jueves, 21 de febrero de 2019

CASANOVA VS DON JUAN




Complejo de DON JUAN

   Don Juan es un personaje arquetípico creado por Tirso de Molina, configurado en la literatura española y con larga repercusión posterior en la literatura europea. Llamado también burlador o libertino, se trata de un seductor valiente y osado hasta la temeridad que no respeta ninguna ley divina ni humana.

   Tirso de Molina, pseudónimo de Gabriel Téllez (Madrid 1579-Soria 1648), en su obra El burlador de Sevilla y convidado de piedra (1630), la pieza teatral que más fama le ha dado, creó el personaje de Don Juan.  En el teatro existen antecedentes del tipo fanfarrón y seductor, y del tema del convidado de piedra (quien desprecia a los muertos y acepta temerariamente la invitación de uno de ellos).
   
  El Complejo de Don Juan caracteriza a ciertos hombres con una personalidad inmadura e impotente que necesitan seducir y conquistar a muchas mujeres buscando el reconocimiento público de sus méritos. La persona con este complejo puede buscar a una mujer ideal, como ocurre en el complejo de Brunilda en la mujer.
   
  Representa a un hombre capaz de seducir a cualquier mujer, sólo está interesado en la conquista sexual como un trofeo de su colección, las mujeres sólo son un objeto de placer, le agrada lo inalcanzable y por ello, cuando sus víctimas han cedido a sus deseos sexuales, se decepciona y pierde el interés.
   
 El personaje y su actitud vital, denominada genéricamente donjuanismo, ha inspirado a numerosos ensayistas que ven en la figura del seductor desde un inmaduro patológico y afeminado, próximo al narcisismo y a la homosexualidad, a una figura satánica y rebelde típicamente romántica o al arquetipo universal del seductor insatisfecho.

  Una teoría interesante, se refiere a los sentimientos homosexuales latentes del Don Juan quien, al llevarse a la cama a la mujer de otro, también estaría acostándose con el esposo o novio ultrajado. “su aparente hedonismo de carácter absoluto oculta el desprecio por el placer compartido, porque su acción se convierte en un monólogo narcisista. Según Foucault los dos grandes sistemas de reglas que Occidente ha concebido para regir el sexo – la ley de la alianza y el orden de los deseos- son destruidos por la existencia de Don Juan”. 
   Y no debemos olvidar que el Don Juan literario termina condenado a los infiernos. Si nos remitimos a la realidad, llegada cierta etapa de su vida, el Don Juan se encuentra con una limitación física para sostener su seducción; ya no puede resistir el ritmo de una maratón amatoria.
  Como decía anteriormente, para el Don Juan no siempre es imprescindible la posesión sexual; si sólo le bastara lo carnal, aceptaría mantener relaciones con prostitutas, sin embargo éstas son mujeres a las que no les interesa seducir. Salvo estos casos, las demás le dan lo mismo: lindas o feas, jóvenes o viejas, exitosas o desdichadas, todas son iguales ante sus ojos. Lo más importante es el sometimiento de la voluntad. Por su narcisismo incorregible basta que una mujer le evidencie su entusiasmo, su admiración hacia él, que lo haga sentirse irresistible, para que goce con su aventura. Desde el lado femenino podría decir que, tengan o no una aventura con ellos, se sienten atraídas en un primer momento o, por lo menos, consideran interesantes a estos personajes. Es que el Don Juan vive seduciendo: si está reunido con amigos y llega una mujer, de inmediato cambia de actitud. Su instinto lo pone en alerta, le previene que ha llegado una presa.
   No necesariamente, aunque en el imaginario colectivo se lo vea así, ser un Don Juan significa tener más aptitudes para la sexualidadEl mérito mayor, si es que lo tiene, es su facilidad para halagar la sensibilidad femenina: saben darle a cada mujer lo que ella está necesitando. En este sentido son personajes camaleónicos que se metamorfosean con la persona que tienen al lado: perciben muy rápido los gustos, debilidades, preferencias y carencias de la mujer, y con esos datos manejan la relación. Con respecto a la sexualidad habría, en todo caso, una mayor actitud que aptitud. No se trata de que sea un superamante o un superdotado, sino de su habilidad especial para captar el tiempo sexual de su compañera.
   Hay quien podría argumentar una manifiesta inmadurez afectiva y un trastorno en la estructura de ésta, además estos personajes presentan una estructura moral precaria. La crisis que suelen tener cerca de los 40 a 50 años se enlaza con su mundo de afectos insatisfecho, devastado. (Una característica de estos individuos es pavonearse con sus hazañas). Todo esto deriva en conflictos que evidencian su fragilidad emocional, sus carencias afectivas, su inmadurez para mantener una relación de pareja dentro de los parámetros sociales establecidos. Si bien hay casos que esta crisis los lleva a replantearse su existencia y desean formar una familia, hay otros que llegan a los consultorios buscando – como decía un paciente- “que le vuelvan a dar energía para continuar en carrera”. Si recuperan su autoestima algo alicaída, se ríen de los comentarios que los llevaron a ese trance y quieren seguir con sus conquistas. Otros, los más sensibles e inteligentes, quieren asentar sus vidas y buscan ayuda para ello.
   Para lograr lo anterior deben cambiar la imagen que tienen de la mujer ya que son machistas, con una visión distorsionada de las mujeres. De hecho, el sexo femenino es algo que Don Juan manipula a su antojo para conseguir satisfacción. Él justifica esta actitud desamorada con una explicación muy práctica: “ya no siento eso que sentía, lo que hubo entre nosotros se acabó, debo buscar algo nuevo”. Se podría suponer en una vertiente fóbica en estos personajes, con una necesidad de poner distancias en los contactos afectivos duraderos, ya que serían vistos como una amenaza de castración. Lo cierto es que, en algunos casos, la fobia ante la figura femenina -objeto fobígeno por excelencia para el Don Juan- es trasmutada en una actitud de embeleso y seducción permanente.


DON JUAN DESENVAINANDO LA ESPADA de Max Slevogt



Don Juan y la estatua del Comendador

       

HEIDA ENCUENTRA A DON JUAN



   Escribieron obras inspiradas en el personaje de Don Juan: Antonio de Zamora (No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, 1713), Moliére (Dom Juan ou le festin de pierre, 1665), Carlo Goldoni (Don Giovanni Tenorio, 1735), Aleksandr Pushkin (El convidado de piedra, 1830); Samuel Richardson, creador del libertino Lovelace en su novela Clarissa Harlowe; Lorenzo da Ponte, libretista de Mozart, (Don giovanni, 1787); Chordelos de Laclos, famoso por su libertino vizconde de Valmont en su novela epistolar Las amistades peligrosas, 1782), Lord Byron (Don Juan, 1819-1824, incompleto por su muerte), José de Espronceda (el Don Félix de Montemar de su El estudiante de Salamanca, 1840), José Zorrilla (Don Juan Tenorio, 1844), Azorín, Gonzalo Torrente Ballester  (Don Juan) y otros muchos (Christian Dietrich Grabbe, Alejandro dumas, Edmond Rostand...) y, más recientemente, Max frisch.

   En España es una tradición teatral constante el representar la obra de Antonio de Zamora y, después, la de Zorrilla, en todas las festividades de Todos los Santos (1 de noviembre).


Complejo de CASANOVA

   Se aplica a todo individuo para el que las mujeres sólo son un objeto de placer, rápidamente sustituibles y que rehuyen la complicación de los problemas sentimentales que acarrea una unión más íntima. Se denomina también casanovismo.
  En contra de lo que ocurre con Don Juan, Casonava adoraba de verdad a las mujeres y vivía para ellas, disfrutaba en su promiscuidad. Pasaba con tacto sus amantes a otros hombres cuando estaba harto de ellas, tenía relaciones sexuales con varias mujeres a la vez y tenía un temor patológico a cualquier compromiso en sus relaciones.

Retrato de Giacomo Casanova (1760), por Anton Raphael Mengs.






Giacomo Girolamo Casanova (Venecia, 2 de Abril de 1725- Dux, actual Duchcov, Bohemia (República Checa), 4 de junio de 1798. Fue un famoso aventurero, soldado, historiador, escritor, diplomático, jurista, violoncelista, filósofo, matemático, bibliotecario y agente secreto italiano. Se le conoce sobre todo como arquetipo del libertino seductor, del que se han contado 132 conquistas amorosas. Su obra principal fue una vasta autobiografía, conocida también como Memorias de Casanova, escrita en francés porque entonces era el idioma más conocido y hablado en Europa, como acontece en el siglo XX con el inglés. El propio Casanova lo indica en el prefacio de la misma: “J'ai écrit en français, et non pas en italien parce que la langue française est plus répandue que la mienne”. (He escrito en francés, y no en italiano porque la lengua francesa está más extendida que la mía). En sus memorias exagera sin duda algunas de sus aventuras pero también testimonia el ambiente de las capitales europeas en el siglo XVIII. Hijo de comediantes, tuvo una educación eclesiástica pero fue expulsado del seminario por su conducta escandalosa, posteriormente se enemistó con un senador por tener un lío con la favorita de éste.
Con 21 años marcha a Roma al servicio de un Cardenal y adopta la condición de fraile, después realiza grandes viajes y aventuras que le lleva a conocer gran parte de las capitales europeas y a ser expulsado de algunas de ellas por su conducta inmoral o por sus deudas en el juego. Tras pasar por Constantinopla vuelve a Venecia donde se hace violonchelista. Luego se ofrece para ser médico de un patricio veneciano y lo introduce en la magia y en la cábala. Es perseguido por la Inquisición por tener libros prohibidos en su biblioteca. Después marcha a Paris y se refiere en sus memorias de modo primordial a las clases dominantes de la época: nobleza y burguesía. En París conoció a personajes ilustres de la época como Voltaire, Rousseau, Mozart, madame de Ponpadour, Catalina II de Rusia o Federico II de Prusia.
   En el caso de Casanova, el estilo seductor puede tomar los rasgos de una verdadera compulsión, en este sentido la psicología lo define como adicto, entendiendo que la adicción “es una experiencia nacida de la respuesta subjetiva y rutinizada de un individuo a algo que para él tiene un significado especial, algo que le da tanta seguridad y confianza que sin ello no puede vivir”.
Retrato de Giacomo Casanova realizado por su hermano Francesco Casanova (alrededor de 1750-1755).
  

   Es por ello que sus relaciones afectivas se visualizan como una seducción compulsiva, siendo esto para nada una situación envidiable, aunque así lo parezca desde afuera. Tarde o temprano un sujeto así termina mal, con un sentimiento de frustración difícil de explicar… vacío interior… sinsentido de la vida y finalmente (aunque lo disimule bien) desesperación.
   Otra hipótesis más conocida atribuye al seductor crónico la búsqueda desesperada del personaje materno y el intento de recuperar a la madre en cada mujer. Pero, si esto se concretara en sus fantasías edípicas, inmediatamente tendrían que abandonarla porque de lo contrario significaría mantener relaciones con la mujer que lo ha traído al mundo, lo que los lleva a su eterna dificultad de amar a quien desean: son los que, acuciados por el fantasma del incesto, “cuando aman no pueden anhelar, y cuando anhelan no pueden amar”, en las palabras de Freud.
   Estos hombres, ¿logran ser felices?  Siguiendo con los arquetipos podemos citar el caso de Casanova, quien vivió sus últimos años en la ruina, olvidado en una biblioteca pública donde trabajaba como empleado, sin amigos, sin familia, sin dinero. En el film de Scola, “La noche de Varennes”, vemos a un Casanova ya viejo -interpretado por Mastroianni-, quien se encuentra con una mujer joven que queda prendada de él, o quizás de su fama, y el eterno seductor, ya vencido, le dice: “te encontré demasiado tarde en la vida y vos me encontraste demasiado temprano”. Al final, después de tanto seducir y abandonar, se encuentra con la soledad y esto comienza a pesarle. Me estoy refiriendo a un sujeto de 40 a 50, muchos de ellos, pese a la edad, siguen viviendo con su madre. La madre es la única mujer que no ha podido timar y, de alguna manera, se ha casado con ella.



1 comentario:

Thomas Verdhell dijo...

Excelso y exquisita exposición sobre la soledad del ser enmascarado en el ácido deseo y compulsión por el sexo