sábado, 8 de febrero de 2014

YES, WE CAN

Voy a exponer a continuación un escrito de Juan García Caselles, ilustre notario valenciano, ya jubilado, que me acaba de llegar por correo, me parece magníficamente escrito y estoy de acuerdo con casi todo, salvo en que yo pondría en el mismo saco de "podredumbre" a la derecha reaccionaria, a la izquierda capitalista y por supuesto a la izquierda de regímenes totalitaristas y dictatoriales del pasado y de la actualidad, incluyendo el Castrismo, el Chavismo y otros que imperan en Sudamérica. 
Hablar hoy día de "derechona" y de "rojos" me parece un anacronismo tan despreciable como infructuoso. Mirar al pasado sólo debe servirnos para aprender de los errores y no volver a caer en ellos, pero de ahí a alimentar un ánimo revanchista, hay un abismo.
En mi opinión, tenemos que ser optimistas y "el modus operandi" para tener éxito en una "empresa" tan difícil, es la utilización del sentido común, la exterminación de prácticas corruptas y la entrega a una causa justa y solidaria, buscando el bien de la mayoría, erradicando posturas partidistas y auto-lucrativas.



Sí, podemos. El eslogan de Obama ha tenido gran éxito y la gente lo pronuncia
con la misma unción que si invocara a todos los santos y santones que en el mundo
han sido.
Uno, que siempre he sido de las clases dominadas, no puedo por menos de
preguntarSe: Pero ¿podemos? ¿Qué podemos?
Así, a brote pronto, ¿podemos acabar con el capitalismo? Yo diría que no. O
sea, que no podemos todo. Bueno, pero puede ser que podamos algo, como, por
ejemplo, acabar con el domino de la derecha tanto a nivel local, como nacional, como
internacional. Pues tampoco. Aunque quizá pudiéramos acabar con la izquierda
capitalista, que no sabe uno qué es peor.
No hemos podido acabar con los recortes, ni con el facherío del poder judicial
(al que nadie pidió cuentas en la transición), ni siquiera con la carcundia clerical que
sigue dando (eso) con todo lo que toca al sexo mientras le importa un comino todo lo
que tenga que ver con las perras, los pobres (los de la bienaventuranza) y los ricos (los
de la malaventuranza). Entretanto, los torturadores del franquismo siguen vivitos y
coleando, mientras las víctimas de la represión franquista duermen el sueño de los
justos en cualquier cuneta. ¿Podemos, qué podemos?
Bueno, seamos justos, cualquier español puede si ninguna limitación ni
cortapisa, poner 1, x, o 2, en la quiniela sin que ni siquiera le puedan acusar de rojo ni
nada parecido.
También, si se junta una buena organización con una conjunción de fuerzas
sociales, en una determinada coyuntura política, puede tener éxitos como los de la
sanidad en Madrid, pero no os hagáis muchas ilusiones, porque esto pasa pocas veces
y no suele durar gran cosa. Recordad el “éxito” (tan trascendental) del 15-M.
Dicen los entendidos que nunca se puede salir de una habitación cerrada si se
cree firmemente que se está fuera de ella. De la misma forma, nunca se podrá acabar
con la opresión y la explotación si se cree que tal cosa no existe, o si se piensa que en
dos patadas, o juntándonos unos cuantos, podemos acabar con la tremendamente
compleja estructura que nos aplasta.
El primer paso para la liberación es tomar conciencia de nuestra situación de
oprimidos y explotados, de lo limitado de nuestros poderes y capacidades, y no
creernos bobadas que nos vende el poder para que pensemos que podemos liberarnos
como si nada.
Y es que, al final, lo único que verdaderamente podemos, y es el único camino
para des-alienarnos, es luchar contra la opresión en todo momento y en todo lugar,
porque luchar es vivir. Todo lo demás son consignas de cantamañanas o engañifas de
trepas, esos a los que el culo les huele a sillón.
Juan García Caselles

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