jueves, 29 de noviembre de 2018

La Mente Dormida: A MIS TÍOS (50 AÑOS JUNTOS)

La Mente Dormida: A MIS TÍOS (50 AÑOS JUNTOS):    Hay quien dice que estamos en la era de la obsolescencia, todo es efímero, lo que hoy apreciamos porque nos sirve, mañana se convierte...

A MIS TÍOS (50 AÑOS JUNTOS)



   Hay quien dice que estamos en la era de la obsolescencia, todo es efímero, lo que hoy apreciamos porque nos sirve, mañana se convierte en un trasto inútil, nos cansamos enseguida de las cosas, y por qué no decirlo, de las personas. Á y J son un ejemplo de todo lo contrario, un ejemplo de que las relaciones, cuando se cuidan con dedicación, comprensión, paciencia,  entrega y amor, pueden perdurar para siempre. Hoy estamos aquí reunidos para celebrar sus bodas de oro, cincuenta años de matrimonio, que se dice pronto, pero que son una eternidad. Como dice Anne-Louise Germaine, “El amor es el emblema de la eternidad, confunde la noción del tiempo, borra toda la memoria de un comienzo y todo el temor de un final”.

   Yo era muy pequeño cuando Á y J unieron sus vidas y por tanto, no tengo memoria de los primeros años de su matrimonio. Mis recuerdos más remotos del tío A se remontan a mis visitas, los domingos por la tarde, a casa del abuelo S y de la tía D, yo no tendría más de 6 o 7 años. El tío E estaba siempre sentado en una mecedora, con sus gafas de culo de vaso, escuchando en la radio los resultados de los partidos de fútbol  y Á unas veces pintaba alguno de sus magníficos cuadros y otras intentaba arreglar una máquina de coser. Como sabían que se me daban bien las matemáticas, entre los dos me sometían a largos exámenes de cálculo mental, con multiplicaciones de dos cifras y tres cifras que no sé si yo resolvía correctamente porque nunca lo comprobaban.
   
   Unos años más tarde sí tuve ocasión de compartir con Á y J muchos veranos en la playa. Con la perspectiva del tiempo me doy cuenta, igual que muchos de los aquí presentes, de lo valientes que fueron al asumir la responsabilidad de embarcarse, año tras año, en la aventura estival de pasar las “vacaciones” en la playa. Eran casi tres meses seguidos a cargo de una caterva de críos, sus cuatro hijos y cinco o seis sobrinos, en un piso de no más de 80 metros cuadrados. Me parece admirable su capacidad organizativa, el esmero con el que siempre tenían todo a punto, las comidas, las ropas para las salidas vespertinas, las excursiones por la zona en el R12 ranchera amarillo en el que milagrosamente nos metíamos todos. No recuerdo una sola vez que mostraran un enojo desmedido ante las barrabasadas que unos u otros pudiéramos cometer y tanto Á como J demostraban siempre una habilidad enorme para mediar en las disputas entre hermanos o primos hasta conseguir que prevaleciera la paz. Muchas veces lo hemos comentado entre los primos, ya mayorcicos hoy día, y hemos coincidido en que los años del Mojón fueron, “los mejores años de nuestra vida”, y no cabe duda de que los artífices de aquellos maravillosos veranos fueron ellos.
   
   Han pasado varias décadas y ahí sigue nuestra “joven” pareja, algunos achaques van teniendo, sí, pero que gusto da verlos caminar por la calle, como si estuvieran iniciando su andadura juntos. Siempre muestran una sonrisa cuando te paras a hablar con ellos y están dispuestos a ayudar en lo que esté en su mano, y si no que se lo pregunten a Manuel, que en varias ocasiones ha compartido con el tío Á buenos ratos en el taller de la tienda de P. M., aprendiendo a utilizar los destornilladores y la lijadora eléctrica.
   
   Alguien dijo que resulta fácil entender que existe el amor a primera vista, mas lo prodigioso es que haya amor entre dos personas que se han mirado durante muchos años.


Felicidades, tíos Á y J por haber llegado hasta aquí y que cumpláis muchos más años juntos.


https://www.youtube.com/watch?v=d0GzbXLj-dQ

ENTRE CUATRO PAREDES (A MI ADMIRADO JMS)




Buenos aires jalean ocurrencias

laminan algaradas,
lubrican la única vía inicialmente alcanzable
blancas almas imitan los antológicos movimientos otrora sabidos
universales nobles
valses amables largamente sostenidos.
un nubarrón,
dos oscuras simas,
tres rayos exterminadores salvados,
una nevada,
dos ominosos seísmos,
tres riadas espeluznantes sorteadas...
tan ominoso dolor oprime,
divide, atenaza, bloquea algarabías
igualmente ganaremos utilizando armas limpias.

Y
ya olvidaremos
los entresijos,
habitaremos amplias balconadas, legislaremos, aderezaremos buenos almuerzos,
dormiremos en
nuevas, ubicadas estancias, sin temer represalias opresoras,
fines utópicos talarán ulteriores réplicas obtusas.

Ya
encontraremos los lazos adecuados,
llorar los óbitos resultantes aliviará bajones anímicos
enaltecerá nuestros
sabios instintos, lacónicas encíclicas, nuestros cancioneros infantiles, originales...
osaremos sancionar
leyes obsoletas
juraremos ultimar ramplonas órdenes.

Ya
encontraremos nuevos tejidos, robustos, excelsos,
canciones universales acallarán tétricos ronroneos, oprobios,
¿puede alguien retirar ese dichoso escudo señorial?
y
un nuevo
tejado edificaremos cuando haga objeto,
sientes escalofríos,
reverberantes escalofríos, violentas energías noquean tu osamenta
corrientes orgásmicas navegan tu rampante armadura,
sudores ubícuos
pasean electrizando cada humeante oquedad
puedes escuchar notas angelicales,
tristes ráfagas atronan sin
parar en neta armonía.
Tendencias utópicas vendrán enseguida
entrarán nuevos textos rellenando espacios
maldiciones inmundas saldrán
merodeadores altivos no osarán sacudir
el libreto
un nuevo inventario validará el romántico sendero ocupa.



miércoles, 28 de noviembre de 2018

EL TREN

La luna emite gestos amables si triste estás,

envuelve noble


cantos utópicos, adorna ruidosas, tenebrosas objeciones,


mentiras enigmáticas noquean generosas urdimbres, atenazan nuevas tentativas enriquecedoras,


afean


momentos inolvidables,


límpidos acordes dolorosamente obviados


y


cercenan ofrecimientos níveos,


las altivas


llamaradas utilitaristas no ayudan,


los lerdos empellones niegan avances,


me enervan,


dudas injustas juzgan ideas sólidas, templadamente expuestas,


alguien debería impedir opacos sainetes,


sucias estrategias generan un inútil salmo, tétrico, estéril,


es saludable esperar,


romper ataduras soporíferas traerá ritmos orquestales


de ensueño,


me imagino gozoso ampliando senderos,


desdibujando enredos,


planteando alternativas neutralizadoras,


oigo ladridos violentos, intimidatorios, de algunos demonios opresores,


déspotas engreídos,


mentiras insidiosas ganaron adeptos sobrantes,


díscolos eméritos,


parroquianos ahora nostálgicos


quieren urdir entelequias,


no albergo dudas, ideas emergentes


surgen intentando gestionar una  idílica oportunidad,


tengamos esperanza


demostremos interés,


uniremos naciones,


almas neutrales impedirán los largos ocasos


y

un nuevo amanecer


extenderá su poder indicándonos novedosas acciones,


dará energía


recompondrá objetivos subsanando amenazas,


ya


mitigaremos embestidas


robustos engranajes garantizarán años libres, años sin temer enemistades,

tensiones ultras,


carcamales ocupas, ramplones azarosos zozobrarán óptimamente neutralizados.




Jóvenes utópicos no tendrán obstáculos serios


cantarán orgullosos la elegía concupiscente, crearán imaginativas obras, nadie aplicará mordazas opresoras, salvadoras,


démosles ejemplo, rehuyamos ramplonas objeciones, tediosos atardeceres sabatinos


bailarán olvidados tangos en  lugares lejanos al sosiego


valses amables cobrarán impulso, alto subirán


y


plantearán un escenario sin tabúes, alegre, sencillo


donde emergerán


sabios objetivos libertarios.





https://www.youtube.com/watch?v=SdlC4eX8FUo


MENSAJE "PRIVADO"

    Desde hace aproximadamente un mes estoy en contacto, a través de una red social, con una chica mejicana. Desconozco su edad y casi todas sus circunstancias personales, pero por las pocas cosas que me cuenta de ella misma, intuyo que pasa por un momento delicado, está pesimista y se autodefine como paranoica. Me consta que es seguidora de este blog y me ha pedido que le aclare algunas dudas sobre mi intención a la hora de escribir. En un mensaje privado le he escrito lo siguiente:


    No creo que seas paranoica, eso son palabras mayores. Pienso que tienes motivos para desconfiar, porque han tenido que pasarte cosas desagradables en tu vida reciente y estás enfadada con el mundo. Yo no tengo ninguna intención malévola con nadie, bueno sí, me gustaría que algunos políticos  desaparecieran de la escena porque están haciendo mucho daño. No sé en tu país cómo van las cosas, por las noticias que llegan a España desde México, el índice de criminalidad en determinadas zonas es inasumible. En mi país la gente lo está pasando muy mal por culpa de los gobernantes, pero no de los que están ahora, que también, en general la clase política está corrupta o es inepta, a veces las dos cosas. Lo que estoy intentando desde mi rincón es contribuir a que la gente despierte. El pueblo está adormecido, manipulado por los medios de comunicación  que están claramente al servicio del poder, salvo honrosas excepciones. La red es el único sitio donde uno puede enterarse de lo que realmente ocurre. Como decía León Felipe, yo he oído todos los cuentos y sé todos los cuentos, no porque sea más listo que nadie, sino porque voy teniendo una edad...
  
  Hay algunos programas en TV y Radio que sí están aportando cosas muy interesantes y en ellos, sus protagonistas son realmente objetivos, independientes y se guían por el sentido común, que ya sabes que es el menos común de los sentidos, al menos en los tiempos que corren. Los partidos políticos, sindicatos mayoritarios y organizaciones afines sólo buscan el beneficio propio, alcanzar cuotas de poder y llenarse los bolsillos. La gente de a pié no les interesa lo más mínimo, salvo cuando se acercan las elecciones, se limitan a descalificar al adversario en público aunque está claro que en privado todos son cómplices de un compadreo de "Pokmadre".   No sé si con estas palabras te aclaro algo, tú me dirás. Un beso desde el otro lado del charco.

     Unos días más tarde he vuelto a ver el perfil de mi amiga mejicana y he observado que sigue desconfiada y en un mensaje privado me pregunta qué quiero de ella.

    Ha colgado en su muro mensajes de elogio hacia la figura de N. Maduro,  lo que me parece respetable, aunque nunca he comulgado con sátrapas populistas que, basándose en pseudo-revoluciones bolivarianas o de otro tipo, han acabado creando nefastas "monarquías" republicanas, con derechos dinásticos incluidos, y construyendo regímenes que de democráticos no tienen nada. Un servidor no puede aceptar una democracia que coarta o prohibe la libertad de prensa, reunión u opinión e impide que partidos políticos no afines, puedan competir en las elecciones con plenas garantías de que no va a haber un pucherazo. ¿Qué diferencias de forma, aunque haya algunas en el fondo, existe entre el régimen castrista, chavizta, madurista, el nazismo de Hitler, y el integrismo de S. Hussein y El Gaddafi, entre otros?

   Bueno, a lo que vamos, por segunda vez me permito exponer en público el mensaje privado que he enviado a mi amiga:

   ¿Tendría que querer algo? No es así, no pretendo nada de nadie. Voy encontrando personas en mi camino, y las voy incorporando a mi "mochila", sólo si lo aceptan y si las encuentro interesantes. No busco obtener nada de ellas, a menos que quieran aportarme su experiencia personal y sus inquietudes a modo de intercambio, exento de IVA, eso sí. Yo ofrezco lo que tengo, mi bagaje personal como médico, y sobre todo, como el humanista que aspiro a ser. Es verdad que últimamente me muevo más por la defensa de los valores y derechos sociales de las personas desprotegidas, pero no siempre ha de ser ese el cometido principal en mis "viajes".

    Me revelo ante la mala praxis de la clase política en general. Cuando observo y padezco las consecuencias de la corrupción, los intereses partidistas y sectarios de casi todos los políticos, la crisis económica y de valores que asola el decadente mundo occidental, entre otras cosas, y veo que la sociedad anda muy desconcertada y pasiva, no puedo permanecer impasible. La mente dormida tenía que despertar y así lo hizo, después de varios intentos fallidos. Hace unos años inicié mi viaje particular a través del péndulo (la vida) y ahora ese viaje se ha hecho plural. No me considero adalid de nada, mi ámbito de influencia es muy pequeño y mis virtudes exiguas, pero opino que cada grano de arena puede hacer montaña con el tiempo. Como dijo Margaret Mead: "Nunca dudes que un pequeño grupo de ciudadanos pensantes y comprometidos pueden cambiar el mundo. De hecho, son los únicos que lo han logrado". Por otro lado, Emma Goldman sentenció: "Un cambio social real nunca ha sido llevado a cabo sin una revolución...Revolución no es sino el pensamiento llevado a la acción".

   Espero no haberte aburrido con mi perorata y haberte aclarado las cosas definitivamente, en cuanto a lo que me pueda interesar de ti. Besos desde España y gracias por seguir el blog y publicitar su enlace. Si quieres algo de este humilde servidor, sólo tienes que pedirlo.

martes, 27 de noviembre de 2018

CALLEJÓN SIN SALIDA (III)

    Eran la 11:30 del día siguiente cuando la tía Cloti se presentó en la casa de su hermana. Después de darle muchas vueltas había decidido decir la verdad acerca de la entrevista con el abogado. Su cuñado la recibió y le pidió que no hiciera demasiado ruido porque Juana había pasado mala noche y ahora dormía en su dormitorio. Tras contar a Pedro lo ocurrido el día anterior, éste hizo un gesto de contrariedad y dijo que esa misma mañana a las 13 horas, tenían cita con el médico de familia para explicarle el estado anímico de Juana, a su debilidad física de las últimas semanas se sumaba un aislamiento progresivo, apenas hablaba, comía muy poco y daba la sensación de que se estaba abandonando a su suerte, como si deseara acabar con su vida de forma pasiva.

     Don Andrés escuchó atentamente a Pedro en su consulta del Centro de Salud e hizo un informe de derivación a las Consultas de Psiquiatría del hospital de referencia.

    Cuando el Dr. Rypff terminó de escuchar el relato de Juana, con las precisiones que de tanto en tanto iba haciendo Pedro, hizo algunas preguntas breves para aclarar alguna duda que albergaba y de forma inusual, se puso a buscar en su ordenador de sobremesa el número de teléfono del bufete donde ejercía su trabajo un abogado del que tenía muy buenas referencias y que contaba con experiencia en este tipo de casos. A continuación marcó en su móvil el número encontrado a través de Internet. Muy amablemente contestó una voz femenina, pensando que sería la auxiliar del abogado en cuestión, el Dr. Rypff le pidió que le pasara con aquel, a lo que la voz femenina contestó que D. Javier Quesada ya no trabajaba en el bufete, a lo que añadió que ella misma podría atender su demanda ya que era una de las abogadas titulares del despacho. Tras identificarse como psiquiatra, el Dr. Rypff hizo a la letrada una exposición rápida pero bastante detallada de lo ocurrido a su paciente, mantuvieron una conversación fluida durante unos minutos. Mientras tanto, Juana y su marido escuchaban atentamente. Cuando el Dr. Rypff colgó su móvil vió la cara de perplejidad de Juana, que aguardaba impaciente a que el galeno explicara la información obtenida. El Dr. Rypff escribió en una cuartilla el nombre del bufete, la dirección donde se ubicaba y el nombre de la abogada, añadió el día y la hora en que tendrían que presentarse allí, la semana siguiente, con todos los informes recopilados hasta la fecha, entre los cuales estaba el emitido por un médico forense de la Inspección de trabajo que reflejaba  claramente la relación de causalidad entre la transfusión de sangre realizada en la intervención quirúrgica practicada y el desarrollo de sus problemas hepáticos. El Dr. Rypff apostilló que por los gastos no se preocuparan porque la letrada se había comprometido a no cobrarles nada por la primera consulta y que si era cierto que había pruebas suficientes como así parecía, la demanda por negligencia iba a prosperar, y el bufete en ese caso se quedaría con un porcentaje muy razonable de la indemnización conseguida y si no prosperaba el equipo de abogados asumiría todos los gastos, incluidas las costas judiciales.
   
    Cuando el Dr. Rypff terminó su explicación, tanto Juana como su marido esbozaron una tímida sonrisa, estaban realmente asombrados de que en unos minutos, un panorama que parecía desolador se transformara en otro cuando menos esperanzador. El Dr. Rypff entonces, consciente que en esta ocasión había extralimitado sus funciones habituales, extendió un escueto informe en el que incluía la prescripción de una medicación que haría mejorar el problema de insomnio que aquejaba a Juana desde hacía meses. Estaba convencido de que las cosas iban a ir bien y ello iba a ser el mejor antidepresivo para su paciente. No obstante la citó para seis semanas después y advirtió a Pedro que si surgía algún contratiempo, no dudara en ponerse en contacto con él.

CALLEJÓN SIN SALIDA (II)

      A lo largo de su relato Juana fue capaz de mantener la compostura bastante bien, su tono era un tanto apagado, su facies transmitía sentimientos de tristeza y más de una vez rompió a llorar, pero lo que quedaba patente sobre todo era su sinceridad y al Dr. Rypff le resultó bastante fácil empatizar con ella mediante una escucha reflexiva. 

     Tras su paso por la UCI, Juana permaneció otros diez días ingresada en la planta de Medicina Interna, el equipo médico y el personal de enfermería le proporcionó un trato exquisito y los parámetros analíticos fueron recuperándose paulatinamente, en pocos días estaba caminando sin el cansancio del principio, su ánimo también iba mejorando y su reactividad al medio era mayor cada día. Sin duda el mejor momento del día era para ella  la hora de la visita vespertina, sus tres hijos acudían al hospital cada tarde a las seis en punto, acompañados por la tía Cloti, pilar de la familia durante la larga ausencia de Juana y su marido, que a pesar de su precaria salud apenas se apartaba de ella desde que ingresó en el hospital. Todos juntos pasaban dos horas haciendo una piña no carente de emociones encontradas. A la semana del alta del hospital, Juana y su marido acudieron a una revisión en las Consultas Externas, seguía con astenia y no terminaba de recuperar el apetito. El Dr.Gimeno le habló de las posibilidades terapeuticas, él se decantaba por un fármaco, el interferón, como el más eficaz para tratar su Hepatitis pero le advirtió que dicho tratamiento no estaba exento de efectos secundarios. El galeno, al explicar a Juana su proceso de enfermedad, el tratamiento a seguir y las consecuencias que aquella podía tener en su futuro a nivel personal y laboral, estuvo de acuerdo con otros colegas en la relación causal entre la transfusión recibida en la operación de hombro y el mal que ahora la aquejaba y que por tanto, no estaría mal que contactara con un abogado para estudiar la posibilidad de  presentar una demanda contra la clínica donde la intervinieron, por daños y perjuicios.

      La respuesta al tratamiento no estaba siendo buena, cada día era un suplicio por su debilidad, inapetencia e incapacidad para enfrentarse a sus actividades domésticas. Por otro lado la situación económica era cada vez peor y apenas podían hacer frente a los gastos fijos de la casa. Los familiares también atravesaban por dificultades financieras y no podían ayudar demasiado.

     En cuanto a la posibilidad de la demanda, sugerida por el Dr. Gimeno, Juana y Pedro estaban muy desorientados ya que su experiencia en asuntos legales era inexistente e ignoraban si podría ser muy costoso para ellos. La tía Cloti tenía un conocido procurador en el juzgado de una localidad vecina al pueblo donde residían y propuso concertar una entrevista con él para que les informara de los pasos a seguir. Tras hablar con el procurador se dirigieron al despacho de un prestigioso abogado que tenía su bufete en la capital. En pocos días les recibió D. Raúl Domenech y Juana expuso con detalle todo lo acontecido en los últimos meses. Tras analizar mentalmente la información aportada, el abogado les explicó que parecía un caso claro de negligencia médica, pero el proceso, por su experiencia profesional, sería largo y costoso. Para empezar tendrían que abonar en concepto de minuta y gastos judiciales una cantidad que al matrimonio pareció desorbitada y totalmente inasumible para ellos, no obstante y con la cabeza baja dijeron al abogado que se lo pensarían y salieron del despacho con una amarga sensación de impotencia y amargura. Contaron por teléfono lo ocurrido al procurador y éste les propuso contactar con un abogado del turno de oficio, ofreciéndose él mismo para realizar las gestiones. 

     Pocos días después acudieron al pequeño despacho de D. Pedro Rodríguez, mucho más modesto que el de su colega. Juana, con cierta desconfianza, por lo desangelado del local y la bisoñez mostrada por el abogado, aunque sólo fuera por su aparente corta edad, repitió el mismo discurso que días ante había verbalizado al ilustre abogado D. Raúl. El joven letrado fue tomando nota del los detalles más significativos del relato de Juana y con mucha amabilidad indicó al matrimonio que estudiaría el caso y les llamaría en unos días para ver qué se podía hacer. Pasaron tres semanas y la llamada no se producía. Pedro pedía a Juana que tuviera calma, le decía que seguramente estaría muy ocupado, la zozobra de Juana era cada vez mayor y la desesperanza invadía sus pensamientos contínuamente, alterándole el sueño, cada vez estaba más emaciada y apenas le salía la voz del cuerpo. 

     Preocupada, la tía Cloti visitó a D. Pedro que la atendió de mala gana y con premura, le dijo que era un caso muy complicado y en un alarde de sinceridad, confesó a Cloti que nunca había llevado un caso de negligencia médica, pero que se estaba informando sobre la estrategia más conveniente y que haría lo que pudiera, pero para nada podía garantizar que el contencioso fuera exitoso ya que las compañías aseguradoras eran muy poderosas y difícilmente se les puede ganar un pleito como este. Cloti, anonadada por  la respuesta del abogado, se dirigió a la casa de su hermana sin saber muy bien como iba a explicarle lo ocurrido sin hundirla más todavía. 

CALLEJÓN SIN SALIDA (I)

    Juana entró en la consulta con aspecto abatido, había sido entrevistada unos minutos antes por una de las enfermeras del hospital, y las lágrimas todavía recorrían sus mejillas. Entre sollozos daba muestras de querer controlarse, pero a duras penas lo conseguía, y balbuceando pidió disculpas al Dr. Rypff, éste le pidió que se sentara y mientras se tranquilizaba, ocupó unos minutos en la lectura de la espléndida historia realizada por su compañera, en ella recogía minuciosamente todos los datos de Juana, sus antecedentes personales, situación  basal, composición familiar, ocupación laboral, enfermedad actual y exploración psicopatológica, todo ello perfectamente descrito y ordenado. Mientras leía, de vez en cuando, levantaba la mirada hacia su paciente y pudo comprobar que el poco tiempo transcurrido le permitió serenarse un poco.
    
     En otras ocasiones su tarea inicial en la consulta, con un paciente que acude por primera vez, consiste en profundizar en los datos recogidos en la historia, por si algo se ha pasado por alto. Con Juana, enseguida se dió cuenta de que todo lo que le ocurría estaba relacionado con lo que le venía sucediendo desde hacía ya casi un año y en ello se centró la entrevista. Le explicó que estaba en baja laboral desde Diciembre a raíz de un accidente laboral en el que se produjo una fractura en el hombro, consultó con el traumatólogo de zona que desde el principio, con las exploraciones necesarias,  le advirtió de la gravedad de las lesiones. No se trataba de una fractura de las que se ven habitualmente, iba a necesitar un abordaje quirúrgico muy complejo y no podía darle muchas garantías de éxito. Fue este el primer mazazo para Juana, que veía peligrar su futuro laboral a sus 44 años, siendo ella como le explicó el principal sustento de su familia, ya que su marido, dos años mayor que ella, sufría una grave incapacidad por la que percibía una pensión muy pequeña y sus tres hijos estaban todavía en edad escolar.        En una de las revisiones, el traumatólogo, que en todo momento  tuvo una actuación compasiva, honesta y profesional con Juana, le habló de una técnica quirúrgica novedosa que estaba realizando un colega suyo en una clínica de Madrid y que se adecuaba a las características de su caso. Esta posibilidad iba a suponer unos gastos bastante onerosos para ella aunque se sintió aliviada cuando supo que la intervención en sí estaría cubierta por la Mutua de Accidentes de su empresa, de acreditada solvencia. Ilusionada, puso en marcha todos los trámites necesarios, asesorada por el Dr. Fernández. En un mes estaba ingresada en la clínica, acompañada en todo momento por su marido. Tras una amigable entrevista con el Dr. Juárez, que previamente había estudiado con detenimiento el dossier enviado por su colega, se realizó el examen preoperatorio de rigor. Al día siguiente, la intervención, aunque laboriosa y de varias horas de duración, transcurrió sin incidencias significativas. En una semana Juana estaba bastante recuperada, cada día el Dr. Juárez y su equipo había examinado la evolución de la herida quirúrgica y el estado de la articulación. Todo iba muy bien, sin signos de infección ni otras complicaciones, se le entregó un informe completo junto con el programa de rehabilitación que necesitaría para la recuperación funcional del hombro. El Dr. Fernández se ocuparía en su ciudad de origen de las revisiones pertinentes.        Seis meses después, cuando Juana veía cerca su vuelta a la vida normal, incluida su reincorporación al trabajo en la fábrica, una noche se sintió indispuesta y con un fuerte dolor en el abdomen, unos días antes su hijo mayor le había advertido del color amarillento que tenía en los ojos y la piel de la cara. Alarmado su marido la llevó al Hospital Comarcal. En la Puerta de Urgencias, el médico de guardia se percató enseguida de la gravedad del cuadro y tras un examen físico, control analítico y una ecografía de urgencia, diagnosticó un fallo hepático hiperagudo, procediendo a su ingreso en la UCI. A los pocos días se le diagnosticó una Hepatitis C fulminante que a punto estuvo de costarle la vida. Una vez superada la situación crítica se encontró la posible causa de la infección cuando el médico intensivista leyó el informe de la intervención realizada en la clínica madrileña meses atrás, en la que precisó una transfusión sanguínea. Habida cuenta que Juana no tenía otros factores de riesgo y que hasta un mes antes de su fatídico accidente laboral había sido donante de sangre y por ende pasaba periódicamente controles analíticos, era bastante probable que la hepatitis la hubiera contraído a raíz de la transfusión.  

lunes, 26 de noviembre de 2018

CRISTINA Y LA JIMAGUA (IV)


  Apenas dos semanas después ya se habían instalado en la nueva casa. Le costó alguna lágrima dejar el apartamento que hasta ahora había compartido con su amiga Clara, pero en un efusivo abrazo de despedida, se hicieron mutuamente la firme promesa de verse al menos una vez por semana fuera de la escuela. 

  El excelente gusto de Cristina para la decoración convirtió en pocos meses la vivienda en el hogar que siempre había soñado tener y con Armando a su lado, se sentía la mujer más  dichosa del mundo.

    En Junio de 1960 vino al mundo su primer hijo, José Manuel. Su nacimiento supuso un cambio importante en la vida de Cristina ya que le obligó temporalmente a dejar su trabajo en la escuela y Armando estaba, muy a su pesar según él mismo le aseguraba, cada vez más involucrado en actividades políticas, al margen del trabajo en el hospital, no en vano le habían dado un cargo relevante en el Ministerio de Leyes Revolucionarias. Con su optimismo y entrega de siempre, Cristina se hacía cargo de las tareas domésticas y la crianza de su hijo y apoyaba totalmente a Armando, el poco tiempo que compartían lo vivían de forma intensa y se sentía pletórica.

   Un día de Octubre de 1962, una noticia aparecida en el periódico “Noticias de Hoy”, que hojeaba cada noche mientras aguardaba la llegada de su marido, provocó en Cristina  un mal presagio. El diario recogía a cuádruple página la visita a La Habana del primer ministro de Argelia, Ahmed Ben Bella, el primero tras la consecución de la independencia de Francia del país norteafricano tres meses antes. José Manuel dormía plácidamente en su habitación y Cristina se preparó una infusión relajante a base de mate, valeriana y pasiflora. Tenía que calmar su desasosiego interior antes de la vuelta a casa de Armando, no tanto por no preocuparle como por no poder dar una explicación racional a su estado de crispación y nerviosismo. En su fuero interno estaba convencida de sus “habilidades premonitorias” y su intuición para prever eventos futuros, casi siempre luctuosos, pero nunca había hablado de ello a su marido y no lo iba a hacer ahora.


   Cuando finalmente llegó Armando a casa, pasada la medianoche, encontró a su esposa dormida en su mecedora favorita, la acompañó sin mediar palabra a la cama y se acostó a su lado. No sabía qué había ocurrido pero era la primera vez que no le esperaba despierta y por su pelo alborotado, el periódico hecho un amasijo de papel en el suelo y el desorden que pudo apreciar en la cocina al conducirla por el pasillo hasta el dormitorio, tenía la certeza de que su amada no había tenido un buen día.

domingo, 25 de noviembre de 2018

TENDIDO AL SOL

Mientras termina de cocerse la segunda parte de "La colada" reedito está corta entrada que ya apareció en el blog tres semanas después, el 21 de Enero de 2014.




Acabé la entrada de "LA COLADA" diciendo que en 2014 tenía intención de tender(me) al sol una vez acabara el último centrifugado. Han pasado tres semanas y a estas alturas de Enero el sol apenas calienta en nuestro Hemisferio Norte. No sé si lo anterior será el motivo principal de que no (me)luzca tender la ropa todavía, pero mucho me temo que ese dichoso último centrifugado va a ser mucho más laborioso de lo que atisbaba a priori, el caso es que siguen apareciendo manchas en  prendas significativas de la colada, prendas que, iluso de mí, pensaba que estaban a salvo y no lo están. Estoy  necesitando un aditivo especial que no termino de encontrar y la prenda es lo suficientemente delicada como para necesitar un esmero igualmente notorio. Espero que alguno de mis muchos amigos sepa aportarme ese aditivo imprescindible, me consta que hay varios que ya están manos a la obra. Lo de tender(me) al sol de momento lo descarto, si acaso lo dejaré para algún lunes de asueto, y sólo durante un rato, no quiero que los suaves rayos del sol de invierno hagan el más mínimo efecto perjudicial en mi colada en la que, por lo que me dicen, unos y otros, hay demasiadas prendas delicadas. Seguro que mis amigos y sobre todo Ela me echan un capote.




http://www.youtube.com/watch?v=MAfMklVG7JE

http://www.youtube.com/watch?v=EW4LmdSlzJw

viernes, 23 de noviembre de 2018

CRISTINA Y LA JIMAGUA (III)

   Las semanas siguientes transcurrieron a un ritmo vertiginoso. Cristina era una enamorada de su trabajo de maestra y a él se dedicaba en cuerpo y alma, pero ahora tenía que compaginarlo con la relación recién iniciada y que suponía un aliciente añadido, esperaba cada semana con  cierta turbación el momento en que se iba a encontrar con Armando, quien por su parte tenía un horario sobrecargado en el hospital y además participaba activamente en una comisión gubernamental que preparaba un ambicioso y renovador  Plan de Salud Pública.
   
     En las horas que compartían los fines de semana intentaban disfrutar al máximo, dejando al margen la política en sus temas de conversación, así como las dificultades cotidianas de sus trabajos respectivos. Asistían a eventos culturales, a reuniones con amigos en las que casi siempre estaba presente la música como elemento aglutinador y, por supuesto, siempre encontraban un hueco para citas más íntimas en lugares que tenían que ir improvisando, puesto  que ninguno de los dos disponía de vivienda propia. Ambos eran debutantes en el juego del amor pero cualquiera lo diría dada la intensidad de sus encuentros sexuales.

     La ajetreada vida en La Habana contrastaba con la melancólica quietud del pueblo y de la hacienda familiar. No había vuelto allá desde la muerte de su hermano Francisco pero, con periodicidad quincenal,  intercambiaba cartas con su querida hermana María, que expresaba en sus misivas lo mucho que la echaba de menos y le transmitía lo triste que estaba su madre desde el fallecimiento de Francisco pero sobre todo, desde su propia marcha a la capital. Doña Adela nunca se quejaba pero su empuje y optimismo de antaño habían tornado en una mezcla de ensimismamiento esporádico y actitudes de desesperanza. Embargada por los sentimientos de culpa, Cristina se prometió a sí misma pasar una temporada con ellas durante las siguientes vacaciones.

   Una calurosa tarde de Septiembre de 1959 y de forma sorpresiva, se presentó Armando en la puerta del colegio, sabedor de que su amada no andaba de muy buen humor últimamente por la añoranza de su familia. Lucía un aspecto radiante y portaba, en la parte trasera de su destartalado descapotable, los planos de un apartamento que había adquirido en el centro de la ciudad y que quería enseñar a Cristina. Llegaron a la puerta del edificio que, aunque antiguo, estaba recientemente remozado y tenía un aspecto deslumbrante. Subieron a la cuarta planta y allí estaba el piso que iban a compartir, amplio, luminoso, coqueto.  Emocionada, abrazó a Armando y susurrándole al oído, le preguntó:  - ¿Cuántos hijos vamos a tener? -.  A lo que él respondió:  - Los que tú quieras, princesa, si quieres encargamos hoy mismo el primero-.

jueves, 22 de noviembre de 2018

CRISTINA Y LA JIMAGUA (II)


    Aunque como estudiante había visitado en no pocas ocasiones la capital, ahora, La Habana presentaba un aspecto distinto, más radiante, más suyo. Lo único que llevaba mal era el recuerdo de su hermana María y las lecturas nocturnas con su madre, las echaba de menos no tanto por el contenido de las historias que compartían sino por el clima mágico que se creaba entre las tres.

    Cristina siempre se había mantenido hasta ahora ajena a la vida política de su país, sabía que gobernaba Fulgencio Batista desde hacía muchos años pero ignoraba que éste era la cabeza visible de un régimen corrupto y dictatorial. Cuando empezó a frecuentar los círculos intelectuales de La habana, invitada por una de sus compañeras,  fue tomando conciencia de la situación e informándose de los avances que desde el Este de la isla iba realizando un grupo de revolucionarios liderados por un tal Fidel Castro. 

    A la capital las noticias que llegaban sobre las escaramuzas guerrilleras que se iniciaron en Sierra Maestra hacía ya dos años, eran de todo punto manipuladas y censuradas, siempre según los intereses del dictador y su ejército. Un día de Febrero de 1958 llegó a la residencia de Cristina un telegrama enviado desde el pueblo por su madre, tuvo un mal presentimiento y un escalofrío recorrió su escuálida osamenta. Con avidez y temblor al mismo tiempo abrió el sobre y pudo leer el siguiente texto: “Tu hermano Francisco fallecido en la guerra defendiendo a la Patria en Santiago”. 

    Pese a que lo importante e irreversible era la muerte de su hermano, apenas dos años mayor que ella, no podía evitar plantearse el interrogante de en qué bando estaba Francisco y no lo supo hasta días después, cuando acudió al funeral, celebrado con honores de héroe y presidido por un capitán del ejército de Batista. Un gesto de rabia se dibujó en su rostro, rápidamente abortado por Adela, su hermana mayor. La represión contra todo aquel que mostrara simpatía por los insurgentes era creciente y despiadada lo que alentó el espíritu revolucionario en Cristina, aunque ello en alguna ocasión entrara en colisión con el hecho de que el ejército comandado por Fidel Castro hubiera dado muerte a su querido hermano.


    Pasaron los meses y el 1 de Enero de 1959 se proclamó definitivamente el triunfo del Ejército Revolucionario ante la algarabía generalizada del pueblo cubano. Tres meses más tarde Cristina acudió a una fiesta que se celebraba en un céntrico restaurante de La Habana, acompañada por Clara, su compañera en la escuela y su mejor amiga, ambas habían sido invitadas por el novio de Clara, suboficial del nuevo ejército revolucionario. El trasiego de militares por el local era incesante pero Cristina se fijó especialmente en un joven vestido de paisano, embutido en un elegante traje de lino blanco. Sus miradas se cruzaron en un par de ocasiones hasta que el desconocido se acercó a la mesa de Cristina y amablemente la invitó a bailar, sonaba una conga del Conjunto Casino. Durante el baile intercambiaron algunas frases de presentación y más de un arrumaco concupiscente  y de vuelta a la mesa, ya había una silla dispuesta para el joven por Clara, que unos minutos antes se había percatado de la cara de satisfacción de su amiga. El joven en cuestión se llamaba Armando Mendoza y era médico en el Hospital General de La habana. De vuelta a casa Cristina, poco dada a hablar de su vida privada, confesó a su amiga su convencimiento de que Armando era el hombre de su vida.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

CRISTINA Y LA JIMAGUA (I)


    La vida nunca trató demasiado bien a Cristina, a sus 79 años ha tenido que enfrentar tantas situaciones adversas que la mayoría de los mortales habría claudicado mucho tiempo atrás. Nació en un pequeño poblado cerca de La Habana, en una hacienda que su padre pudo comprar después de mucho esfuerzo,  a lo que se sumó un golpe de suerte consistente en un premio importante de la Lotería de la época. Sus primeros años transcurrieron más o menos plácidamente, era la  quinta de seis hermanos y aunque no nadaban en la abundancia, tampoco pasaron nunca penalidades a diferencia de la mayoría de las familias de la comarca.
    Los mejores recuerdos de su niñez se centraban en la figura de su madre, Doña Adela,  una esbelta asturiana que emigró a Cuba en 1923, siempre fue una mujer cabal, instruida, entregada a las obligaciones sin expresar nunca un ápice de lamento o queja y cariñosa, ese cariño que no atosiga pero que se siente en lo más profundo y se rememora como un bálsamo en los momentos más duros de la vida. Doña Adela siempre inculcó en Cristina y su hermana pequeña, María, el hábito de leer y a las dos dedicó muchas horas al final de cada dura jornada.
    El padre de familia, Don José, era un hombre tosco y serio, pero muy trabajador, su carácter se fue agriando cuando empezó a abusar de la bebida y sobre todo a frecuentar lugares de dudosa reputación. Finalmente, una noche marchó a La Habana a comprar unas herramientas para la hacienda y nunca regresó. Al principio fue un duro golpe para todos y provocó cierto desconcierto en la organización del trabajo diario, pero en unos meses su ausencia resultó ser un alivio para la familia incluso para la cuadrilla de jornaleros que empezaban a mostrar  su hartazgo ante el trato despótico que les daba Don José.
    Unos años después Cristina se graduó como maestra y empezó a dar clases en una escuela de primaria en La Habana, donde se instaló en un pequeño apartamento compartido con dos compañeras.

martes, 20 de noviembre de 2018

Warum hast du es getan, Kurt?

Wenige Charaktere in der Musikszene der zweiten Hälfte des 20. Jahrhunderts haben ebenso kontrovers diskutiert wie Kurt Cobain. Seine Karriere bei der mythischen Gruppe Nirvana war sicherlich kurz, sie nahmen nur drei Studioalben auf, das beste war zweifellos Nevermind und wurde von den Fachkritikern als entscheidender Beitrag zur Geschichte des Rocks angesehen. Es scheint klar zu sein, dass er kein Gitarrenvirtuose war, seine gebrochene Stimme ist nicht sehr ästhetisch, aber seine meisterhaften Kompositionen, seine Aura, die zwischen dem Mystischen und dem Unzugänglichen schwingt, und seine zweifellos anziehende Figur gab seinen Live-Auftritten und seinem Zuhören unglaubliche Kraft Seine Platten haben manchmal eine berauschende Wirkung, ohne Zugang zu den Missbrauchssubstanzen, die er und andere Musikgenies zu oft konsumieren.
    
    Ich überlasse die Ergebnisse der Studie, die ich seit einiger Zeit mit der Psychopathologie und Persönlichkeit von Cobain und einer anderen Gruppe großartiger Musiker, die in sehr frühem Alter an Selbstmord oder Überdosis psychoaktiver Substanzen starben, für später. Ich kann nur davon
ausgehen, dass eine statistisch signifikante Anzahl von ihnen ihre letzten Tage im Alter von 27 Jahren lebte. Diese Tatsache kann unterschiedliche Erklärungen haben, von esoterisch und kabbalistisch bis streng wissenschaftlich.
https://viajesatravesdelpendulo.blogspot.com/2018/11/por-que-lo-hiciste-kurt-entre-la.html