sábado, 27 de octubre de 2018

EL ROSTRO FAMILIAR


     Tras cuatro horas de descanso en el hotel, aprovechadas por Petrus y Zola para comer en un centro comercial anexo, y para dar un plácido paseo, Heike se pone en pié con muchas dificultades, le duele cada centímetro de su cuerpo, pero le queda la satisfacción del objetivo cumplido, y van....Apoyada en Zola, consigue llegar a la puerta del hotel, Petrus lleva el equipaje de los tres, con ayuda de la joven taxista introduce en el vehículo las maletas y marchan todos hacia el aeropuerto. Al entrar en la terminal de salidas, Petrus pide a un empleado de AENA una silla de ruedas que facilite el desplazamiento de su esposa, que a partir de ahora va a ser más conocida por sus compañeros de entrenamiento como la heroína de Barcelona-Heidelberg, no en vano ha quedado sexta en la general femenina, sólo superada por las antes citadas campeonas del mundo (una alemana, una vasco-española, una bielorrusa y una neozelandesa) y una escocesa, subcampeona de Europa en dos ocasiones.  Hay que tener en cuenta que Heike no ha corrido nunca más de 6 horas en una pista de atletismo y que, siempre ha puesto excusas a su entrenador para hacer un test de Cooper, consistente en correr 12 minutos en pista, para hacer un control de los metros recorridos en ese tiempo, la frecuencia cardíaca, y algún que otro parámetro. El argumento que siempre le da a A.M. Es que dar vueltas a una pista es aburrido y digno sólo de un hámster.
    Heike comenta que tiene algo de hambre y, sobre todo, mucha sed. Como van bien de tiempo deciden sentarse en una cafetería situada justo antes del control de documentos y de equipajes. Antes de la entrada al lugar de "habituallamiento", Petrus se queda mirando a un anciano sentado en un banco. Su rostro le resulta familiar, no sabe si es por el parecido al malogrado J.A. Labordeta. El caso es que tras acompañar a sus chicas al interior del bar, y con la excusa de ir al baño, vuelve sobre sus pasos para reexcrutar al anciano, se acerca respetuosamente a él y le dice que le recuerda al marido de una paciente suya a la que trató hace unos 8 años en Heidelberg, y si él es de Lorca, un pueblo de Murcia. Extrañado, el anciano le confiesa que su esposa efectivamente es alemana, pero que viven en Frankfurt, nunca han estado en Heidelberg, además, da la casualidad de que él es murciano, pero de la capital, no de Lorca, ciudad que conoce bien, pero que nunca ha sido para él ciudad de residencia. Posteriormente el anciano pregunta a Petrus: - ¿No será usted psiquiatra? Porque mi esposa es al único especialista que ha tenido que visitar en su vida..-. El Dr. Rypff niega con la cabeza, estrecha la mano del anciano y con un "aufidersen" de agradecimiento y perdón por las molestias causadas, se despide de él para reunirse con su familia.


Y OTROS
NOS OMITIRÁN
CREYENDO RASTREAR ÉPICOS OLVIDOS
ENREDARÁN NÍTIDAMENTE
 LOS ATINADOS SOFISMOS
MANTENDRÁN ENÉRGICAMENTE INSIDIAS GRAVES, ACTIVARÁN SORTILEGIOS
PERSEGUIRÁN EMPÁTICOS RITOS ORGIÁSTICOS,
HOY ALGUIEN BENDICE EXORCISMOS, REPRIME LAS ALMAS SACRÍLEGAS
HOY ALGUIEN INVENTA LERDAS ACCIONES SOFOCANTES.

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