lunes, 22 de abril de 2019

ENAMORARSE






Diferencias entre amor y enamoramiento, ¿dos caras de la misma moneda?

   
 Una cosa es enamorarse. Otra cosa es sentir a otra persona enamorarse de ti y sentir la responsabilidad de ese amor”. Así escribía David Levithan en su obra Everyday.
¿Pudo querer decir el autor que hay diferencias entre amor y enamoramiento? Tal vez sí.
Y es que, aunque mucha gente piensa que amor y enamoramiento son términos sinónimos, lo cierto es que muchos expertos consideran esta creencia un error. Hay diferencias significativas que vemos a continuación.

El amor es un juego que dos juegan y ambos ganan”    (Eva Gabor)


Diferencias entre amor y enamoramiento

Romanticismo

   Una de las diferencias entre amor y enamoramiento más clásicas, aparece cuando pensamos que el amor está inevitablemente relacionado con lo romántico. Una pregunta servirá para explicarlo mejor. ¿Amas a tus hermanos, padres, amigos, mascotas…? Lo que sucede es que no estás enamorado de ellos, ¿verdad?

Obsesión y deseo

   Porque el enamoramiento, hablando en sentido neuroquímico, provoca un enorme deseo, una amplia obsesión. Podríamos decir que es incluso una adicción: la atención se focaliza en la persona amada y las actividades solitarias que antes nos resultaban placenteras ahora quedan empequeñecidas frente a cualquier proyecto que suponga tiempo con el otro.


  
   La química también tiene mucho que decir sobre el enamoramiento. Mientras estamos bajo su “hechizo”, intervienen en nuestro cerebro potentes neurotransmisores, como la serotonina y la dopamina, se equipara el efecto neuroquímico del enamoramiento en el cerebro con el que producen otro tipo de drogas. Estos neurotransmisores son los que hacen que percibamos con tanta intensidad las emociones. Idealizamos a nuestra pareja, nos llena de energía y nos permite vivir en una especie de burbuja. Si eres capaz de que dure por siempre, será maravilloso, ¿o no?


El amor es muy diverso

   Como insinuábamos al principio, la realidad es que podemos querer a muchas personas, sin embargo el foco del enamorado se suele centrar en una única. Es como si todo se redujera al otro. Es suficiente con que el otro insinúe un deseo para que nos preguntemos qué podríamos hacer para que lo cumpliera. Además, si encontramos una forma, solemos subestimar los costes en recursos -tiempo, dinero, desatención para otras relaciones, etc.- que supondría para nosotros.

   Por otro lado, en muchos casos el enamoramiento es el punto de partida del amor. A través de él, las personas obtienen la suficiente energía como para empezar a crear lazos con el otro. Lazos que serán en parte los que sostengan a la pareja en los momentos de crisis.

   ¿Tienes amor propio? ¿Amas a tu pareja? ¿Sientes un gran amor hacia tus padres? ¿Amas a tus amigos y seres queridos? Seguro que sí, pero no a todos por igual y en las mismas condiciones. Como ves, ya hemos respondido a una de estas diferencias entre amor y enamoramiento.


El amor es más racional

   Este punto viene directa e íntimamente relacionado con los dos anteriores. Es decir, el amor es racional, o al menos no es tan irracional como el enamoramiento, ya que no sentimos la misma intensidad emocional por un amigo o un hermano que por la persona de quien estamos enamorados.


   
  Porque el enamoramiento supone una enorme escalada de neurotransmisores químicos que hacen que las emociones tengan una intensidad elevada. Sin embargo, poco a poco va desapareciendo, dando lugar a un amor más sosegado, crepuscular y racional. Al menos en la mayoría de los casos (siempre hay excepciones).
El amor es eterno; el aspecto puede cambiar, pero no la esencia” (Vincent van Gogh)

El tiempo pasa para todos

   Es complicado que esa etapa de enamoramiento se prologue en el tiempo, principalmente porque produce un gran desgaste en los recursos de las personas enamoradas (aunque dentro de la propia etapa de enamoramiento pueda no sentirse así). De esta manera, la llama chispeante del enamoramiento se convierte en una llama más sosegada.

   Al comienzo de una relación las expectativas son muchas, la atracción es muy intensa, hay gran suspense por lo que pueda pasar con la persona amada. Pero el tiempo pasa, y llega la seguridad, la estabilidad, el afecto, los códigos de comunicación propios…




Bajamos de la nube

   Así que mientras estamos en pleno proceso de enamoramiento, vivimos en una nube que parece auparnos hacia el cielo, ya que ahí está la persona amada, imagen idílica de perfección que hasta nos quita el sueño.
   Pero finalmente, por más que la nube se eleve hacia el pedestal donde se encuentra esa persona, llega un momento en que hemos de bajar, pisar el suelo y dejar de volar ciegamente. Es ahí donde el amor hace acto de presencia (para algunos se trasforma), y el ser amado muestra sus defectos, pero también su cercanía, su comprensión y su cariño.

El amor es más cómplice

   Las parejas que acaban de conocerse suelen tener una sintonía envidiable: la empatía es más fácil porque el uno está muy pendiente del otro y al revés. Sin embargo, el conocimiento y la complicidad es un caldo de fuego lento, al igual que la confianza. Es cierto que nunca vamos a dejar de descubrir al otro, en parte porque el otro es dinámico y cambia; cambian sus costumbres, su círculo social o su carácter. Sin embargo, somos capaces de ver en él un núcleo duro, una cierta estabilidad dentro del movimiento que es lo que nos hace tener la sensación de que conocemos al otro.
   Sabemos cuáles son sus gestos más característicos, esas muecas disimiladas que dictan que hay algo que le ha gustado o que no le ha gustado. Una mímica que para otra persona pasaría desapercibida, incluso aunque le prestara más atención a nuestra pareja, y sin embargo para nosotros no.
   Por otro lado, si con el final del enamoramiento se apacigua el deseo y emergen los defectos, no es menos cierto que una vez superada la transición también se fortalecen otros lazos. Antes hemos hablado de la confianza, de la complicidad o de la intimidad. Sin embargo, si hay un buen presagio para la continuidad de un amor es que la admiración mutua, que comenzó con el enamoramiento, se mantenga.



   Las diferencias entre amor y enamoramiento explicadas aquí quizás correspondan con lo normativo y como siempre los matices de la realidad son mucho más ricos. Hay personas que dicen estar enamoradas de un amigo, hay otras que empiezan queriendo a sus parejas para luego enamorarse o no hacerlo nunca. También hay parejas que confiesan estar enamoradas toda la vida. Más allá de las diferencias entre amor y enamoramiento, entre estar en uno u otro lado (si realmente son lados diferentes), lo importante es que cualquier relación que compartamos sea una ventura positiva para nosotros.


   Enamorarse es mucho más sencillo que amar porque en la etapa de enamoramiento es como si una parte de tu cerebro te llevara a una dimensión que no es la real. Cada vez que lo miras lo encuentras perfecto, pero amar a alguien es comprender que esa persona tiene defectos, es aceptarlos y aun así decidir estar ahí.

   Solemos utilizar ambos términos indistintamente, pero amar a alguien y estar enamorado no significan a lo mismo. Puede que sean primos-hermanos, pero son dos cosas distintas y vale la pena entender esta diferencia para evitar confusiones y corazones rotos. Crecimos con cuentos de hadas, creyendo en el príncipe azul y en los finales felices, ojalá alguien hubiera inventado los cuentos reales, esos en los que también te decepcionan, te traicionan o alguien sale herido.


   
   Tampoco es que una experiencia mala deba marcar nuestra vida, ni creo en el dicho de que todos los hombres o todas las mujeres  son iguales, pero siempre es mejor estar alertas y tener bien claro lo que buscas de una relación. Estar enamorado y amar a alguien son dos cosas distintas. Darte cuenta a tiempo de esta verdad y pensar en qué posición está tu relación te ahorrará muchas penas, vamos a enumerar algunas de estas diferencias:
   
   Estar enamorado es el deseo de poseer, amar es querer lo mejor para el otro.  El materialismo en el que nos encontramos inmersos y la idea que nos han vendido de que “tanto tienes tanto vales”, la hemos comprado por completo. A veces creemos que poseemos a las personas y nos conformarnos con tener a alguien como si se tratara de un reloj o unas gafas. Amar a alguien significa ir más allá, es entender que las personas no nos pertenecemos los unos a los otros, significa querer estar con él para vivir una vida feliz, querer construir algo juntos y desear el bienestar de esa persona aun cuando en ocasiones eso implique dejarlo ir.


   Estar enamorado es como una droga, amar es que tus emociones fluyan con tranquilidad. Cuando amas a alguien los sentimientos van y vienen. Usualmente, en los primeros años de una relación el enamoramiento te hace sentir que estás en otra galaxia, que los árboles son  de color rosa y tienes esa sensación de querer estar las 24 horas del día con esa persona. Amar a alguien va más allá; cuando la nube desaparece, dejas de guiarte por las emociones y descubres lo que es el amor, buscas su bienestar aunque las emociones sean menos fuertes que al principio.
   Estar enamorado es no ver los errores, amar es estar con él a pesar de sus errores. Enamorarse es mucho más sencillo que amar porque en la etapa de enamoramiento es como si una parte de tu cerebro te llevara a una dimensión que no es la real. Cada vez que lo miras lo encuentras perfecto, pero amar a alguien es comprender que esa persona tiene defectos, es aceptarlos y aun así decidir estar ahí.



OVIDIO

   El Arte de amar (en latínArs amatoria) es un poema didáctico escrito por el poeta romano Ovidio. Escrito en latín y publicado entre los años 2 a. C. y 2 d. C. consta de tres libros o cantos en los que facilita una serie de consejos sobre las relaciones amorosas:

   Los dos primeros libros o cantos se dirigen a los hombres y sus temas son, respectivamente «Sobre cómo y dónde conseguir el amor de una mujer» y «Sobre cómo mantener el amor ya conseguido».
   El éxito de los dos primeros libros le mueven a escribir el Libro III dedicado esta vez a las mujeres bajo el epígrafe «Consejos para que las mujeres puedan seducir a un varón».

   El éxito de la obra fue inmenso. Sin embargo, sus enseñanzas eran contrarias a la moral oficial y levantó suspicacias entre el sector más conservador de la sociedad romana, entre ellos al emperador Augusto, protector de Ovidio.

   Ya sea por las presiones recibidas o por una mera cuestión literaria, a finales del mismo 2 d. C. o poco después publicó Remedia amoris (Remedios de amor), obra en la que nos enseña a protegernos de los amores desgraciados o perniciosos.

                                
           LAS MEJORES FRASES DE OVIDIO- EL ARTE DE AMAR

                REMEDIOS DE AMOR (REMEDIA AMORIS)



ERICH FROMM
   Nació el 23 de marzo de 1900 en Frankfurt del Main (Alemania). Estudió Derecho y después Sociología y Psicoanálisis en las universidades de Heidelberg y de Munich y en el Instituto Psicoanalítico de Berlín. En 1933 viajó a los Estados Unidos y se nacionalizó por el ascenso de Hitler al poder. Rompió con las teorías biologicistas de la personalidad para considerar a los seres humanos más bien como frutos de su cultura. En 1949 se traslada a Cuernavaca (México), de cuya universidad sería profesor. En 1962 sería nombrado profesor de la Universidad de Nueva York. Falleció el 18 de marzo de 1980 en Murallo (Suiza).
En este libro, Fromm recapitula y complementa los principios teóricos acerca de la naturaleza humana que ya había comenzado a desarrollar en El miedo a la libertad y en Ética y psicoanálisis. Fromm postula que el amor puede ser producto de un estudio teórico puesto que es un arte, "así como es un arte el vivir" y, para el dominio de cualquier arte es imperiosamente necesario que se llegue a un dominio profundo, tanto de la teoría como de la práctica. El libro contiene cuatro capítulos:
·         I. ¿Es el amor un arte?
·         II. La teoría del amor
·         III. El amor y su desintegración en la sociedad contemporánea
·         IV. La práctica del amor
El libro postula principalmente que el amor es la respuesta al problema de la existencia humana, puesto que el desarrollo de éste conlleva a una disolución del estado de separación o separatividad sin perder la propia individualidad. Asimismo estudia la naturaleza del amor en sus diversas formas: amor fraternal, amor de padre y de madre, amor a uno mismo, amor erótico y amor a Dios. El autor postula que los elementos necesarios para el desarrollo de un amor maduro son el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento. En el capítulo tres Fromm realiza un análisis del amor y su significado en la sociedad actual, con base en el cual llega a la conclusión de que el modo capitalista de producción tiende a enajenar al hombre y a imposibilitarlo -al menos socialmente- para amar.

   El arte de amar es una obra con la que Erich Fromm ha ayudado a varias generaciones a reflexionar sobre el amor y a responder a algunas preguntas aparentemente sencillas: ¿qué significa amar? ¿Cómo desprendernos de nosotros mismos para experimentar este sentimiento…? Fromm nos explica que el amor no es sólo una relación personal, sino un rasgo de madurez que se manifiesta en diversas formas: amor erótico, amor fraternal, amor filial, amor a uno mismo… Nos dice también que el amor no es algo pasajero y mecánico, como a veces nos induce a creer la sociedad de hoy. Muy al contrario, el amor es un arte, el fruto de un aprendizaje. Por ello, si queremos aprender a amar debemos actuar como lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte, ya sea la música, la pintura, la carpintería o el arte de la medicina. O, por lo menos, no dedicar nuestra energía a lograr el éxito y el dinero, el prestigio y el poder, sino a cultivar el verdadero arte de amar. “El amor intenta entender, convencer, vivificar. Por este motivo, el que ama se transforma constantemente. Capta más, observa más, es más productivo, es más él mismo.”


               EL ARTE DE AMAR  POR ERICH FROMM



       Shakespeare in Love  - Gwyneth Paltrow,           Joseph Fiennes 

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