miércoles, 18 de septiembre de 2019

EL ARCO IRIS

Iris, por Narcisse (detalle, fresco Iris y Morfeo.)


   El arco iris es el fenómeno meteorológico más misterioso y mágico de todos. Para el hombre primitivo debió de ser un signo claro de la existencia de un reino sobrenatural.

  Debido a su forma es común interpretarlo como un puente. En la mitología nórdica, por ejemplo, se le denominaba Bifröst y servía de pasarela entre el mundo de los humanos y el de los dioses. Según la Edda prosaica, el puente finaliza en la bóveda celestial donde el dios Heimdallr, el vigilante o cancerbero, tiene su residencia llamada Himinbjörg. Desde allí vigila a los gigantes. La destrucción del puente durante el Ragnarök por los ejércitos de Múspellsheimr está profetizada. Existen paralelismos entre Bifröst y otro puente presente en la mitología nórdica, Gjallarbrú

   Los griegos lo asociaban a la diosa mensajera Iris, hija de Taumante y de la oceánide Electra y hermana de las Harpías y de Arce. En la Ilíada, se la describe como mensajera de los dioses; sin embargo, en la Odisea este papel está reservado a Hermes. También aparece en la Eneida como mensajera de Hera. Eurípides la incluye en su tragedia Heracles, Iris aparece como la mensajera de Hera. Iris es la diosa del arco iris que anuncia el pacto de unión entre el Olimpo y la tierra al final de la tormenta; al igual que Hermes, es la encargada de hacer llegar los mensajes de los dioses a los seres humanos. También es conocida como una de las diosas del mar y del cielo.


En el libro de Génesis, un arcoíris simbolizó la alianza de Dios con Noé y su promesa de que no destruirá la Tierra con un diluvio otra vez.
                                            
                   
   En la historia bíblica de Noé, es un símbolo de la alianza entre Jehová y la humanidad tras el Diluvio Universal. “Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne” (Génesis 9:13-15).
 
   Muy similar es el relato que encontramos en la epopeya de Gilgamesh (narración acadia en verso sobre las peripecias del rey Gilgamesh, basada en cinco poemas independientes sumerios, que constituyen la obra épica más antigua conocida), donde la gran diosa Ishtar ofrece su collar de pedrería (el arco iris) al cielo, como prenda de que nunca olvidará la Gran Inundación que destruyó a sus hijos. 

La tablilla sobre el diluvio de la epopeya de Gilgamesh, escrita en acadio (Museo Británico).
                            

   En cambio, en la mitología hindú se dice que el arco iris es el arco de Indra, el dios del trueno y las tormentas. En el Tíbet se creía que sus primeros reyes regresaron al cielo en forma de arco iris.

   Algunas culturas lo asociaron con serpientes. En la mitología azteca y la aborigen austral, aparece  una "serpiente del arco iris" que controla las aguas.



Iris y Júpiter, de Michel Corneille el joven (1701).  Palacio de  Versalles.

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