lunes, 6 de mayo de 2019

LA CÁBALA




                       Las Claves de la Cábala



La palabra cábala es de origen hebreo y literalmente significa “recibir”, lo que sus seguidores interpretan en el sentido del placer de conocer y el grado máximo de deleite que supone saber por saber.
Se trata de un sistema cerrado que pretende entender lo absoluto a partir de la Torá, libro judío de enseñanzas y de la ley que corresponde a los cinco primeros libros de la Biblia cristiana. Tiene una parte de carácter esotérico y misterioso porque, para desentrañar sus enseñanzas reales (y no sólo aparentes), en esta disciplina juega un papel primordial el sentido oculto asociado a ciertos términos, así como el de las letras que los componen, tomadas como símbolos o como números. La cábala nació entre los judíos catalanes del siglo XII, y uno de sus primeros sabios fue el judío aragonés Abraham Abulafia, que viajó a Roma con el propósito de convertir al judaísmo al mismísimo papa Nicolás III, misión que, como era de esperar, no logró cumplir.

LA CÁBALA

Cuando aceptas das amor
deseas olvidar los orgiásticos ritmos,
temerarios envites
haces aparecer controvertidas esperas
mantienes acciones socorridas
fraguar urgentes églogas te enerva,

Cuando aceptas das amor
tienes rabia ante inquisidores contrarrevolucionarios, intentas opciones neutralizadoras
montas aventuras sagaces
inventas noqueantes tertulias entre los iguales, gente entregada no te engañará,

Cuando aceptas das amor
debes expeler sarcásticas intrusiones, lerdos usurpadores sancionan ilusiones, ocurrencias novedosas
mides ácidamente senderos
hasta alcanzar bellos, idílicos lugares

y
cuando aceptas das amor
enfrentas xenófobos poderes, empecinados rencores intentarán entorpecer nuestra contumaz iniciativa activadora
máximo ánimo sacaremos
si alcanzamos beldades, inimaginables oportunidades.


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   En los últimos años hemos visto la entrada del término "cábala" a la conciencia popular, particularmente (como suele ocurrir en estos casos) de la mano de celebridades que se acercan a esta disciplina, generalmente adoptando versiones superficiales o diluidas de un sistema místico-filosófico (algo similar ha ocurrido con el tantrismo). Este artículo busca definir de una manera más precisa qué es la cábala, divulgando principalmente la labor erudita y pionera en el campo de Gershom Scholem, la máxima figura académica en la historia de los estudios cabalísticos.

  Creemos que, aunque puedan existir otras interpretaciones más esotéricas y nuevos desarrollos académicos, el trabajo de Scholem sigue siendo muy sólido y es insuperable como introducción teórica a la cábala.
   Scholem (1897-1982) fue un filólogo e historiador alemán-israelí, cuyos estudios sobre el misticismo judío abrieron brecha en un campo que antes de él era bastante pantanoso y enredado. Scholem, quien es conocido también por su larga amistad con Walter Benjamin, hizo su tesis doctoral sobre el Sefer Bahir, un texto medieval, el cual considera que es propiamente el primer texto cabalista -antes de esto tenemos sobre todo en el misticismo judío lo que se ha llamado el misticismo del Merkabah-. Fue también uno de los miembros destacados del círculo intelectual de Eranos, donde también participaron Henry Corbin (el gran académico del misticismo islámico), Mircea Eliade (otro gran historiador de la religión), Carl Jung y muchos otros. Los lectores de Borges probablemente recordarán su nombre, ya que el escritor argentino escribió sobre la cábala basándose en Scholem e incluso lo inmortalizó en su poema sobre el golem, la misteriosa figura antropomórfica que era creada por los cabalistas a través del lenguaje sagrado, palabra que Borges no dejó de notar que rimaba con Scholem
   
   En su pequeño libro de ensayos La cábala y su simbolismo, Scholem escribe: "La cábala, literalmente tradición, esto es, tradición de las cosas divinas, es la mística judía". Esta pequeña definición está sumamente cargada de significado, ya que la cábala se desarrollará dentro de esta tensión inherente entre la tradición (y la ortodoxia) y el misticismo; una tensión propia de todo misticismo, pero que se vive de manera especialmente clara en la cábala. El misticismo nace siempre de la tradición y en ocasiones es lo que permite confirmar las creencias de la tradición y a la vez revitalizar la misma; sin embargo, en ocasiones los místicos suelen ser demasiado creativos e innovadores para la tradición ortodoxa y esto hace que el misticismo siempre esté en una tenue línea entre lo más alto de la tradición religiosa y la herejía. "Lo que podemos decir con certeza de un cabalista es que aspira a ser un tradicionalista, tal como lo indica el concepto mismo de cábala", dice Scholem. Los cabalistas se veían a sí mismos como modestos "receptores de una manifestación del profeta Elías", el profeta que es "el portador de los mensajes divinos a través de todas las generaciones" y  de quien se interpreta que ascendió al cielo estando vivo aún. Para la tradición judía Elías es quien confirma la autoridad divina, no quien la quebranta, nos dice Scholem. Y así los primeros cabalistas, Abraham de Posquières y su hijo Isaac el Ciego, fueron grandes autoridades rabínicas en su tiempo. A la vez fueron místicos y crearon un sistema que puede ser percibido como heterodoxo, por lo menos. Cabe mencionar que Elías tiene un avatar en la tradición alquímica occidental: los alquimistas hablan de ser visitados por un misterioso adepto llamado Elías, el Artista, quien les entregaba el polvo de la proyección de la piedra filosofal. Elías ha sido vinculado con Enoch, quien a su vez guarda relación con Hermes, según una versión esotérica. 
   
   Como ya mencionamos, Scholem ubica el Bahir como el primer texto cabalístico, y lo data en el siglo XIII. Poco después surge el Zohar, el Libro del esplendor, el texto central de la tradición cabalista. Scholem da la autoría del texto a Moises de León, un rabino español; De León, sin embargo, mantiene que él sólo fue el amanuense y atribuye el texto a Simeón bar Yochai, quien lo habría compuesto después de estudiar durante 13 años en una cueva, en el siglo II. También el Bahir es atribuido a un autor previo, pero Scholem considera que estas prácticas son pseudoepigrafías comunes a otras religiones, formas de aumentar la autoridad de los textos, los cuales se alimentan también de lo mítico. Es importante mencionar también el Sefer Yetzira o Libro de la formación, el cual, si bien no es un texto propiamente cabalístico, puesto que es mucho más viejo  (alrededor del siglo II), es sin duda uno de los más citados por los cabalistas, siendo el manual para las prácticas del golem. Otro precursor de los cabalistas, por así llamarlo, es Filón de Alejandría, cuyas concepciones, nos dice Scholem, guardan gran afinidad con las de los cabalistas. Entre ellas está la teoría de las correspondencias, generalmente vinculada con la idea del hombre como microcosmos, algo que en la cábala jugará un papel preponderante, desarrollando hasta su última consecuencia la idea de que el hombre es imagen y semejanza de la deidad o de un hombre macrocósmico arquetípico llamado Adán Cadmón. A diferencia de lo que puede extraerse de la teología racionalista, la deidad no yace separada del mundo, lo que los cabalistas llaman Ein Sof (lo Infinito, la luz divina eterna) brilla en todos los detalles de la emanación, aunque, según algunas versiones cabalistas, oscurecido o de manera limitada. Scholem explica que "cada individuo equivalía aquí al todo y en ello radica la gran fascinación... que poseen los símbolos de la cábala". Seguramente a la profusión conectiva de la doctrina de las correspondencias se debe también el interés poético por la cábala. El gran poeta estadounidense Kenneth Rexroth en su introducción al libro de A. E. Waite, The Holy Kabbalah, dice: "la cábala es el gran poema del judaísmo, un árbol de joyas simbólicas que en su resplandor muestran la doctrina del universo como la vestimenta de la Deidad, la comunidad como el cuerpo de la Deidad, y el amor como la acción divina en el hombre".

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   La cábala  es una disciplina y escuela de pensamiento esotérico, relacionada con los esenios y el judaísmo jasídico. Utiliza varios métodos para analizar sentidos recónditos de la Torá (texto sagrado de los judíos, al que los cristianos denominan Pentateuco, y que representa los primeros cinco libros de la Biblia).

   La definición de cábala difiere desde sus orígenes religiosos como parte integral del Judaísmo o las versiones expuestas por las más recientes adaptaciones esotéricas que indican que forma parte del Cristianismo o la Nueva era o el ocultismo y esoterismo Occidental.  La cábala se refiere a una serie de enseñanzas esotéricas que intentan explicar la relación entre un ser infinito (Ein Sof) que es inmutable, eterno y misterioso y el Universo perecedero y finito (creado por Dios). La cábala no podría considerarse como una denominación religiosa, si bien es la base de interpretaciones religiosas de carácter místico. La cábala busca definir la naturaleza del Universo y del hombre, la base y propósitos de su existencia y otras cuestiones relacionadas con la ontología. También presenta métodos para ayudar a entender estos conceptos y, por tanto, lograr un crecimiento espiritual.
   En la antigua literatura hebrea, la cábala era el cuerpo total de la doctrina recibida y las 22 letras del alfabeto hebreo estaban relacionadas con las cartas del Tarot. La literatura rabínica incluye a los Profetas, a la Hagiografía, y a la Tradición oral del pueblo judío, incorporada posteriormente en el texto de la Mishná.
   La cábala se desarrolló dentro de la esfera de las tradiciones judías y los cabalistas frecuentemente utilizan las fuentes clásicas del judaísmo para explicar y demostrar sus esotéricas enseñanzas. Estas enseñanzas son utilizadas por los seguidores del judaísmo para definir el significado esencial de la Biblia hebrea y la literatura rabínica tradicional, así como el significado de las observancias religiosas judías. Los seguidores tradicionales de la cábala afirman que esta surgió antes que cualquier otra religión en el mundo y que sirvió de base para elaborar la filosofía primordial de la Creación, las ciencias religiosas, las artes y los sistemas políticos.
   La Historia, sin embargo, indica que la cábala apareció como una forma temprana del misticismo judío en los siglos XII y XIII en el sur de Francia y en España (específicamente en Guadalajara y Zaragoza) siendo re-interpretada en el renacimiento del judaísmo místico en el siglo XVIII en la Palestina Otomana. Fue popularizada en la forma de Judaísmo jasídico desde el siglo XVIII hasta hoy en día. El interés despertado por la cábala en el siglo XX ha inspirado a la denominada Renovación Judía y ha contribuido a una más amplia espiritualidad no judía contemporánea, así como la emergencia de nuevas investigaciones académicas.
   El libro Tómer Débora (La Palmera de Débora) siglo XVI, Safed, Imperio Otomano. Es una obra del Rabino Moisés Cordovero, el libro es una aproximación a la mística cabalística, y especula sobre cómo las elecciones personales tienen implicaciones en el Cosmos.
   El Rabino Isaac Luria es considerado como el padre de la Cábala contemporánea. Se atribuye una importante contribución a la cábala a Abraham Abulafia (nacido en Zaragoza en 1240). Una de las fuentes más importantes de la cábala es el Zohar (‘Libro del esplendor’), escrito por Shimon bar Yojai. La idea básica allí expuesta es que, del seno mismo de la Divinidad Oculta o Infinito (el Ain Sof), surgió un rayo de luz que dio origen a la nada (ain), identificada con una esfera (sefirá) o región, que recibe el nombre de kéter (‘corona’). De esta corona suprema de Dios emanan otras nueve esferas (las sefirot). Estas diez esferas constituyen los distintos aspectos de Dios, mediante los cuales se manifiesta.
   Según el escritor italiano Pico della Mirandola (1463-1494), el filósofo cabalista alemán Johannes Reuchlin (1455-1522) y el matemático alemán Wilhelm Schickard (1592-1635), la cábala es una sabiduría ancestral anterior a todas las religiones, que Yahveh había revelado primero a Adán (el primer hombre), después a Abraham y luego a Moisés en el monte Sinaí, al tiempo que le hacía entrega de las Tablas de la Ley, suceso que los judíos situaban alrededor del siglo XIII a. C. También se pretende que Dios enseñó sus verdades y misterios a través del arcángel Raziel HaMalaj tras la caída de Adán.
 De acuerdo con el Zohar, un texto fundamental del pensamiento cabalístico, el estudio de la Torá puede llevarse a cabo de acuerdo a cuatro interpretaciones (Exégesis). Estas son:
-      Peshat (simple en hebreo) - interpretación directa del contenido.
-      Remez (insinuaciones) - el significado alegórico.
-      Derash (investigar) - analizar con una comparación imaginativa de otras palabras o versos.
-      Sod (secreto) - el significado esotérico y metafísico expresado en la cábala.
  
   La cábala es considerada por sus adeptos como una parte esencial del estudio de la Torá - el estudio de la Torá es un deber inherente para quienes practican la religión judía. De acuerdo a las creencias tradicionales, el antiguo conocimiento cabalístico fue transmitido oralmente por los patriarcas, profetas y sabios, para eventualmente introducirlos en las escrituras y cultura religiosa judía. Afirman que diez siglos antes de Cristo, la antigua cábala la practicaban abiertamente más de un millón de personas. Las conquistas extranjeras obligó a los líderes espirituales judíos (Sanedrín) a ocultar su conocimiento y hacerlo secreto, temiendo que fuera mal interpretada o usada si caía en manos inapropiadas.
   Es difícil aclarar con cierto grado de seguridad los conceptos exactos de la Cábala. Existen diferentes escuelas de pensamiento con diferentes definiciones y contenido. Los modernos expertos en este tema, han tratado de reducir su alcance y diversidad, limitando su estudio a ciertos textos, particularmente los realizados por el Rabino Isaac Luria y por su fiel discípulo, el Rabino Jaim Vital. No obstante, este estudio no ha logrado limitar el alcance del entendimiento y expresión de algunos eruditos, quienes han combinado el fervor con el misticismo. Es por tanto importante tomar esto en cuenta cuando se discuten ciertos conocimientos de la Cábala, dado que se tratan de conceptos altamente abstractos y que solo pueden ser entendidos intuitivamente.

Explicación de la cábala

   La cábala como tal es el pozo de todas las tradiciones místicas judías que se fueron acumulando desde antes de Cristo y que llegaron a reinterpretar las Escrituras de tantas y tan variadas maneras, que llegaron a crear una mística cercana al gnosticismo o al jasidismo.


   En esencia, la cábala (palabra que significa ‘recibir’) es un sistema de interpretación mística y alegórica de la Torá (que los cristianos llaman Pentateuco, y representa los primeros cinco libros de la Biblia cristiana), que busca en ese texto el significado del mundo y la «verdad». Pretende interpretar los sentidos ocultos de los cinco libros y en ellos busca la revelación. Puede entenderse de una manera metafísica, buscando la iluminación, o se puede entender como un medio a través del cual llegar a conocer la realidad que nos rodea. Cabalística es la afirmación de que «el conocimiento absoluto no tiene objeto sino que es un medio». Para los cabalistas, el lenguaje es creador y la Torá contiene todos los textos, todas las combinaciones que pueden darse para crear otros mundos y otras realidades. Los cabalistas entienden que el nombre de Dios está formado por todas las letras que componen el alfabeto y que este, por tanto, tiene múltiples formas. Dios se sirvió de las letras para crear el Universo a través de sus emanaciones o sefirot.

Estructura de las sefirot



El Árbol de la vida, cada círculo representa a una de las diez sefirot.
   La Cábala explica diez esferas (sefirot), enumeradas habitualmente en el orden en que el rayo de Dios desciende para crear el mundo, que es la misma numeración utilizada por la europeizada Cábala hermética. Se encuentran listados a continuación sus nombres y el significado traducido del hebreo. Las sefirots de Zeir Anpin (el deseo de recibir con la intención de otorgar) comprenden desde la 4 hasta la 10:
1. Kéter (Corona, la voluntad, o el deseo de hacer bien a sus creados, el otorgamiento).
2. Jojmá (Sabiduría, el deseo de recibir).
3. Biná (Otorgamiento, el deseo de otorgar con la intención de recibir).
4. Jesed (Misericordia o benevolencia).
5. Gevurá (Justicia).
6. Tiféret (Belleza).
7. Netsaj (Victoria).
8. Hod (Gloria o reverberación).
9.Yesod (Fundamento, la generación, o piedra angular de la estabilidad).
10.  Maljut (Reino o reinado, el deseo de recibir con el fin de recibir, la materia de la creación, el ego, la vasija, la cualidad de la recepción pura).
   Así las 10 sefirots se agrupan en 5 estados de la naturaleza: inanimado, vegetativo, animado, hablante y el creador. Las sefirots son un sistema integral presente en cada persona y su deseo de recibir placer. El deseo de recibir puede rechazar o absorber la luz de placer mediante el creador, la propiedad de otorgamiento presente en la unidad del entorno.

 Principios de Cabalá



   La Cábala es un tratado sobre la consciencia, cuya máxima es simple: “Ama a tu prójimo como a ti mismo. Lo demás es simple comentario. Ahora ve y aprende”.
   Se ha especulado mucho sobre la historia de la Cábala y los cabalistas, poniendo entre ellos al propio Jesucristo, a Abraham, a Moisés, a Pitágoras, Newton, Einstein y hasta al agente 007.
   El Club de La Cábala toma su nombre sin pretender relacionarse con la tesis cuasi religiosa llamada Cábala, o Kabbalah. Eso sí, adoptamos en este camino los principios básicos de aquella Cábala judía, ello dentro del ejercicio ecléctico en que está hecho este blog, abarcando desde el Zen, el budismo, las enseñanzas de Jesucristo, de los nativos americanos (sur, norte y centro) y todos aquellos que nos aportan luz.
   Así que en honor a ello, explicamos qué es aquello de La Cábala. Fundamento de la Cábala: “La consciencia crea nuestra realidad”


Principios:

1. No creas una sola palabra de lo que leas. Comprueba las lecciones aprendidas.
2. Existen dos realidades: El reino de la oscuridad y el reino de la luz. (Aquello de que son símbolos Adán y Eva en la Biblia; el yin y el yang; positivo y negativo, etc.)
3. El gran deseo humano es Luz espiritual. (Hay una estructura de evolución, como un organigrama llamado los Diez Sefirot, que supuestamente son los Diez Mandamientos entregados a Moisés. En ellos se reflejan los niveles de aprendizaje del nivel básico en que vivimos, el nivel superior, hasta los seres iluminados, plenamente conscientes)
4. El propósito de la vida es la transformación espiritual de un ser reactivo a un ser proactivo. (Hay un tratado interesante sobre la Teoría de la Reactividad y la resistencia. Básicamente te indica el camino a no reaccionar movido por las emociones de tu ego. Cada vez que detengas ese tipo de actos, serás proactivo y evidenciarás manifestaciones de la luz interior, de consciencia… Y de ahí el siguiente principio…)
5. En el momento de la transformación hacemos contacto con el reino de la luz (dentro del proceso de transformación se hace hincapié en identificar al Ego, como la gran bestia que ha subyugado a la humanidad, del arameo se traduce como El Satán, y que en Cábala se identifica como el Gran Oponente hacia tu estado consciente).
6. Jamás culpes a otras personas o a eventos externos.
7. Resistir los impulsos reactivos crea luz duradera.
8. El comportamiento reactivo crea chispas de luz, pero termina dejando oscuridad inmediatamente después.
9. Los obstáculos son nuestra oportunidad de conectar con la Luz.
10. Mientras mayor es el obstáculo, mayor es el potencial de Luz.
11. Cuando los retos parecen arrolladores, inyecta certeza. ¡La luz siempre está ahí! (La certeza no significa que obtendrás lo que deseas, sino que obtendrás aquello que necesitas para aumentar tu crecimiento espiritual)
12. Todas las características negativas que detectas en los demás son solo un reflejo de tus propias características negativas.

   Sin fanatismos, esta es la concepción básica de la Cábala. Hay un libro sagrado de 23 tomos que se llama el Zohár para aquellos que quieran seguir estudiando la cosa. Más mente. Aquí, su concepción basta, en este camino ecléctico de tomar, de cada ingrediente sabio, una pizca.
   Al final en este camino hay muchas coincidencias. El efecto mariposa tan explícito en la Cábala es un buen recordatorio de que al final puedes hacer lo que quieras. Que no te interese toda esta carreta. Que a lo mejor todos estamos locos chiflados de remate. Pero lo que quiera que hagas, NO HAGAS DAÑO.
Y, finalmente, la cita del cabalista Salomón Gabirol:
“Al buscar la sabiduría,
el primer paso es el silencio;
el segundo, escuchar;
el tercero, recordar;
el cuarto, practicar;
el quinto enseñar.”

                 La Cábala  -El árbol de la Vida-








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