jueves, 8 de agosto de 2019

DEJA ATRÁS EL PESIMISMO




DIÁLOGO DE BESUGOS


- ¿Y adónde vas tú?-  me comentan algunas personas que dicen quererme.


- Pues no lo sé muy bien, pero algo hay que hacer, que el patio está muy jodido- les contesto.

- Pues si que tienes ganas de calentarte la cabeza, pa' lo que te va a servir, si está todo el pescado vendido, yo no quiero barrer en el desierto, ésto no hay quien lo cambie-.

- Ya, yo soy así, utópico a la vejez, deberías apuntarte...-

- Lo siento, me pilla ya muy viejo, y he recibido tantos "palos"-.

- Ok, si cambias de opinión, ya sabes dónde encontrarme, perdona que te deje, es que me esperan unos jóvenes universitarios, si, de esos NINIS, perroflautas...es que estamos tramando algo...-

- Vale, pues que Dios te pille confesao...-

- ¿Qué?

(PETRU RYPFF)






¿Te has preguntado alguna vez por qué somos pesimistas?  Todos lo hemos  sido alguna vez.

   Quién no se recuerda a sí mismo convencido de la derrota de su equipo, o con unas expectativas bastante pésimas respecto a aquella fiesta a la que asistía casi por obligación, o diciéndose: "Bah, para qué lo voy a intentar, si seguro que no lo paso bien,  no intereso a nadie, me darán de lado como siempre".
   "¡No era pesimismo, era realismo!"  Ya... a ver si nos enteramos: real es lo que está pasando ahora, no lo que aún no ha pasado.
   Nuestras predicciones pesimistas son un mecanismo de defensa frente al dolor que puede suponer un fracaso o evento negativo, ante la adversidad. Pero son un mecanismo inválido, inútil. Me explico:
   Pongamos el ejemplo del aficionado que piensa que su equipo va a perder. "Jo, seguro que perdemos, tenemos muchos lesionados, el otro equipo llega en muy buena racha, los árbitros la tienen tomada con nosotros..." Se lo dice a sus amigos, que están viendo el partido con él, rodeados de cervezas y ricos aperitivos. Pero también se lo dice a él mismo. Es su manera de lanzarle al cerebro el siguiente mensaje: "Si finalmente tu equipo pierde, no debes sufrir, porque ya lo sabías".


   El pesimismo pretende prepararnos para la decepción y el dolor al que nos vemos expuestos ante un evento no deseado.
   Pero, ¡no sirve! ¿Qué más da que supieras que tu equipo iba a perder? Porque en el fondo, deseabas con todas tus fuerzas que ganase, porque en el fondo mantenías esa ilusión, y cuando finalmente ha perdido, te has sentido muy decepcionado por la derrota. Y por mucho que ocultaras esa ilusión a tus amigos, dentro de ti, el pesimismo no ha podido acabar con ella.
 Cuando iniciamos proyectos y nos proponemos unas metas, sin embargo, el optimismo actúa como una fuerza que nos acerca a nuestro objetivo, porque se produce un ajuste entre las expectativas y el esfuerzo. Es decir: El pesimismo no nos prepara para hacer frente al fracaso, pero el optimismo sí nos prepara para poner los medios hacia el éxito. 


   Sin dejar nunca de ser un optimista no ingenuo, pensar que la suerte me acompañará o que tengo los suficientes recursos personales para afrontar los retos que me proponga, nos dota de fuerza de voluntad, frente al inmovilismo en el que nos sumerge el pensamiento negativo.
   Pero... Por mucha confianza que tenga en la victoria de mi equipo, eso es algo que no controlo. O por mucho empeño que ponga, a veces las cosas no salen como uno quería. Pero ante esas situaciones, no nos ayuda en nada pensar: "¿De qué ha servido?, no tendría que haber puesto tanta ilusión, la próxima vez será mejor que me esté quietecito o piense que todo va a salir mal, así no me llevaré una decepción..."


 Las gemelas  Debbie y Trudi  
  Tienen mucho en común excepto que Trudi es alegre y optimista mientras que Debbie sufre de ataques de depresión profunda.
    Es posible que su depresión fuera provocada por un evento importante en su vida, aunque no está claro cuál podría haber sido.
   Estudiando a un grupo de mellizos idénticos como Debbie y Trudi, el profesor Tim Spector, del hospital St. Thomas de Londres, Reino Unido, ha estado tratando de resolver interrogantes fundamentales sobre la manera que se forma nuestra personalidad.
    ¿Por qué hay personas más positivas sobre la vida que otras? Spector ha podido identificar un puñado de genes que están activos en un gemelo y no en el otro. ¿Inmutable?
    Con gemelos como Trudi y Debbie se encontraron cambios en sólo cinco genes en el hipocampo del cerebro, los que sospechan disparan la depresión de Debbie.


   Los estudios con mellizos indican que, cuando se trata de la personalidad, cerca de la mitad de las diferencias entre seres humanos se debe a factores genéticos.
   Pero Spector anota que a lo largo de nuestras vidas, respondiendo a factores ambientales, nuestros genes constantemente van ajustando la intensidad con que se expresan, en un proceso conocido como epigenética.
   El profesor, que se describe como un optimista, espera que esta investigación lleve a mejores tratamientos para la depresión y la ansiedad.
   "Solíamos decir que no podemos cambiar los genes. Ahora sabemos que existen estos mini-mecanismos que pueden encenderlos o apagarlos. Estamos recobrando el control de nuestros genes".


   Aún más sorprendente es la investigación que ha identificado cambios en la actividad de los genes causada por la presencia o ausencia del amor maternal.
   El profesor Michael Meaney, de la Universidad McGill en Canadá, está investigando la manera de medir cuántos receptores de glucocorticoides están activos en el cerebro de una persona.
   El número de receptores de glucocorticoides activos es un indicador de la habilidad de la persona para soportar el estrés. Y es posible que también sea una medida de cuán bien fue cuidada cuando era joven, reflejando cuán ansiosa o estresada estaba la madre y cómo eso impactó en la cantidad de afecto que recibió en los primeros años.
   Yo soy uno de un pequeño puñado de personas a las que les han hecho el examen y tiene los resultados. Aún no le he dicho nada a mi madre.


Citas sobre el pesimismo

§  Un pesimista ve dificultad en cada oportunidad. Un optimista ve oportunidad en cada dificultad Winston Churchill

§  Quien es pesimista antes de los 48 años sabe demasiado; quien es optimista después, sabe muy pocoMark Twain
§  Bendito sea quien no espera nada pues nunca se desilusionaráAlexander Pope

§  Un pesimista es una persona que ha tenido que escuchar a demasiados optimistas - Don Marquis

§  Un optimista puede ver luz donde no la hay pero ¿por qué tiene el pesimista que correr siempre a apagarla? - Rene Descartes

§  La base del optimismo es puro terror - Oscar Wilde.

§  Ningún pesimista ha descubierto nunca el secreto de las estrellas ni ha navegado por mares desconocidos ni ha abierto una nueva puerta para el espíritu humano - Helen Keller.

§  El pesimismo es un asunto de la inteligencia; el optimismo, de la voluntad - Antonio Gramsci.

§  Me gustan los pesimistas. Son ellos los que siempre traen los salvavidas al bote - Lisa Kleypas



   
“Soy alguien que tira más hacia el extremo pesimista del espectro pero me gustaría cambiar, así que fui a visitar a la psicóloga y neurocientífica Elaine Fox en su laboratorio en la Universidad de Essex, Reino Unido”.
   Para Fox cómo nuestra "mentalidad afectiva", la manera en la que vemos el mundo, nos define.
   Además de usar cuestionarios, ella y su equipo buscan patrones específicos de actividad mental. Empezaron midiendo los niveles de actividad eléctrica en ambos lados de mi cerebro con un electroencefalograma.
   Resulta que tengo una actividad eléctrica más alta en mi corteza frontal derecha que en la izquierda. Eso, me explica Fox, está asociado con personas que son proclives a niveles más elevados de pesimismo y ansiedad.
  Después hicieron otro examen, diseñado para medir mi "sesgo negativo". Con los cables aún conectados, me pidieron que apretara un botón cada vez que viera puntos brillando en un patrón particular detrás de los rostros que me mostraban en una pantalla de ordenador. Me dijeron que no me concentrara en las caras, sólo en los puntos.
   "A veces -me dijo Fox más tarde- había una cara enojada cerca de los puntos y a veces una feliz. Su respuesta ante los puntos que aparecían cerca del rostro disgustado era más rápida". "La razón es que ya le había llamado la atención ese rostro, aunque usted no se hubiera dado cuenta".

¡Confirmado! pero ¿hay remedio?

 Las pruebas confirmaron que tengo fundamentalmente un sesgo negativo. Para contrarrestarlo, Fox sugirió un corto tratamiento de modificación de sesgos cognitivos y meditación con atención plena.
   Ser pesimista, constantemente pendiente de lo que puede ir mal, hace que uno esté más estresado y ansioso. Es más que un estado mental: está poderosamente conectado con la salud.
   En un estudio que empezó en 1975, científicos le pidieron a más de mil habitantes del pueblo de Oxford, en Ohio, EE.UU., que completaran un cuestionario sobre sus empleos, salud, familia y actitudes frente a envejecer.


   Décadas más tarde, la profesora Becca Levy, de la Universidad de Yale, EE.UU., fue a ver qué había pasado. Cuando revisó los registros de muertes encontró que quienes se habían mostrado más optimistas frente a la vejez habían vivido, en promedio, unos siete años y medio más que los pesimistas.
  Fue un descubrimiento notable que tuvo en cuenta otras posibles explicaciones, como el hecho de que la gente que era más pesimista podría haber sido influenciada por enfermedades o depresión..
   Resultados similares emergieron de un estudio encabezado por Deborah Danner en la Universidad de Kentucky, EE.UU. Examinaron los diarios de 180 monjas católicas, escritos cuando entraron en los conventos en los años 30. Monjas que viven en una comunidad cerrada son un buen grupo de estudio pues comparten el mismo entorno la mayor parte de sus vidas, comen igual y tienen experiencias similares. Marcaron rigurosamente los diarios de acuerdo a la visión optimista y pesimista. Cuando los investigadores rastrearon lo que había sido de ellas, descubrieron que aquellas que habían expresado emociones más positivas sobre la vida cuando estaban en sus 20 vivieron hasta 10 años más que las otras.
   En lo que a mí concierne, tras siete semanas de modificación de sesgos cognitivos y meditación con atención plena me sentí más calmado y volví al laboratorio de Fox a hacerme más pruebas. Los resultados fueron extremadamente alentadores. Al parecer, incluso tarde en la vida uno puede cambiar de actitud y eso es algo que incluso un pesimista puede celebrar.


                    Crecimiento personal: El trabajo empieza y termina en uno mismo


                         Claves para ser feliz



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