sábado, 2 de febrero de 2019

CUANDO LAS COSAS NO SON COMO QUEREMOS

  


Disputa Familiar Divorcio Padres Y Niños Juran Conflicto Foto de ...

Recomendaciones para evitar disputas familiares

Debemos educarnos en el autocontrol emocional a través de la autobservación. 
    
    A todos nos ha pasado que las relaciones interpersonales no son como queremos, a veces nos duele, nos amarga y hasta nos distancia. Las relaciones familiares pueden ser más o menos intensas. Yo aún no conozco quien no haya tenido algún gran enfrentamiento con algún familiar. Es soberbio pensar que siempre estaremos de acuerdo, pero también nos gusta alzar la voz y dar nuestra opinión.

   Hay padres, hermanos, primos, tíos, etc. que no se hablan, porque han roto sus corazones o porque no saben cómo manejar un asunto y el ego es tan grande que son incapaces de perdonar. Para empezar, hay que reconocer uno mismo que se equivocó. Sí, sí … al ofender e imponer alguna idea. Muchas veces, los padres, creemos que tenemos la razón por ser los guías y por tener más de experiencia en la vida. 

    ¿Pero, cómo nos sentimos en esa situación? Esa es la clave, qué es lo que sientes, identifícalo y resuélvelo, pero resuélvelo en ti, pues tú también fuiste afectado por tus palabras y por tus acciones. Una vez hecho esto, expresa el resultado y pide disculpas, pero no te corresponde convencer. A lo que voy es que uno intenta y la otra persona muchas veces se hace la interesante, haciendo las cosas más complicadas. No caigas en el juego, como dice el dicho… “Yo soy responsable por lo que digo, pero no responsable de lo que tú entiendas” eso de estar rogando el perdón déjaselo al canal de las estrellas y sus tan horribles novelas.

    El corazón no se equivoca cuando uno resuelve y se quita esa carga, sigues adelante, pero hay personas tan tóxicas que les encanta el drama y son adictos a esa carga y tratarán de no hacerse responsables y seguirte hundiendo junto con ellos en ese charco inmundo. Mejor sonríe y ¡sigue adelante! Yo sé que cuando es un familiar hace las cosas más complicadas, pero de la energía de uno depende que las experiencias ocurran.

    Una amiga me contó que tuvo un altercado con una prima (primas hermanas y muy allegadas, según me dijo) la hija de ésta había rapado el pelo de la hija de mi amiga y comenzaron a pelearse como buenas niñas de 5 y 7 años, con tanta intensidad que cuando la prima las oyó gritar las separó y regaño. Cada una corrió con su madre para acusar a la otra. Pues bien, la prima fue furiosa a reclamarle a mi amiga que su hija era una grosera y bla, bla, bla… (cuando la agresora fue su hija). Mi amiga comenzó a desesperarse y la fiesta de cumpleaños termino entre gritos, dimes y diretes en la cocina. Todos afuera en el jardín no sabíamos qué hacer, si irnos, sentarnos o qué…

     Pues entre todo este show…las hijas de estas mujeres se abrazaron y se pusieron a jugar mientras sus mamás se sacaban los ojos por defenderlas. Una cogió a su hija y se fue muy molesta, la otra se quedó para justificar sus actos y convencer a todos de lo horrible que era la otra. ¿Se dejaron de hablar? ¡Claro! Porque el ego de las dos estaba tan inflado que ninguna puedo rectificar y decir: “perdón por decirte cosas tan hirientes” (y lo más importante pedirse perdón por permitirse estar en esta situación). Puedo asegurar que el 90% de las cosas que se dijeron no las decían de corazón y no pudieron apreciar el gran ejemplo que sus hijas les ponían, bueno ni siquiera se dieron cuenta.

   ¿Pero qué pasa? ¡¡¡Son familia!!! Las Navidades, cumpleaños y cualquier festejo familiar se volvió un tormento porque la familia y amigos no podían compartirlo tan plácidamente ya que cada una tenía una opinión de la otra o definitivamente no asistía si la otra iba.

    Un día mi amiga recapacitó y buscó a su prima para arreglar las cosas y ser familia de nuevo. Pues uno creerá que la prima la recibió con los brazos abiertos y demás, ¡pero no!  sigue enganchada en que mi amiga es un ser horrible a quien tiró del pedestal, según ella “gracias a Dios, me di cuenta a tiempo” (palabras textuales). Mi amiga obviamente se sintió decepcionada, triste, frustrada y claro, enojada queriendo decir: “¡¡¡Ahhhh esa estúpida, tan infantil!!!”. Pero no, salió de su zona de confort y le dijo en aquella cita que lamentaba mucho que no se pudieran arreglar las cosas, que ella la amaba y estimaba y que siempre estaría ahí, como familia, para ella en el momento que quisiera. La prima obviamente comentó a los 4 vientos que mi amiga le pidió disculpas pero que uno puede perdonar, pero no olvidar y cuanta frase rastrera pudo.

    A finales de año hubo una fiesta, mi amiga, en el camino, pidió a su familia que pasara lo que pasara con la prima, su esposo e hijos, ellos no fueran groseros y que disfrutaran la compañía de los demás. Pues mi amiga se lo pasó bomba y todos compartieron su alegría felices, incluso la familia de la prima, las hijas jugaron como si nada y como siempre, cenaron, rieron y cantaron, pero la prima decidió recluirse en la cocina con un par de familiares y tener cara larga, a lo que yo llamo hacerse la interesante, para llamar la atención.

    Uno no debe hacerse responsable ni hacer propios los sentimientos de los demás, mi amiga hizo lo correcto y la prima decidió que ella quería seguir enojada, por alguna razón, eso le trae algún beneficio que yo desconozco. 

    La conclusión es que no debemos quedarnos apenados porque a algún familiar o amistad no le agrademos más, que duele… ¡uff, claro! Pero más duele amargarse por alguien que en ese momento está en la energía incorrecta, pero eso no quiere decir que no lo amemos. Todos esperamos que la prima recapacite y un día pueda volver a ser la persona querida de mi amiga, ¡en realidad, la extrañamos!

    Cuando estés en un altercado recuerda que todo lo que dices te lo dices a ti también. Cuando pides perdón, también te lo pides a ti, pues no puede salir de uno nada que no exista adentro.









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