sábado, 30 de noviembre de 2019

RECUERDO EL BRILLO DE SU LLAMA




   “No es malo extrañar a nadie, lo importante es que seas consciente de ello y que no te pierdas a ti mismo, que la ansiedad no nuble tu ser”. “No es malo el apego, es natural, El apego seguro nos brinda una vida más plena y paradójicamente, alguien con esta característica es más independiente. El apego seguro se puede aprender, todo el mundo necesita de los demás, y también necesita de estar conectado consigo mismo”. “Si el apego causa sufrimiento , aprendamos a soltar, cultivemos el darnos cuenta (awareness) y la compasión”.
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Recuerdo el brillo de su llama invitándome a entrar,
me sentía atraído por una creencia de libertad 
tras de sus pasos, era feliz estancia y certero amanecer.
Pero una sensación me llevaba a seguir mirando atrás,
era como si la realidad estuviera fuera del umbral que iba a traspasar. No continúes viajero, sigue tu camino al raso,
aquí no darás ni un paso
y tu alma será sometida a una prisión sin fondo. 

La luz que sigues es tu horror y yo soy tu vida, 
tu libertad está fuera,
si entras, tu descanso será una utopía al igual que tu muerte. 
¡Vuelve al desierto!
Ésto, querido ser, es el hotel California.

(Calvin Chesnut)

                                            the eagles – hotel california



Mi descripción...solo falta que alguien me ame...empezaré por mí...haha
                      
  Al amanecer

  la luz se posa en tu mirada


  tu piel atrapa


  la quietud de la mañana,


  todo es silencio


  mis dedos siguen el dictado


  de tus curvas de vértigo


  tus pechos al fin desnudos


  piden una suave caricia


  esbozas una tierna sonrisa


  Y me dices: Buenos días.


  (PETRUS RYPFF)




      Ahora tu paso es firme y vas a conseguir lo que te propongas, aunque no sea fácil, aunque tengas que sortear obstáculos que a buen seguro encontrarás en el camino, nadie lo tiene fácil, pero el coraje que has atesorado a lo largo de la ruta recorrida va a hacer que avances más rápido de lo que nunca imaginaste. Ela, aunque no te conoce, te va a ayudar desde su atalaya, intuye tu valor y sabe lo que has pasado.

   Tus ojos sienten ahora, lo observan todo, te avisan y te salvan, te empujan y te invitan y tú sigues sus instrucciones, en silencio, porque ellos mandan. Pero tienes que creértelo. Tus ojos han aprendido a sonreír y ahora mandan ellos, se enteran de todo cuando amas. Ahora bien, tú tienes que avisarles que hay más cosas por ver, aún queda camino y amores por encontrar, que estén atentos, no vaya a ser que te indiquen el camino equivocado y tú procura no olvidar algo tan simple como importante: tus ojos son todo lo que está bien.  Ela sabe, porque se lo he contado, que puedes equivocarte, todos cometemos errores, pero la senda que has elegido, nos parece la adecuada, y lo más importante, te lo parece a ti. Eres tan libre como el pájaro que yo fui, el pájaro que aún me habita, porque al final conseguí escapar del museo donde me visitaban en Manhattan. 
   
   No somos una amenaza para nadie, no podríamos serlo porque nuestra alma es limpia. Si como abejas claváramos nuestro aguijón a alguien, al carecer de veneno, no causaría ninguna reacción, solo sentiría el "receptor" un leve picotazo. Sería un aviso de que abejas venenosas podrían venir si la persona en cuestión no endereza el rumbo, si es que desea enderezarlo.

(Petrus Rypff)


                                   

jueves, 28 de noviembre de 2019

La Mente Dormida: OCTAVIO PAZ, EL NOBEL MEXICANO

La Mente Dormida: OCTAVIO PAZ, EL NOBEL MEXICANO: Octavio Paz en 1988 Octavio Paz: “Todo es presencia, todos los siglos  son de este presente” PUBLICADO POR  B IBLIOAEC...

OCTAVIO PAZ, EL NOBEL MEXICANO



Octavio Paz - 1988 Malmö.jpg
Octavio Paz en 1988



Octavio Paz: “Todo es presencia, todos los siglos son de

este presente”


PUBLICADO POR BIBLIOAECIDMADRID 


Octavio_Paz_retrato
    BAJO TU CLARA SOMBRA

                        Un cuerpo, un cuerpo solo, 
                                  un sólo cuerpo un cuerpo 
                                 como día derramado y noche devorada;
                                 la luz de unos cabellos que no apaciguan
                          nunca la sombra de mi tacto; una garganta,
                         un vientre que amanece como el mar
                   que se enciende cuando toca la frente de la aurora; 
                           unos tobillos, puentes del verano; 
                         unos muslos nocturnos que se hunden
                                en la música verde de la tarde; 
                         un pecho que se alza y arrasa las espumas;
                       un cuello, sólo un cuello, unas manos tan sólo,
                          unas palabras lentas que descienden como arena
                            caída en otra arena…. Esto que se me escapa,
                       agua y delicia obscura, mar naciendo o muriendo;
                        estos labios y dientes, estos ojos hambrientos,
                             me desnudan de mí y su furiosa gracia
                           me levanta hasta los quietos cielos
                           donde vibra el instante; la cima de los besos,
                             la plenitud del mundo y de sus formas
  
   Se cumplen 105 años desde que, el 31 de marzo de 1914, en plena revolución, naciera en Ciudad de México, el poeta, ensayista y diplomático Octavio Paz Lozano. Desde muy joven mostró una profunda pasión por las letras, hasta el punto de que, en 1933, con apenas 19 años, publicó su primer poemario “luna silvestre” mientras cursaba estudios de Derecho, Filosofía y Letras en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

   Fue el comienzo de una fulgurante trayectoria literaria, que en 1990 le hizo merecedor del Premio Nobel de Literatura. Tenía 72 años. Desde entonces, todo fueron conferencias, homenajes y nuevas ediciones, para enriquecer su brillante bibliografía y trayectoria intelectual. Pero Octavio Paz, nunca se desvinculó del ámbito académico universitario. En 1961 realizó uno de sus más brillantes recitales. Para este acontecimiento la UNAM realizó un importante despliegue tecnológico, con objeto de grabar -con la máxima fidelidad- los poemas de su ilustre discípulo.

   De este modo, la palabra del escritor quedó registrada en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y recogida -para la posteridad- en un vinilo, que hizo el número 13 de su serie “Voz Viva”.


   La portada de este disco fue ilustrada con un óleo - “El Cometa”- del artista mexicano Juan Soriano (apodado “el Mozart de la pintura”) y la contraportada con un dibujo a tinta del autor, realizado por José Moreno Villa en el año 1942. En esta ocasión Octavio Paz leyó varios de sus poemas más sobresalientes reunidos en el volumen “Libertad bajo palabra” (escritos de 1935 a 1958). Además, adelantó algunas composiciones -en ese instante- aún inéditas en su país, pendientes de su recopilación en el tomo “Salamandra”.

   La presentación de esta obra -en un cuadernillo adjunto- fue realizada por Ramón Xirau, definiéndola como una experiencia “en el sentido más real de la palabra, una experiencia de conversión. Paz nos dice que nuestra vida tiene sentido si somos capaces de lanzarnos fuera de nosotros mismos para recuperarnos en los otros. ¿Conocerse a sí mismo? Más que eso: vivimos vertidos a un mundo y convertidos en lo que verdaderamente somos”.

Discos de O.Paz


   En 1981 España reconoció la trayectoria creativa de Octavio Paz, galardonándole con el Premio Cervantes. Tras la creación -en 1987- del Premio Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Octavio Paz fue el primero en obtener este reconocimiento, por su valioso e importante trabajo humanístico e intelectual.

   En 1989- visitó de nuevo nuestro país, haciendo tres paradas en la madrileña y mítica Residencia de Estudiantes.

“Ésta es la residencia de los poetas, la residencia de los artistas y uno de los lugares donde se creó ese gran renacimiento de la cultura española, que tanto influyó, no solamente en la Península, sino también allá, en América. Por primera vez, después de un siglo, la cultura española tuvo una influencia decisiva, profunda, fundadora, en la América hispana, especialmente, creo yo, en México”; se expresó durante la primera de sus lecturas.

   El 9 de junio -durante más de una hora- obsequió a una entregada audiencia con sus nuevas creaciones poéticas. En su recital, el Premio Nobel de Literatura mexicano reflexionó “sobre su propia experiencia poética y su concepción de la poesía” leyendo poemas de sus principales libros, situándolos para que puedan ser vistos “no como creaciones o como objetos verbales, invenciones verbales abstractas, sino como respuestas concretas a situaciones concretas”. Su disertación fue grabada en un simple casete (en contraste con la tecnología usada en México 28 años antes), que una década después -1999- tras morir el año anterior, fue transcrita y volcada en CD, integrando un nuevo audiolibro de la serie “Poesía en la Residencia”.



Homenaje numismático y filatélico

   Durante el año 1990 el Instituto Karolinska de Estocolmo, le proclamó Premio Nobel de Literatura.

   España mantenía aún una deuda cultural con Octavio Paz, y tres años después -en 1993- la Fundación Príncipe de Asturias otorgó su premio -en la categoría de Comunicación y Humanidades- a su revista “Vuelta”.

Sello y cupon de O.Paz


   Muy pronto, la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) se hizo eco de este acontecimiento tan relevante para la literatura hispanoamericana. El 28 de junio de 1994, ilustró con la imagen del sensacional poeta, ensayista y diplomático mexicano su tradicional cupón diario. Durante los años 2000 y 2001, su país acuñó sendas monedas (de 20 pesos) grabadas con su efigie, ilustradas con la frase “todo es presencia, todos los siglos son de este presente” y su firma.

   En 2010, nuevamente la numismática mexicana le dedicó el anverso de otra moneda -también de 20 pesos- donde su semblante anterior, se transformó en pose pensativa, acariciándose la barbilla con su mano derecha. Se mantuvo la misma frase (suprimiendo la firma), añadiendo la leyenda “Premio Nobel de Literatura 1990”.




   Durante ese mismo año, la filatelia también quiso conmemorar el “20 aniversario de la entrega del Premio Nobel de Literatura”, y Correos de México emitió un sello postal con un valor facial de 7 pesos, conteniendo su efigie y la misma leyenda grabada -una década antes- en las monedas.

   Una vez más, para conmemorar el primer centenario de su nacimiento, México  emitió una medalla conmemorativa, un sello postal y un billete de lotería. Una iniciativa, a la que se sumaron otros países, enriqueciendo -con estas imágenes “olvidadas”- las temáticas de los más exigentes coleccionistas.

Javier-Julio García Miravete


Homenaje a O. Paz, año 1979
                                                       Homenaje a O. Paz, año 1979


Homenaje a O. Paz, año 2014
Homenaje a O. Paz, año 2014


   Octavio Irineo Paz Lozano nació el 31 de marzo de 1914, en Ciudad de México, durante la Revolución mexicana. Apenas unos meses después, al unirse su padre al movimiento zapatista junto con Antonio Díaz Soto y Gama, su madre lo llevó a vivir a la casa del abuelo paterno, Ireneo Paz, en Mixcoac, entonces un poblado cercano a la Ciudad de México. Ahí vivieron hasta que Octavio Paz Lozano tuvo que exiliarse en Los Ángeles con la representación de Emiliano Zapata ante los Estados Unidos, cargo que mantuvo hasta 1919, año del asesinato de Zapata.

   En ese tiempo lo cuidaron su madre Josefina Lozano, su tía Amalia Paz Solórzano y su abuelo paterno, Ireneo Paz (1836-1924), un soldado retirado de las fuerzas de Porfirio Díaz, intelectual liberal y novelista. Su padre, Octavio Paz Solórzano (1883-1935), el menor de siete hermanos, trabajó como escribano y abogado para Emiliano Zapata; estuvo involucrado en la reforma agraria que siguió a la Revolución, fue diputado y colaboró activamente en el movimiento vasconcelista. Todas estas actividades provocaron que el padre se ausentara de casa durante largos periodos. Fue un poeta, ensayista, dramaturgo y diplomático mexicano. Obtuvo el premio Nobel de literatura en 1990 y el premio Cervantes en 1981. Se le considera uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos. Murió el 19 de abril de 1998.

 ​  

Primeras experiencias literarias

   Deslumbrado, literalmente, por la lectura de The Waste Land de T. S. Eliot, traducido por Enrique Munguía como El páramo, y publicado en la revista Contemporáneos en 1930. Por eso, aunque mantuviese en sus actividades un prioritario interés en la poesía, atendía desde la prosa un panorama inevitable: "Literalmente, esta práctica dual fue para mí un juego de reflejos entre poesía y prosa".

   Preocupado por confirmar la existencia de vínculos entre la moral y la poesía, escribió en 1931, a los dieciséis años, el que sería su primer artículo publicado, «Ética del artista», donde, antes de plantearse la pregunta sobre el deber del artista entre lo que denomina arte de tesis o arte puro, descalifica al segundo en razón de la enseñanza de la tradición. Asimilando un lenguaje que recuerda al estilo religioso y, paradójicamente, marxista, encuentra el verdadero valor del arte en su intención, en su sentido, por lo que, los seguidores del arte puro, al carecer de él, se encuentran en una posición aislada y favorecen la idea kantiana del «hombre que pierde toda relación con el mundo». ​   

   La revista Barandal apareció en agosto de 1931, dirigida por Rafael López Malo, Salvador Toscano, Arnulfo Martínez Lavalle y Octavio Paz, jóvenes antecedidos, excepto Salvador Toscano, por cierta celebridad literaria debida a sus padres. A Octavio Paz Solórzano, su padre, se le conocía como el autor ocasional de narraciones literarias aparecidas en el suplemento dominical del periódico El Universal.

 En medio de encuentros, verdaderas confrontaciones, entre representantes de la generación del Ateneo, especialmente quienes se agruparon en el Ateneo de la Juventud Mexicana, después denominado Ateneo de México, y de los Siete Sabios, sobre las ruinas de un positivismo sobreviviente en crónicas periodísticas, donde se debatían las posibilidades del materialismo histórico, el realismo socialista crecía como la única doctrina viable, a la que debían apegarse todos, o casi todos, los que simpatizaran con las promesas del comunismo. Octavio Paz, cercano a estas ideas, fundó, después de la desaparición de la revista Barandal, y ya estando inscrito en la Escuela de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), unos Cuadernos del Valle de México que sólo lograrían aparecer por dos números, pero que sirvió para, además de publicar algunos poemas, constatar que el grupo original no tendría la solidez para la continuación de una empresa en común.

   En 1933, Octavio Paz publicó el poemario Luna Silvestre, que revelaba ya cierta asimilación de temas románticos; como expresa Carlos H. Magis, «los poemas de Luna Silvestre tocan aspectos del espíritu romántico vigentes aún en la poesía moderna: el desprendimiento de la realidad puramente sensible, el misterio de la poesía, la verdad del sueño». Los siete poemas de Luna silvestre no tendrían cabida en la revisión que Paz hiciera posteriormente de su obra, pero revelan a pesar de ello un rigor en la palabra mecida en la sensualidad de sí misma, seducida por la presencia de la mujer, de la naturaleza.  El deseo y la pasión andan por los poemas como desprendidos del silencio y de la memoria, se recrean y se recuerdan, se fijan y se desvanecen en el pronunciamiento.

   En este momento, prendido a una escritura de tipo intimista, Paz tendrá oportunidad de mostrar sus poemas a Rafael Alberti, quien le señalará una contradicción entre su ideal revolucionario de la poesía y de la política. Llegado a México en 1934, Rafael Alberti representaba la encarnación del poeta de los nuevos tiempos, el advenimiento de un lenguaje socialista congruente con la poesía: su presencia fue un acontecimiento que fascinó sobre todo a los más jóvenes, teniendo en ellos a sus mejores lectores. «Abanderado con el poema La toma del poder de Louis Aragón», según recuerda Efraín Huerta, Alberti venía como afiliado del Partido Comunista Español para dar una serie de conferencias, después de las cuales se reunía con los jóvenes poetas, entre ellos Octavio Paz, quien recuerda que «Una noche, todos los que lo rodeábamos le leímos nuestros poemas... Todos éramos de izquierdas, pero ya desde entonces sentía cierta desconfianza ante la poesía política y la literatura que después se llamó 'comprometida'. En aquella época, en 1934, Alberti escribía una poesía política –es la época de Consignas–, aquel librito en el que había afirmado que la poesía debía estar al servicio del partido comunista. Y cuando yo le enseñé mis poemas a Alberti, él me dijo: 'Bueno, esto no es poesía social' (al contrario, era una poesía intimista –una palabra horrible ésta, intimista, pero eso era: intimista–), 'no es una poesía revolucionaria en el sentido político', dijo Alberti, 'pero Octavio es el único poeta revolucionario entre todos ustedes, porque es el único en el cual hay una tentativa por transformar el lenguaje». ​

   La confrontación con la fatalidad provoca rebeldías: Octavio Paz, recogido en sí mismo, se enfrenta a sí mismo. La calidad de sus expresiones románticas empieza a cobrar verdadero sentido y empieza a realizar una lectura más atenta de San Juan de la Cruz y de D. H. Lawrence, en quienes encuentra el mismo interés por tender puentes entre la vida y la poesía, entre la realidad y el mito». La redacción del diario íntimo que comenzará a expresar, sólo conocerá la publicación cuatro años después, en 1938, bajo el título de Vigilias: diario de un soñador, en la revista Taller, cuando hayan sucedido dos hechos trascendentales en su vida, su estancia en Yucatán y la Guerra Civil Española.

   A fines de 1936, Octavio Paz escribiría la primera versión del libro de poemas Raíz del Hombre, que fue publicada en enero del siguiente año y que despejaría el silencio que entornara a Luna silvestre y a ¡No pasarán! Sería también el poemario que lo daría a conocer frente a Pablo Neruda y que le permitiría ser invitado al II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura en España. Aunque Paz conocía a algunos de los Contemporáneos desde su época de Barandal, el libro y su recepción le valieron conocerlos a todos ellos juntos. Frente a Xavier Villaurrutia y Jorge Cuesta, Ortíz de Montellano, José y Celestino Gorostiza, Samuel Ramos, Octavio G. Barreda (director de Letras de México), Jaime Torres Bodet, Enrique González Rojo y el abate Mendoza, Paz fue, nuevamente cuestionado: «Me interrogaron largamente sobre la contradicción que les parecía advertir entre mis opiniones políticas y mis gustos poéticos».

  En junio de 1937, Octavio Paz recibió una carta de invitación a un congreso. La carta, la firmaban Pablo Neruda y Rafael Alberti​, se trataba del II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura que había de celebrarse del 4 al 17 de julio de 1937 en Madrid, Barcelona y Valencia, ciudad esta última donde se encontraba la sede del gobierno republicano presidido por Juan Negrín. Al evento, mecido entre una tímida distancia crítica y una coronación del dogmatismo, asistiría más de un centenar de escritores, entre los que se encontraban André Malraux, Tristan Tzara y Julien Benda, de Francia; M. Koltszov y A. Tolstoi, de Rusia; W. H. Auden y Stephen Spender, de Inglaterra; Malcom Cowley, John Dos Passos y Ernest Hemingway, de Estados Unidos; Alejo Carpentier, Nicolás Guillén y Juan Marinello, de Cuba; César Vallejo, de Perú; González Tuñón, de Argentina; Vicente Huidobro y Pablo Neruda, de Chile; José Bergamín, Antonio Machado y Rafael Alberti, de España; y de parte de México la delegación de la LEAR: José Chávez Morado y Fernando Gamboa –quienes montarían la exposición Cien años de Grabados Políticos Mexicanos–, José Mancisidor, Juan de la Cabada, Silvestre Revueltas –quien a su regreso a México realizaría el Homenaje a García Lorca– y la pedagoga Maria Luisa Vera. Invitado por Neruda y Alberti, asistiría también Carlos Pellicer, conocido por su catolicismo y franco antifascismo; él, al igual que Paz, eran los únicos mexicanos que no pertenecían a la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, aunque, a diferencia de este, no era mirado con tanta suspicacia y menos con la desaprobación de algunos grupos por su reticencia frente a la doctrina del realismo socialista; Paz viajaba así con la velada acusación de ser trotskista, sin serlo.

    El viaje de Octavio Paz a España estaba antecedido por una admiración a los poetas de la generación del 27, conocidos en México sobre todo por la Antología poética en honor a Góngora que dirigiera Gerardo Diego con motivo de la celebración y recuperación del poeta barroco tras trescientos años de su muerte, y en la que la propuesta de Diego era la de crear objetos verbales que en su ensalmo rebasaran al verso. En esta antología se daban a conocer poesías de García Lorca, Pedro Salinas, Jorge Guillén y Manuel Altolaguirre. Con esta procedencia, Octavio Paz iba al encuentro de una generación debatida en la búsqueda de una alternativa para la poesía que se enfrentaba a una realidad insumisa a la proclama de un hombre nuevo.

   Junto con Carlos Pellicer, Octavio Paz llegó a París el 10 de julio de 1937. Ahí conoció a Neruda y a Vallejo, al «mito nacido del océano» y al «vagabundo de la ciudad», como les llamó. De París fueron a Barcelona y de ahí a Valencia, donde sería la inauguración.

   Su padre se retiró de la política en 1928, y murió el 10 de marzo de 1935, en la colonia Santa Marta Acatitla, al ser arrollado por un tren, en un accidente ocasionado por su embriaguez. Después de la muerte de su padre, se trasladó a España para combatir en el bando republicano en la guerra civil, y participó en la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Al regresar a México fue uno de los fundadores de Taller (1938) y El Hijo Pródigo.

   En 1937 viajó a Yucatán como miembro de las misiones educativas del general Lázaro Cárdenas en una escuela para hijos de obreros y campesinos de Mérida. Ahí comenzó a escribir Entre la piedra y la flor (1941, revisado en 1976), poema sobre la dramática explotación del campo y el campesino yucateco.

   Estuvo casado con la dramaturga, escritora y poeta Elena Garro a quién conoció en la UNAM (1938-1959), con quien tuvo una hija, Laura Helena Paz Garro, divorciándose en 1950. En 1959 se unió a Bona Tibertelli de Pisis, con quien convivió hasta 1965, mientras era embajador de México en la India. Al año siguiente contrajo matrimonio con la francesa Marie José Tramini, su compañera hasta el final.

   En 1937, Paz fue invitado a España durante la guerra civil como miembro de la delegación mexicana al Congreso Antifascista, donde mostró su solidaridad con los republicanos, y donde conoció y trató a los poetas de la revista Hora de España, cuya ideología política y literaria influyó en su obra juvenil. Sin embargo, como confesó años después en la serie televisiva Conversaciones con Octavio Paz, ese sentimiento de solidaridad con la causa republicana se vio afectado por la represión contra los militantes del Partido Obrero de Unificación Marxista de Cataluña entre quienes tenía camaradas. Este prolongado proceso de desilusión lo llevaría a denunciar los campos de concentración soviéticos y los crímenes de Stalin en marzo de 1951.

   A su regreso de España, participó en 1938 como co-fundador en la revista literaria Taller, en la que escribió hasta 1941.

   En 1943 recibió la Beca Guggenheim e inició sus estudios en la Universidad de California, Berkeley en los Estados Unidos. Dos años después comenzó a servir como diplomático mexicano, y fue destinado a Francia donde permaneció hasta 1951 y donde conoció a los surrealistas, que le influyeron, y colaboró en la revista Esprit. Durante esa estancia, en 1950, publicó El laberinto de la soledad, un innovador ensayo antropológico sobre los pensamientos y la identidad mexicanos.

   De enero a marzo de 1952 trabaja en la embajada mexicana en la India y después, hasta enero de 1953, en Japón. Regresa a la Ciudad de México a dirigir la oficina de Organismos Internacionales de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

   En 1954, Paz tuvo «una participación muy estrecha en la fundación de la Revista Mexicana de Literatura, influenciada «políticamente con la idea de la llamada 'tercera vía', que significaba ni con la izquierda, ni con la derecha. Esta idea venía de París, con León Blum».

  En 1959 regresó a París y tres años más tarde fue designado embajador en la India. En 1964 conocería a la francesa Marie-José Tramini, que se convertiría en su última esposa.

   En 1968, estaba en Nueva Delhi cuando tuvo lugar la masacre de Tlatelolco como parte del Movimiento de 1968 en México el 2 de octubre. En señal de protesta contra estos lamentables sucesos, que empañaron la celebración de los Juegos Olímpicos, renunció a su cargo de embajador, dejando patentes sus diferencias con el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. Fue el único que se atrevió a hacerlo. Trabajará los próximos años enseñando en diversas universidades estadounidenses, como las de Texas, Austin, Pittsburgh, Pensilvania y Harvard.​

   Tres años más tarde, en octubre de 1971, ya bajo la presidencia de Luis Echeverría, «un poco con esa idea de redescubrir los valores liberales y democráticos en la sociedad mexicana»,​ fundaría la revista Plural, «elegante fusión de literatura y política»,​ y que dirigiría hasta su desaparición en 1976 el mismo Paz. A diferencia de otros escritores e intelectuales mexicanos, Paz no tardó en retirarle su apoyo al presidente Echeverría, una vez que este demostró su escasa voluntad de aclarar las matanzas de Tlatelolco, en 1968, y en San Cosme, el llamado Jueves de Corpus, en 1971, en donde hubo una represión brutal contra una protesta estudiantil.

   Tanto en esa revista como en Vuelta —fundada ese mismo año de 1976 y donde «la influencia del liberalismo sería fundamental», reflejando la «reconciliación» del escritor con esta corriente de pensamiento— Paz denunció las violaciones de los derechos humanos de los regímenes comunistas. Esto le trajo mucha animosidad de parte de la izquierda latinoamericana y algunos estudiantes universitarios. En el prólogo del tomo IX de sus obras completas, publicado en 1993, Paz declaró:

   En México, antes había sido visto con sospecha y recelo; desde entonces, la desconfianza empezó a transformarse en enemistad más y más abierta e intensa. Pero en aquellos días (década de los 1950) yo no me imaginaba que los vituperios iban a acompañarme años y años, hasta ahora.

Muerte

   El 19 de abril de 1998 Octavio Paz murió en Coyoacán, Ciudad de México. El escritor había sido trasladado por la presidencia de la República en enero de 1997, ya enfermo, luego de que un incendio destruyó su apartamento y parte de su biblioteca, el domingo 22 de diciembre de 1996.​ Durante un tiempo, la Casa Alvarado fue sede de la Fundación Octavio Paz y ahora lo es de la Fonoteca Nacional.​

Estilo literario

   Experimentación e inconformismo pueden ser dos de las palabras que mejor definen su labor poética. Con todo, Paz es un poeta difícil de encasillar. Ninguna de las etiquetas adjudicadas por los críticos encaja con su poesía: poeta neomodernista en sus comienzos; más tarde, poeta existencial; y, en ocasiones, poeta con tintes de surrealismo. Ninguna etiqueta le cuadra y ninguna le sobra, aunque el mismo Paz reconoció que en su formación «fundamentales fueron los surrealistas, con quienes hice amistad en el año 46 o 47, que en esa época estaban más cerca de los libertarios».

   En realidad, se trata de un poeta que no echó raíces en ningún movimiento porque siempre estuvo alerta ante los cambios que se iban produciendo en el campo de la poesía y siempre estuvo experimentando, de modo que su poesía, como toda poesía profunda, acabó por convertirse en una manifestación muy personal y original. Además, se trata de un poeta de gran lirismo cuyos versos contienen imágenes de gran belleza. Después de la preocupación social, presente en sus primeros libros, comenzó a tratar temas de raíz existencial, como la soledad y la incomunicación. Una de las obsesiones más frecuentes en sus poemas es el deseo de huir del tiempo, lo que lo llevó a la creación de una poesía espacial cuyos poemas fueron bautizados por el propio autor con el nombre de topoemas (de topos + poema). Esto es lo que significa poesía espacial: poesía opuesta a la típica poesía temporal y discursiva. Se trata de una poesía intelectual y minoritaria, casi metafísica, en la que además de signos lingüísticos se incluyen signos visuales. En los topoemas, igual que ocurría en la poesía de los movimientos de vanguardia, se le da importancia al poder sugerente y expresivo de las imágenes plásticas. No cabe duda de que en la última poesía de Paz hay bastante esoterismo, pero, al margen de ello, toda su poesía anterior destaca por su lirismo y por el sentido de transubstanciación que el autor da a las palabras.

Obras

Poesía

  • 1933 - Luna silvestre
  • 1936 - ¡No pasarán!
  • 1937 - Raíz del hombre
  • 1937 - Bajo tu clara sombra y otros poemas sobre España
  • 1941 - Entre la piedra y la flor
  • 1942 - A la orilla del mundo y Primer día, Bajo tu clara sombra, Raíz del hombre, Noche de resurrecciones
  • 1949 - Libertad bajo palabra
  • 1951 - ¿Águila o sol? (en prosa)
  • 1954 - Semillas para un himno
  • 1956 - La hija de Rappaccini (poema dramático)
  • 1957 - Piedra de sol
  • 1958 - La estación violenta
  • 1960 - Libertad bajo palabra. Obra poética (1935-1957)
  • 1962 - Salamandra (1958-1961)
  • 1965 - Viento entero
  • 1967 - Blanco, escrito en tres columnas; permite diferentes lecturas
  • 1968 - Discos visuales, con Vicente Rojo
  • 1969 - Ladera este (1962-1968)
  • 1971 - Topoemas
  • 1972 - Renga, con Jacques Roubaud, Edoardo Sanguineti y Charles Tomlinson
  • 1974 - El mono gramático (en prosa)
  • 1975 - Pasado en claro
  • 1976 - Vuelta (hay una primera edición artesanal de 1971)
  • 1979 - Air Born/Hijos del aire, con Charles Tomlinson
  • 1979 - Poemas (1935-1975)
  • 1987 - Árbol adentro
  • 1990 - Obra poética (1935-1988)
  • 1990 - Figuras y figuraciones, con Marie José Paz

Ensayos

  • 1950 - El laberinto de la soledad (la edición revisada y aumentada es de 1959)
  • 1956 - El arco y la lira (una edición revisada y aumentada apareció en 1967)
  • 1957 - Las peras del olmo
  • 1965 - Cuadrivio
  • 1965 - Los signos en rotación
  • 1966 - Puertas al campo
  • 1967 - Corriente alterna
  • 1967 - Claude Levi-Strauss o El nuevo festín de Esopo
  • 1968 - Marcel Duchamp o El castillo de la pureza (la reedición ampliada, Apariencia desnuda, es de 1973)
  • 1969 - Conjunciones y disyunciones
  • 1970 - Posdata, continuación de El laberinto de la soledad.
  • 1973 - El signo y el garabato
  • 1974 - Los hijos del limo. Del romanticismo a la vanguardia
  • 1974 - La búsqueda del comienzo. Escritos sobre el surrealismo
  • 1978 - Xavier Villaurrutia en persona y obra
  • 1979 - El ogro filantrópico
  • 1979 - In/Mediaciones
  • 1982 - Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe
  • 1983 - Tiempo nublado
  • 1983 - Sombras de obras
  • 1984 - Hombres en su siglo y otros ensayos
  • 1988 - Primeras letras (1931-1943), colección de sus prosas de juventud
  • 1990 - Pequeña crónica de grandes días
  • 1990 - La otra voz. Poesía y fin de siglo
  • 1991 - Convergencias
  • 1992 - Al paso
  • 1993 - La llama doble
  • 1993 - Itinerario
  • 1994 - Un más allá erótico: Sade
  • 1995 - Vislumbres de la India

                 Salamandra (Fragmento)
      (negra armadura viste el fuego)
          calorifero de combustión lenta
          entre las fauces de la chimenea
          -o mármol o ladrillo-
          tortuga estática
          o agazapado guerrero japonés.
          Y una u otro
          —el martirio es reposo-
          impasible en la tortura

              A través
       Doblo la página del día,
          escribo lo que me dicta
          el movimiento de tus pestañas.

          Mis manos abren las cortinas de tu ser
          te visten con otra desnudez
          descubren los cuerpos de tu cuerpo
          Mis manos inventan otro cuerpo a tu cuerpo.

          Entro en ti,
          veracidad de la tiniebla.
          Quiero las evidencias de lo oscuro,
          beber el vino negro:
          toma mis ojos y reviéntalos.

          Una gota de noche
          sobre la punta de tus senos:
          enigmas del clavel.

          Al cerrar los ojos
          los abro dentro de tus ojos.

          En su lecho granate
          siempre está despierta
          y húmeda tu lengua.

          Hay fuentes
          en el jardín de tus arterias.

          Con una máscara de sangre
          atravieso tu pensamiento en blanco:
          desmemoria me guía
          hacia el reverso de la vida.
   

miércoles, 27 de noviembre de 2019

La Mente Dormida: NEUROCIENCIAS, LA OTRA OPCIÓN

La Mente Dormida: NEUROCIENCIAS, LA OTRA OPCIÓN:   Hace ya muchos años que concluí por la vía MIR la especialidad de Psiquiatría. Por entonces las consultas externas y Unidade...

NEUROCIENCIAS, LA OTRA OPCIÓN








  Hace ya muchos años que concluí por la vía MIR la especialidad de Psiquiatría. Por entonces las consultas externas y Unidades de hospitalización estaban ya separadas hacía bastante tiempo en lo que se refiere a las enfermedades que atañen al cerebro en Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía.

   Recuerdo que un neurocirujano experto, sobre todo por su edad, y al que siempre he respetado mucho por su buen hacer profesional y su “maestría” en muchas ramas del saber, no sólo en el ámbito de la Medicina, sino en lo que hoy se llama las artes y las ciencias, me dijo en tono jocoso, siendo yo un pardillo residente de primer año, lo siguiente: “Has de entender que nosotros los neurocirujanos no sabemos, pero curamos, los neurólogos saben, pero no curan y los psiquiatras ni sabéis ni curáis”. Esta afirmación, a las 12 de la noche, en un día de guardia que casi llegaba a su fin, en el que el cansancio empezaba a hacer mella después de atender a no sé cuántos pacientes en la Puerta de Urgencias, en otras plantas del hospital y en la cuarta derecha que compartíamos con el servicio de Neurocirugía, me sentó… como el aguijonazo de un abejorro, un jarro de agua fría o un tiro en el pie, no recuerdo muy bien. Qué cara me vería Gaby, el enfermero de noche de la planta, que siempre nos convocaba a esa hora para ofrecernos, si nuestro trabajo lo permitía, que las más de las veces no era así, un café con un chorrico de ron buenísimo y de importación, que celosamente guardaba en su taquilla, oculto al resto del personal de la planta. Qué cara me vería Gaby, como decía, que saltó en mi auxilio para quitar yerro al asunto, lo que hizo que mi “amigo” neurocirujano me diera una palmada en la espalda, añadiendo: “Que es una broma, colega, que tú tienes cara de que vas a saber mucho y vas a curar a todos los locos y neuróticos del mundo”. Tras esa frase misericorde, esbocé una sonrisa de incredulidad y seguí degustando mi carajillo, que por cierto me sentó de gloria. Recuerdo que el día de guardia acabó a las 9 de la mañana sin demasiadas incidencias reseñables.

   Al margen de la anécdota con mi amigo, quiero reflejar aquí el hecho de que, al margen del hospital, en la asistencia ambulatoria de enfermos del “coco” había en aquella época una figura llamada Neuropsiquiatra, y ese puesto era desarrollado indistintamente por psiquiatras y neurólogos. Los usuarios de esas consultas, ubicadas en Centros de Especialidades, que generalmente ocupaban obsoletos edificios de tiempos de “mariacastaño” podían padecer lo mismo una enfermedad neurológica degenerativa, para cuya atención un psiquiatra no tenía suficiente formación, que una depresión, un síndrome ansioso o una esquizofrenia, ante las que un neurólogo se sentía bastante perdido, al no ser patologías de su especialidad.

  Quizás, a efectos prácticos, en la asistencia a enfermos sea muy aconsejable la especialización en Neurología y Psiquiatría, pero un servidor piensa que, hoy en día, sería bueno que existiera en nuestro país, en las universidades públicas, la posibilidad de estudiar una carrera que cada vez tiene más pujanza a nivel internacional, que no es otra que NEUROCIENCIAS, grado que está implantado en la mayoría de países que se precian de “avanzados”, y cuyo campo de trabajo está destinado a la investigación del cerebro, en aspectos como la cognición, los comportamientos sanos o insanos, y todo lo que depende de ese órgano tan importante, integrado en el Sistema Nervioso.

   Sirva de ejemplo el siguiente artículo de El Mundo, en el que un reputado neurocientífico español explica sus interesantes investigaciones, que tiene que realizar en Estados Unidos, con financiación del gobierno de aquel país, porque si se hubiera quedado aquí, poco menos que “se comería los mocos”, permítaseme la expresión.

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Rafael Yuste: "Dentro de unas décadas podremos leer la mente humana"


   El ser humano es un animal mental, el único animal mental. Y la mente está en el cerebro. Todo lo que somos, la esencia del individuo, lo que pensamos, lo que nos define como personas, todo, está en el cerebro. Por eso dibujar el mapa de los misterios del funcionamiento de este órgano no es lo mismo para la medicina y la ética que saber cómo manipular un riñón o un corazón. Rafael Yuste (Madrid, 1963) lo sabe. El edificio donde trabaja en la Universidad de Columbia, en Nueva York, está junto al que vio nacer el proyecto Manhattan. "Lo que más me estimula no es que mis colegas de Física hicieran la bomba atómica, sino que ellos fueron los que iniciaron la regulación de la energía atómica", cuenta.

   Pero Yuste no sólo es el padre de la idea que convenció a Barack Obama para invertir 6.000 millones de dólares en el proyecto Brain para desvelar los secretos del cerebro humano, también está siendo el primero en avisar de lo que está a la vuelta de la esquina: una nueva bomba atómica científica con la potencia suficiente como para manipular pensamientos, dirigir sentimientos, adulterar recuerdos o falsear emociones. Dedica casi la misma pasión a delimitar las fronteras éticas, que a investigar las tecnologías que permitirán caminar por los polémicos caminos de la manipulación del cerebro.



"A LOS COLEGAS QUE SE ACHICABAN CON LAS CRÍTICAS YO LES DECÍA: 'CHICOS, ESTO NO ES NADA, EN MI PAÍS, LA GENTE CORRE DELANTE DE LOS TOROS" 

   Yuste presentó una fotografía de un muro del Museo de la Memoria Histórica de Santiago de Chile en el que están escritos a lo largo de varias decenas de metros, uno a uno, la lista de los Derechos Humanos. "La Declaración de los Derechos Humanos es de otro tiempo. Y, mirando al futuro, los neuroderechos deberían estar incluidos en esa Declaración de los Derechos Humanos".

¿Qué es el proyecto Brain?

  Es desarrollar las técnicas, que no existen ahora, para registrar la actividad completa del cerebro y poder manipularla de manera precisa. Es un proyecto de desarrollo de técnicas. Un primer paso para poder abordar el problema gordo de saber cómo funciona el cerebro.

¿Qué se podrá hacer con él dentro de unas décadas?

   Es muy simple. El cerebro genera la mente. Si entendemos el cerebro, entendemos la mente. Si podemos leer la actividad del cerebro, podemos leer la mente. Imagínate que podemos leer la mente y podemos manipular la actividad del cerebro, entonces podemos manipular la mente. Esto es de regla de tres, es de cajón. Antes o después podremos manipular la mente de las personas.

¿No es aterrador?

   Pero también lo puedes pensar desde el punto de vista positivo. A un enfermo mental o con una enfermedad neurológica, podemos arreglarle el problema. Si podemos detectar el problema en los circuitos neuronales, verlo, entrar ahí y ajustarle los tornillos, igual podemos solucionar el problema. Eso será posible. Y por eso tenemos la obligación y la responsabilidad de encauzar el desarrollo de estas técnicas para que se utilicen para el beneficio de la Humanidad, y no para abusar de las personas.

¿Hay que trazar límites éticos?

   Una persona en mi situación, que ve venir lo que viene, tiene la responsabilidad de levantarse y decir: señores, tenemos que hacer algo y si no lo hacemos nos va a traer problemas sociales. Estas técnicas van a tener tanto poder como para leer o interferir en la mente humana. Hay que utilizarlas sólo para el beneficio de la gente.

¿Y han encontrado ya la manera?

   Hemos copiado el modelo de la medicina. Cómo ha sabido encauzar el desarrollo del conocimiento del cuerpo humano y las técnicas para manipular el cuerpo humano y utilizarlas sólo para el beneficio de los pacientes, el famoso juramento hipocrático: no hagas daño. Bueno, hubo sombras con los experimentos nazis.

   Pero son la excepción que confirma la regla. Lo que me impresiona es que estas reglas éticas se han respetado en todas las culturas, en los últimos 2.000 años, independientemente de los sistemas políticos y están adoptadas como propias por toda la población de la Humanidad. La gente va a al médico sabiendo que les va a ayudar, no pensando que se van a aprovechar de ellos. ¿Por qué no podemos tener algo parecido en la neurotecnología o la inteligencia artificial (IA)?

   Justo este campo trata de imitar al cerebro, pero usted dice que no sabemos cómo funciona. ¿Qué está imitando la IA?

   Yo a veces me río cuando hablamos de inteligencia artificial, ¡si no sabemos qué es la inteligencia natural! Es como una metáfora de una metáfora. Cuando hablamos de inteligencia... ¿qué es eso? Hay una nube de humo. Más que de inteligencia artificial yo hablaría de algoritmos de optimización, que algunos están basados en los modelos de circuitos neuronales de los años 60. Están imitando algo que ya hemos descartado en la neurociencia. Y, a pesar de todo, les ha estado funcionando muy bien. Lo lógico es que cuanto más aprendamos sobre cerebro, mejor van a funcionar los algoritmos del machine learning, porque serán mucho más efectivos.

¿Como por ejemplo?

   Hay un problema que la naturaleza ha solucionado muy bien que es el gasto energético de computar. Los cerebros gastan poquísima energía. Y computan cosas muy complejas. Las supercomputadoras pueden computar estos problemas, pero necesitan una central eléctrica para mantenerse activas.
   Hay quien compara el cerebro humano con una gran computadora...El cerebro es una máquina de Turing biológica. Lleva 600 millones de años preparando algoritmos biológicos. Y es posible que sean mucho más complejos que los que procesa la computadora más compleja. «Son las selvas impenetrables donde muchos investigadores se han perdido», decía Ramón y Cajal.. y se refería a él mismo. Cajal fue el primero en describir una neurona.

Pero ustedes no quieren ver un solo píxel de la pantalla, quieren ver la película entera.
  
   Eso es. Dentro de cinco años seremos capaces de leer la actividad de 50.000 neuronas al tiempo, eso supone poder registrar el cerebro completo de algunos invertebrados; en 10 años podremos hacer lo mismo con cerca de un millón de neuronas, es decir, el tamaño del cerebro completo del mamífero más pequeño del mundo, el de la musaraña etrusca. Y en 15 años podremos leer grandes trozos de cerebros humanos involucrados en enfermedades como la esquizofrenia. Después, aprenderemos a manipular esos cerebros humanos para puentear los fallos que provocan las visiones esquizoides para arreglar este tipo de enfermedades mentales.

¿Y se podrá algún día mejorar la inteligencia de un cerebro humano?

   Sinceramente, no sé qué es la inteligencia. Pero, estoy seguro de que podremos cambiar el funcionamiento del cerebro humano. Y lo estamos haciendo ya con animales. De una manera externa estamos cambiando los patrones de comportamiento de los animales a base de estimularles ciertas neuronas en determinados momentos. Esto lo estamos haciendo con ratones hoy en mi laboratorio. El ser humano es otro mamífero, así que, si se puede hacer en un ratón hoy, seguro que se puede hacer con un humano en el futuro.

¿Y hasta donde se podrá llegar?

   Digamos que estamos abriendo las puertas por primera vez en la historia hacia una tecnología que permitirá modificar el libre albedrío de las personas. Igual que hay correctores de textos en nuestros teléfonos móviles que terminan las palabras que escribimos, podremos decidir hacia dónde va un pensamiento humano, terminar una idea, modificando la actividad del cerebro sin técnicas invasivas, quizá con un casco o una red situada sobre nuestra cabeza.

Usted trabaja en el edificio contiguo a donde se creó el proyecto Manhattan. Haciendo un paralelismo con el proyecto Brain, ¿usted quien sería, Von Newman, Bohr, Oppenheimer..?

   A mí lo que más me estimula no es que mis colegas de Física hicieran la bomba atómica, sino que ellos fueron los que iniciaron la regulación de la energía atómica. Ahí es donde dieron su valor humano, no sólo inventaron un mundo nuevo, sino que avisaron a la gente de que había que controlarlo. Es la lección que me llevo. Y cada vez que voy a trabajar y paso por delante de ese edificio es imposible no darme cuenta de que nosotros podemos hacer algo que puede ayudar a la humanidad, pero que también puede ser utilizado para abusar con estas tecnologías.

Cuando tuvo la idea inicial, sus colegas se le tiraron al cuello. ¿Y si no se logra el objetivo?

   La propuesta que le hicimos al presidente Obama era poder registrar la actividad de todas y cada una de las neuronas de un sistema nervioso en animales. El presidente Obama amplió el proyecto e incluyó a los humanos. Yo no creo que vayamos a poder registrar toda la actividad de todas las neuronas del cerebro humano en 15 años. Pero sí registraremos la actividad completa del cerebro de un animal. Y esto lo hemos hecho ya en la Hydra vulgaris [un cnidario semejante a una medusa]. Para mí, éste es el objetivo.

¿Y no teme a las críticas de los colegas si no logra hacerlo en humanos?

   En eso me ha ayudado ser español, por el no achantarnos que tenemos los españoles. A los colegas que se achicaban con las críticas yo les decía: 'Chicos, esto no es nada, en mi país, la gente corre delante de los toros. Que te tiren dardos envenenados en una conferencia, eso nos resbala'.

Brain reparte dinero del contribuyente de EEUU por cientos de laboratorios de todo el mundo. ¿No es extraño que un presidente tan proteccionista como Trump permita esto?

   Quizá en esto me vino bien ser de otro país. Yo estaba en la primera reunión donde se repartió el dinero, y llegó una petición de Suiza que se había calificado científicamente como muy válida. Un administrador dijo: 'Señores, éste es dinero del contribuyente americano, ¿por qué vamos a darle dinero a los suizos?'. Yo le dije que Brain es un proyecto diseñado no para EEUU, sino para toda la Humanidad. Y ahora el 20% de los laboratorios del proyecto Brain están en el extranjero, en Europa, en Australia, en Israel... Estados Unidos es mucho más que su presidente. El grifo del dinero no lo tiene el presidente, como en Europa, sino el Congreso. Diga lo que diga Trump, ellos siguen dando dinero. Están tan entusiasmados que en el último presupuesto del proyecto Brain, el Senado dio más dinero del que se había pedido. Imagínate en qué situación en la vida pides 10 euros y te dan 15.

¿Hay otra cultura, otro interés por la ciencia?

   En Columbia, todos los estudiantes pasan un curso y medio leyendo a los clásicos para aprender a pensar y están obligados a tomar un curso de introducción a la ciencia donde les enseñamos los grandes momentos de la ciencia en la Historia: física de partículas, cuántica, biología, química... Y esto lo tienen que estudiar independientemente de si van a estudiar Medicina o Historia del Arte.

Un profesor de Historia de la Ciencia de una universidad madrileña cuenta que la mayoría de los alumnos de cuarto curso de Biología no son capaces de nombrar a tres grandes científicos españoles...

   Me da pena escuchar esto, porque refleja el descuido tradicional de la sociedad española por la ciencia, que es algo totalmente injusto y que hay que corregir. No podemos ser un país de primera si no tenemos una ciencia de primera. La ciencia es el motor del progreso y de la Humanidad. No es sano tener una sociedad puntera si no tiene una ciencia puntera.


 "DIGA LO QUE DIGA TRUMP, EL CONGRESO DE EEUU SIGUE DANDO DINERO AL PROYECTO PARA DESVELAR EL CEREBRO HUMANO"