martes, 25 de diciembre de 2018

LA BUENA MADRE




En estas fechas navideñas, de las que tanto disfrutan los más peques, se redobla la relevancia del rol de las madres por distintos motivos: por su dedicación casi insustituible en las tareas logísticas (y que no falte detalle ni de "na") ; como elemento aglutinador de los miembros del sistema familiar, muchas veces gastado y con relaciones tóxicas, con especial cuidado al bienestar  de nueras, yernos y cuñados/as; por su entrega desinteresada en otras funciones menos mundanas que la preparación de cenas y comidas pantracuélicas ( parece que jalamos, como si no hubiese un mañana, viandas extraordinarias apropiadas únicamente para las fiestas navideñas, por su tan alto precio que nos parece prohibitivo el resto del año). Hablaba de las funciones menos mundanas y, me quería referir, entre otros detalles, a que nadie eche en falta a los hijos/as que no ha podido venir por problemas de trabajo, distancia o las dos cosas al unísono. También ocurre que, aunque tengan que hacer de tripas corazón, tienen que ocuparse de disimular y atenuar el dolor propio y ajeno por los seres queridos que pasaron a "mejor" vida. 
¡VA POR ELLAS Y POR ELA!


https://youtu.be/zwjHnsxDl2I

Un joven fue a solicitar un puesto de ejecutivo en una  empresa multinacional. Pasó la entrevista inicial y ahora iba a conocer al director para la entrevista final. El director vio en su Currículum Vitae sus logros académicos y eran excelentes. Y le preguntó: 

" ¿Has recibido alguna beca en la Universidad?" el joven respondió "no".

"¿Fue tu padre quien pagó la carrera? "

" Mi padre murió cuando yo tenía un año de edad, fue mi madre la que pagó. "-respondió.

"¿Dónde trabaja tu madre? "

"Mi madre trabajaba lavando ropa."

El director pidió al joven que le mostrara sus manos . 

El joven mostró un par de manos suaves y perfectas.

"¿Alguna vez has ayudado a tu madre a lavar la ropa? "

"Nunca, mi madre siempre quiso que estudiara y leyera muchos libros. Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo.


El director dijo: "Tengo una petición: cuando vayas a casa hoy, ve y lava las manos de tu madre, y luego ven a verme mañana por la mañana."

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era alta. Cuando regresó a su casa le pidió a su madre que le permitiera lavar sus manos. Su madre se sintió extraña, feliz pero con sentimientos encontrados y mostró sus manos a su hijo.

El joven lavó las manos de su madre poco a poco. Rodó una lágrima al hacerlo. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas y tenían tantos moratones. Algunos hematomas eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando él la tocó.

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de lo que significaban este par de manos que lavaban la ropa todos los días para poder pagar su colegiatura. Los moretones en las manos de la madre eran el precio que tuvo que pagar por su educación, sus actividades de la escuela y su futuro.

Después de limpiar las manos de su madre, el joven se puso a lavar en silencio toda la ropa que faltaba.

Esa noche, madre e hijo hablaron durante un largo tiempo.

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.

El director se dio cuenta de las lágrimas en los ojos del joven cuando le preguntó: "¿Puedes decirme qué has hecho y aprendido ayer en tu casa?"

El joven respondió: "lavé las manos de mi madre y también terminé de lavar toda la ropa que quedaba"

"Ahora sé lo que es apreciar, reconocer. Sin mi madre, yo no sería quien soy hoy. Al ayudar a mi madre ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir hacer algo por mi cuenta. He llegado a apreciar la importancia y el valor de ayudar a la familia.

El director dijo: "Esto es lo que yo busco en un gerente. Quiero contratar a una persona que pueda apreciar la ayuda de los demás, una persona que conoce los sufrimientos de los demás para hacer las cosas, y una persona que no ponga el dinero como su única meta en la vida". "Estás contratado".

Un niño que ha sido protegido y habitualmente se le ha dado lo que él quiere, desarrolla una "mentalidad de tengo derecho" y siempre se pone a sí mismo en primer lugar. Ignoraría los esfuerzos de sus padres. Si somos este tipo de padres protectores ¿realmente estamos demostrando el amor o estamos destruyendo a nuestros hijos?

Puedes dar a tu hijo una casa grande, buena comida, clases de piano, ver en una gran pantalla de televisión. Pero cuando estás cortando el césped, por favor que también lo experimente. Después de comer que lave sus platos junto con sus hermanos y hermanas. No es porque no tengas dinero para contratar quien lo haga, es porque quieres amarlos de la manera correcta. No importa cuán rico seas, lo que quieres es que entienda. 

Un día tu pelo tendrá canas, igual que la madre de ese joven. Lo más importante es que tu hijo aprenda a apreciar el esfuerzo y tenga la experiencia de la dificultad y aprenda la habilidad de trabajar con los demás para hacer las cosas." ¡Cuídate!












Mi madre era práctica, cuidadosa, cariñosa a su manera (es decir, nunca empalagosa), honesta con los demás y consigo misma y pulcra. A veces me sorprendo diciendo, cuando tengo algo patas arriba, “menos mal que mamá no puede ver este caos”, pero en los últimos años a Ela no le importaba mucho lo externo. Con el tiempo he descubierto que nunca le preocupó demasiado: que lo externo fuera armónico para ella era reflejo de su interior, y lo mejor es que aunque no supiera muy bien cómo articular todo esto lo demostraba con su vida, que en el fondo es lo que importa.

   Mi madre murió hace algo más de un año. Me habría encantado celebrar este día con ella, que comprobara que, a pesar de las vueltas  que he dado en los últimos tiempos estoy bien; que  “Estoy en pie, no me han tumbado”; que cuando le dije a los pies de su cama (sin poder soltar mi mano de la suya que me apretaba con una fuerza increíble para alguien en su estado) “puedes irte, mamá, descansa, estoy bien, no sufras más, descansa, mi querida niña-madre” no sabía lo que decía, porque la necesitaba, aunque ya no fuera ella, más que nunca, más que siempre… Y que ahora creo que ya no la necesito como entonces porque, por fin, he aprendido algo de lo que siempre me quiso enseñar y estaba apelando a un coraje que Ela sabía que yo tenía, pero del que yo, hasta hace bien poco, no he sido consciente.

(Extraído de La Colada)



https://www.youtube.com/watch?v=WFkpY1CxV08




1 comentario:

Thomas Verdhell dijo...

Preciosa lección de vida. La sobre protección al autoprotegido. El amor se acompaña con experiencia y acompañamiento.