martes, 1 de octubre de 2019

EL DORADO



Medicina precolombina I
Los amerindios nos enseñaron muchas de las cosas que hoy empleamos para el tratamiento de nuestros pacientes, como los anestésicos locales derivados de la hoja de Coca o el curare, veneno que paraliza si se administra parenteral pero es inocuo por vía oral.


EL DORADO

   La Mayoría de los conquistadores españoles que recorrieron las Américas lo hicieron en busca de El Dorado, del Gran Khan, de las Amazonas, de la Fuente de la Eterna Juventud y otras quimeras, exclusión hecha de algunos de los religiosos que se alistaron en las expediciones con la finalidad exclusiva de bautizar la mayor cantidad posible de infieles. En cuanto a la tropa, estaba formada en gran parte por penados, fugados de la justicia, marginados, arruinados, miserables que nada tenían que perder, además de algunos soñadores ilusos e idealistas...

   No parece que las expediciones españolas al Nuevo Mundo estuviesen dotadas de médicos que pudieran atender las numerosas patologías que los españoles llevaban a cuestas o contraían en aquellas remotas tierras, por lo que hubieron de echar mano de los médicos indígenas. Afortunadamente no se limitaron a dejarse tratar, sino que hubo curiosos letrados, como Fray Bernardino de Sahagún, que se interesaron por las costumbres de los aborígenes y redactaron o dirigieron la redacción de algunos tratados de gran importancia, como el Códice Cruz-Badiano, que integra la medicina indígena con la de Galeno, así como crónicas de costumbres que informan sobre rituales y aspectos mágicos y religiosos, como las de Ruiz de Alarcón y Diego de Landa.

5
Para los aztecas la enfermedad tenía una intrincada explicación, a medio camino entre la magia, las creencias religiosas y los conocimientos empíricos adquiridos con los siglos. Tenía era su origen en el desequilibrio entre la naturaleza fría o caliente o por déficit de algún elemento necesario para el cuerpo que, al estar incompleto por esa ausencia física o anímica, sufría un desorden.

   
   Por ellos sabemos que, para los indígenas americanos, la salud consistía en el equilibrio dinámico entre todas las fuerzas naturales y la propia estructura del ser. La enfermedad era resultado del desequilibrio provocado por fuerzas sobrenaturales que actuaban mediante la intrusión de un cuerpo extraño o espíritu maligno, o bien por la pérdida del alma, influencia de un enemigo o castigo de los dioses por haber infringido un tabú.

  El profesor Barcia señala la existencia de vocablos indígenas relacionados con los procesos mentales patológicos, que, traducidos por los cronistas al castellano, comprenden términos como “locura”, incluso la provocada al ingerir drogas psicotrópicas, así como algunos remedios, de entre los que merece la pena destacar el bebedizo que el Códice Cruz-Badiano describe para atacar la “enfermedad comicial”. Se trata de una pócima que el enfermo ha de beber hasta vomitar, cosa que la misma poción facilita en extremo, ya que su composición incluye ingredientes intrínsecamente eméticos, como cabello de muerto, carne quemada de topo y piedrecillas de buche de halcón.

   Los mayas poseían bastantes conocimientos médicos mentales y su lengua incorpora vocablos que, traducidos, significan “locura”, “melancolía”, “delirio”, “frenesí”, “alucinaciones”,  “epilepsia”, “convulsiones”, “desmayo”, “hemiplejía” y “parálisis facial. También los incas utilizaron términos que describen estados emocionales e intelectuales.

   La terapia consistía en confesión oral, rituales de contacto con lo sobrenatural y aplicación de remedios, desde pócimas y cocciones a as drogas que nuestra actual civilización denuesta y persigue: coca, tabaco y alcohol. Todas las culturas aborígenes americanas utilizaron gran cantidad de plantas medicinales, recopiladas en la obra Relaciones de Indias, de Francisco Hernández, que, en México, llegaron incluso a recibir el nombre adecuado a sus indicaciones. Así, un remedio aplicable “al que está enfermo por algún enojo o injuria”, recibía el nombre de Qualancapatli que significa algo así como “medicina para el enfado y la irritación”, es decir, un tranquilizante.

   Los incas establecieron varias categorías para el ejercicio de la Medicina, a saber: médico-hechicero, brujo-adivinador, curandero y chupador. El chupador tenía como función la limpieza y succión para curar el espanto y el mal aire.

   La medicina del alma en las sociedades precolombinas es una mezcla inseparable de componentes rituales, mágicos y empíricos, en la que los mismos fármacos extraían su poder  de la magia del médico o del ritual que acompañaba el tratamiento. Junto con los productos medicinales se procuraba una forma de psicoterapia de tipo catártico consistente en la confesión oral y en el castigo o penitencia correspondiente, que debía contribuir notablemente a la remisión del sentimiento de culpa. La medicina precolombina integra remedios espirituales y materiales, como tantas otras medicinas en tantas otras culturas. El poder mágico que ejerce la bata blanca sobre el enfermo, la administración de placebos y la “fe” en uno u otro fármaco o médico no son de ahora.

6
Quetzalcoaltl, serpiente emplumada, dios representado con máscara oscura y coronado con plumas, representaba la dualidad dios-hombre, se relacionaba a su vez con Tlahuizcalpantecuhtli portador de las flechas que traían las epidemias.


   En algunos países de América Latina, como Ecuador, el poder curativo de los chamanes ha evolucionado con el tiempo y la cultura y, en vez de limitarse a sus saberes mágicos, se ha enriquecido con los conocimientos que ha venido aportando la otra civilización. Antiguamente los chamanes de Latinoamérica ejercieron prácticas médicas compartidas por numerosos pueblos primitivos, unas místicas, de tipo sugestivo, y otras mixtas, similares a las que se llevaron a cabo en Egipto. Entre ellas cabe citar la trepanación, que consistía en abrir un orificio en el cráneo, para dar salida a los espíritus generadores de ciertas formas de locura. También utilizaban hierbas alucinógenas, bebidas o inhaladas.

    El origen mágico de la locura en Latinoamérica, la posesión, quedó firmemente establecido a partir de la conquista de los españoles, con la única diferencia de que la Iglesia cambió el nombre de los demonios. Con el bautismo, los espíritus y demonios paganos de los pueblos aborígenes salieron de la mente de los locos y dejaron el campo libre para los diablos cristianos, los del Evangelio.

                        FORMAS DE CURAR - PERIODO PRECOLOMBINO

2 comentarios:

Thomas Verdhell dijo...

En la actualidad, existen individuos que necesitarían la cura de la "enfermedad comicial" del códice Badiano para que expulsen la histeria de la que hacen gala(voz y acólitos). No pretendo herir sensibilidades si bien frente a extremismos, ha de imponerse la utopía de la concordia y raciocinio sobre la salvaguarda del planeta y de las especies que lo habitamos

Petrus Rypff dijo...

Muy atinado tu comentario, amigo Thomas.
Con voz te refieres a VOX, imagino...