lunes, 10 de diciembre de 2018

EL ENCANTADOR DE SERPIENTES III (LA MANO NEGRA)


    El avión privado de ACE aterriza a la hora prevista en el Aeropuerto de Los Ángeles. Corleone y Barlow (para el magnate todavía Theo Schwann) se despiden de Lucy y  son recogidos a la salida de la terminal por el chófer particular del magnate que les lleva a Palm Spring. A la llegada a la mansión son recibidos por Isabella, la esposa de Francesco que, informada por teléfono por su marido de la llegada de un invitado muy particular, ordena al mayordomo que le aloje en la habitación de invitados número 5. 
    
    Joe queda impresionado por la majestuosidad de la residencia de su nuevo jefe, los amplios espacios y la decoración tan funcional como elegante. Su dormitorio por un día es sobrio pero confortable. El cansancio por el largo viaje supera con creces su apetito a pesar de que en el avión sólo ha tomado un sándwich, un zumo de tomate y un café. Se da una reconfortante ducha y se dispone a dormir, antes activa el aire acondicionado ya que el calor es sofocante en esta época del año en California, nada que ver con los suaves veranos que recuerda de Ohio, al norte del país. Durante las primeras horas de la noche tiene un plácido sueño pero,  de forma abrupta, entra en una pesadilla que no olvidará en mucho tiempo. Se ve a sí mismo, ataviado con un elegante traje de encantador de serpientes, tocando una extraña flauta de metal y de pronto, del saco emerge, no una cobra como las que le han acompañado durante años, sino una enorme boa constríctor que se vuelve hacia él y en un rápido latigazo de su cuerpo, le rodea por la cintura haciendo que pierda el equilibrio y caiga al suelo. La presión que ejerce sobre su abdomen le dificulta la respiración y nota la cara congestionada, al instante, la serpiente dirige su impresionante boca abierta hacia el rostro de Barlow. Justo en el instante en que de forma irremediable parece que va a engullirle la cabeza, Joe se despierta sobresaltado. Agitado y con el corazón al borde del colapso, comprueba aliviado que es una pesadilla, la más horrible que jamás ha tenido. 
   
    Al incorporarse en la cama, se percata de que las cortinas del amplio ventanal están descorridas y la luz resulta cegadora. De pronto, el silencio se ve interrumpido por una dulce voz que le resulta familiar, es Lucy que porta en una bandeja un suculento desayuno que, a buen seguro, va a permitirle recuperar fuerzas y superar el mal trago pasado unos minutos antes.
     
     La secretaria se sienta en la cama junto a Joe y le explica que ha tenido una larga conversación con Corleone y ha pactado, pese a las reticencias iniciales de éste, que le permita iniciar una nueva etapa como gobernanta en el rancho de Amarillo, siempre que al nuevo capataz le parezca bien. De una manera sibilina, que es su modus operandi habitual, está tanteando a Barlow para que éste se pronuncie sobre si tiene interés por ella, más allá de la atracción física que ambos se han mostrado los últimos días. Tomando la bandeja con la mano izquierda, con el desayuno sin terminar, la deja sobre la moqueta y cogiendo a Lucy de la mano, la atrae hacia sí y la besa apasionadamente mientras desabrocha su escueto vestido. Ella hace lo propio con el pijama de Joe y se enzarzan en un tórrido encuentro sexual, que termina en un clímax sublime de ambos. Exhaustos y mirando hacia la ventana se dicen sin hablar: - aquí hay futuro-. Al rato los dos duermen abrazados durante algo más de una hora.

     Lucy se despierta primero y empieza a ronronear a su partenaire al tiempo que acaricia sensualmente su poderosa espalda. Su intención es sonsacarle información sobre su identidad verdadera y su pasado, aprovechando sus encantos y que Joe está todavía medio dormido. Barlow empieza a "largar" involuntariamente la información, guardada en su memoria durante años, acerca de sus oscuros antecedentes. Cuando se despierta del todo se queda mirando a Lucy que está esbozando una pícara sonrisa y le pregunta: - ¿Porqué estás tan contenta?-. A lo que ella responde: - Porque estoy feliz-. Está claro que ignora donde se está metiendo y que su pesadilla puede tener muchos visos de realidad.
 

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