lunes, 4 de noviembre de 2019

HAZ UNA PAUSA


"Comprender que hay otros puntos de vista es el principio de la sabiduría"

   En nuestras vidas, a menudo nos encontramos en situaciones que no podemos controlar. Circunstancias en las que ninguna de nuestras estrategias funciona. Indefensos y angustiados, tratamos frenéticamente de manejar lo que está sucediendo. Situaciones como, por ejemplo, que nuestro hijo da un giro hacia abajo en lo académico y emitimos una amenaza tras otra para ponerlo en marcha. Alguien nos dice algo hiriente y devolvemos el golpe rápidamente o retrocedemos. Cometemos un error en el trabajo y luchamos para ocultarlo o hacemos todo lo posible para compensarlo. Desconecta la mente – haz una pausa.

 Cuanto más tememos al fracaso, más frenéticamente funcionan nuestros cuerpos y nuestras mentes. Llenamos nuestros días con movimientos continuos. Estamos continuamente con planificación mental y preocupaciones, charlas habituales, arreglos, ajustes, llamadas telefónicas, chats en redes sociales, actividades extraescolares de los niños, visita al dentista, citologías, compras, mirarse al espejo. Somos, sin pretenderlo víctimas de la enfermedad del siglo XXI, la CRONOPATÍA.

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   Hace poco me llamó un amigo que me contaba que estaba muy estresado y quería tener una charla conmigo. Le sugerí vernos esa misma tarde y en principio aceptó, pero entonces recordó que tenía una reunión de trabajo muy importante. Había que posponerlo, le ofrecí quedar al día siguiente y me dijo: ¡Ojalá pudiera, pero mañana es la cita con el oftalmólogo de mi hijo!

-Bueno - le dije, -nos podríamos ver el jueves.
-El jueves…imposible, tengo partido de pádel con mi jefe y dos compañeros de la oficina y luego voy con Marisa a la compra semanal.
- ¿Y el fin de semana? – Le pregunté, ya con un tono irónico que no percibió.
-El fin de semana…qué va, nos toca ir al pueblo, tengo que ayudar a mi madre en un asunto de la comunidad de vecinos.
- De acuerdo, Luis, pues ya si eso, me llamas el año que viene y me dices si tienes un huequecillo en tu agenda.
- No por Dios, no me dejes tirado hasta el año que viene que me urge lo que te quiero contar.
- ¡Ah, perdona! No quería ser descortés…pero tú mismo.
- De eso se trata, es que voy muy estresado y, pensé que podrías echarme una mano…
- ¿Pensaste?...Luis, creo que hace mucho tiempo que no te paras a pensar, todo rueda en tu vida sin pensar realmente, tienes pensamiento automático, encaminado a seguir con una rueda imparable que te desquicia y te pone frenético, no eres feliz, ganas mucho dinero pero…disfrutas de tus hijos, hablas con tu mujer…¿Cuánto hace que no vas al cine?, ¿Estás leyendo algún libro? Recuerdo cuando leíamos juntos en la playa, te encantaba.
- ¡Vaya si me acuerdo! ¡Qué tiempos aquellos! Entonces sí que era yo feliz. Bueno te tengo que dejarte que me espera mi jefe, vamos a visitar a un cliente, estamos preparando un negocio que va a ser la bomba…ya hablamos…

   Por la noche recibí una llamada de Marisa, me decía que Luis acababa de morir en la UCI del hospital, había sufrido un infarto masivo y nada habían podido hacer los médicos por salvarle la vida. 
- ¿Y ahora qué hago yo?, ¿Sabes que él era todo para mí?
- Marisa, espérame ahí, en diez minutos estoy contigo en el hospital.
En el trayecto no pude evitar unas lágrimas y pensé: “La bomba ha estallado”.

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Respira - haz una pausa. Paso a paso:

 1. Desconecta la mente – Es necesario tomar un respiro. Para resolver algo que te preocupa no es necesario pensar mucho sino pensar bien.  Es imprescindible una mente despejada, un cerebro ágil y sin estrés. Desconecta la mente – haz una pausa.

2. Necesitamos momentos de paz – Haz una pausa. Una pausa implica una desconexión real con nuestras obligaciones, pensamientos y rutinas habituales.

3. Dedica alrededor de una hora al día para ti – Desconecta la mente. Es imprescindible para tener salud contar con un espacio para desconectar y cargar las pilas.  Es una forma de mimarnos y cuidarnos. Desconecta la mente – haz una pausa.

4. Deja a un lado las opiniones de los demás –  Haz una pausa. Cuando te aceptas de forma incondicional, lo que digan los demás no te afectará en absoluto. Existe una relación directa entre autoestima y cómo te afectan las críticas.


a.Desconecta la mente – Es necesario tomar un respiro. ¿Cómo sería si, en medio de este ajetreo, tuviéramos que desconectar? ¿Qué pasaría si tuviéramos que detener intencionalmente nuestra mente y nuestras prisas y, por un minuto o dos, simplemente hacer una pausa y notar nuestra experiencia interna?

Aprender a pausar es el primer paso en la práctica de la aceptación. Una pausa es una suspensión de la actividad, un momento de desconexión temporal cuando ya no avanzamos hacia ninguna meta. La pausa puede ocurrir en medio de casi cualquier actividad y puede durar un instante, horas e incluso días o semanas. Desconecta la mente – haz una pausa.

Podemos tomar una pausa de nuestras responsabilidades contínuas sentándonos para meditar. Podemos hacer una pausa para dejar ir los pensamientos y despertar nuestra atención a la respiración. Podemos hacer una pausa saliendo de la vida diaria para ir a un retiro o para pasar tiempo en la naturaleza, en contacto con la vida. Es posible que hagamos una pausa en una conversación, dejando ir lo que estamos a punto de decir, para escuchar y estar genuinamente con la otra persona. Podemos hacer una pausa cuando nos sentimos repentinamente conmovidos, encantados o tristes, permitiendo que los sentimientos jueguen en nuestro corazón. En una pausa, simplemente descontinuamos lo que sea que estemos haciendo: pensar, hablar, caminar, escribir, planificar, preocuparnos, comer, y nos volvemos sinceramente presentes, atentos e incluso físicamente quietos.

Para resolver algo que te preocupa no es necesario pensar mucho sino pensar bien.  Es imprescindible una mente despejada, un cerebro ágil y sin estrés. Desconecta la mente – haz una pausa.

b.Necesitamos momentos de paz – Haz una pausa.

Una pausa es, por naturaleza, salud y fuerza. Reanudamos nuestras actividades, pero lo hacemos con mayor presencia y más capacidad para tomar decisiones. Por ejemplo, antes de hundir nuestros dientes en una barra de chocolate, por ejemplo, podríamos reconocer qué emociones y sentimientos estamos sintiendo.  Una vez realizado podemos optar por comer el chocolate, saboreando por completo las sensaciones de sabor, o podemos decidir omitir el chocolate y salir a correr. Cuando hacemos una pausa, no sabemos qué pasará después. Pero al interrumpir nuestros comportamientos habituales, nos abrimos a la posibilidad de formas nuevas y creativas de responder a nuestros deseos y miedos. Desconecta la mente – haz una pausa.

Por supuesto, hay momentos en que no es apropiado hacer una pausa. Si nuestro hijo corre hacia una calle concurrida, no nos detenemos. Si alguien está a punto de golpearnos, no nos quedamos allí parados, descansando en el momento, sino que rápidamente encontramos una manera de defendernos. Si estamos a punto de perder un vuelo, corremos hacia la puerta. Pero gran parte de nuestro ritmo impulsado y control habitual en la vida diaria no sirve para sobrevivir, y ciertamente no para prosperar. Surge de una ansiedad que flota libremente sobre que algo está mal o no es suficiente. Incluso cuando nuestro miedo surge ante el fracaso real, la pérdida o incluso la muerte, nuestra tensión y esfuerzo instintivos a menudo son ineficaces e imprudentes.

Una pausa implica una desconexión real con nuestras obligaciones, pensamientos y rutinas habituales.

c. Dedica alrededor de una hora al día para ti – Desconecta la mente. Quitar nuestras manos de los controles y hacer una pausa es una oportunidad para ver claramente los deseos y temores que nos están impulsando. Durante los momentos de pausa, nos damos cuenta de cómo la sensación de que algo falta o está mal nos mantiene inclinados hacia el futuro, en nuestro camino a otro lugar. Esto nos da una opción para responder de forma diferente. Podemos continuar nuestros intentos inútiles de gestionar nuestra experiencia, o podemos enfrentar nuestra vulnerabilidad con la sabiduría de la aceptación radical. Desconecta la mente – haz una pausa.

A menudo, el momento en que más necesitamos hacer una pausa es exactamente cuando se siente más intolerable hacerlo. Por ejemplo, hacer una pausa en un ataque de ira, o cuando nos abruma la tristeza o nos llena de deseo, puede ser lo último que queremos hacer. Hacer una pausa puede parecer una caída inútil por el espacio: no tenemos idea de lo que sucederá. Tememos que podamos sentirnos envueltos por la crudeza de nuestra ira, dolor o deseo. Sin embargo, sin abrirse a la experiencia real del momento, la aceptación radical no es posible.

Es imprescindible para tener salud contar con un espacio para desconectar y cargar las pilas.  Es una forma de mimarnos y cuidarnos. Desconecta la mente – haz una pausa.

d. Deja a un lado las opiniones de los demás –  Haz una pausa.

A través del arte de la pausa, desarrollamos la capacidad de dejar de escondernos, de dejar de escapar de nuestra experiencia. Comencemos a confiar en nuestra inteligencia natural, en nuestro corazón sabio, en nuestra capacidad de abrirnos a lo que surja. Se hace posible la aceptación radical. Dejaremos de dar importancia a las opiniones ajenas para centrarnos en nosotros. Desconecta la mente – haz una pausa.


Cuando te aceptas de forma incondicional, lo que digan los demás no te afectará en absoluto. Existe una relación directa entre autoestima y cómo te afectan las críticas.

El mundo está lleno de personas que quieren recoger frutos de árboles que nunca sembraron.



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Ya lo entendí bien...



Desconecta la mente – haz una pausa 🛑 ⏸️







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