lunes, 12 de agosto de 2019

LA RESILIENCIA






Resiliencia: definición y hábitos para potenciarla
    La vida sigue... La vida siempre sigue, pero muchas veces sin que nos apetezca vivirla, estamos desesperanzados, tocados tras una pérdida, tras sufrir un varapalo que nos deja inermes, lastrados, sin energía ni deseos de reengancharnos al pelotón, vemos tan negro el futuro que pierde todo su atractivo y nos abandonamos a la suerte que nos toque, sin mover un dedo, nuestro barquito de papel se dirige hacia donde la corriente quiera.
   Queremos predecir lo que pasará y empleamos muchísima energía en restablecer una estabilidad que nos de la tranquilidad del mar en calma, pero a veces el tiempo cambia, a veces vienen olas y otras veces aparecen tsunamis que nos destruyen, no sólo lo construido sino lo que teníamos cimentado, incluso lo imaginado que nos mantenía con ilusión y nos motivaba a levantarnos cada mañana. Entonces es cuando necesitamos la resiliencia.




Resiliencia: una virtud para afrontar las malas rachas
   ¿Qué hacer cuando atravesamos un mal momento? La alternativa es tan simple que resulta cruel,  la alternativa es seguir viviendo, porque vivir también es sufrir, es avanzar sin ganas, es desconcierto, miedo, rabia...
   Nos tenemos que dar permiso para esta etapa, al fin y al cabo es una  fase lógica del duelo.
   La sociedad nos llena el plan de vida de un montón de premisas que debemos cumplir para ser felices y si no lo hacemos nos culpabilizan por elegir ser unos insatisfechos, como si el estado emocional pudiese programarse y mantenerse activo en modo alegría.


¿Cómo afrontamos un proceso de pérdida o una etapa triste?
   En cuanto a cómo encaramos estos momentos de  ánimo bajo, suceden muchas cosas diferentes:  Algunas personas creen que no les toca hacer nada y,  por suerte para ellas, su mar está en calma, pueden permitirse mirar otras lagunas, plantearse que pueden venir marejadas o algún temporal inesperado pero, como ahora  el mar está tranquilo, es una pena no disfrutarlo sobre todo si tienen a alguien a su lado que neutraliza las olas que amenazan al bote.


   Otros son deportistas de élite en esta disciplina, continuamente sortean ola tras ola, sin tiempo para disfrutar la calma, simplemente se ocupan de solventar todo lo que llega sin prestar atención a nada y al menos mientras dura esa etapa tan ajetreada no sienten demasiado el malestar, que sin embargo notan después como una resaca física y emocional, proporcional a la vorágine en la que ha estado inmersa. 
  Otras personas se acostumbran a vivir con malestar, pero con la sensación permanente de ser responsables. Ésto les tranquiliza, les da al menos sensación de control, pero el mar no se puede controlar como si se tratase de la piscina de una casa, así que de manera inesperada e inmerecida, el temporal les destroza la vida.


Aprendiendo a vivir de otra manera
   Esta es la más complicada de las situaciones,  el dolor es tan intenso que todo a tu alrededor pasa a un segundo plano, cualquier comentario quejoso por algo que a ti te resulta una banalidad te ofende, y te sumerge en el silencio de la incomprensión y de la  tristeza.
   Se suele decir que los dolores más amargos son íntimos, duelen tanto que no queremos exponernos a la doble victimización de la incomprensión y callamos, oyendo como un ruido molesto las grandes dificultades que encuentran otros a su día a día y que tú darías demasiado por intercambiar. Es ese momento en el que llegas a la conclusión de que una sola frase tuya, un titular de tus desgracias, minimizaría por completo sus problemas, te cargarías de ira y lo gritarías, pero al final decides optar de nuevo por el silencio; no compensa, al final no compensa... Y es ahí cuando necesitamos herramientas para poder salir del atolladero.  La herramienta clave es la resiliencia, una aptitud que se puede mejorar y que nos impulsa a ser capaces de salir bien parados de las situaciones más adversas.


   Lo más eficaz para desarrollar la resiliencia es adoptar una serie de hábitos y actitudes, además de establecer ciertas pautas de autodescubrimiento, como las siguientes:
  •        Identificar que estás experimentando a nivel emocional.
  •         Identificar las somatizaciones que reflejan lo que sientes en tu cuerpo.
  •     Cuestionarte qué harías en ese momento si no te sintieses así y tratar de llevarlo a cabo.
  •    Cargar de sentido cada acción.
  •       Actuar para mejorar tu vida a largo plazo y no para eliminar el malestar que sientes.
  •        Observar tu patrón de respuesta automático.
  •      Crear una lista alternativa de diferentes estrategias para afrontar el malestar.
  •        Decidir cuáles de ellas sirven para eliminar malestar y cuáles son para construir una vida que compense.
  •      Comenzar a elegir de una manera consciente cada decisión que habitualmente se toma de manera impulsiva.
  •       Permitirse equivocarse. Aceptar el malestar es el mayor aprendizaje y esto aumenta la tolerancia, convirtiéndonos en personas más libres.

   Uno de los aspectos más importantes de la resiliencia consiste en tener claro que, queramos o no, nunca seremos capaces de realizar apreciaciones totalmente objetivas acerca de la realidad. Este hecho hace que se nos plantee esta cuestión: puesto que siempre deberemos interpretar lo que nos ocurre, ¿cuál es la mejor manera de hacerlo?
   La clave de la resiliencia es saber que debemos evitar aquello que nos arrastre al pesimismo, ya que este también se basa en una serie de invenciones constantes acerca de lo que nos ocurre. El hecho de que el pesimismo y la tristeza nos mantengan sumidos en el malestar no hace que esta lectura de la realidad sea más fiable.
   Por consiguiente, puesto que hagamos lo que hagamos no alcanzaremos a conocer de un modo directo la realidad, elijamos construir una interpretación de nuestra vida que tenga un significado importante para nosotros. Es cuestión de elegir, en igualdad de condiciones, un relato vital que nos permita seguir avanzando.


   De esta habilidad, que requiere tiempo y práctica, nacerá la resiliencia, la cual nos servirá para empoderarnos y para estar un poco más cerca de esa felicidad por la que tanto hemos luchado.
   La resiliencia implica aprender a afrontar las dificultades de forma constructiva; esto significa adaptarse a las circunstancias, ser flexible y fortalecerse ante las situaciones difíciles que se nos presentan.

A pesar de ser víctima del odio, Malala siguió luchando por los derechos de las mujeres




   Malala Yousafzai es una joven universitaria de origen paquistaní que, desde los 12 años de edad se ha dedicado a luchar por el derecho de las mujeres a recibir una educación libre y de calidad. Durante el año 2012, el nombre de Malala se hizo conocido por todo el mundo, puesto que sufrió un intento de asesinato por parte del Movimiento Terrorista de los Talibanes Pakistaníes.

   Su lucha por los derechos de las mujeres motivó a este grupo terrorista a acabar con su vida. Durante el incidente, Malala estaba en un autobús escolar que circulaba por el Valle de Swat, en Pakistán, cuando dos miembros del grupo terrorista le propinaron varios disparos con un fusil que alcanzaron su cabeza y su cuello.
   A pesar de ello, las ganas de vivir y luchar por las mujeres prevalecieron. Malala sobrevivió pero tuvo que someterse a un sinnúmero de cirugías reconstructivas; de hecho, fue necesario usar una placa de titanio en su cráneo para reparar el daño, además de colocar un implante en su oído izquierdo a fin de recuperar su capacidad auditiva.
   Meses después del atentado, tras múltiples procedimientos, Malala fue dada de alta; aun así, esta lamentable experiencia no detuvo sus esfuerzos por lograr que las mujeres tuviesen un total acceso a los medios educativos. Cuando tenía 16 años, en el año 2013, Malala fue nominada al Premio Nobel de la Paz, consolidándose como la mujer más joven de la historia en ser reconocida de esta forma.
   Así, Malala se hizo acreedora de numerosos premios y reconocimientos, incluyendo el premio Sájarov a la Libertad de Conciencia, el Premio Convivencia Manuel Broseta y el Nobel de la Paz.
  En la actualidad, Malala ha tomado este hecho lamentable como un impulso para seguir luchando por los derechos de niños y mujeres a tener una educación basada en los pilares de la libertad y la igualdad.

El hombre que encontró el sentido de su vida en medio del sufrimiento








   
  Ésta es la vida de un hombre que, a pesar de ser testigo de la maldad humana, logró transformar una horrible experiencia en una estrategia para ayudar a otras personas que enfrentan el sufrimiento en su día a día; se trata de la historia de Viktor Frankl.
   Viktor Emil Frankl fue un neurólogo y psiquiatra de orígen austriaco que se hizo conocido por inventar la logoterapia, un método terapéutico para aliviar el sufrimiento humano, mientras se encontraba como prisionero en un campo de concentración nazi. Desde el año 1942, hasta 1945, Frankl estuvo en varios campos incluyendo Auschwitz y Dachau. Escribió un reconocido libro titulado “El hombre en busca de sentido”.
   Lo que experimentó durante estos años es inimaginable; si bien logró sobrevivir, no fue ese el caso de su esposa, sus padres, su hermano y su cuñada, además de muchos colegas y amigos. En su estancia dentro del campo de concentración, fue testigo de las atrocidades a las que puede llegar el ser humano, siendo víctima de maltrato en repetidas oportunidades. Adicionalmente, muchos de sus compañeros en el campo de concentración murieron a causa de las terribles condiciones de éste, lo que le llevó, incluso, a considerar la idea de acabar con su vida.
   Después de ser liberado, pasó varias semanas en Múnich, tratando de encontrar pistas de alguno de sus familiares; no obstante, ninguno logró sobrevivir, lo que le causó un profundo dolor, además de sensaciones de tristeza y vacío.
   Posteriormente, fue nombrado jefe del Departamento de Neurología de la Policlínica de Viena, puesto que ocupó durante 25 años. Durante este tiempo, escribió 39 libros y se hizo acreedor de 29 Doctorados Honoris Causa, en distintas universidades del mundo. Finalmente, Frankl murió el 2 de septiembre de 1997, dejando un gran legado bajo su nombre.






No hay comentarios: