jueves, 4 de julio de 2019

LA SIRVIENTA LADRONA





   Esta mañana me he desayunado con una joya que mi amigo y vecino, el mercero escritor, ha publicado en su muro de una red social. Con su permiso, la voy a colgar aquí, sé que no le molestará.
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  Tengo una amiga monja con la que me gusta conversar cada vez que acude a mi tienda. Es unos años más joven que yo, culta y muy simpática. Ha leído todos mis libros y asegura que no se ha tenido que santiguar en ninguna de “las escenas más comprometidas”.

  El otro día me contó una historia de cuando su madre era niña. Era sirvienta en una casa adinerada donde no le pagaban y apenas le daban de comer. En una ocasión, a otra criada y a ella le pusieron como única comida un huevo frito para compartir entre las dos… El hambre que pasaban les hacía cometer pequeños hurtos: piezas de fruta, huevos recién puestos por la gallina, un dulce… Además, los amos las obligaban a asistir a Ejercicios Espirituales, donde un predicador las atemorizaba con el Infierno donde ardían los ladrones y otros pecadores. La niña pasaba las noches llorando, arrepintiéndose entre sollozos de esos robos que había cometido y que la condenarían para toda la eternidad.

   Un día, no pudo guardar por más tiempo el secreto que le recomía por dentro y confesó su pecado al cura del pueblo: “Padre, soy una ladrona…”. Le contó lo de los huevos, lo de los tomates que se comía a bocados, lo de las cucharadas del puchero… “¿Podré salvarme, Padre?”. El cura le dio la absolución para todos sus pecados, pero además le dio otra absolución por adelantado para la siguiente docena de huevos que se comería. “Hija mía –le dijo-, los que tendrían que venir a confesarse son esos amos tuyos y no tú”. Al escucharlo se puso tan contenta que le dieron ganas de saltar dentro del confesionario y darle un beso en la frente a aquel bendito.


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   Al leer un comentario de alguno de sus seguidores, que recuerda episodios pasados con nostalgia y habla de tiempos pretéritos como añorando la época del tío Paco, no he podido resistir la tentación de hacer un comentario propio:

   Para mí cualquier tiempo pasado fue...PEOR, a pesar de la “maldita o bendita”, según se mire, globalización actual, el mal uso de las nuevas tecnologías, la falta de solidaridad y los políticos corruptos. Es verdad que antes a los mayores se les respetaba más y que los niños jugaban más en la calle y que los tomates sabían a tomate pero, lo de " la letra con sangre entra" y lo de "porque lo digo yo y punto", por no hablar de la expresión de mi vecina anciana: "la que no quiera polvo que no vaya a la era", todo eso era "demasiao". Me quedo, a pesar de los pesares, con lo de "los tiempos avanzan que es una barbaridad". En fin, cosas de un utópico irredento, o "caletre insomne", como diría mi amigo, el profesor Herrero.


Porque no. Porque aún no ha nacido la crisis que pueda con nosotros. Porque esperamos a los problemas con traje de luces y a puerta gayola. Porque, como el mimbre, antes partimos que doblamos. Porque el cielo no caerá sobre nuestras cabezas. Porque pueden matar al soñador pero nunca al sueño. Porque nos caemos para levantarnos. Porque todos los días sale el sol, chipirón. Porque siempre nos quedará París. Porque bailaremos bajo la lluvia. Porque somos salmones nadando a contracorriente. Porque mientras nos queden reinas en el tablero, no hay temor al jaque mate. Porque no hay jefes idiotas, sino copas de menos. Porque si las flechas ocultan el sol, pelearemos en la sombra. Porque con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero. Porque nada sabe mejor que la primera copa tras exámenes. Porque mi vida es una partida del Monopoly: aunque no tenga dinero y me joda, seguiré pasando por tu calle una y otra vez. Porque saldremos de nuestra Jungla de Cristal. Porque seguirá sonando Sinatra. Porque encontraremos la tarta de queso y el gin tonic perfectos. Porque somos unos verbenas. Porque nunca nos podrán robar el mes de abril. Porque podremos estar parados, pero jamás quietos. Porque más se perdió en Cuba. Porque quedan muchas maletas por hacer y muchos lazos de vestidos por deshacer. Porque los días de sol están a la vuelta de la esquina. Porque nadie podrá con nosotros. Porque, como los violinistas del Titánic, tocaremos y bailaremos hasta que el agua nos llegue al cuello.

PLANTEAN ÓRDAGOS RUINES

UTILIZAN NECIAS ORDENANZAS, SIBILINAS

SUELTAN ENIGMÁTICOS RAPAPOLVOS, VILES INTENCIONES CALCULADAS,  INNOMINIOSAS, OSCUROS SÁTRAPAS

PUEDEN USAR BURDAS LEYES, INFLIGIR CASTIGOS, ORGANIZAR SARAOS

FIRMAR UNA ENTELEQUIA, ROBAR TESOROS, EXPOLIAR SERVICIOS.

PONGAMOS ORDEN RIGUROSO

LIMPIEMOS ANTROS

REUNAMOS ENERGÍAS, GANARÁ ENTEROS NUESTRO EXITOSO RUIDO, ACCIONARÁ CAMBIOS IMPORTANTES, OFRECERÁ NOVEDADES

DEBE EXISTIR

LUZ ARMONIOSA

PARA OBTENER LIMPIEZA INMACULADA, TANTO ILUSTRE CORRUPTO ACABARÁ. 



Y ahora un poema que también he leído esta mañana, creo que es de M.Benedetti.

Cada vez que te vayas de ti misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales.

Siempre habrá un sitio dondequiera
con un montón de bienvenidas,
todas te reconocen desde lejos
y afrontan una fiesta tan discreta,
sin cantos, sin fulgor, sin tamboriles
que sólo tú sabrás que es para ti.

Cada vez que te vayas de ti misma
procura que tu vida no se rompa
y tu otro tú no sufra el abandono
y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos.

Cada vez que te vayas de ti misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero.



                                         

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