lunes, 30 de septiembre de 2019

NERUDA





Pablo Neruda en 1952






















Pablo Neruda (1904-1973) es quizás el poeta chileno más conocido internacionalmente.


Sri Lanka
Neruda fue cónsul en Ceilán (actual Sri Lanka) a finales de la década de 1920.




   Pablo Neruda (Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto; Parral, Chile, 1904-Santiago de Chile, 1973). Poeta chileno. Comenzó muy pronto a escribir poesía, y en 1921 publicó La canción de la fiesta, su primer poema, con el seudónimo de Pablo Neruda, en homenaje al poeta checo Jan Neruda, nombre que mantuvo a partir de entonces y que legalizó en 1946.

   “Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar
indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo
ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.”
(Pablo Neruda)


Cuando tus manos salen,
amor,  hacia las mías,
¿Qué me traen volando?
¿Por qué se detuvieron
en mi boca, de pronto?,
¿Por qué las reconozco
como si entonces, antes,
las hubiera tocado,
como si antes de ser
hubieran recorrido
mi frente, mi cintura?

Su suavidad venía
volando sobre el tiempo,
sobre el mar, sobre el humo,
sobre la primavera,
y cuando tú pusiste
tus manos en mi pecho,
reconocí esas alas
de paloma dorada,
reconocí esa greda
y ese color de trigo.

Los años de mi vida
yo caminé buscándolas.
Subí las escaleras,
crucé los arrecifes,
me llevaron los trenes,
las aguas me trajeron,
y en la piel de las uvas
me pareció tocarte.
La madera de pronto
me trajo tu contacto,
la almendra me anunciaba
tu suavidad secreta,
hasta que se cerraron
tus manos en mi pecho
y allí como dos alas
terminaron su viaje.

   Desde su adolescencia Pablo Neruda recorrió los caminos en pos de una caricia presentida desde el bosque encantado de sus anhelos. Creyó encontrarla en unas manos que engendraron otras manos, pero se dio cuenta que por ellas "tendrían que matar las manos 'suyas' "... entonces besó y se fue para siempre.

   Hubo otras, espejismos ilusorios que por un tiempo le parecieron su afortunado hallazgo. Unas manos prohibidas por las que escribió "los versos más tristes 'una' noche". Otras que fueron garras y pretendieron extrangularlo. O bien, mientras dormía en una remota embajada de Rangoon, recorrían su cuerpo empuñando un cuchillo.

   Las manos blancas, finas e insensibles de sangre holandesa que ostentaron por un tiempo una argolla de matrimonio, le mostraron la frialdad del mundo. Pero otras manos bellas, diestras con el pincel, lo reconciliaron con la vida, antes de estrechar las suyas en una necesaria despedida.

   Pero he aquí que llegaron a su tiempo, como palomas, las manos de su caricia presentida. Anidaron en su pecho y se quedaron para siempre. Neruda iba a hablar de ellas con frecuencia en sus siguientes libros. Eran de tacto sencillo pero firme y de una sensualidad tan poderosa, que el Poeta había de escribir en su soneto de amor XXVII "Desnuda eres tan simple como una de tus manos".



En mi cielo al crepúsculo eres como una nube
y tu color y forma son como yo los quiero.
Eres mía, eres mía, mujer de labios dulces,
y viven en tu vida mis infinitos sueños.

La lámpara de mi alma te sonrosa los pies,
el agrio vino mío es más dulce en tus labios:
¡oh segadora de mi canción de atardecer,
cómo te sienten mía mis sueños solitarios!

Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa
de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda.
Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo
estanca como el agua tu mirada nocturna.

En la red de mi música estás presa, amor mío,
y mis redes de música son anchas como el cielo.
Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto.
En tus ojos de luto comienza el país del sueño.




Poema 18: Aquí te amo.

En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.

Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.

O la cruz negra de un barco.
Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto.
Aquí te amo.

Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.

Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.

Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.

Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.
  


           Poema 18: Aquí te amo

"La creación poética de Pablo Neruda"

   Pablo Neruda fue un poeta que hizo de su vida la materia y la sustancia de su poesía. Y fue el propio Neruda en 1943, quien inició una conferencia suya con estas palabras:

"Si ustedes me preguntan qué es mi poesía, debo decirles: no sé; pero si le preguntan a mi poesía, ella, les dirá quién soy yo".

   En efecto, Neruda ha sido siempre el poeta de su propia vida, pero no a la manera de un biógrafo de sí mismo, sino realizando su vida a través de su poesía, quizás un poco a la manera de Whitman, de Victor Hugo o de Proust.

   La poesía de Neruda no es un biografía anecdótica, aunque recoja a menudo la anécdota: es ante todo la historia de una conciencia humana en su proceso de integración, en su proceso de formación, de crecimiento y desarrollo, en sus orígenes, en su incorporación al mundo, en su vinculación cada vez más profundizada con la naturaleza, con los objetos, con los hombres, con la cultura, con el movimiento de la historia, con el sentido del esfuerzo humano, con el impulso del hombre hacia la plenitud.

   Toda la obra de Pablo Neruda, desde sus comienzos, ha sido siempre el reflejo artístico y paralelo de la vida del poeta, determinada en cada paso por su circunstancia histórico-personal más concreta. Pero sucede que al comentar poéticamente el despliegue de su propia existencia, Neruda ha venido recogiendo las vidas de muchos otros hombres, por no decir la vida del hombre contemporáneo de América, con sus hechos, con sus objetos, con sus gestos y con sus esperanzas. A través de la sinceridad, y del manejo dialéctico de la razón y la intuición, Neruda logró universalizar su personal y única experiencia hasta un nivel muy rara vez alcanzado en la literatura.

                              El cartero y Pablo Neruda (tráiler)







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