jueves, 14 de febrero de 2013

EL ENCANTADOR DE SERPIENTES II (LA MANO NEGRA II)

    La cena transcurre en un ambiente cálido. Theo ha elegido los platos más representativos de la zona en la variada y selecta carta ofrecida por el chef del Restaurante Ahdoos. Como entrantes pide nedru yakni, hecho con raíces de loto cocidas con yogur y momos, una especie de raviolis blancos de verdura, cocidos al vapor, y como plato principal rishta, a base de carne de cordero picada con especias, servida en forma de albóndigas con salsa de yogur. Como bebida un té cachemirí salado llamado shiri, aromatizado con jenjibre y cardamomo, en infusión en un samovar con almendras peladas. 
    
     Mientras degustan la deliciosa comida, Theo explica algunas de las tradiciones religiosas y culturales de Cachemira, Francesco le escucha con deleite y Lucy parece abstraída, observa al encantador con ojos concupiscentes. Su jefe repara en ello e intenta con un leve codazo devolverla a la realidad, la secretaria recompone la postura. Tiempo atrás Lucy intentó  en más de una ocasión seducir con sus encantos a Francesco y éste le dejó claro que admiraba su entrega y profesionalidad, pero nunca iría más allá con ella. Con mucho sigilo se descalza el pie izquierdo y empieza a deslizarlo por debajo de la mesa a lo largo de la pierna de Theo que sorprendido, traga saliva y la mira de soslayo hasta que consigue proseguir su relato. 
    
       Corleone toma la palabra y explica a Schwann su plan, ideado durante la cena. Le propone trabajar para él como capataz en el rancho que tiene en Texas, a las afueras de Amarillo, intuye que con su poder de convicción podrá liderar un nutrido grupo de trabajadores que se ocupan de más de cinco mil cabezas de ganado y una de las mayores plantaciones de algodón del país. Le ofrece multiplicar por veinte su salario como encantador de serpientes y una casa para vivir dentro de la finca. Theo no sabe como digerir tanto golpe de suerte pero recuerda que en Estados Unidos es un proscrito y para darse un respiro y recapacitar un poco, solicita ir al baño. Una vez allí se lava la cara con agua fría y se observa en el espejo. Piensa que conservando su identidad falsa y con la distancia que separa Texas de Ohio, será muy difícil que alguien le descubra. - Las condiciones de Corleone son muy ventajosas-, se dice a sí mismo. Alijera su tumefacto bajo vientre en el WC y vuelve a la mesa con una sonrisa de conformidad y tras un apretón de manos con el magnate, pregunta cuando tiene que incorporarse a su nuevo trabajo. Francesco le indica que su avión vuela de regreso a Los Ángeles el domingo por la mañana. Theo hace inventario mentalmente de lo que necesita recoger para volver a su país y se da cuenta de que hay tiempo suficiente para embalar sus pertenencias de más valor, entre las que por supuesto incluye su valiosa flauta, que le acompaña desde niño.

     En el avión, Francesco Corleone se mantiene largo rato ocupado con su ordenador portátil y contando al piloto, que trabaja para él desde hace catorce años, su emocionante jornada de sábado en el Parque Dachigam. Mientras tanto, Lucy y Theo departen divertidos y con una inusitada complicidad en los asientos traseros del avión, apartados del "mundanal" ruido. La secretaria explica que está un poco cansada de su trabajo junto a Corleone y no le importaría dar un giro a su vida, puesto que nada le ata  a California desde que hace cinco años se divorció del pelmazo de su marido. Theo no da crédito a lo que entiende es una proposición "indecente" en toda regla, una rubia despampanante ofreciéndose en bandeja de plata a un don nadie que nunca ha tenido éxito con las mujeres...

         En un gesto de sinceridad, Schwann explica a Lucy que su verdadero nombre es Joe Barlow, que es una larga historia que algún día le explicará. Lucy, agradecida por la confidencia, le promete que guardará el secreto aunque queda intrigada y recelosa ante la reticencia de Joe a dar más detalles. Ambos intentan disimular, cambiando de tema de conversación, ante la llegada de Corleone a su zona de la aeronave. 
     

      Tras un vuelo sin incidentes relevantes, el avión privado con el rótulo de ACE toma tierra en el aeropuerto de Los Ángeles.

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