domingo, 6 de enero de 2013

COSAS DE LA VIDA


   


    El otro día iba yo paseando por la calle Mayor de mi pueblo y me encontré con mi peluquero de toda la vida (Andrés) que apuraba un cigarrillo en la puerta de su establecimiento y, como siempre, empezamos a hablar, de lo de costumbre, que si el Madrid, que si la crisis, que si los políticos, lo típico.

   En esto que se une a nosotros un "amigo" de la infancia (Joaquín), bueno, de mi infancia, porque mi peluquero es bastante más joven que yo. 

  - Seguro que estabais hablando de mujeres - soltó Joaquín con una sonrisa socarrona-.

  - Pues todavía no habíamos llegado a ese tema -le contestó mi peluquero. 

   - Es que son todas unas putas - añadió Joaquín sin venir a cuento. 

   - ¿Tienes problemas con tu mujer? - le pregunté yo. 

  - ¡No, si ella es una santa! -espetó.

 - ¿Y cómo puedes estar tan seguro de eso? -intervino Andrés.

  - ¡Porque lo sé, faltaría más! -dijo Joaquín.

 - Y tú, ¿alguna canilla al aire habrás echado?, añadí tirándole de la lengua.

 - Pues como vosotros, ¡Válgame Dios! -dijo.

 - Oye, Joaquín...., yo hasta ahora ni me he planteado esa posibilidad -, le contesté.

 - Pero Joaquín..., ¿con una tía o con un tío? -interrumpió mi peluquero.

 - ¿Os estáis quedando conmigo o qué hostias es esto? -respondió casi al borde del infarto.

 –Yo creo que pierdes aceite amigo -intervino Andrés en tono sarcástico.

 -¡Oye, que yo soy muy macho! -dijo él ofuscado.

 - "Hui yu yui..." -dije, y en ese momento, hice una breve pausa porque le vi muy encendido.

 -Pues de la acera de enfrente serás tú, cabrón -comentó muy enojado.

 -Pues mira Joaquín -le empecé a decir lo más calmado que pude - Como verás, no he cruzado la calle, pero mira, puede que tengas razón, hace un mes vine a cortarme el pelo y, mientras aquí el amigo me lavaba la cabeza, mi hijo que me acompañaba, me preguntó, con su ingenuidad de cuatro años: ¿Papi, es que te da gustito, que tienes los ojitos cerrados?

   Fue decir esto, sin ningún ánimo de ofender y Joaquín, sin decir nada, se marchó calle abajo hablando solo. 

COSAS DE LA VIDA...en el pecado lleva la penitencia. No obstante, la próxima vez que lo vea, quizás me disculpe y espero que la experiencia le haya servido de algo.


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