sábado, 18 de mayo de 2019

SOBREVOLANDO EL CÍRCULO (BI)POLAR ÁRTICO

GROENLANDIA


Con destino San Francisco viajé ayer desde Madrid, el vuelo resultó larguísimo y tedioso, había que estar 4 horas antes en la terminal 4 de Barajas para pasar los exhaustivos controles de seguridad, lo que sumado a las doce horas de vuelo y dos largas horas para volver a pasar los controles de entrada a este “bendito” país, hace un total de 18 horas.

  El cansancio se acumula pero tras un largo descanso en el hotel, magnífico por cierto, hoy espero disfrutar de una gran jornada en la ciudad. Lo mejor del viaje de ayer fue sin duda el hecho de sobrevolar Groenlandia y otras tierras y aguas del Círculo Polar Ártico. Desde los diez mil metros de altitud a los que surcaba el cielo el enorme avión de IBERIA, todo se veía diminuto pero el paisaje era precioso, lógicamente el color preponderante era el blanco de la nieve y el hielo, apenas se adivinaba algún pequeño poblado que rompía el níveo cromatismo dominante.

  Si había algún oso polar lo desconozco, en todo caso a la altura que íbamos no representaría un tamaño mayor al de una ameba y, por otro lado, si había algún ejemplar seguro que no estaba por la labor de saludar a un enorme pajarraco metálico que rompía el silencio de su maravilloso hábitat, ni creo que esté por la labor de que Groenlandia se convierta en un lugar de destino para miles o millones de turistas deseosos de descubrir recónditos parajes tan naturales como inexplorados. Ya sabemos que hay países que han claudicado ante el poderoso caballero “don dinero” y ofrecen su cultura, patrimonio y, costumbres por un puñado de dólares, aunque acaben perdiendo su bendita identidad.
  

  Groenlandia, bajo el protectorado de Dinamarca, La Antártida y unos pocos sitios más están, de momento, a salvo de las “invasiones bárbaras”.

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