miércoles, 1 de enero de 2014

DICHOSA NOCHEVIEJA

Hace apenas tres días tuvo el honor de acudir al velatorio y posteriormente al entierro de la madre de una amiga muy entrañable.  Ayer fue un día muy especial  para mí, el último de un año convulso por distintas circunstancias que ahora no viene al caso referir.
He dormido poco, como casi todos, esta noche pasada. Esta mañana, muy temprano he tenido la “osadía” de enviar al marido de Rosa un mensaje con el enlace a mi última entrada en este blog, “la colada”, escrita ayer mismo. Tras su respuesta, me permito ahora reproducir aquí lo que le he contestado hace unos minutos, va por ti, Rosa y por tu marido, “el de la Dahon”:

Sabía que hoy te podía doler leer este texto, por lo reciente de lo de tu madre, pero por otro lado, creo que puede ser un dolor reconfortante, y sabía, porque nos conocemos, que te iba a gustar, lo escribí ayer por la mañana, me salió del alma y una hermana lo leyó, en mitad de la cena de Nochevieja, en voz alta delante de los 10 hermanos, los cónyuges, todos presentes, menos Heike, lógicamente. Hasta mi madre, ya fallecida, estuvo "presente" y sentí que me hacía un guiño de aprobación, fue muy emotivo. Tras la lectura del texto, todos, 45 personas en total, aplaudieron, y me fueron abrazando uno por uno. Uno de mis hermanos mayores, muy serio él, me dijo al oído: ”me has hecho llorar, cabrón”.

Qué quieres que te diga.
Un beso muy grande y a por el 2014, que para morir nacemos y como los músicos del Titanic, tocaremos hasta que el agua nos llegue al cuello, que siempre nos quedará París y que con dinero o sin dinero, hago siempre lo que quiero.

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