viernes, 7 de diciembre de 2018

COSAS DE LA VIDA

 

   
    El otro día iba yo paseando por la calle Mayor de mi pueblo y me encontré con mi peluquero de toda la vida (Andrés) que apuraba un cigarrillo en la puerta de su establecimiento y, como siempre, empezamos a hablar, de lo de costumbre, que si el Madrid, que si la crisis, que si el coletas, que si estás de acuerdo con las propuestas políticas de VOX, que si ya está bien de tanto mamoneo con los derechos de los inmigrantes, que si a los autónomos nos están asfixiando, lo típico. 
  
    En esto que se une a nosotros un "amigo" de la infancia (Joaquín), bueno, de mi infancia, porque mi peluquero es bastante más joven que yo. -Seguro que estábais hablando de mujeres - soltó Joaquín con una sonrisa socarrona-. -Pues todavía no habíamos llegado a ese tema -le contestó mi peluquero. -Es que son todas unas putas - añadió Joaquín sin venir a cuento. -¿Tienes problemas con tu mujer? -le pregunté yo. -¡No, si ella es una santa! -espetó. -¿y cómo puedes estar tan seguro de eso? -intervino Andrés. -¡Porque lo sé, faltaría más! -dijo Joaquín. -Y tú, ¿alguna canilla al aire habrás echado, sigues yendo al club  Babieca?, añadí tirándole de la lengua. -Pues como vosotros, ¡Válgame Dios! -dijo. -Oye, Joaquín...., yo hasta ahora ni me he planteado esa posibilidad -, le contesté. -Pero Joaquín..., ¿con una tía o con un tío? -interrumpió mi peluquero. -¿Os estáis quedando conmigo o qué hostias es esto? -respondió casi al borde del infarto. –Yo creo que pierdes aceite amigo -intervino Andrés en tono sarcástico. -¡Oye, que yo soy muy macho! -dijo él ofuscado. -"hui yu yui..." -dije y en ese momento, hice una breve pausa porque le vi muy encendido. -Pues de la acera de enfrente serás tú, cabrón -comentó muy enojado. -Pues mira Joaquín -le empecé a decir lo más calmado que pude -como verás, no he cruzado la calle, pero mira, puede que tengas razón, hace un mes vine a cortarme el pelo y, mientras aquí el amigo me lavaba la cabeza, mi hijo que me acompañaba, me preguntó, con su ingenuidad de cuatro años: ¿papi, es que te da gustito, que tienes los ojitos cerrados?

    Fue decir esto, sin ningún ánimo de ofender y Joaquín, sin decir nada, se marchó calle abajo hablando solo, alcanzamos a escuchar un “pedazo de hijos de puta”, pero su voz era cada vez menos audible. Mi peluquero me preguntó: - ¿Tú crees que nos hemos pasao? -, a lo que respondí: - A lo mejor un poco… otro pitillo -.  

COSAS DE LA VIDA...en el pecado lleva la penitencia. No obstante, la próxima vez que lo vea, quizás me disculpe y espero que la experiencia le haya servido de algo.

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