martes, 16 de julio de 2019

QUE NO TE AMARGUEN LA VIDA, PONTE ALAS




  Es innegable que venimos de una sociedad patriarcal que ha discriminado a la mujer en todas sus funciones y aspiraciones, ha estado supeditada durante muchos años al hombre en lo referido  a la distribución de roles en el ámbito familiar, el acceso al trabajo y a puestos relevantes en cualquier tipo de organización, las remuneraciones salariales, el acceso a la formación e incluso en la convivencia a nivel doméstico y social.




   La violencia de género es una lacra en la que la mujer ha sido tremendamente perjudicada durante demasiados años, pero quiero reflejar aquí que no es la única víctima de este complejo problema. Los avances para que no haya ninguna víctima más, exigen el compromiso de todos.


   Creo que en el asunto de la violencia de género deberíamos remar todos en el mismo sentido hasta que nadie sufra sus terribles consecuencias. Aunque en número son las mujeres las más perjudicadas y las que necesitan más protección, porque venimos de donde venimos, una sociedad machista y patriarcal, la solución no es darle la vuelta a la tortilla minimizando en las estadísticas el daño que sufren los hombres. 

  Está claro que hay mucha tarea por hacer y se trata de buscar soluciones, no parches, en el corto plazo, con un tratamiento igualitario a todos los afectados, sean hombres o mujeres, mujeres u hombres, sin las manipulaciones interesadas  de las estadísticas oficiales. Si no hay datos oficiales de los hombres que sufren el maltrato, por ejemplo de las falsas denuncias, es porque no interesa recoger esos datos, y menos publicitarlos. ¿Es insignificante que 700 hombres se hayan suicidado en los últimos seis años como consecuencia directa de la situación en que se quedan tras un divorcio en el que por una falsa denuncia por maltrato o agresión quedan en situación de total indefensión, arruinados, sin vivienda y sin poder ver a sus hijos porque aunque sean inocentes, el estigma de maltratador ya no se puede borrar? 




 A largo plazo la solución debe venir del ámbito educativo, proporcionando una educación no sexista a los niños y niñas. Resulta bochornoso observar en los prepúberes, y sobre todo en los adolescentes, como se siguen reproduciendo patrones de comportamiento similares o peores que los de tiempos pasados, donde el dominio del varón es permitido y aceptado por los compañeros e incluso por las adolescentes, que aceptan sin reparo la sumisión y la inacción como algo natural. Es ahí donde hay que poner en marcha medidas preventivas y por qué no decirlo, punitivas a los machos que se pavonean de su superioridad y someten y maltratan a las chicas, sean sus parejas o no. Se debe denunciar toda situación de maltrato y castigar al promotor según dicte el juez, pero hay que poner también el foco en las denuncias falsas, que son sin duda bastante más altas, en porcentaje, de lo que dicen las estadísticas oficiales. Es delirante que se cifren en menos de un 0.01 cuando realmente rondan un 15-18 %.

   Insisto, rememos todos/as juntos para acabar con esta lacra inmunda cuanto antes. Y por favor que nadie me equipare en mi postura a la mantenida por los dirigentes del abominable partido de ultraderecha de reciente aparición. 













































   

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