martes, 4 de junio de 2019

LUGARES ABANDONADOS EN ESPAÑA II



Los 26 lugares abandonados más espectaculares de España

14. El polvorín y canteras de Hontoria

    De esta montaña, situada en Hontorio de la Cantera, se extrajeron piedras que hoy lucen en la catedral de Burgos. Sin embargo, en el interior no luce nada, sino una historia olvidada y lagunas. Del esplendor de minas Moria al eclipse de los orcos. Algo así. La cantera de Hontoria fue una mina rica y agitada. Durante la guerra, el ejército franquista la tomó como polvorín. Aquí se almacenaron armas y munición. El lugar quedó definitivamente abandonado en 1998 y se decretó el fin de zona de seguridad en 2004 (un foso rodeaba el recinto, junto al alambre de espino y concertinas). El recinto es ahora de libre acceso.


       



       


15. La isla abandonada de Chiclana

   Sancti Petri es un islote que pertenece a San Fernando (Cádiz). Se dice que antiguamente albergaba el templo más famoso de Occidente: el templo de Hércules, dedicado al dios Melkart. Fue un lugar próspero sustentado en la almadraba, pero en los 70 llegó la ruina y las familias abandonaron la isla. Se convirtió en escombros, musgo y salitre. Hoy se organizan visitas guiadas al castillo (declarado Bien de Interés Cultural), puestas de sol musicales y recreaciones históricas. Para llegar se puede alquilar barco o kayak desde el Puerto de Sancti Petri. 


   

     

  16. Un ilustre cadáver

   Moya dominaba, de un vistazo, un territorio amplísimo de Teruel y Valencia. Era una villa medieval, bien situada, a más de 1.100 metros de altitud sobre un montículo. Fue un lugar disputado sobre el que hoy no mira ni la Administración. Moya tuvo siete puertas, muralla, castillo, siete iglesias (una en pie), dos conventos, ayuntamiento, hospital y plaza mayor. Se abandonó en torno al 1950. Se declaró Conjunto Histórico en 1982.  A Moya se llega por la nacional que une Cuenca con Teruel (desviación a Landete).
   La Serranía Baja es una comarca perteneciente a la provincia de Cuenca. Es una región que mezcla grandes valores de medio ambiente, arte e historia. Su territorio se extiende entre densos pinares, bosques de sauces y acebos, barrancos y angostas vegas. Destacan las dolinas de hundimiento tectónico del Monumento Natural de Palancares y Tierra Muerta, las lagunas de Cañada del Hoyo, con su castillo del siglo XV, y las ruinas de Moya.






17. El palacio olvidado y versallesco

   El Palacio abandonado de los Gosálvez está en Villalgordo del Júcar (Albacete). La estirpe de los Gosálvez tuvo su mejor momento a principios de 1902, cuando mandó levantar este palacio de influencia francesa, pretenciosa y con casi 370 ventanas. Decayeron los Gosálvez hacia 1960 y el palacio es ya una metáfora de la caída de una familia. La esposa del zar Nicolás II regaló a la familia la fuente central. Hoy solo queda la base y el recuerdo. Se conoció como “la zarina”.
   En 2006 se vio el lugar como una oportunidad: Los Núñez Ruiz compraron el palacio y los alrededores para construir un hotel. Continúa dando miedo, excepto cuando graban spots con modelos.









18. El sanatorio de Cesuras
   Aquí vendrían los tuberculosos. Pero no. Jamás se llegó a utilizar. El sanatorio se proyectó en 1920 en Oza-Cesuras (A Coruña). Estaba rodeado de un bosque de pinos y eucaliptos: el Parque del Sanatorio. Sólo se levantó un tercio de lo previsto en plano por Rafael González Villar, el arquitecto. La obra se paralizó en 1931.
   Se ha querido adaptar el sanatorio para convertirlo en una escuela de hostelería, pero es una idea, humo todavía, un proyecto embrionario. Del bosque de pinos y eucaliptos de la foto queda poco. Sigue en pie el edificio, más desangelado que nunca.


  








19. LA ALDEA MALDITA DE ABUÍN, (PARROQUIA DE LEIRO, CONCELLO DE RIANXO, A CORUÑA)



   Abuín guarda una oscura leyenda que se le fue atribuyendo al pasar los siglos. A mediados del S. XIV por este lugar pasó la famosa peste negra, asolando esta aldea y dando paso a numerosas leyendas. De acuerdo con la creencia popular, es imposible determinar cuando tuvo lugar esta plaga pues las fechas se pierden en la memoria. Muy pocos saben, incluso buena parte de los “rianxeiros”, que el municipio arousano esconde un tesoro. Está en el lugar de Abuín, en la parroquia de Leiro, provincia de La Coruña, desde hace siglos, pero nunca nadie llegó a desenterrarlo, y ninguno de los que conocen el misterioso lugar recomendaría a otra persona que se aventurase a buscar las riquezas ocultas entre las piedras y la maleza. Porque está maldito, o eso dice la leyenda. Su hechizo llevó a toda una aldea a desaparecer.

   La historia de la aldea maldita se desarrolla entre lo mítico y lo real con una única certeza: que fue abandonada por sus habitantes después de la muerte de buena parte de ellos. Más allá de las distintas versiones que explican la procedencia de la maldición, en lo que si hay coincidencia es en las consecuencias que aquel mal agüero tuvo para los habitantes de la aldea. Plagas que acabaron con la vida de cuanto encontraron a su paso están detrás de que los cuatro muros que quedan en pie en Abuín sean conocidos en la zona como la aldea maldita.
   Dicen que unos ladrones que se llevaron las riquezas del Monasterio de Armenteira se las entregaron al cura de Abuín para que las escondiera. A la mañana siguiente el párroco había muerto, y a él le siguieron los vecinos de la aldea, uno tras otro.   Esto hizo pensar en una maldición divina. La aldea fue abandonada hasta la fecha: hoy solo el silencio y la naturaleza habitan en Abuín. Hay quien piensa que el tesoro sigue escondido bajo una de las construcciones que antaño fue capilla y quien dice que el que encuentre el cáliz robado por el cura sufrirá la maldición. Pero por increíble que pueda parecer hay una explicación racional, alejada de leyendas y maldiciones, que arroja luz sobre lo que ocurrió en la aldea maldita y que incluso pone fecha al abandono. Según parece la peste llega, allá por el siglo XIV desde el puerto de O Grove. Aquel fue el episodio más virulento de la enfermedad que causó en Europa 25 millones de muertos. La rapidez con la que se propagó la peste llevó a la gente a creer que se trataba de un castigo divino, por lo que abandonaban la aldea en la que vivían pensando que estaba maldita. Lo cierto es que Abuín se transformó en una aldea maldita al sufrir en sus carnes la virulencia de la Peste Negra, totalmente extendida por la península Ibérica. Tras la muerte de muchos de sus habitantes, los que sobrevivieron, estaban horrorizados pensando que la causa de sus males tenía procedencia divina como castigo por la profanación del tesoro religioso robado en Armenteira, y comenzaron a huir de aquel terrible lugar, al que comenzaron a considerar como una aldea maldita.
   Hay que tener en cuenta los precarios medios de la medicina de aquella época y la ostensible virulencia de la Peste Negra que actuó de forma atroz, provocando la muerte rápida en un tercio de la población en el mejor de los casos. Los lugareños no tuvieron duda alguna de que el infortunio se encontraba en el interior de la aldea, por lo que trataron de abandonarla con rapidez, no sin antes dejar, tal como se constata en lo que debió ser la calle principal que cruzaba el pueblo, unas marcas que se han relacionado como los avisos para todo aquel que osara poner los pies en su interior. Lo que probablemente no sabían, o no querían saber, es que la Peste Negra llegó a la zona a través del puerto de O Grove en algunas naves de carga procedente de los países europeos ya muy afectados por la enfermedad, quizá a caballo entre los siglos XIII y XIV, extendiéndose por la comarca como un reguero de pólvora.
   Hoy en día, todavía pueden verse los muros de tres viviendas y los suficientes restos de piedras de construcción desperdigadas en el entorno que dan idea clara de la existencia de otras viviendas. Para llegar a Abuín hay que tener conocimiento de su existencia y una idea aproximada de su ubicación, ya que no se llega con coche y es necesario caminar y adentrarse en el monte, poblado de árboles que apenas dejan intuir lo que protegen. Las silvas, típicas plantas de los montes gallegos, provistas de abundantes y fuertes espinas, las hiedras, árboles, arbustos y una gran maleza, ocultan y protegen los restos de este poblado maldito. Dada la precariedad de medios de los habitantes de la aldea maldita, no tenían grandes posibilidades de huir muy lejos. Sus posesiones y sus tierras estaban ubicadas allí, y de ellas malvivían. Su extraña huida no les condujo mucho más lejos de las últimas paredes de las casas del pueblo. Se asentaron de nuevo, algunos construyendo sus nuevas viviendas casi pared con pared de las que consideraban malditas, pero con el tímido convencimiento de que el meigallo que acabó con la vida de aquel lugar, no saldría del entorno de la aldea.
   Decir que todo lo comentado va en relación con la vieja aldea de Abuín, pero hoy en día muy próxima a ésta, tenemos la nueva aldea de Abuín, en la que viven sin ningún tipo de problema un buen puñado de vecinos.
EL AUTOR: ANTONIO CENIZA    ©CENIZA777 

   



20. El pueblo paranormal de Ochate

   Otro pueblo maldito y también en ruinas es el de Ochate, en Burgos. Se volvió muy popular en los años 80 cuando salió publicado en un artículo de la revista desaparecida Mundo Desconocido. Por aquel entonces ya estaba abandonado y la foto que acompañaba el texto mostraba un ovni sobrevolando los alrededores del pueblo. Desde entonces, los seguidores de lo paranormal lo convirtieron en un lugar de peregrinación. Hay quienes aseguraban que en él se oían cacofonías de una niña y su madre. Aunque el pueblo tuvo varios nombres y estuvo despoblado en diferentes ocasiones, no fue hasta el siglo XIX cuando quedó definitivamente desierto debido a las epidemias y misteriosas desapariciones. Pocas ruinas quedan hoy en pie. Uno de los monumentos que aún se conservan es la torre de Miguel.

  Tres fueron las epidemias que devastaron el pueblo de Ochate, quedando solitario y engullido por la naturaleza. Más tarde se vivieron diferentes avistamientos y luces en el cielo, extrañas desapariciones, escabrosas voces que rompían el silencio, densas nieblas que emergen en el despoblado, sombras antropomorfas, suicidios… así es Ochate, el pueblo maldito… ¿o no?


   A tan solo 20 kilómetro de Vitoria-Gasteiz nos topamos con uno de los lugares que más expectación ha suscitado entre la multitud. Un rincón del Condado de Treviño con un oscuro pasado lleno de misterios sin resolver, ¿O quizás esos enigmas han sido infundados por una antigua historia adornada a base de leyendas locales? Desgranemos más a fondo Ochate y descubramos su realidad.

   Todo comenzó en 1981 cuando periódicos y diarios especializados de la época publican una fotografía bajo el título “El OVNI de Treviño”. Ésta foto es tomada por Prudencio Muguruza Guerrero, un joven vitoriano que, paseando por las inmediaciones de Aguillo, se topó con una especie de bola incandescente.
Pero no es hasta 1982 que estalla el revuelo de Ochate. A raíz de su fotografía, Muguruza se interesa por la zona, en especial por Ochate, llevando a cabo varias investigaciones sobre el pueblo abandonado. Es cuando aúna historia y leyenda publicando un artículo en la revista paracientífica más importante de la época “Mundo Desconocido”, el cual revolucionó por completo a las masas.

   Es el comienzo de la historia negra que ha rodeado a Ochate durante años y la adopción del sobrenombre “Ochate, el pueblo maldito”. Hasta aquí se acercaron aficionados a lo paranormal, investigadores, ufólogos, etc. Incluso se han llevado a cabo rituales, sesiones de güija y espiritismo. Unos años después, en 1987, un grupo de investigadores encabezados por Alberto Fernández, se aceraron a Ochate con la idea de captar en sus grabadoras voces de ultratumba. Consiguieron captar dos psicofonías, convirtiéndose en las más famosas del lugar:
“Pandora” o “Kanpora” y “¿Qué hace la puerta cerrada?”. Lo insólito vendría a la hora de regresar a sus vehículos. Los compañeros de Alberto lo encontraron asfixiado dentro de su coche con las ventanillas precintadas.   Con el paso del tiempo todo parecía calmarse, pero no tardó en llegar una nueva inyección de misterio. En 1999 Iker Jiménez publica su libro “Enigmas sin resolver”, donde vuelve a hacer hincapié en los fenómenos paranormales ocurridos en Ochate, añadiendo, a lo ya conocido por Muguruza, misteriosas nieblas que aparecen como por arte de magia, varios suicidios y seres extraños que recorren la zona.

   “Luces en la Puerta Secreta”, Mundo Desconocido. En su artículo titulado “Luces en la Puerta Secreta”, Muguruza nos narra los sucesos oscuros y paranormales que han ocurrido en Ochate. Demos un repaso por los más significativos.

   El pueblo sufre en el siglo XIX tres graves epidemias en apenas una década. La primera, en 1860, es protagonizada por el tifus. Poco después, en 1864, llega la viruela. Y finalmente en 1870, y más devastadora, Ochate es azotada por el cólera dejando tal número de cadáveres que ya no cabían en el cementerio. Vecinos de pueblos cercanos tienen que llevar a cabo los enterramientos en una ladera cercana. Lo realmente misterioso es que ésta epidemia solo afectó al pueblo maldito.  Dos años antes del exterminio, el párroco del pueblo, Antonio Villegas, desaparece para siempre de camino a la ermita de Burgondo. Nunca más se supo de él. Muguruza también hace hincapié en la desaparición de un vecino de Marquínez, varios perros y extrañas luces que recorren los cielos.

La verdadera historia de Ochate

   Para encontrar la primera referencia escrita sobre Ochate nos tenemos que remontar hasta el año 1025, donde se muestra en el documento de la “Reja de San Millán”, con el nombre de GogateSe tienen evidencias medievales de una ocupación anterior, gracias al descubriendo de una necrópolis (siglos IX-X) próxima a Ochate. Ésto no es novedoso en el Condado de Treviño, recordar que en el pueblo de Laño tenemos las cuevas eremíticas de Las Gobas y SantorkariaGogate estaba localizado al oeste del actual Ochate, en una zona llamada Alto de San Pedro y muy cerca de la necrópolis medieval. Un punto estratégico por el cual transcurría la antigua Ruta del Vino y el Pescado, un camino comercial que unía la Rioja Alavesa con el mar Cantábrico.
   La siguiente mención la encontramos en la “Nómina Calagurritana” (1238-1257). Aquí ya adopta un nombre distinto, ChochatPocos años después, en 1295, Chochat será abandonado durante más de doscientos años. Hasta que en 1522 vuelve a ser ocupado por varias familias. El pueblo de Chochat se convierte ahora en el actual Ochate, cambiando también su ubicación al margen contrario del pequeño arroyo. Es ahora cuando se construye la nueva iglesia de San Miguel Arcángel, actual torre que todavía queda en pie. A principios del siglo XIX se abrió el nuevo Camino Real Nuevo de Vitoria Laguardia, dejando a Ochate fuera de éste importante trazado mercantil. Esto fue el comienzo de su fin. Poco a poco el pueblo fue perdiendo importancia y los habitantes se acabaron desplazando a pueblos cercanos como Imíruri.
   Es cierto que Ochate estuvo afectada por la pandemia de gripe española en 1918, pero solo hay constancia de una muerte. Nada que ver con las tres epidemias que apunta Muguruza.
   El último caso que dio fin al pueblo maldito fue el asesinado impulsado por Jacinto Ramírez. Jacinto era una persona agresiva y algo desequilibrado lo que provocó que varias familias del pueblo abandonasen el lugar. Pero es en 1936 cuando Jacinto asesina a otro pastor en una de las viviendas de la aldea. Es así como Eusebio, único habitante de Ochate, decidiese marcharse. El pueblo fantasma ya es una realidad.
Torre de San Miguel


  


21. Cortijo del Fraile, el drama de las Bodas de sangre

   Abandonado y en ruinas, este imponente cortijo situado en el campo de Níjar (Almería), fue uno de los escenarios donde se desarrolló la trágica historia que inspiró a Federico García Lorca a crear Bodas de sangre.
   Los hechos ocurrieron en julio de 1928, un día antes del enlace matrimonial entre Francisca Cañadas, hija del aparcero del Cortijo del Fraile; y el hermano de su cuñado, Casimiro Pérez. En la víspera, la novia decidió huir con su primo Francisco Montes, del que estaba enamorada desde pequeña. Cuando su cuñado –y hermano del novio– José Pérez se enteró, fue detrás de ellos con una escopeta. Los disparos lograron alcanzar a Federico, quién murió en el ataque a escasos kilómetros del cortijo. Francisca quedó herida. El asesino, por su parte, sólo estuvo tres años en prisión.





   Esta historia también fue recogida por la periodista Carmen de Burgos en su novela Puñal de claveles; y el cortijo fue utilizado como escenario en algunas películas como El bueno, el feo y el maloLa muerte tenía un precio y Yo soy la revolución.

  


22. El monasterio de Santa María de Rioseco

   Al norte del valle de Manzanedo, en la provincia de Burgos, está el monasterio de Santa María de Rioseco. Un monumental edificio que perteneció a la comunidad cisterciense y que, tras la Desamortización de Mendizábal, acabó siendo abandonado. Dada su historia y la belleza de las instalaciones, Santa María de Rioseco ha sido declarada Bien de Interés Cultural. Desde el año 2010, el colectivo Salvemos Rioseco ha trabajado para conservar los restos del edificio, dar a conocer su importancia patrimonial y realizar visitas guiadas en horarios concertados.






  
  



23. El internado de élite

   El Colegio internado Internacional de Izarra fue uno de los más prestigiosos de Álava. Como bien se puede leer en los comentarios de los ex alumnos del artículo original: Un lugar en el que estudiaban “Lo peorcito de lo mejorcito”, sobre todo en la época estival.
   Antes de convertirse en un centro de estudios, Izarra sirvió como residencia a la familia Oriol. Unos marqueses afines de Franco que ayudaron a financiar el golpe militar contra la República. En 1936, el chalé se convirtió en el blanco de la artillería republicana durante la guerra. Después de la guerra civil, la casa pasó a manos de los jesuitas y, en 1967, un rico empresario bilbaíno lo convirtió en un internado de élite. Para ello construyó varios pabellones y amplió las zonas de ocio: piscinas, hípica, jardines, pista de patinaje, de tenis, etc. Aunque el escándalo no tardó en llegar: el dueño del centro fue acusado y procesado por pederastia. Su prestigio se intentó recuperar convirtiéndolo en un colegio inglés, pero la iniciativa no funcionó y el centró terminó cerrando definitivamente. También se quiso convertir en viviendas de lujo, por la Fundación del Deportivo Alavés, pero no obtuvieron los permisos del Ayuntamiento de Urkabustaiz.
   En 2011 el internado de Izarra sufrió un grave incendio. Desde entonces, permanece tapiado para evitar que sufra ataques vandálicos y que haya accidentes por culpa del mal estado de sus instalaciones. El recinto está vigilado y en él aún se conserva el altar de los jesuitas, esculturas y las salas del colegio.

  En los años ochenta fue el colegio en el que internaban a los hijos de las elites vascas y del resto de España. Fue creado inicialmente por los jesuitas, pero pronto fue adquirido por el grupo Rumasa, que le labró la fama de impartir una educación ejemplar, tanto en lo religioso (no hay que olvidar la vinculación con el Opus de José María Ruiz Mateos) como en lo disciplinario. Tenía varios edificios con aulas, zonas deportivas y la residencia en la que dormían los estudiantes, todo ello repartido sobre una superficie superior a los 100.000 metros cuadrados.
   Con la expropiación de Rumasa, el colegio pasó a manos del Estado, que se lo traspasó al Grupo Montessori, que lo rebautizó como "Izarra International College" y lo integró en el sistema educativo inglés. No funcionó como negocio, así que finalmente acabaría en las manos del Deportivo Alavés, que pretendía convertirlo en un centro de alto rendimiento deportivo. Pero la mala situación financiera del equipo de fútbol le obligaría finalmente a vendérselo a la Diputación de Alava , actual propietario, que no sabe muy bien qué hacer con estas instalaciones.










24.  Túnel de La Engaña

   
   No resulta nada extraño encontrarse construcciones en España que nunca fueron utilizadas. El túnel de la Engaña es uno de esos primeros despilfarros que acabaron abandonados. Su construcción se comenzó en los años 40 y en él trabajaron reclusos republicanos que fueron utilizados como mano de obra esclava. Algunos de ellos murieron y otros sufrieron graves problemas de salud debido a las condiciones.
   La idea de Franco era unir Vega de Pas (Cantabria) con Pedrosa de Valdeporres (Burgos) como parte de la línea de ferrocarril que uniría Santander con el Mediterráneo. Las obras duraron unos ocho años, y nunca fueron finalizadas. No obstante, hasta la llegada del tren de Alta Velocidad, la Engaña fue el túnel más largo de España. Tenía casi 7 kilómetros de recorrido.
  Para saber más acerca de su historia os recomendamos el documental Una gesta bajo la maleza, del director cántabro Richard Zulbezu.
  




25. El balneario de La Puda de Monserrat

   Junto al río Llobregat, en el término de Esparraguera, en el siglo XVIII se descubrieron aguas sulfurosas. Un hallazgo que hizo que, para aprovechar sus beneficios, se construyese un balneario. Fue en 1870 y, debido a que este tipo de centros y tratamientos estaban en auge, en las siguientes décadas fue ampliándose.



   En el siglo XIX y durante la guerra civil La Puda de Montserrat se puso de moda entre la burguesía catalana, quienes se solían hospedar en el hotel Gori de Olesa de Montserrat (actualmente sede del ayuntamiento). Su agua era tan popular que se vendía en botellas en Barcelona y el balneario llegó a tener hasta su propia parada de ferrocarril. Fueron los momentos de gloria de La Puda, que cerró sus puertas en 1958. En la década de las 70, debido a las crecidas del río Llobregat que provocó varias inundaciones, el complejo quedó gravemente afectado. Hubo intentos de convertirlo en un manicomio y hotel, incluso de reabrirlo como balneario de nuevo. Sin embargo, La Puda de Montserrat actualmente se encuentra en estado ruinoso. En mayo de 2018 fue asaltado y un grupo de ladrones se llevó algunas piezas de valor como un ascensor de 1924.



  La historia de La Puda de Montserrat está recogida en el libro Un balneari als peus de Montserrat, de Gemma Estrada.

  



26. El sanatorio de Marina de Los Molinos

   En 1949 abría sus puertas el sanatorio de Marina de Los Molinos, en plena sierra de Guadarrama (Madrid). Aunque su ubicación estaba muy alejada del mar, lo cierto es que estaba bien situado respecto al resto de las instalaciones de la Armada española y a él podían asistir todos los marinos y marineros alistados en las diferentes bases navales de España. Además de los vecinos de Los Molinos, quienes veían llegar a pacientes de todos los puntos del país. En sus inicios, el sanatorio fue construido para tratar a enfermos de tuberculosis, aunque esta enfermedad logró ser controlada poco después de su apertura y acabó especializándose en la neumología para tratar afecciones pulmonares de los tres ejércitos.



   El recinto tenía casi 9.000 metros cuadrados que abarcaban el sanatorio, la residencia de médicos, la vivienda y otros edificios auxiliares. El sanatorio de Marina de Los Molinos fue cerrado en 2001. Desde entonces, el edificio ha permanecido abandonado y fue asaltado en diferentes ocasiones. Actualmente su entrada está prohibida.



   En el blog Esperando al tren se pueden leer algunas historias de antiguos pacientes.



Extra. Algo inquietante


La fábrica de muñecas abandonada, en algún punto de España, de cuyo nombre… ¿dónde estará? Y sobre todo, ¿para qué quieres ir?




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