus vidas como respuesta al inicio de enfermedades, como Arthur Koestler, tras un inicio insidioso de la enfermedad de Parkinson y Leucemia, Ernest Hemingway tras conocer el diagnóstico de cáncer o el poeta José Agustín de Goytisolo, consciente del deterioro de memoria por posible inicio de demencia. Para otros el suicidio es el resumen a una vida llena de altibajos y sufrimiento debido a enfermedades psiquiátricas, casi siempre de tipo bipolar, Cesare Pavese, Silvia Plath, Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Ernst L. Kichner, Robert Schumann entre otros. Algunos incapaces de resolver internamente las heridas producidas por haber vivido o presenciado muy directamente situaciones altamente traumáticas como vivencias en campos de concentración en la segunda guerra mundial: Paul Celan, Jean Améry, Primo Levi o Walter Benjamin. Compositores, escritores o cantantes jóvenes en el momento de mayor creatividad también han puesto fin a su vida a veces buscando el suicidio de forma activa (Kurt Kobain, Sid Vicius, David Foster Wallace) o bien en vidas excesivas vividas muy aceleradas y con gran intensidad (Jimmy Hendrix, Janis Joplin, Amy Winehouse).

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'La extracción de la piedra de la locura' (1501 – 1505), de El Bosco


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'El cirujano o La extracción de la piedra de la locura' (1550 - 1555) JAN SANDERS VAN HEMESSEN. MUSEO NACIONAL DEL PRADO

La locura ha sido descrita por muchos, las interpretaciones entorno al concepto giran aleatorias. Algunos aprovechan la palabra para hacer la más bella poesía; otros la convierten en una palabra prohibida, que no debe decirse a menos que sea 100 por cien necesario. Para unos cuantos es anhelada, la palabra más bella de la historia, que provee de libertad ilimitada a aquel que dice padecerla.

3) ¿Podemos conocer la psicopatología de las artistas a través de sus creaciones?

   A veces sí y otras veces no. La persona creativa se disocia de forma normal y temporal y proyecta en la obra artística partes de sí mismo escindidas e inconscientes, semejante al proceso de soñar. Este proceso normalmente se lleva a cabo mediante regresiones parciales, de ida y vuelta y más o menos controladas por el Yo (de lo contrario no habría posibilidad de crear).

   En el caso de Goya, podemos observar el carácter depresivo, cuando plasma el mundo de lo irracional en su época creativa conocida como “etapa negra” (afectado por la guerra, y una sordera que le llevó al aislamiento y la soledad). Por el contrario, en otras épocas, pinta con colores cálidos y vivos, con una temática alegre y agradable. El profesor Alonso-Fernández refiere que “resulta perfectamente inteligible la existencia de un amplio contingente de enfermos depresivos en los que la depresión no se traduce en una supresión de la actividad creadora, sino en una transformación de su arte, dando lugar a la producción de obras que se encuentran inundadas de vivencias mortificantes, negras y desoladas, cualidades de la llamada tristemanía”.

   Sobre Van Gogh, paradigma del genio y la locura, se ha escrito mucho sobre el tipo de enfermedad que padeció a través del análisis y evolución de su obra. En concreto, Vallejo Nájera dijo: “La creación artística de Van Gogh es muy independiente de su enfermedad. Se interrumpe durante las agravaciones; pero la enfermedad ni la potencia ni la estructura. El esquema creador es previo a la enfermedad; sigue su desarrollo durante ella de modo absolutamente lúcido hasta el final: no hay motivaciones patológicas”. Se habla de esquizofrenia, psicosis maniaco-depresiva (Actualmente Trastorno Afectivo Bipolar), tendencia a la automutilación, agresividad, trastornos relacionados con la epilepsia y alcoholismo. Lo que sí es innegable es la irregularidad de su conducta y estado de ánimo, que desembocan en el suicidio. Cuando se trata de la época en la que pinta mucho, utilizando colores muy vivos, se habla de la enfermedad bipolar. Cuando se refieren al autor en términos de epilepsia, se alude a que las vivencias que relata Van Gogh en sus cartas representan una suerte de “aura” que, en muchos casos, precede a un ataque epiléptico. En 1888, se opera un cambio coincidente con el comienzo de su psicosis. Pinta más cuadros entre 1888-1890 que en todos los años anteriores. De por sí, la esquizofrenia no es creadora, pues son muy pocos los esquizofrénicos que coinciden con esta cualidad. La personalidad o las facultades creadoras ya existen en el individuo esquizofrénico antes de desarrollarse la enfermedad, aunque se encuentran mucho más atenuadas que cuando aparece ésta. En el caso de Van Gogh, ya existe previamente una maestría técnica y una experiencia artística de más de diez años de labor pictórica, estando estrechamente vinculadas a toda una vida consagrada a enriquecer su mundo interior. Si suponemos que existe una correlación estrecha entre el cambio de estilo y el desarrollo de la psicosis, debe objetivarse en la obra realizada una coincidencia cronológica entre ambos estilos. Lo lamentable es que no se puede objetivar biográficamente esa cronología. “Sueño mis pinturas y luego pinto un sueño…He puesto mi corazón y mi alma en mi trabajo, y he perdido mi mente en el proceso” (Vincent van Gogh). En un momento dado Gauguin crítico a su “amigo” diciéndole: ”Pintas muy rápido y no puede ser arte hacer un cuadro en tan poco tiempo”, Vincent le respondió: “Quizás seas tú el que le dediques poco tiempo a ver mis cuadros como para entender mi arte”.

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VINCENT VAN GOGH (1853-1890) Van Gogh fue, por excelencia el icono de la locura del arte. Nació y murió pobre, generando una imagen de antihéroe tras haber vendido un único cuadro (que dicho sea de paso, fue comprado por su inseparable hermano Theo), este maestro del post impresionismo vivió una vida de locura, fobias y delirios que condujeron a su suicidio en 1890.

   Un caso donde podemos analizar el proceso creativo y deterioro a través de la evolución de las obras pictóricas es el de W. de Kooning, uno de los mayores representantes del expresionismo abstracto por haber inventado una nueva forma de utilizar el color. Pintó hasta los 82 años. Presentaba al final de su vida un cuadro clínico de enfermedad de Alzheimer, hipotiroidismo y Korsakoff. A partir de los 70 años cuando empiezan los síntomas de Alzheimer (olvido de nombres y sucesos recientes, amnesia anterógrada y bloqueos), paradójicamente aumentó su producción: mejoró la técnica y terminaba los cuadros antes. Dejó el alcohol, cambió la dieta y practicaba ejercicio físico. La pintura formó parte de su proceso rehabilitador: mezclaba colores, experimentaba nuevos trazos y ritmos en las pinceladas y probaba nuevas formas de movimiento. Solía decir “Yo pinto para vivir (…) ¿pueden curar los colores y la forma?”. Al final de su vida se consolidó como uno de los grandes artistas del siglo XX.

4) ¿Puede diferenciarse la angustia neurótica y psicótica en las creaciones?

   Sí, pero matizando que una persona neurótica también puede crear algo loco (psicótico). Depende de la capacidad para adentrarse en territorios oscuros e inconscientes, plasmarlos y ser capaz de retornar a la vida real. En el caso de Munch, se ha llegado a especular que la angustia que refleja casi toda su obra pictórica está relacionada con la dramática experiencia de presenciar la agonía y muerte de su madre cuando era niño. La frase: “No pinto lo que veo, sino lo que vi” expresa el misterio pintado en su Obra. A Munch le interesa lo que se puede captar por medio del espíritu, no a través de los sentidos. La obra “El grito” ha sido frecuentemente considerada como el primer cuadro expresionista. Su fuerza expresiva se debe en gran medida a las técnicas y efectos pictóricos empleados, y se hace patente en la estridencia del colorido y la sinuosidad de las líneas. La escena en general, y en especial la figura que aparece en primer plano, han sido dibujadas de manera grotesca. Los colores tienen una consistencia irreal. La fuerza demoledora del motivo lo proyecta a nuestra época, demostrando la vigencia del tema. Por lo general el artista expresa los conflictos y dificultades de la vida (la presencia inconsciente de la enfermedad y la muerte, el amor y el desamor, las dificultades en el proceso de crecimiento, los duelos constantes) y tantos otros.

   Hablar del proceso creativo es precisamente expresar de una forma más o menos simbolizada la lucha por la vida. Lo neurótico quedaría emplazado a la forma que cada ser humano resuelve o no estos pasos de la vida.

5) ¿Puede crearse obras artísticas en medio de un proceso psicótico?
   “En las crisis psicóticas los artistas dejan de ser creativos y en las fases de regresión más profunda no hacen sino garabatos descoordinados”. Existe acuerdo generalizado al respecto de que en los momentos de derrumbe psicótico con síntomas agudos y positivos psicóticos (delirios, alucinaciones), los sujetos dejan de ser creativos “El pintor deja de pintar, el músico de componer, el poeta de escribir, el sabio de pensar, el profeta de hablar (…) La alienación mental no permite ningún tipo de creación”.

   ¿Por qué? El psicoanálisis nos ayuda a entender este proceso. Para crear un sujeto necesita de símbolos y una mínima capacidad para funcionar con un pensamiento abstracto. Necesita poder entrar y salir del proceso creativo como se entra y se sale de un sueño. El psicótico en un momento de crisis psicótica intensa, no puede simbolizar como un sujeto neurótico, funciona mediante ecuaciones simbólicas, en un como sí, donde las palabras, los objetos, los pensamientos, no sirven para ser pensados o para describir algo, son cosas en sí mismas, objetos bizarros de los que se siente rodeado y que necesita expulsar (proyectar) mediante identificaciones proyectivas, como un intento de desembarazarse del sufrimiento y del dolor psíquico que supone pensar, ver, percibir estos elementos. Por el contrario, el sujeto neurótico se inmiscuye en el proceso creativo con la intensidad de un proceso primario del que surten y nacen las ideas, asociaciones, notas, colores, para encontrar un continente en el que depositar sus pensamientos, fantasías, etc.

   Esta relación continente/contenido, primero dentro de uno mismo, con capacidad para tolerar la espera del resultado final, la soledad que implica buscar, pero no terminar y seguir investigando para continuar en otro momento, postergar el deseo, a fin de cuentas, y reparar dentro de uno en lo que el sujeto psicótico actuaría de forma inconexa, permite avanzar en un proceso de creación en una personalidad creativa.

6) ¿Es útil el arte para tratar a los enfermos psíquicos?
 Ted Hughes, en la única entrevista concedida en la que habla explícitamente de su primera mujer Sylvia Plath refiere:

   “Cada obra de arte surge de una herida que hay en el alma del artista (…)”. Cuando una persona recibe una herida, su sistema inmunitario entra en acción y se produce el proceso de autocuración, mental y físico. El arte es un componente psicológico del sistema auto-inmunitario que da expresión al proceso de curación. Por eso nos hacen sentir bien las grandes obras de arte. Hay artistas que se concentran en la expresión del daño, la sangre, los huesos (machacados), la explosión del dolor, para levantar y sacudir al lector. Y hay otros que apenas mencionan las circunstancias de la herida; lo que les preocupa es la curación. Sylvia tendía a centrarse en el dolor y (a rascarse) la herida”.

   La Arte-terapia consiste en la utilización de la expresión artística para ayudar a las personas que tienen problemas psicológicos o que presentan dificultades de aprendizaje. En principio, se trata de estimular al enfermo a explicar sus sentimientos y emociones bajo una forma visual o plástica (pintura, escultura, música, etc.). A la terapia basada en el arte también se la denomina arte-terapia o psicoterapia por el arte, y es una profesión de ámbito asistencial que hace uso de los medios y procesos artísticos más propios de Bellas Artes que ayudan a solventar los conflictos emocionales o psicológicos de las personas. El paciente pinta lo que siente para posteriormente interpretar y discutir lo que plasmó con sus compañeros y terapeutas. La evolución de los dibujos de pacientes esquizofrénicos mediante la terapia a través del Arte se puede analizar tanto a nivel formal como en la estructura global de los dibujos realizados.


   El formalismo, la deformación y el simbolismo son los tres rasgos principales de la creación esquizofrénica. Otras características presentes son: 1) Marcada tendencia a lo geométrico frecuentemente explicada como expresión del esfuerzo de reestructuración del mundo interior desintegrado; 2) Pérdida de representación perspectivista, con un marcado decantamiento a la creación de formas ilusorias; 3) El contenido bizarro, como manifestación de una vivencia anormal; 4) Los motivos escultóricos y pictóricos de grosera sexualidad y 5) Combinación de seres animales y humanos. También es común una riqueza cromática al inicio, de tipo manierista, con necesidad de ocupar todo el espacio de la hoja para evitar el “terror vacui”, como se puede observar en cuadros de pintores como Alöise, Wölfli, o Wang y también en las pinturas de pacientes “locos” ingresados en manicomios recopiladas por el psiquiatra Prinzhorn  que encuentra en estos dibujos y pinturas tendencias repetitivas, ornamentales, simétricas, simbólicas, ordenadoras, en suma formas de lenguaje personales de expresión. Normalmente en los periodos de crisis los trazos se deforman. En periodos de recuperación el dibujo tiende a parecerse al original previo a las crisis.

   Para terminar, en el mundo que vivimos donde el tiempo acelerado no permite pararse a analizar las realidades cambiantes y las ideologías van perdiendo el valor testimonial y referente para los jóvenes y los no tan jóvenes, la búsqueda de la belleza a través de la creación seguirá siendo un referente individual que más pronto o más tarde irá conformando y expandiéndose en el mundo compartido por todos. Como ha reflejado el dramaturgo J. Mayorga referido a los artistas:

   “Más que nunca, deben ser fieles a aquello que quieren decir y a cómo creen que deben decirlo. Así, resistiendo ellos, ayudarán a otros a resistir”. O recientemente en un artículo Manuel Vicent referido al arte “El arte es una escapatoria hacia ese vacío donde habitaron un día los dioses, que es el fundamento del espíritu…


Pintura y locura: 10 grandes artistas con problemas mentales


   El arte es una de las formas de expresión más singulares que posee el ser humano para transmitir su forma de percibir y experimentar el mundo que le rodea. No parece casualidad que muchos de los grandes artistas que ha dado la historia del arte sufrieran problemas mentales, una dosis de locura que dotó a sus obras de un rasgo distintivo que las elevó por encima del resto. La pintura y la locura se han dado la mano en múltiples ocasiones, y el resultado ha sido la producción de múltiples cuadros que se convirtieron instantáneamente en obras de arte. 

Vincent Van Gogh

   El artista holandés es uno los pintores más conocidos y alabados de la historia del arte. Curiosamente, nunca llegó a vender un solo cuadro en vida porque la sociedad de su época no le tenía en alta estima. Vincent Van Gogh sufría un trastorno bipolar que iba acompañado por alucinaciones, visiones y una epilepsia psicomotora. “Campo de trigo con cuervos” es el cuadro que mejor refleja la particular personalidad de Van Gogh, quien murió en el año 1890 debido a una herida de bala que el mismo se hizo.



Edvard Munch

   Hay cierta controversia respecto al problema real que este pintor expresionista de Noruega sufrió en vida. Algunos apuntan a que padecía esquizofrenia, mientras que otros aseguran que se trataba de una depresión originada por su pronunciado carácter introvertido. En cualquier caso, su vida se relacionó siempre con la muerte y la enfermedad, ya que vio como su madre y una de sus hermanas fallecían por tuberculosis. Su cuadro más inquietante y conocido es “El grito”, una pintura que demuestra el controvertido mundo interior del artista.
  



William Kurelek

   A Kurelek siempre le había atraído el arte y, por ello, no dudó en descartar la tierra a la que sus padres se dedicaban y optar por la expresión artística. Para ello, este canadiense eligió formarse en instituciones de Toronto y México, donde dio muestras de su interés por este mundo escribiendo varios artículos sobre el tema. Ya en Londres, se le diagnosticó esquizofrenia y pasó a vivir el resto de su vida en un psiquiátrico de la ciudad, donde pintó “The maze”, su obra más célebre.




Louis Wain

   El artista obsesionado con la figura del gato, al que retrató de múltiples formas a lo largo de su vida, tuvo una formación artística envidiable a diferencia de otros artistas, que también pasaron a la historia por su trabajo. El punto de inflexión le llegó a los 57 años de edad, cuando los médicos le diagnosticaron esquizofrenia y autismo. A partir de entonces, la mayoría de gatos que retrataba comenzaban a tener una apariencia más sombría y deformada que los anteriores.




 Aloïse Corbaz

    La primera representante femenina de la lista es una suiza que emigró a Alemania para trabajar como profesora particular y que llegó a ser contratada por Guillermo II como educadora infantil. En 1918 le fue diagnosticada esquizofrenia, por lo que ingresó en un centro psiquiátrico hasta el día de su muerte. Fue allí donde su producción artística fue más rica y cuantiosa. Sus pinturas se caracterizaron por el erotismo y la extravagancia; y la figura femenina fue el eje sobre el que giraba su arte.




Josef Förster

   El de Förster es un caso curioso porque tan solo realizó una obra, que consiste en un hombre con la cara cubierta y suspendido en el aire gracias a unos largos zancos. Nacido en 1878, Förster era un enfermo mental que pasó toda su vida encerrado en un centro psiquiátrico de la ciudad de Ratisbona, en Alemania. Su única pintura pertenece al modernismo aunque posee numerosos rasgos expresionistas. Su cuadro representa el sufrimiento y el aislamiento que Josef sufrió en el psiquiátrico donde pasó la mayor parte de su vida.



Adolf Wölfli

  El “arte marginal” es aquella corriente que engloba a todos aquellos pintores que han sufrido enfermedades mentales y no han recibido ninguna formación artística en sus vidas. Wölfli es el principal exponente de esta curiosa camada de artistas. Tras pasar por la cárcel acusado de abuso de menores, Wölfli terminó ingresando en un psiquiátrico por culpa de sus alucinaciones. Allí pasó el resto de su vida hasta su fallecimiento en el año 1930. Además de pintor, también fue poeta, escritor y compositor, lo que da una idea de lo polifacético que era.



Séraphine Louis

   No se conocían muchos datos de su vida personal. Tras trabajar como pastora y servir en varias casas, esta artista francesa comenzó a pintar a la edad de 42 años. No tuvo ninguna formación académica, ni obras anteriores a su inicio artístico, lo que hace una incógnita su interés por el arte a una edad tan avanzada. En 1932 ingresó en un psiquiátrico presa de la locura y pasó allí sus diez últimos años de vida. Su obra es relacionada en estilo con la de Vincent Van Gogh.



Josef Grebing

   Su particular estilo de arte influyó en otros artistas relevantes de la talla de Salvador Dalí, Pablo Picasso o Max Ernst. Grebing era un hombre de negocios alemán que dejaba muestras de su arte en sus antiguos libros de contabilidad y que, inesperadamente, se vio sorprendido por su enfermedad mental. Todas sus obras tenían como propósito buscar el orden y la armonía por encima de todo. Para los artistas surrealistas, Grebing fue una gran fuente de inspiración en sus cuadros y un modelo a imitar.



Martín Ramírez

   Ramírez fue un pintor mexicano que estuvo los últimos 30 años de su vida recluido en un centro psiquiátrico. Cuándo se le diagnosticó esquizofrenia y depresión, comenzó a pintar de manera habitual. En su obra se puede observar cómo mezcla la cultura mexicana con la búsqueda espiritual del artista. Gracias a su originalidad, Ramírez es uno de los mejores artistas autodidactas del siglo pasado, según coinciden numerosos expertos en arte, y un auténtico estandarte del arte de Latinoamérica por el mundo.

         

                                                              



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