miércoles, 24 de septiembre de 2014

LLEGÓ EL OTOÑO




Otoño de nubarrones
otoño de noches frías
otoño de golondrinas  que se alejan, ya no pían
otoño de cortas tardes
que de los parques nos privan,
otoño que de hojas secas
nos alfombras los caminos,
en los jardines no hay niños
las terrazas se vacían
los amores de verano
ven marchar sus alegrías,
el verano seca el alma
es estío, desertifica,
pero tú,  otoño,  nos traes,
sin querer, melancolía.
(Petrus Rypff)


El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
(Ángel González)















Aquel verano, delicado y solemne, fue la vida.
Fue la vida el verano, y es ahora
como una tempestad, atormentando
los barcos fantasmales que cruzan la memoria.
Se muere el mar de otoño
y hay niños que apuñalan las estatuas
y las olas arrastran candelabros, sables rotos.
Alguien que no conozco me persigue llorando
pero sé que el verano fue la vida.

( Felipe Benítez Reyes)

















Me siento, a veces, triste 
como una tarde del otoño viejo; 
de saudades sin nombre, 
de penas melancólicas tan lleno... 
Mi pensamiento, entonces, 
vaga junto a las tumbas de los muertos 
y en torno a los cipreses y a los sauces 
que, abatidos, se inclinan... Y me acuerdo 
de historias tristes, sin poesía... Historias 
que tienen casi blancos mis cabellos.

(Manuel Machado)




Has entrado al otoño
me dijiste
y me sentí temblar
hoja encendida
que se aferra a su tallo
que se obstina
que es párpado amarillo
y luz de vela
danza de vida
y muerte
claridad suspendida
en el eterno instante
del presente.

(Claribel Alegría)



Te recuerdo como eras en el último otoño
eras la boina gris y el corazón en calma
en tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo
y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma,
hoguera de estupor en que mi sed ardía,
dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío, campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma.
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos,
hojas secas de otoño giraban en tu alma.
(Pablo Neruda)


¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.
(Federico García Lorca)





https://www.youtube.com/watch?v=5v66eaBzJmA

lunes, 22 de septiembre de 2014

UNA DE PROVERBIOS (RECOPILACIÓN SEPTIEMBRE 2014)

 
Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
(Proverbio árabe)
 
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
(Proverbio chino)
 
Nuestro deseo desprecia y abandona lo que tenemos para correr detrás de lo que no tenemos.
(Michel de Montaigne)




“Ahora que estamos tan lejos, ya no te hablo con las palabras que solo han servido para no entendernos”.
(Julio Cortázar)

Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas.
(Blaise Pascal)

 
El único modo de estar seguro de coger un tren es perder el anterior.
(Gilbert K. Chesterton)





Llevo agua en los zapatos porque me gusta caminar bajo la lluvia.

 




La vida no es una competición, si para avanzar tienes que derribar a otros a base de codazos, a la larga no te va a merecer la pena, (Petrus Rypff)



 
No te quedes anclado en los contratiempos, si caes, levántate rápido y sigue tu camino. (Petrus Rypff)






 
 

 
 
 


 
 

miércoles, 17 de septiembre de 2014

CRISTINA Y LA JIMAGUA (V)

   Ya por la mañana Armando, sorprendido por la parquedad de palabras de su esposa, empezó a contarle lo sucedido el día anterior: - Cuando estaba a punto de terminar mi jornada en el hospital, recibí la llamada de un superior del ministerio invitándome a asistir a la recepción oficial que en el Palacio Presidencial se iba a hacer a la delegación de Argelia, liderada por su primer ministro Ben Bella. La recepción se desarrolló en un ambiente solemne y de recíproca camaradería al mismo tiempo. En su discurso, Ben Bella ensalzó la heroica gesta de nuestro ejército al derrocar a la tiranía de Fulgencio Batista y agradeció la inestimable ayuda militar prestada en la guerra de la independencia contra Francia. Llegado su turno, Fidel dio la bienvenida a la comitiva argelina recordando las semejanzas entre las dos revoluciones y resaltó el valeroso y noble gesto del líder argelino al mostrar su amistad al pueblo cubano, enfrentándose a posibles represalias de los imperialistas yanquis -.

   Cristina siempre escuchaba con atención a su marido y admiraba su idealismo y entrega a la causa de la Revolución, pero en esta ocasión no podía abstraerse de sus premoniciones del día anterior y un torbellino de pensamientos cruzaban por su mente, intuía que la colaboración entre los dos países iba a tener consecuencias nefastas en su vida pero no había ninguna base racional en sus temores y no dijo nada a Armando. Se limitó a recoger la mesa donde habían desayunado y le despidió con un tímido beso en la mejilla.

    La reincorporación al trabajo en la escuela fue un bálsamo para el estado anímico de Cristina, José Manuel crecía sano y robusto y su marido siempre encontraba la manera de complacerla a pesar del poco tiempo que compartían. La noticia del segundo embarazo de Cristina llenó de júbilo a la joven pareja, era el mes de Abril de 1963 y el bebé nacería a mediados de Enero del año siguiente. Armando se comprometió a pasar más tiempo en casa, disminuyendo el número de guardias en el hospital, gesto que su esposa agradeció enormemente. 

    Pasaron unas semanas y Armando recibió en su consulta del hospital un telegrama en el que se requería su presencia, a la mañana siguiente, en el despacho del viceministro de Relaciones Exteriores. Tras un frío recibimiento, el Teniente Coronel Roberto Agromonte le leyó un comunicado oficial en el que se dictaba que había sido elegido para encabezar una misión médica que en quince días partiría en barco desde el puerto de La Habana con destino a Argelia. Ante el gesto de incredulidad inicial del galeno, Agromonte adoptó una actitud marcial que no dejaba lugar a réplica alguna y entregándole un dossier en un sobre lacrado, que contenía las instrucciones organizativas de la expedición, le indicó la puerta de salida. Desconcertado, Armando abandonó el edificio y se dirigió de nuevo al hospital, tenía una larga jornada de trabajo por delante pero no se sentía con fuerzas para afrontarla. Por mucho que quería ver la parte buena de la misión encomendada, no podía quitarse de la cabeza la reacción que podría tener Cristina al quedarse sola en su estado, habida cuenta que su regreso a la isla no se produciría, en el mejor de los casos, antes de un año. Era la primera vez que en su fuero interno se daba cuenta de la trascendencia de uno de los lemas repetidos pomposamente por los líderes de la Revolución: "Por encima de los intereses particulares de los individuos, están los intereses de la Nación".