viernes, 2 de noviembre de 2018

PARA DEMOCRACIA, LA DE PERICLES



Fidias mostrando el Partenón a sus amigos. Sir Lawrence Alma-Tadena, 1868.


Fidias mostrando el Partenón a sus amigos. Sir Lawrence Alma-Tadena, 1868      


 




'La felicidad es dada por la libertad, y la libertad por el coraje'. Pericles, Elogio fúnebre.

    Atenas, siglo V a. C., considerada la edad de oro de la Grecia clásica y el nacimiento de la democracia. Ciudad de uno de los estadistas más recordados en la historia de la humanidad, Pericles.

    Los impuestos en la Atenas de Pericles no funcionaban como los de nuestra época. Las liturgias era la forma en la que los ciudadanos más pudientes contribuían al bienestar y a la defensa militar de la ciudad
     
    En la Atenas de Pericles el órgano central de gobierno era el Consejo de los 500 (la bulé), elegidos por sorteo, que elaboraba la agenda de temas a debatir en la Asamblea (ecclesía) y entre sus funciones se encontraba el control de las finanzas de la ciudad, de los magistrados (los arcontes), la mayoría elegidos también por sorteo, y de las obras públicas

    Uno de los elementos más polémicos introducidos por el jerarca ateniense fue el ostracismo. La asamblea de ciudadanos podía decidir que uno de ellos acumulaba demasiado poder y prestigio político, y eso le convertía en un peligro para la propia democracia. Tras la votación mayoritaria se podía decidir enviarlo 10 años al exilio, que tan solo podía revocarse con otra votación popular de la asamblea.

      No era un sistema perfecto, ni la utopía perfecta, pero tras dos mil quinientos años de historia de la humanidad, tan solo basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta que aún tenemos mucho que aprender del espíritu de estos audaces atenienses que se atrevieron a poner en marcha un sistema democrático de gobierno, cuyos ecos aún resuenan con fuerza en las ansias de libertad de cada uno de los seres humanos que aspira a convertirse en algo más, ciudadano o ciudadana, conscientes de sus deberes como tales, pero igualmente con plenos derechos sobre nuestro destino común.  


¿Realmente vivimos HOY en DEMOCRACIA? Está claro que cualquier tiempo pasado fue peor, que la transición fue muy aceptable, viniendo de donde veníamos, que los "padres" de la Constitución hicieron un gran trabajo dotándonos de una Ley de Leyes, Carta Magna o como la queramos llamar, muy digna y atinada, pero la cosa ha ido degenerando y la corrupción y los apaños son hoy por hoy el pan nuestro de cada día.
   
 Muchos cambios son necesarios, como la reforma del sistema electoral (el Sr. D'Hondt se podía haber quedado calladito), la desaparición de la obtusa disciplina de voto en las Cámaras Parlamentarias, Asambleas Regionales de las comunidades autónomas (con perdón de los entes de las CCAA que por tradición y privilegio tienen nombres diferentes), Ayuntamientos, etc., Listas abiertas en las candidaturas de los partidos políticos, para que los ciudadanos realmente puedan elegir a sus representantes y por supuesto una reforma judicial que permita, con la mayor celeridad posible, poner a buen recaudo a los que valiéndose de su condición de aforados y otras argucias, se saltan a la torera las leyes que los demás ciudadanos sí estamos obligados a cumplir.
  


Ley de Reforma del Congreso de 2012 
(enmienda de la Constitución de España)



1. El diputado será asalariado solamente durante su mandato. Y tendrá jubilación proveniente solamente por el mandato realizado.

2. El diputado contribuirá al Régimen General de la Seguridad Social como el resto de ciudadanos. El fondo de jubilación del Congreso pasará al régimen vigente de la Seguridad Social. El diputado participará de los beneficios del régimen de la Seguridad Social
exactamente como todos los demás ciudadanos. El fondo de jubilación no puede ser usado para ninguna otra finalidad.

3. El diputado debe pagar su plan de jubilación, como todos los españoles.

4. El diputado dejará de votar su propio aumento de salario.

5. El diputado dejará su seguro actual de salud y participará del mismo sistema de salud que los demás ciudadanos españoles.

6. El diputado debe igualmente cumplir las mismas leyes que el resto de los españoles (desaparición de la figura de "aforado"
7. Servir en el Congreso es un trabajo, no una carrera. Los diputados deben cumplir sus mandatos (no más de 2 legislaturas) y luego reincorporarse a la vida laboral previa a su etapa de Servicio Público.

8. Reducir un 30% el número de componentes políticos  de las instituciones. (Concejales de ayuntamiento, diputados nacionales, diputados regionales, etc.).

9. Eliminar instituciones obsoletas o duplicadas: senado, diputaciones provinciales.

10. Reducir un 50% el número de asesores de cargos políticos, así como limitar racionalmente sus retribuciones.


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¿POR QUÉ NO FUE APROBADA?

SE PODRÍAN HABER ENMENDADO  LAS INJUSTICIAS Y DESARREGLOS DE PARLAMENTARIOS Y SENADORES.

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